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San Raffaele, el barco
salvavidas del Pacífico colombiano
Juan
Andrés Bustamante - elpulso@sanvicentefundacion.com
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Navegando
llevamos salud, esa es la consigna del barco hospital
San Raffaele que desde hace varios años se preocupa por
los
achaques' de los habitantes del litoral Pacífico. |
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| No
me digan que los médicos se fueron, no me digan que no
tienen anestesia, este fragmento de la canción
de Juan Luis Guerra, tal vez debería ser coreado en son
de triunfo por la tripulación del Barco Hospital |
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San Raffaele cada que zarpan
en un recorrido marítimo para brindar servicios de
salud a las personas que más los necesitan.
Triunfo que se refleja en sus pacientes, como en el caso de
una joven de 15 años que llegó embarazada y
se fue con su hijo en brazos. Ella nunca había recibido
atención médica y mientras le realizaban su
primer control prenatal, el ginecólogo encontró
que no tenía líquido amniótico, pues
no supo qué era romper fuente, y de inmediato realizaron
la cesária.
Ese día nació Raffaele, un niño sano
que lleva el mismo nombre del barco cuya tripulación
salvó su vida y la de su mamá. Como este niño,
hay muchos más en las zonas del Chocó, Nariño,
Cauca y Valle del Cauca con el mismo nombre.
¡Alguien tenga piedad de mí! Esa es la expresión
que el paramédico Diego Posso, fundador del barco hospital,
recuerda que le sirvió de motivación para dar
vida al San Raffaele. La petición venía de un
poblador que clamaba atención en el 'precario' centro
de salud de Juanchaco y Ladrilleros, cerca de Buenaventura.
Para el barco hospital las necesidades en salud son su mayor
motivación cada mañana mientras navegan por
las aguas del Pacífico colombiano. Así, lo deja
entrever Diego Posso, quien recuerda que mientras trabajaba
en el hospital San Raffaele en Milán, Italia, decidió
buscar ayuda. Conocía la necesidad de acceso
a salud de los habitantes de la Costa Pacífica, y por
eso le conté al religioso Luigi Maria Verzé,
fundador del hospital donde trabajaba, quien luego de escucharme
decidió apoyarme y donar dinero para comprar el barco.
Desde ese entonces surgió la Fundación Italo
- colombiana del Monte Tabor, o mejor conocida como barco
hospital San Raffaele.
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Con casi 9 años de funcionamiento,
el barco hospital sigue siendo el único de su categoría
en Latinoamérica. Más de 100 meses en acción
y un promedio de 80 mil personas atendidas, lo han hecho un
contador de historias. Desde partos asistidos hasta cirugías
ambulatorias logran ser contadas en sus pequeños pasillos.
El barco hace sonar su bocina
Momentos de frustración y satisfacción
ha tenido que sortear el San Raffaele, en medio de aguas que
desearía más cristalinas Cuando sus fundadores
creyeron que solo sería una manera de entregar alegrías
llevando un hospital hasta las casas de los pacientes en los
pueblos más alejados de las regiones del pacifico colombiano,
tuvieron que dejarlo como un 'paciente en espera' por cuenta
de la crisis económica que impidió su funcionamiento
durante año y medio.
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Mientras el barco
se encontraba anclado en el estero de San Joaquín, en
Buenaventura, el pasar de los meses lo iba deteriorando. Hasta
que un día con el premio Mujeres Cafam que Ana
Lucía López se ganó, en el año 2014,
nos hicimos visibles nuevamente y el San Raffaele renació.
Con algunos fondos para suplir el costo de la misión
médica que dura 12 días y oscila entre 100 y 120
millones de pesos, incluyendo combustible, medicamentos, alimentación
y honorarios de algunos integrantes, Diego y Ana iniciaron de
nuevo los recorridos.
La tripulación de la misión médica
es en su mayoría voluntaria y se compone de 33 personas,
26 profesionales en salud y 7 en administrativa-logística,
indica Diego, quien además sostiene que en cada recorrido
visitan 2 sitios para un total de 3.000 a 3.500 personas atendidas
en consulta general y en procedimientos como pediatría,
ginecobstetricia y análisis de laboratorio.
Ana Lucía López cofundadora del Barco Hospital
admite que es triste llegar a un pueblo del litoral Pacífico
donde escasean los servicios básicos de salud. Los
puestos de salud no tienen una buena infra-estructura, no cuentan
con todo el personal para satisfacer las necesidades, ¡es
un médico por más de 10 mil habitantes!.
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El costo promedio de la atención
sería, por persona, más de $30.000. Esto sin importar
si se le realiza una cirugía, una limpieza o algún
tipo de examen. Esto sin contar la fortuna de que el hospital
llega hasta la casa de cada paciente, sin hacer filas o esperar
meses para la aprobación de una cirugía o una
cita con especialista.
De la vereda El Carmelo, en Guapi, Cauca, con algo de temor
o vergüenza llegó un adulto mayor buscando una operación
en una hernia escrotal que ya era casi estrangular y lo acompañaba
desde hace más de cuatro años. Esto le ocasionaba
problemas en su matrimonio pues la ubicación de la hernia
afectaba uno de sus testículos y parte de su intestino.
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En solo media hora, lo que duró
la cirugía, pudo dejar de lado este padecimiento, el
cual no había solucionado por la falta de visita de algún
médico.
Ana Lucía, directora ejecutiva, explica que el barco
es una IPS de nivel 2 flotante que quince días antes
de llegar a un territorio, el cual se selecciona de acuerdo
a las peticiones que hacen los líderes comunitarios de
cada región, realiza una premisión con un equipo
base de 6 personas.
Médicos, enfermera, facturador y etnoeducador,
llegan a la zona para hacer un tamizaje de las patologías
que se van atender, ya sean pediátricas, médicas,
ginecológicas, odontológicas y quirúrgicas
agrega Diego. En esa primera visita se entregan aproximadamente
100 fichos por día, pero terminan atendiendo más
de 200 personas.
Son cuatro puentes los que conforman al barco hospital. En el
puente principal se encuentra toda la parte médica equipada
con consultorios multi-especialisticos, farmacia, y una sala
de cirugía que hacen del San Raffaele, el barco
hospital que atiende gratuitamente a todo el mundo.
Un nuevo recorrido, pero en tierra
Para Diego, la misión médica continúa,
es por eso que ya cuenta con un terreno en Buenaventura, en
el cual esperan construir un poliambulatorio con cinco consultorios
médicos al servicio de la población.
Para lograrlo, Diego hace la invitación a ayudar en la
causa del San Raffaele, para que así, pueda seguir llevando
atención en salud por agua y más adelante por
tierra, con un poco de todos hacemos mucho, dice.
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