MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 327 DICIEMBRE DEL AÑO 2025 ISNN 0124-4388
La reducción de la mortalidad prematura —las muertes antes de los 75 años que pueden prevenirse o tratarse— se ha convertido en un indicador clave para medir el progreso social. Y Colombia, según un nuevo estudio, está entre los países que más aceleran ese avance en América Latina y el Caribe.
Un análisis del Grupo de Economía de la Salud (GES) de la Universidad de Antioquia, con datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), muestra que entre 2000 y 2019 Colombia logró uno de los desempeños más sobresalientes de la región en la disminución de la mortalidad prematura potencialmente evitable. La investigación comparó al país con otros 19 estados latinoamericanos y del Caribe, excluyendo a Haití por su comportamiento atípico.
Los resultados indican que Colombia avanza más rápido que el promedio regional y se acerca de manera sostenida a países con desempeños históricos como Costa Rica y Chile, mientras se distancia de naciones con mayores rezagos, como Bolivia y Honduras.
Este comportamiento se da en un contexto en el que solo cinco países de la región están en camino de cumplir la meta global propuesta para 2025: reducir en 25 % la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles (ENT). Aunque América Latina logró bajar este indicador del 15,2 % en 2010 al 14 % en 2021, el desafío sigue siendo enorme. Durante la Reunión Regional sobre Prevención y Control de ENT, realizada en marzo de 2025, el director de la OPS, Jarbas Barbosa, recordó que estas enfermedades siguen cobrando cerca de 6 millones de vidas cada año en las Américas.
“Más de 240 millones de personas viven con ENT y necesitan tratamiento continuo, buena parte del cual puede brindarse desde la atención primaria”, dijo. “Aun así, muchas no reciben atención oportuna o mueren debido a fallas en el manejo”.
Barbosa también destacó el impacto económico: en varios países de América del Sur, las ENT y los trastornos de salud mental podrían generar pérdidas combinadas por 7.3 billones de dólares hacia 2050, equivalentes al 4 % del PIB subregional. A pesar de ello, recordó que existen intervenciones eficaces y costo- efectivas para contener el problema, entre ellas los impuestos al tabaco y al alcohol, el etiquetado frontal de alimentos, la vacunación contra el VPH y el control oportuno de hipertensión y diabetes. “La clave es ampliar y acelerar su implementación”, aseguró.
Fuente: Elaboración con base en datos OPS, disponibles en OPS (2024).
Los expertos dividen este indicador en tres categorías:
La OPS cuenta con metodologías homologadas para medir estos componentes, mientras que el Instituto Nacional de Salud ha avanzado en su adaptación al contexto colombiano.
El análisis del GES revela avances significativos:
En los tres indicadores, Colombia comenzó el período con cifras desfavorables frente al promedio latinoamericano, pero lo cerró ubicándose por debajo de ese referente. Es decir, el país no solo mejoró, sino que lo hizo con mayor velocidad que la mayoría de sus pares. Los investigadores destacan un patrón consistente.
Países como México, República Dominicana, El Salvador y Venezuela presentan avances limitados e incluso retrocesos en algunas categorías.
El GES enfatiza que, por tratarse de un análisis descriptivo, no es posible establecer causalidad. Por lo tanto, los avances podrían estar asociados a diversos factores: cambios en el sistema de salud, ampliación de la cobertura, mejoras sociales o una combinación de estos elementos. El grupo recomienda desarrollar investigaciones más profundas para identificar los determinantes más influyentes.
Los avances también se reflejan en la esperanza de vida. De acuerdo con datos de CEPAL (2025), citados por el propio estudio, Colombia alcanzó 77,9 años, una cifra superior al promedio regional (75,9) y solo por debajo de Costa Rica, Panamá, Cuba y Uruguay. Esta tendencia es coherente con la reducción de la mortalidad prematura: vivir más y vivir mejor es el resultado final de un sistema que avanza.
Según los autores —Ramón Abel Castaño, Jesús Alonso Botero, Diego Fernando Gómez, Arbey Hincapié y Jairo Humberto Restrepo—, las principales conclusiones son:
Colombia avanza con rapidez y consistencia en la reducción de la mortalidad prematura. Lo hace por encima del promedio regional, se acerca a los mejores referentes del continente y deja atrás rezagos históricos. Un desempeño que se traduce, en últimas, en lo que Amartya Sen definió como el objetivo último del desarrollo: permitir que las personas vivan más y vivan mejor.
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