MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 326 NOVIEMBRE DEL AÑO 2025 ISNN 0124-4388
El Documento CONPES 4162, aprobado recientemente con el aval del Consejo Superior de Política Fiscal (Confis), plantea la recuperación integral del Complejo Hospitalario San Juan de Dios y del Instituto Materno Infantil. Se trata de un proyecto de largo plazo que busca restablecer su operación como centro de atención, docencia e investigación biomédica, con una inversión total proyectada de $1.67 billones, de los cuales $1.61 billones serán ejecutados por el Ministerio de Salud entre 2026 y 2034, mientras que $61.000 millones estarán a cargo del Ministerio de las Culturas en 2027 mediante vigencias futuras.
La magnitud del problema es evidente en términos cuantitativos y cualitativos. Desde el cierre paulatino del Hospital Universitario San Juan de Dios y del Materno Infantil (HUSJDMI), el país perdió una capacidad instalada que representaba cerca de 287.713 atenciones anuales, entre hospitalización, cirugía, consulta externa y urgencias, según cifras del proyecto de reactivación de estas instituciones, consideradas históricamente centros de excelencia en Colombia.
Esta reducción ocurre en un sistema que ya arrastraba un déficit estructural. De acuerdo con el Ministerio de Salud y Protección Social (2025), Colombia cuenta con apenas 1,93 camas por cada 1.000 habitantes, muy por debajo de las 4,3 camas por cada 1.000 habitantes que promedian los países de la OCDE. Con estos indicadores, el propio Ministerio estima que el déficit agregado para 2025 asciende a 750.462 personas que no recibirían atención, resultado del faltante nacional sumado a la desactivación del HUSJDMI.
En Bogotá, la situación es aún más compleja. La ciudad no solo debe responder a su demanda interna, sino también a remisiones procedentes de distintas regiones del país. Esto presiona especialmente los servicios de cuidado crítico. Según la Secretaría Distrital de Salud, Bogotá dispone de unas 3.500 camas de cuidados intensivos, pero su ocupación supera el 85 % en periodos de alta demanda, lo que limita la capacidad de respuesta ante emergencias y patologías de alta complejidad.
La sobrecarga también se refleja en los servicios de urgencias. En varios hospitales de la ciudad, los tiempos de espera para acceder a una cama de hospitalización superan las 12 horas, un indicador que, según el Ministerio de Salud, evidencia un desajuste crítico y sostenido entre la oferta y la demanda del sistema.
El diagnóstico oficial identifica dos causas interrelacionadas que justifican la necesidad de una intervención integral en el Hospital Universitario San Juan de Dios y el Materno Infantil. Según el documento técnico del proyecto de reactivación, la primera corresponde a una infraestructura física y patrimonial insuficiente y deteriorada tras años de cierre y falta de mantenimiento. La segunda se relaciona con una dotación biomédica, mobiliaria y tecnológica insuficiente y obsoleta, que dejó al complejo hospitalario sin la capacidad mínima requerida para operar bajo estándares actuales de calidad y seguridad.
Fundado en 1564, el Hospital San Juan de Dios es el primer hospital del país y uno de los más antiguos del continente. Su infraestructura combina elementos coloniales con edificaciones del siglo XX, y a lo largo de cinco siglos ha sido escenario de importantes hitos médicos, como el desarrollo del método Madre Canguro en la década de 1970, reconocido a nivel internacional.
El complejo fue declarado Bien de Interés Cultural de la Nación mediante la Ley 735 de 2002 y se encuentra protegido por sentencias judiciales derivadas de acciones populares. La recuperación de estos espacios plantea un desafío de integración entre la preservación patrimonial y la modernización de infraestructura hospitalaria.
El plan de recuperación contempla:
Además, el Plan Maestro de Recuperación y Operación establece metas progresivas de infraestructura, servicios asistenciales y sostenibilidad operativa con entregas escalonadas hasta 2034.
Si bien la hoja de ruta es ambiciosa, expertos señalan que el proyecto deberá enfrentar desafíos administrativos, coordinación interinstitucional y continuidad de recursos financieros a largo plazo.
En marzo del 2025 la Academia Nacional de Medicina analizó el futuro del Hospital San Juan de Dios, allí varios expertos evidenciaron que el proceso de recuperación del Hospital mostraba una tensión entre los retos históricos de sostenibilidad y la visión de un futuro integral como espacio de salud y patrimonio cultural. Hernando Nieto Enciso, especialista en gerencia de salud pública, recuerda que “el camino en la búsqueda de la reactivación del Hospital San Juan de Dios desde su cierre ha sido largo y lleno de obstáculos…, cerca de 1.600 trabajadores quedaron cesantes y con pagos pendientes”, señalando los efectos sociales y laborales que acompañaron la paralización del hospital.
Frente a estas dificultades, la propuesta de recuperación incluye una dimensión patrimonial y académica, representada en la visión de Lisa Priscila Bustos, especialista en gerencia de salud pública y maestra en museología y gestión del patrimonio: “La visión de hospital a futuro como un espacio de patrimonio cultural de la salud, que no se limite únicamente al campo médico, sino que involucre otros campos relacionados como la arquitectura hospitalaria y otros valores estéticos, históricos, culturales y simbólicos”. Su enfoque amplía el concepto de hospital más allá de la atención clínica, incorporando la preservación histórica y la educación comunitaria como ejes estratégicos.
La sostenibilidad financiera y administrativa también ha sido objeto de análisis. Juan Ernesto Oviedo Hernández, médico de la Universidad Nacional y abogado especializado en gerencia de organizaciones de salud, explicó en dicho análisis de la Academia Nacional de Medicina que “en la Ley 735 que declara el hospital como monumento nacional, están involucrados el Ministerio de Educación, el Ministerio de Salud, el Ministerio de Cultura, la Gobernación de Cundinamarca y la Alcaldía Mayor de Bogotá (…). Deben aportar cada uno un valor que sumado llega a los 637.000 millones de pesos en un plazo de 20 años”, subrayando la complejidad de la coordinación interinstitucional y la importancia de garantizar recursos a largo plazo.
Finalmente, Hugo Alberto Fajardo Rodríguez, especialista en medicina interna y epidemiología y profesor de medicina aeroespacial de la Universidad Nacional de Colombia, aporta una mirada histórica y social dentro del análisis citado previamente: “El patrimonio del San Juan de Dios se ha construido por siglos y fueron las clases menos favorecidas quienes se beneficiaron de todo el conocimiento que allí se gestó (…). Participó en procesos religiosos y laicos en la historia de Colombia y gestó el proceso investigativo más importante”. Esta perspectiva enfatiza el valor simbólico y científico del hospital, mostrando que su recuperación no solo tiene implicaciones operativas, sino también históricas y de equidad en salud.
Históricamente, el San Juan de Dios funcionó como referente público en salud, docencia e investigación. Sin embargo, desde mediados del siglo XX atravesaba crisis financieras estructurales. El CONPES plantea que la infraestructura del complejo hospitalario se encuentra en un estado crítico que compromete tanto su viabilidad funcional como su valor patrimonial.
Tras más de dos décadas de inoperancia parcial y ausencia de mantenimiento preventivo y correctivo, el diagnóstico identifica múltiples patologías constructivas: humedades, fisuras, fallas en los sistemas de drenaje y deterioro general de acabados. A esto se suma la obsolescencia de las redes eléctricas, hidrosanitarias, de gases medicinales y de los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado, lo que impide cumplir las condiciones mínimas para su operación y preservación.
Desde el punto de vista sanitario, el documento advierte que el estado actual de la infraestructura no permite habilitar servicios conforme a la normativa vigente, afectando incluso la seguridad del paciente. Aunque el proyecto de infraestructura aprobado en 2015 por el entonces Ministerio de Cultura continúa siendo la base de la intervención, el CONPES señala que este no cumple con los estándares establecidos en la Resolución 3100 de 2019, regulación obligatoria para la inscripción y habilitación de prestadores de servicios de salud.
En el caso del Instituto Materno Infantil, el informe precisa que, si bien el edificio no presenta daños que comprometan su sistema estructural o su estabilidad, sí evidencia patologías constructivas y problemas de mantenimiento que limitan su uso y adaptación a las exigencias actuales del sistema hospitalario.
El informe técnico señala que estos daños comprometen directamente la funcionalidad y el estado de conservación del complejo. Entre los deterioros más relevantes, el documento destaca fisuras y grietas en las fachadas norte y occidental, asociadas a asentamientos provocados por intervenciones viales. También identifica eflorescencias, meteorización y presencia de organismos biológicos en la mampostería, resultado de la polución, la lluvia ácida y años sin mantenimiento. A ello se suman filtraciones de aguas lluvias, especialmente en el tercer piso y en los muros exteriores e interiores, ocasionadas por fallas en el sistema de evacuación pluvial. El diagnóstico también advierte un deterioro general de las redes eléctricas e hidrosanitarias, además de acumulación de suciedad y manchas derivadas del desuso prolongado de varias áreas.
De acuerdo con el análisis citado, el deterioro progresivo de la infraestructura física se constituye en una de las causas centrales de la insuficiente capacidad del HUSJDMI para prestar servicios. Esta situación, plantea el Ministerio de Salud y Protección Social (2025), se desarrolla en un entorno nacional marcado por un declive sistemático de la infraestructura hospitalaria, que compromete la prestación efectiva de servicios de salud.
En su momento, el HUSJDMI contaba con una capacidad significativa de camas, salas de cirugía, áreas de observación, partos, unidades de cuidados intensivos y consulta externa; todos ellos servicios esenciales para la atención de alta complejidad con alcance nacional. La pérdida del hospital profundiza el déficit de atención del sistema: para 2025, el Ministerio proyecta 750.462 personas sin cobertura, de las cuales 332.868 se explican por la insuficiencia de camas y 287.713 están asociadas al cierre del complejo (Ministerio de Salud y Protección Social, 2025).
Aunque el HUSJDMI estaba ubicado en Bogotá, funcionaba como centro de referencia para departamentos como Cundinamarca, Meta, Boyacá y Tolima, entre otros. Su cierre aumentó la presión sobre la red pública y privada de la ciudad, ya caracterizada por altas tasas de ocupación y mayores tiempos de espera.
El panorama se agrava por el déficit generalizado en infraestructura hospitalaria que enfrenta el país. Según cifras oficiales, entre 2006 y 2024 han cerrado 3.439 sedes públicas de servicios de salud, una tendencia que revela una crisis estructural que afecta directamente la capacidad instalada del sistema (Ministerio de Salud y Protección Social, 2024). Este deterioro acumulado ha afectado especialmente a Bogotá, donde las Empresas Sociales del Estado registran déficits financieros persistentes que limitan la inversión en mantenimiento y renovación de infraestructura.
En los últimos cinco años, la recuperación ha enfrentado problemas contractuales, litigios administrativos y retrasos técnicos por normas de sismorresistencia. La Fundación para el Estado de Derecho presentó demandas relacionadas con la autonomía administrativa de la Subred Centro Oriente ESE. Mesas de diálogo entre gobierno nacional y Distrito de Bogotá buscan resolver propiedad de predios, costos de reforzamiento estructural y definición operativa de la Subred.
Actualmente, aproximadamente 400.000 personas de la red suroriental permanecen sin acceso a los servicios del hospital, según advertencias del Concejo de Bogotá, lo que evidencia el impacto directo de los retrasos en la red hospitalaria local.
Se estima que para 2034 se realizarán cerca de 466.000 consultas especializadas anuales, beneficiando a más de 4.1 millones de personas en todo el país.
El plan contempla un modelo integrado de atención de alta complejidad, docencia e investigación biomédica, reforzando su papel en la red pública y en la formación de profesionales. En diciembre de 2024 se entregó restaurado el Edificio Mantenimiento, que albergará el Centro Nacional de Simulación y Telesalud, mientras que otros trece edificios están en obra, con entregas programadas hasta 2032.
La reapertura del San Juan de Dios busca fortalecer la red pública hospitalaria, particularmente en atención de alta complejidad, descongestionar hospitales como Simón Bolívar y Santa Clara, y ampliar la cobertura en enfermedades crónicas y UCI. En Bogotá, el 70 % de las camas UCI están en el sector privado, por lo que la incorporación de esta capacidad pública tiene un efecto directo en equidad y accesibilidad.
Adicionalmente, el proyecto busca fomentar investigación biomédica mediante colaboración con universidades y centros de innovación, y establecer un modelo de integración salud-patrimonio, recuperando infraestructura histórica para la atención pública.
El CONPES 4162 traza una ruta de inversión y gestión hasta 2034 orientada a restituir el valor asistencial, académico y científico del hospital, considerado durante siglos como un pilar de la salud pública en Colombia.
Fuente: Gráfico propio, datos del CONPES 4162.
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