MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 5    NO 50   NOVIEMBRE DEL AÑO 2002    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co

Propuestas de la

Federación Médica Colombiana

Idris Londoño Restrepo, MD Presidente

Ante la caótica situación del sistema de seguridad social del país, los planteamientos del nuevo gobierno tienen puntos que es importante analizar y que podrían, por fin, orientar las cosas hacia el norte que debían haber tenido desde el principio: la unificación de la seguridad social.
El primer paso, si bien pudo no haber sido motivado por esta razón, permite unificar criterios en temas de la seguridad social: la fusión de los Ministerios de Salud y de Trabajo, permitirá, si hay la voluntad real manifestada, unificar criterios de prestación de servicios y simplificar legislación en temas comunes, disminuyendo trámites y suprimiendo contradicciones frecuentes en los actos legislativos, facilitando el acceso de la población a los servicios y definiendo responsabilidades.
Los muchos años desgastados en una lucha sin resultados, sin ganadores, pero sí con muchos perdedores, tienen que enseñar algo, tienen que permitir hacer un alto y plantear como posibilidad de solución un diálogo abierto, franco, real y con metas definidas entre todos los actores del maltrecho sistema, con el fin de rescatar lo que sea bueno.
Como alternativa a algunos de los problemas dentro del sistema y que podría permitir ante todo la simplificación de la normatividad y la disminución de la burocratización ineficiente en términos de cobertura y beneficios vs costos, pienso que es posible mejorar la situación del sistema tomando algunas medidas simples y precisas, sobre temas específicos que solucionan problemas de raíz:
1. Unificación de intermediarios para los 3 subsistemas, con unificación de empresas de diferente razón social pero de los mismos dueños, y de intermediarios financieros, que asuman en bloque la prestación de servicios de salud, pensiones y riesgos profesionales; esto disminuiría la amplia legislación que controla las relaciones entre ellos y las costosas comisiones de la intermediación, muchas veces innecesarias; además, agilizaría el reconocimiento de las prestaciones.
2. Unificación de los derechos asistenciales en salud dentro de todo el sistema, en todos los regímenes, diferenciando únicamente las prestaciones de servicios para enfermedades "de alto costo", que serían prestados centralizados por instituciones públicas, con intervención de los ámbitos universitarios, subsidios estatales y la constitución de un fondo común entre los intermediarios. Ello disminuiría costos por la utilización del personal docente y asistencial universitario, mejoraría la calidad académica, permitiría compra de insumos centralizada con mejores precios de oferta de los proveedores y facilitaría las labores docente-asistenciales dentro de parámetros administrativos y de costos tolerables por las instituciones y el sistema. Para el manejo de las otras prestaciones asistenciales, diferenciadas según las posibilidades de acceso a servicios de atención médica, la unificación de prestaciones agilizaría la prestación de servicios y disminuiría las acciones de tutela; por tanto, disminuiría enormes costos al sistema por procesos administrativos y legales implementados para negar servicios y simplificaría al tener un cubrimiento similar en los diferentes regímenes. Se pueden disminuir costos con la utilización de los consultorios universitarios y la extensión de los servicios sociales obligatorios, que podrían tener una forma diferente de trabajo, con la colaboración de diferentes protagonistas del sistema.
3. Implementación para que las políticas de salud pública sean definidas por un solo actor en el sistema, con estricto control estatal y con la participación de los intermediarios, tanto en los aspectos financieros como en los de logística operativa, centralizando y unificando los lineamientos en dependencias del Ministerio de Salud y trabajo especializadas en ello, con la asesoría de las universidades y los organismos internacionales (OMS, OPS, etc.).
4. Control a las formas de contratación de los trabajadores del sistema de seguridad social, con el fin de evitar formas de trabajo ilegales, informales e incentivos negativos para la prestación de servicios, que generan altísimos costos y minan los objetivos del sistema. También debe plantearse la forma como las responsabilidades en el sistema de salud por la atención a usuarios sean compartidas o asumidas por el intermediario que dicta normas asistenciales y define protocolos de tratamiento, algunas veces fuera de los científicamente aceptados como mejores.
5. Montaje de un sistema único de información que abarque los tres subsistemas y evite el aplazamiento de los reconocimientos asistenciales o prestacionales; este sistema debe tener estricta vigilancia y control que permita la salvaguarda de los derechos de los pacientes respecto de su intimidad y de los intermediarios en los ámbitos comerciales y de protección de sus bancos de datos. También es importante definir de alguna forma el manejo de los archivos de historias clínicas, incluyendo los que según la normatividad se pueden considerar inactivos o susceptibles de destrucción, pues son de vital importancia en temas como la definición de derechos generados por invalidez, o para la reclamación de sustituciones pensionales y reclamación de otros derechos pecuniarios que se basan en estos documentos.
6. Intervención y control estatal en la importación, comercialización, producción, venta, distribución de todos los productos susceptibles de formulación médica y su publicidad, combatiendo frontalmente la ilegalidad, el engaño y la corrupción, e implementado medidas para que los entes encargados de controlar y penalizar las infracciones que contra la normatividad se presenten, tengan apoyo del Estado, y que sus decisiones tengan peso sancionatorio.
Cuando hay situaciones como las vividas en nuestro país, es válido plantear propuestas en beneficio de la comunidad, para empezar a cerrar con un grano de arena la gigantesca brecha que genera serias dificultades, compromete la integridad del país y sirve de pretexto a los violentos para explicar toda su barbarie.

Bioética
Lo jurídico y lo ético Carlos Alberto Gómez Fajardo
Existe una importante diferenciación de conceptos que trasciende el interés meramente académico y tiene decisivas consecuencias de orden práctico. Hay dos áreas de la actividad humana cuyos ámbitos, alcances y consecuencias son bien diferentes: lo jurídico y lo ético. Máxime si en la literatura del tema de la bioética, especialmente en la de origen sajón, se suele tender a la confusión en los términos, pretendiendo una tácita igualdad entre ambos. Se escucha y se lee frecuentemente el tópico: "delicadas implicaciones éticas y jurídicas".
Lo jurídico es un ámbito diferente al de la reflexión y la acción en ética. En realidad, existe la ley injusta, dictada por el tirano o establecida por el ente legislativo de turno. Los ejemplos de los atentados contra los esenciales derecho del individuo "legitimados" por la ley, abundan en la historia: tuvo que ocurrir la guerra de secesión en los Estados Unidos de América y ganarla la Unión- para que se sancionara allí la abolición de la esclavitud, mientras que para la misma época (mediados del siglo XIX) eran bien diferentes las tradiciones democráticas y judiciales vigentes en la América española. Esta realidad histórica, que enaltece la tradición hispánica y que describe bochornosamente el carácter materialista sajón, no es presentada de modo entusiasta por las referencias norteamericanas de corte positivista.
Además de la discriminación racial, cabe mencionar a los médicos convertidos en instrumentos de exterminio en la Alemania nazi, operarios de una estructura estatal eugenésica basada en el análisis costo-beneficio. O los de los regímenes marxistas totalitarios que expidieron certificados de enfermedades mentales para que los opositores a ellos fueran confinados a los archipiélagos Gulag, otro exterminio, mayor aún que el ario, y todavía poco mencionado, por razones políticas.
Podría acontecer ahora, si se legisla de modo discriminatorio en la aplicación de conocimientos genéticos, v. gr. la eventual aplicación de determinados marcadores para enfermedades como trastornos vasculares degenerativos o cáncer, para ser excluidos (los portadores), de la atención de pólizas vendidas por los aseguradores. Esta eventualidad no dista de la clasificación actual de algunas entidades patológicas como "catastróficas", excluidas por la normatividad vigente, de determinados esquemas de atención médica. Vale la pena recordar cómo algunos trabajos de investigación (población de carga viral en enfermos de SIDA) son llevados a cabo por instituciones universitarias de países desarrollados, en zonas geopolíticamente deprimidas, por el expediente de que las leyes del país de origen de los científicos impedirían la investigación sobre los supuestos metodológicos establecidos, debido a posibles violaciones al código de Nuremberg.
Pero los ejemplos clásicos de la literatura ilustran mejor este delicado tema: Antígona muere pues no acepta la ley injusta expedida por su tío, el rey de Tebas, Creonte. Antígona, contrariando el mandato legal, da sepultura piadosa a su hermano Polinices, muerto en batalla contra la ciudad: La heroína de la tragedia dice así a Creonte, cuando este le reclama por no haber cumplido con la norma: "...No pensé yo que los pregones tuyos, siendo de hombre mortal, vencer pudieran la ley no escrita y firme de los dioses. No es ni de hoy ni de ayer, es ley que siempre viviendo está...".
La ética tiene que ver con el proceso de reflexión acerca del bien y del mal, no de lo que es meramente lícito según la normatividad jurídica. La acción ética, consecuentemente, es el fruto del proceso humano de discernimiento y actuación según categorías objetivas de valor. Es pertinente anotar que en escuelas de pensamiento muy de moda, se intenta reducir el acto ético simplemente a la confrontación de valores en conflicto ("deontologismo prima facie") y a negociación de principios por "consenso democrático" (ética de mínimos). Se traducen estas perspectivas, en evidentes posiciones políticas y parlamentarias, totalmente ajenas a lo que constituye la ética propiamente dicha. Por oponerse a ese relativismo y subjetivismo, tan frecuente hoy, murió Sócrates.
Hasta Montesquieu lo ha advertido: "No existe tiranía más atroz que la que se ejerce a la sombra de las leyes y bajo los colores de la justicia".
Son los problemas a los cuales conduce la llamada "ética de mínimos": el relativismo, el subjetivismo y la inseguridad jurídica, bien conocidos en nuestra patria.
Hay perennidad en lo clásico; quien quiera añadir otro luminoso ejemplo de esto podría referirse a la célebre historia de la ejecución de los hermanos macabeos. Es uno más entre los múltiples ejemplos que explican las diferencias entre lo ético y lo jurídico, un punto que debe mantenerse en la perspectiva de la comprensión de la realidad personal y ética del ser humano. El ejercicio de la dignidad, la libertad, y la responsabilidad en el actuar ético se fundamenta un edificio argumental con metodología, tradición, y apoyo propios de la sabiduría de occidente. La persona, centro de decisión, unidad cuerpo y espíritu, está constantemente enfrentando la realidad ineludible de la opción, esto compromete la totalidad de su existencia. Algunas veces tiene que objetar las leyes injustas, pues si las acatara, se disolvería la lícita aspiración humana al ejercicio de su propia libertad. Y en eso consiste la esclavitud.
Nota: Este artículo es un aporte del Centro Colombiano de Bioética -CECOLBE-.

 











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