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Corrupción en salud:
¿Síntoma o enfermedad?
Jairo
Humberto Restrepo - Grupo de Economía de la Salud -
Facultad de Ciencias Económicas Universidad de Antioquia
- elpulso@sanvicentefundación.com
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Aunque
puede afirmarse que la corrupción es un problema endémico
que padece la sociedad colombiana, debido a su persistencia
en el tiempo y al alto grado que presenta en varios sectores
y regiones del país, lo cierto es que el fenómeno
puede verse más como un síntoma que como una enfermedad
al ser la expresión de de otros problemas como la crisis
de valores, la cultura de la ilegalidad o la informalidad y
la fragilidad del sistema político y electoral, entre
otros.
Una noción de corrupción
La corrupción significa el mal uso del poder,
encomendado a una persona o grupo de personas, para obtener
beneficios privados (Vian, 2008). Esta definición da
cuenta de tres elementos para profundizar en el entendimiento
del fenómeno y dar cuenta de su complejidad. En primer
lugar, al calificar el "mal uso del poder" se sugiere
un comportamiento que contraviene principios o normas éticas
o legales. En segundo lugar, el reconocer que ese mal comportamiento
emana del "poder encomendado", significa que es practicado
por personas que tienen incidencia sobre la toma de decisiones
y la administración de bienes públicos, sin importar
que puede darse tanto en el sector público como en el
privado. En tercer lugar, el "beneficio privado" indica
que dicho comportamiento implica una desviación del beneficio
público o colectivo hacia los beneficios personales,
tanto para quien hace mal uso del poder como para miembros de
su familia, amigos, grupos económicos o partidos políticos.
Entre las prácticas corruptas más comunes en el
caso de salud, se reconocen las siguientes: soborno en la prestación
de servicios médicos, corrupción de adquisiciones,
marketing inadecuado, mal uso de posiciones y reclamaciones
indebidas de reembolso (European Commission, 2013).
¿Cómo está Colombia
en el tema de corrupción?
El índice de percepción de la corrupción
(IPC), que anualmente calcula la organización Transparencia
Internacional, ubica a Colombia en niveles de corrupción
medio-altos. Entre 2001-2016 la posición del país
no muestra mejoras, y es así como ordenados los países
desde el menos corrupto hasta el más corrupto, en 2016
Colombia ocupó el puesto 90 entre 168 países,
y en América Latina alcanza a ser superado por trece
países menos corruptos (ver cuadro).
En lo que respecta al sector salud, Colombia figura entre los
más afectados por prácticas corruptas. Según
el Barómetro Global de la Corrupción, también
de Transparencia Internacional, Colombia es uno de los veinte
países en donde la percepción de la corrupción
en el sector es muy alta (63%). El país tiene los peores
resultados en América Latina, con ocho puntos porcentuales
por encima de Brasil que lo secunda (ver gráfica). A
pesar de esto, cuando se pregunta a las personas si han pagado
sobornos en ocho sectores entre los que se encuentra salud,
el 7% afirma haber pagado sobornos en el caso de los servicios
médicos y de salud, mientras que el 19% y el 27% afirma
haberlo hecho en servicios judiciales y en la policía,
respectivamente, lo cual indica que en este caso la percepción
se refiere al robo o desvío de recursos por parte de
administradores y políticos.
Entre las causas que desde la economía se plantean para
dar cuenta de la corrupción en salud, algunos de los
cuales resultan características del sistema colombiano,
se encuentran: la asimetría de la información
entre proveedores y pacientes o consumidores, el gran número
de actores con complejas interrelaciones, la responsabilidad
otorgada a los proveedores en la elección de los servicios
para los pacientes, la opacidad en la fijación de precios,
el pagador no es a menudo el beneficiario de los servicios de
salud; no hay verificación inmediata de la prestación
de servicios, el paciente no tiene manera de saber que el proveedor
ha facturado un servicio que no recibió (European Commission,
2013).
Política pública y su
efectividad
El país cuenta con varios instrumentos legales
como el Estatuto Anticorrupción (Ley 1474 de 2011) y
una política pública integral anticorrupción
(Documento CONPES 167 de 2013), que plantean principios y obligaciones
a entidades y funcionarios, y que además avanzan en el
endurecimiento de sanciones. Sin embargo, no se aprecian grandes
resultados y el país ha estado envuelto en escándalos
de corrupción como el desatado recientemente en torno
a la firma Odebrecht y los sobornos en infraestructura, mientras
en salud se tienen descalabros como lo ocurrido en las EPS Saludcoop
y Caprecom, los tráficos de influencias y la malversación
de recursos en hospitales públicos, o los cobros fraudulentos
al Fosyga por atenciones costosas.
La situación del sector salud es alarmante dado el monto
de recursos involucrados, el impacto sobre un servicio esencial
y un derecho fundamental, las vulnerabilidades por la proliferación
de contratos y la participación de un amplio número
de actores en la gestión y el flujo de recursos. Por
eso, entre los esfuerzos adelantados en el marco del proyecto
de cooperación internacional Anticorrupción y
Transparencia de la Unión Europea para Colombia (ACTUE
Colombia), el sector salud ocupa una atención prioritaria.
Teniendo claro que se requieren grandes esfuerzos para comprender
la problemática y plantear correctivos, mediante licitación
internacional del Proyecto ACTUE el Grupo de Economía
de la Salud (GES) fue seleccionado para realizar una caracterización
de los riesgos y prácticas de corrupción y opacidad,
así como de niveles de tolerancia a la corrupción,
en el sistema de salud colombiano. Durante 2017 un equipo interdisciplinario
estará dedicado al estudio, para lo cual se adelanta
un análisis documental y normativo y se realizará
trabajo de campo. Todo esto, encaminado a identificar y cuantificar
riesgos, y para proponer indicadores y acciones que permitan
enfrentar el flagelo de la corrupción y garantizar una
mayor transparencia en la gestión de recursos del sistema.
Referencias:
European Commission. (2013). Study on Corruption in
the Healthcare Sector. Directorate-General Home Affairs.
Vian, T. (2008). Review of corruption in the health sector:
theory, methods and interventions. Health Policy and Planning,
23(2), 83-94
WHO, World Health Organization (2012). Good Governance for Medicines:
Model Framework 2012. |
Cuadro.
Índice de percepción de corrupción 2015
y 2016
(Colombia y países seleccionados) |
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Gráfica.
Percepción de la corrupción en el sector
salud en Colombia y países de América Latina,
2014 |
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| Fuente:
1 Barómetro global de corrupción, Transparencia
Internacional |
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