MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 326 NOVIEMBRE DEL AÑO 2025 ISNN 0124-4388
En Colombia, miles de mujeres enfrentan durante el embarazo una condición silenciosa que puede afectar tanto su salud como la de sus bebés: la diabetes gestacional. Aunque suele desaparecer después del parto, sus consecuencias pueden perdurar durante años si no se diagnostica y trata a tiempo. Esta enfermedad es un reto creciente para el sistema de salud y un indicador de las brechas en equidad y acceso a la atención materna.
Según la Federación Internacional de Diabetes (FID), en 2024 más de 589 millones de personas viven con diabetes en el mundo, y entre cuatro y cinco de ellas habitan en países de ingresos bajos o medios. En Colombia, la FID estima que 3.033.800 adultos padecen diabetes, lo que representa una prevalencia del 8,4 % en la población adulta.
La diabetes es una enfermedad caracterizada por niveles elevados de glucosa en la sangre. Existen dos tipos principales:
Un tercer tipo, menos visibilizado pero de gran impacto, es la diabetes gestacional, una hiperglucemia que se desarrolla durante el embarazo y suele desaparecer después del parto.
De acuerdo con la FID, 23.3 millones de mujeres (15,6 %) en el mundo presentaron algún tipo de glucemia elevada durante el embarazo en 2024. Esta afección es más común en países con acceso limitado a servicios de salud materna.
Los riesgos son múltiples: hipertensión, parto obstruido, bebés con peso excesivo al nacer e, incluso, predisposición a desarrollar diabetes tipo 2 en el futuro tanto para la madre como para el hijo.
Entre las semanas 24 y 28 de gestación, las mujeres deben realizarse la prueba de O’Sullivan, recomendada por el Ministerio de Salud y Protección Social como parte de la atención integral en salud materna. Esta prueba permite detectar a tiempo alteraciones en la glucosa y definir si se requiere seguimiento especializado.
La Asociación Americana de Diabetes (ADA) sugiere diferenciar a las mujeres con diabetes preexistente diagnosticada durante el embarazo de aquellas que desarrollan la enfermedad por primera vez en este periodo.
Cuando se confirma el diagnóstico, el tratamiento inicial suele basarse en dieta balanceada y actividad física regular; si no es suficiente, se recurre a insulina inyectable para mantener los niveles adecuados de glucosa.
“El éxito del embarazo en una paciente con diabetes gestacional depende de la identificación temprana de los riesgos y de un manejo oportuno”, explica Néstor Lagos, ginecólogo- obstetra de la Clínica Alemana. “Un control adecuado reduce las complicaciones tanto para la madre como para el bebé”.
Alejandra Álvarez fue diagnosticada con diabetes gestacional en la semana 35 de embarazo.
“En la semana 22 los resultados eran normales, pero al ver que el peso de mi bebé aumentaba demasiado, repetimos la prueba de glucosa. Salió alterada y me diagnosticaron diabetes gestacional tardía. La dieta y el ejercicio no fueron suficientes, así que comencé tratamiento con insulina. Gracias al control médico y al diagnóstico oportuno, el embarazo terminó de forma feliz”, relata.
Su testimonio refleja la importancia del seguimiento médico y del acceso oportuno a tratamientos eficaces.
La Asociación Colombiana de la Industria Farmacéutica advirtió recientemente que la producción y distribución de insulina enfrenta una crisis mundial. En el país, el problema se agrava por los retrasos en los pagos de las EPS a los gestores de medicamentos y las demoras en los registros sanitarios ante el Invima.
“La escasez está relacionada con la cartera morosa y la lentitud en los pagos, lo que genera demoras en la importación y distribución de insulinas”, señaló Clara Rodríguez, presidenta de dicha asociación.
La diabetes gestacional representa hoy un desafío creciente para el sistema de salud colombiano. A pesar de las normativas y avances en el Modelo Integral de Atención en Salud (MIAS), persisten brechas en diagnóstico, seguimiento y tratamiento, especialmente en zonas rurales o de bajos recursos.
Promover la educación en salud, la alimentación saludable, la actividad física y el control prenatal regular son acciones clave para prevenir complicaciones. Más allá de una condición médica, la diabetes gestacional refleja una deuda pendiente en equidad y acceso a la atención materna. Abordarla con un enfoque integral permitirá proteger no solo la salud de las madres, sino también la de las futuras generaciones.
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