Un balance político versus el balance real
elpulso@sanvicentefundacion.com
El presidente Juan Manuel Santos
abrió las compuertas de los
balances cuando hace algunas
semanas decidió ofrecer entrevistas
analizando sus siete años de gobierno
con el fin adicional de mirar que falta
por hacer en los doce meses restantes.
Para el mandatario los resultados en
salud son muy positivos, la cobertura
“casi” universal es el gran logro y a lo
pendiente lo calificó como ajustes menores,
posición ratificada por el Ministro
Alejandro Gaviria quien no duda en
aseverar que Colombia marcha de manera
decidida a ser el mejor sistema de
salud de América Latina.
Es evidente que el lenguaje y los mensajes
que se envían desde el discurso
político tienen formas particulares de
entenderse, pero para un ciudadano
de a pie, y para los mismos actores del
sistema, la afirmación presidencial está
lejos de parecerse al diario vivir, que en
esencia, es lo que importa.
El ‘viacrucis’ de la salud
Un colombiano que se enferme hoy en
el país se enfrenta a varios problemas:
una larga espera para la asignación de
citas, porque el anuncio de lapsos máximos
de dos días para consulta general
y de una semana para especialistas
está lejos de ser una realidad plena.
Debe enfrentarse con una tramitología
de aprobaciones para exámenes especializados,
traslados a IPS alejadas de
su residencia para ser atendido parcialmente
debido a la fragmentación de
La especialista Claudia Tejeda Romero, paidosiquiatra y adictóloga de los
Centros de Integración Juvenil, en México, señala que los jóvenes con problemas
emocionales como ansiedad, depresión o trastornos de conducta, son
más vulnerables al consumo de drogas y expresa que cuando se realiza un
tratamiento, existe un 75% de probabilidad de éxito para alejar a la persona
de la adicción.
Problemas emocionales inciden en el uso de
drogas en los jóvenes
servicios, filas gigantescas para solicitar
entregas de medicamentos generalmente
incompletos, y falta de continuidad en
los tratamientos, todo esto en el mejor
de los casos, porque la otra vía es buscar
solución a los problemas de salud a través
de tutelas que ya no son acatadas.
Para las EPS estos siete años no pueden
catalogarse como los mejores en
sus dos décadas de existencia. La credibilidad
en su solvencia financiera ha
quedado cuestionada tras la avalancha
de intervenciones y liquidaciones; sus
balances pasaron de mostrar empresas
clasificadas entre las más grandes del
país, a entidades al borde de la quiebra y
sin capacidad de maniobra para el pago
de sus deudas.
Cartera de 15 billones
Por su parte las Instituciones Prestadoras
de Servicios de Salud atraviesan
la que es su mayor crisis en la historia
reciente del país. Una cartera que ronda
los 15 billones de pesos hace inmanejable
el funcionamiento de cualquier
sector de la economía, y en el caso de la
salud resulta innegable que no estamos
jugando con la posibilidad de liquidar
empresas, estamos frente a un juego de
dados con la vida de los colombianos.
Hay otros elementos que se pueden se señalar
a la hora de los balances y que no
permiten la mejor de las radiografías. Se
perdió confianza entre los actores del sistema
puesto que al verse los prestadores enfrentados a una ausencia absoluta de
quien se responsabilice por las deudas
dejadas por las EPS liquidadas, solo queda
al albur como soporte ante los incumplimientos.
En salud pública son más las
dudas que las certezas de progresos, el
MIAS está en fase de implementación, y
la declaratoria de la salud como derecho
fundamental y la expedición de la Ley Estatutaria
en Salud, parece quedarse en
palabras al viento. Solo quedan 12 meses
presidente Santos, y es mucho lo que
falta por hacer.
|