DELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 16    No. 225 JUNIO   AÑO 2017    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 


San Raffaele, el barco
salvavidas del Pacífico colombiano
Juan Andrés Bustamante - elpulso@sanvicentefundacion.com

“Navegando llevamos salud”, esa es la consigna del barco hospital
San Raffaele que desde hace varios años se preocupa por los ‘
achaques' de los habitantes del litoral Pacífico.
“No me digan que los médicos se fueron, no me digan que no tienen anestesia”, este fragmento de la canción de Juan Luis Guerra, tal vez debería ser coreado en son de triunfo por la tripulación del Barco Hospital
San Raffaele cada que zarpan en un recorrido marítimo para brindar servicios de salud a las personas que más los necesitan.
Triunfo que se refleja en sus pacientes, como en el caso de una joven de 15 años que llegó embarazada y se fue con su hijo en brazos. Ella nunca había recibido atención médica y mientras le realizaban su primer control prenatal, el ginecólogo encontró que no tenía líquido amniótico, pues no supo qué era romper fuente, y de inmediato realizaron la cesária.
Ese día nació Raffaele, un niño sano que lleva el mismo nombre del barco cuya tripulación salvó su vida y la de su mamá. Como este niño, hay muchos más en las zonas del Chocó, Nariño, Cauca y Valle del Cauca con el mismo nombre.
¡Alguien tenga piedad de mí! Esa es la expresión que el paramédico Diego Posso, fundador del barco hospital, recuerda que le sirvió de motivación para dar vida al San Raffaele. La petición venía de un poblador que clamaba atención en el 'precario' centro de salud de Juanchaco y Ladrilleros, cerca de Buenaventura.
Para el barco hospital las necesidades en salud son su mayor motivación cada mañana mientras navegan por las aguas del Pacífico colombiano. Así, lo deja entrever Diego Posso, quien recuerda que mientras trabajaba en el hospital San Raffaele en Milán, Italia, decidió buscar ayuda. “Conocía la necesidad de acceso a salud de los habitantes de la Costa Pacífica, y por eso le conté al religioso Luigi Maria Verzé, fundador del hospital donde trabajaba, quien luego de escucharme decidió apoyarme y donar dinero para comprar el barco”.
Desde ese entonces surgió la Fundación Italo - colombiana del Monte Tabor, o mejor conocida como barco hospital San Raffaele.
Con casi 9 años de funcionamiento, el barco hospital sigue siendo el único de su categoría en Latinoamérica. Más de 100 meses en acción y un promedio de 80 mil personas atendidas, lo han hecho un contador de historias. Desde partos asistidos hasta cirugías ambulatorias logran ser contadas en sus pequeños pasillos.
El barco hace sonar su bocina
Momentos de frustración y satisfacción ha tenido que sortear el San Raffaele, en medio de aguas que desearía más cristalinas Cuando sus fundadores creyeron que solo sería una manera de entregar alegrías llevando un hospital hasta las casas de los pacientes en los pueblos más alejados de las regiones del pacifico colombiano, tuvieron que dejarlo como un 'paciente en espera' por cuenta de la crisis económica que impidió su funcionamiento durante año y medio.
Mientras el barco se encontraba anclado en el estero de San Joaquín, en Buenaventura, el pasar de los meses lo iba deteriorando. Hasta que un día “con el premio Mujeres Cafam que Ana Lucía López se ganó, en el año 2014, nos hicimos visibles nuevamente y el San Raffaele renació”.
Con algunos fondos para suplir el costo de la misión médica que dura 12 días y oscila entre 100 y 120 millones de pesos, incluyendo combustible, medicamentos, alimentación y honorarios de algunos integrantes, Diego y Ana iniciaron de nuevo los recorridos.
“La tripulación de la misión médica es en su mayoría voluntaria y se compone de 33 personas, 26 profesionales en salud y 7 en administrativa-logística”, indica Diego, quien además sostiene que en cada recorrido visitan 2 sitios para un total de 3.000 a 3.500 personas atendidas en consulta general y en procedimientos como pediatría, ginecobstetricia y análisis de laboratorio.
Ana Lucía López cofundadora del Barco Hospital admite que es triste llegar a un pueblo del litoral Pacífico donde escasean los servicios básicos de salud. “Los puestos de salud no tienen una buena infra-estructura, no cuentan con todo el personal para satisfacer las necesidades, ¡es un médico por más de 10 mil habitantes!”.
El costo promedio de la atención sería, por persona, más de $30.000. Esto sin importar si se le realiza una cirugía, una limpieza o algún tipo de examen. Esto sin contar la fortuna de que el hospital llega hasta la casa de cada paciente, sin hacer filas o esperar meses para la aprobación de una cirugía o una cita con especialista.
De la vereda El Carmelo, en Guapi, Cauca, con algo de temor o vergüenza llegó un adulto mayor buscando una operación en una hernia escrotal que ya era casi estrangular y lo acompañaba desde hace más de cuatro años. Esto le ocasionaba problemas en su matrimonio pues la ubicación de la hernia afectaba uno de sus testículos y parte de su intestino.
En solo media hora, lo que duró la cirugía, pudo dejar de lado este padecimiento, el cual no había solucionado por la falta de visita de algún médico.
Ana Lucía, directora ejecutiva, explica que el barco es una IPS de nivel 2 flotante que quince días antes de llegar a un territorio, el cual se selecciona de acuerdo a las peticiones que hacen los líderes comunitarios de cada región, realiza una premisión con un equipo base de 6 personas.
“Médicos, enfermera, facturador y etnoeducador, llegan a la zona para hacer un tamizaje de las patologías que se van atender, ya sean pediátricas, médicas, ginecológicas, odontológicas y quirúrgicas” agrega Diego. En esa primera visita se entregan aproximadamente 100 fichos por día, pero terminan atendiendo más de 200 personas.
Son cuatro puentes los que conforman al barco hospital. En el puente principal se encuentra toda la parte médica equipada con consultorios multi-especialisticos, farmacia, y una sala de cirugía que hacen del San Raffaele, “el barco hospital que atiende gratuitamente a todo el mundo”.
Un nuevo recorrido, pero en tierra
Para Diego, la misión médica continúa, es por eso que ya cuenta con un terreno en Buenaventura, en el cual esperan construir un poliambulatorio con cinco consultorios médicos al servicio de la población.
Para lograrlo, Diego hace la invitación a ayudar en la causa del San Raffaele, para que así, pueda seguir llevando atención en salud por agua y más adelante por tierra, “con un poco de todos hacemos mucho”, dice.



Arriba

[ Editorial | Debate | Opinión | Monitoreo | Generales | Cultural | Breves ]

COPYRIGHT © 2001 Periódico El PULSO
Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular
. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved