MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 325 OCTUBRE DEL AÑO 2025 ISNN 0124-4388

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Giro directo, impacto y oportunidades para el sistema de salud

Autor
Por: Yuly Andrea Atehortúa M.
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Durante el año 2024, el giro directo gestionado por la ADRES alcanzó un máximo histórico de $48.1 billones. Frente a 2023, el giro directo fue de $22.1 billones; este valor representó un crecimiento del 117 %.

Esta medida, que se viene ejecutando en el país para el régimen subsidiado desde la Ley 1438 de 2011, se expandió a algunas EPS del régimen contributivo y presupuestos máximos a partir de 2024, permitiendo transferir recursos de manera directa a las IPS sin necesidad de que se realice mediante las EPS. Esto es uno de los puntos que han generado más discusión en relación con los cambios que propone la territorialización de la salud dentro del nuevo modelo propuesto por el gobierno.

El director de la ADRES, Félix León Martínez, afirmó recientemente que el giro directo se “consolidó como motor del fortalecimiento hospitalario”, al triplicar entre 2024 y 2025 los recursos transferidos directamente a clínicas y hospitales, pasando de $2.2 billones a $6.4 billones mensuales, que llegan de forma inmediata a 7.616 IPS y proveedores, para garantizar estabilidad financiera y transparencia en el sistema.

¿Cómo esta implementación del giro directo de la ADRES ha venido impactando la liquidez de las EPS y los hospitales? Este el interrogante que consultamos con expertos que analizan la evolución de esta propuesta.

Impactos financieros para EPS e IPS

Desde el análisis realizado en el observatorio financiero del centro de pensamiento Así Vamos en Salud, el efecto más inmediato del giro directo es la mayor oportunidad del recurso para las IPS, porque pueden asumir con mayor prontitud las obligaciones corrientes, como pagos, gastos de funcionamiento y salarios del talento humano; se agilizan los pagos sin barreras administrativas por las posibles ineficiencias de las EPS.

Desde el punto de vista contable, una mayor liquidez producto del giro directo puede disminuir la acumulación de los compromisos de cuentas por pagar de las EPS y de la acumulación de cuentas por cobrar por parte de las IPS.

Sin embargo, para Augusto Galán, director de Así Vamos en Salud, el giro directo no es tan útil para las IPS como se llegó a pensar; es positivo en la medida en que puede agilizar el flujo de los recursos, pero, desde el punto de vista de operación de las IPS y del balance financiero, el retraso que tenga el 20 % que no se paga hasta después de auditorías “termina generando una presión sobre las Instituciones Prestadoras de Servicios, las clínicas y los hospitales”.

El riesgo para las IPS es que, en el mediano y largo plazo, no se dé el desembolso total de ese porcentaje que no se gira inicialmente y que es muy significativo para el balance financiero.

Riesgos y oportunidades

La oportunidad del giro directo está en la mejora del flujo de los recursos hacia los prestadores de servicios de salud, lo que permite liquidez para pagar nómina, insumos, gastos de funcionamiento y demás proveedores.

La contraparte sería, de presentarse retrasos en los pagos, un impacto financiero evidente en las instituciones prestadoras, clínicas y hospitales, para saldar sus obligaciones de pago y adquirir medicamentos; en otras palabras, podría terminar aumentando las barreras de acceso.

“Hay que tener en cuenta que están recibiendo el 80 % de la facturación con prontitud; eso les permitiría apalancarse en su operación, pero puede terminar afectando a usuarios y pacientes en la medida en que el sistema no esté debidamente financiado”, argumenta Galán.

Para el observatorio de Financiamiento, los retrasos de los pagos no se pueden asumir como una situación derivada de trámites administrativos, de formalización de acuerdos de pago o por el nivel de giro directo, sino por la insuficiencia de los recursos destinados para que las EPS puedan cumplir con los pagos a su red de prestadores.

Riesgos adicionales podrían estar asociados a los procesos de auditoría y a los sistemas de información que implementa tanto la ADRES como las EPS para autorizar estos giros, que les permiten identificar si efectivamente los pagos obedecen a la prestación de un servicio que sí ocurrió. De ahí que sea necesario modernizar los sistemas de información para evitar que la validación, auditoría y seguimiento desde ADRES y las EPS puedan generar cuellos de botella.

El problema, según voces técnicas como la del economista de la salud Jesús Botero, tiene raíces más profundas: “Detrás de todo está la insuficiencia de la Unidad de Pago por Capitación (UPC), pues si los fondos no alcanzan, no se puede girar la plata que se necesita. Es buen mecanismo, pero siempre es fundamental que sea suficiente”. La UPC, que es el monto que el Estado destina por cada afiliado para cubrir sus atenciones médicas, fue señalada por varios expertos como insuficiente frente a la creciente demanda del sistema.

Este señalamiento es negado reiteradamente por el Gobierno, pero fue respaldado en enero por la Corte Constitucional, que dejó claro que la financiación actual del sistema no cubre de manera adecuada las necesidades.

Experiencias internacionales y aplicabilidad en Colombia

Los países nórdicos, anglosajones y España son los ejemplos clásicos de pagador único, con sistemas de facturación y operación pública desde el recaudo hasta el pago. La ventaja es que los costos administrativos pueden ser menores, pero los usuarios y pacientes tienen la desventaja de mayores listas de espera, que pueden ser de 10 a 12 meses en determinados procedimientos y de seis a siete meses para una consulta especializada.

“Hay enseñanzas positivas, mayor poder de negociación por parte del Estado, pero menores libertades y posibilidades de escoger los aseguradores”, sostiene el director de Así Vamos en Salud.

Otro sistema es el de Corea del Sur, que se caracteriza por la eliminación de la intermediación financiera al ser único pagador y por utilizar manuales tarifarios para el reconocimiento y pago de los servicios y tecnologías en salud.

Estos sistemas de pagador único apuestan por la mayor transparencia sobre la trazabilidad de los recursos en el sistema de salud, lo cual depende de las fortalezas y del nivel de desarrollo sobre el registro de las transacciones en los sistemas de información adoptados para este fin.

En esa misma vía, el observatorio de Así Vamos en Salud considera que un aspecto indispensable para la plena transparencia de los recursos en sistemas con pagador único es la interoperabilidad de los sistemas de información. “Las capacidades técnicas y administrativas de un pagador único son un elemento relevante para no poner en riesgo la prestación de los servicios de salud”.

Adicionalmente, en el contexto local se necesitaría diseñar un sistema de asignación de recursos y de gobernanza interna, porque, al constituirse como pagador único, entidad de carácter público, y considerando la magnitud de recursos que puede llegar a administrar, “se puede exponer a presiones de tipo político y eventualmente quedar condicionada en sus decisiones a los ciclos de poder político o de intereses particulares, electorales y burocráticos”.

Según Galán, “sería pertinente evaluarlo desde una perspectiva técnica y acorde con la realidad del sistema y, de esta forma, definir si es o no el mejor mecanismo de reconocimiento y pago”.

Hoy, el giro directo en el país significa un alivio financiero que agiliza el flujo de los recursos para Instituciones Prestadoras de Salud; no obstante, los cambios en las dinámicas que puedan retrasar los pagos, por las deficiencias en la trazabilidad de la información y de los recursos o por decisiones burocráticas, podrían terminar constituyéndose en un elemento más para acrecentar las barreras de acceso a la salud.



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