MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 16    No. 222 MARZO DEL AÑO 2017    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co


Corrupción en salud:
¿Síntoma o enfermedad?
Jairo Humberto Restrepo - Grupo de Economía de la Salud - Facultad de Ciencias Económicas Universidad de Antioquia - elpulso@sanvicentefundación.com

Aunque puede afirmarse que la corrupción es un problema endémico que padece la sociedad colombiana, debido a su persistencia en el tiempo y al alto grado que presenta en varios sectores y regiones del país, lo cierto es que el fenómeno puede verse más como un síntoma que como una enfermedad al ser la expresión de de otros problemas como la crisis de valores, la cultura de la ilegalidad o la informalidad y la fragilidad del sistema político y electoral, entre otros.
Una noción de corrupción
La corrupción significa el mal uso del poder, encomendado a una persona o grupo de personas, para obtener beneficios privados (Vian, 2008). Esta definición da cuenta de tres elementos para profundizar en el entendimiento del fenómeno y dar cuenta de su complejidad. En primer lugar, al calificar el "mal uso del poder" se sugiere un comportamiento que contraviene principios o normas éticas o legales. En segundo lugar, el reconocer que ese mal comportamiento emana del "poder encomendado", significa que es practicado por personas que tienen incidencia sobre la toma de decisiones y la administración de bienes públicos, sin importar que puede darse tanto en el sector público como en el privado. En tercer lugar, el "beneficio privado" indica que dicho comportamiento implica una desviación del beneficio público o colectivo hacia los beneficios personales, tanto para quien hace mal uso del poder como para miembros de su familia, amigos, grupos económicos o partidos políticos.
Entre las prácticas corruptas más comunes en el caso de salud, se reconocen las siguientes: soborno en la prestación de servicios médicos, corrupción de adquisiciones, marketing inadecuado, mal uso de posiciones y reclamaciones indebidas de reembolso (European Commission, 2013).
¿Cómo está Colombia en el tema de corrupción?
El índice de percepción de la corrupción (IPC), que anualmente calcula la organización Transparencia Internacional, ubica a Colombia en niveles de corrupción medio-altos. Entre 2001-2016 la posición del país no muestra mejoras, y es así como ordenados los países desde el menos corrupto hasta el más corrupto, en 2016 Colombia ocupó el puesto 90 entre 168 países, y en América Latina alcanza a ser superado por trece países menos corruptos (ver cuadro).
En lo que respecta al sector salud, Colombia figura entre los más afectados por prácticas corruptas. Según el Barómetro Global de la Corrupción, también de Transparencia Internacional, Colombia es uno de los veinte países en donde la percepción de la corrupción en el sector es muy alta (63%). El país tiene los peores resultados en América Latina, con ocho puntos porcentuales por encima de Brasil que lo secunda (ver gráfica). A pesar de esto, cuando se pregunta a las personas si han pagado sobornos en ocho sectores entre los que se encuentra salud, el 7% afirma haber pagado sobornos en el caso de los servicios médicos y de salud, mientras que el 19% y el 27% afirma haberlo hecho en servicios judiciales y en la policía, respectivamente, lo cual indica que en este caso la percepción se refiere al robo o desvío de recursos por parte de administradores y políticos.
Entre las causas que desde la economía se plantean para dar cuenta de la corrupción en salud, algunos de los cuales resultan características del sistema colombiano, se encuentran: la asimetría de la información entre proveedores y pacientes o consumidores, el gran número de actores con complejas interrelaciones, la responsabilidad otorgada a los proveedores en la elección de los servicios para los pacientes, la opacidad en la fijación de precios, el pagador no es a menudo el beneficiario de los servicios de salud; no hay verificación inmediata de la prestación de servicios, el paciente no tiene manera de saber que el proveedor ha facturado un servicio que no recibió (European Commission, 2013).
Política pública y su efectividad
El país cuenta con varios instrumentos legales como el Estatuto Anticorrupción (Ley 1474 de 2011) y una política pública integral anticorrupción (Documento CONPES 167 de 2013), que plantean principios y obligaciones a entidades y funcionarios, y que además avanzan en el endurecimiento de sanciones. Sin embargo, no se aprecian grandes resultados y el país ha estado envuelto en escándalos de corrupción como el desatado recientemente en torno a la firma Odebrecht y los sobornos en infraestructura, mientras en salud se tienen descalabros como lo ocurrido en las EPS Saludcoop y Caprecom, los tráficos de influencias y la malversación de recursos en hospitales públicos, o los cobros fraudulentos al Fosyga por atenciones costosas.
La situación del sector salud es alarmante dado el monto de recursos involucrados, el impacto sobre un servicio esencial y un derecho fundamental, las vulnerabilidades por la proliferación de contratos y la participación de un amplio número de actores en la gestión y el flujo de recursos. Por eso, entre los esfuerzos adelantados en el marco del proyecto de cooperación internacional Anticorrupción y Transparencia de la Unión Europea para Colombia (ACTUE Colombia), el sector salud ocupa una atención prioritaria.
Teniendo claro que se requieren grandes esfuerzos para comprender la problemática y plantear correctivos, mediante licitación internacional del Proyecto ACTUE el Grupo de Economía de la Salud (GES) fue seleccionado para realizar una caracterización de los riesgos y prácticas de corrupción y opacidad, así como de niveles de tolerancia a la corrupción, en el sistema de salud colombiano. Durante 2017 un equipo interdisciplinario estará dedicado al estudio, para lo cual se adelanta un análisis documental y normativo y se realizará trabajo de campo. Todo esto, encaminado a identificar y cuantificar riesgos, y para proponer indicadores y acciones que permitan enfrentar el flagelo de la corrupción y garantizar una mayor transparencia en la gestión de recursos del sistema.
Referencias:
European Commission. (2013). Study on Corruption in the Healthcare Sector. Directorate-General Home Affairs.
Vian, T. (2008). Review of corruption in the health sector: theory, methods and interventions. Health Policy and Planning, 23(2), 83-94
WHO, World Health Organization (2012). Good Governance for Medicines: Model Framework 2012.
Cuadro. Índice de percepción de corrupción 2015 y 2016
(Colombia y países seleccionados)
Gráfica. Percepción de la corrupción en el sector
salud en Colombia y países de América Latina, 2014
Fuente: 1 Barómetro global de corrupción, Transparencia Internacional
 
 
 







 



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