EDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 8    NO 102 MARZO DEL AÑO 2007    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co

Fundado en Medellín, el 30 de julio de 1998. Director: Julio Ernesto Toro Restrepo. Comite Editorial: Juan Guillermo Maya Salinas, Alba Luz Arroyave, Jairo Humberto Restrepo, Javier Ignacio Muñoz y Gonzalo Medina. Dirección Comercial: Diana Cecilia Arbeláez. Editora: Olga Lucía Muñoz López. Asesoras comerciales: Amparo Abril Rojas y María Eugenia Botero. Web master: Santiago Ospina Gómez

No, pero sí...

Es propio de lo humano lo finito. Así, como toda empresa humana que se plantea permanecer a través del tiempo, con el Seguro Social una vez más se confirma que nada más condenado a lo temporal que aquello que pretende perdurar. Por falta de voluntad política, por falta de buena voluntad, por falta de previsión, por cuentas mal hechas, por decisiones no acertadas, porque la privatización gana terreno y lo público es cada vez más débil, por el desmonte del Estado de Bienestar, por miles más de razones, no hubo “Seguro Social para siempre”...
La caída del Seguro Social, al igual que sucedió durante su progresivo desmoronamiento, afectará directamente o de reflejo a miles de personas y cientos de instituciones y profesionales. Para su bien o para su mal. Y al parecer, todavía no se han dimensionado ni cuantitativa ni cualitativamente, los efectos que tendrá en la vida del país en general y en el sistema de seguridad social en particular, el hecho de que el Seguro Social ya no esté más. Incluso, está pendiente de escribirse una historia detallada del trascendental aporte de la institución de seguridad social más grande y representativa que ha tenido Colombia; igualmente, una historia de su esplendor y su caída, para conocer realmente las responsabilidades históricas individuales y de gobierno, en uno y otro proceso.
Hay hitos en la historia de la seguridad social en el país: la creación del Instituto Colombiano de los Seguros Sociales en 1946 fue uno, la reforma que creó el Sistema General de Seguridad Social en Salud en 1993 fue otro, y ahora en 2007 la liquidación del Seguro Social (que según el gobierno no es liquidación pero que sí lo es). La pregunta que flota en boca de todos, de usuarios, de trabajadores, de colombianos doctos y sencillos, es: ¿Cuál es el futuro de la seguridad social en Colombia después de la liquidación de que está siendo objeto la oferta pública, con la liquidación del Seguro Social? Y a esta se suman otras preguntas derivadas: ¿Se marca el fin de la oferta pública en seguridad social? ¿Qué pasará en salud, en riesgos profesionales, en pensiones?
Y otra pregunta que por casi cómica no deja de ser trágica: ¿Cuál es el futuro que nos espera? Esa es la incertidumbre que se respira en el ambiente y que desvela a más de uno. Porque en un sistema de protección social que aglutina “las políticas públicas orientadas a disminuir la vulnerabilidad y a mejorar la calidad de vida de los colombianos, especialmente de los más desprotegidos, para obtener como mínimo el derecho a la salud, la pensión y el trabajo”, no cabe menos que preguntarse: ¿Cuál será entonces la nueva política PÚBLICA que garantice ese derecho a la salud, la pensión y el trabajo de los colombianos?
Si se va a optar ahora por que no sea el Seguro Social la institución que garantice ese derecho a salud, pensión y trabajo desde lo público, entonces, ¿cuál será?
O, irremediablemente, ¿la oferta pública se irá desdibujando y desapareciendo por sustracción de materia, mientras la única senda posible es entonces la opción privada? Si así fuese: ¿Cómo lo privado que tiene un ánimo legítimo de lucro podrá garantizar rendimientos sociales y garantía de salud, pensión y trabajo para todos los colombianos? Las respuestas para todos estos interrogantes ya debe tenerlas previstas el gobierno en su sabiduría. Pero qué bueno entonces que las presentara a todos los colombianos, en horario triple A, como se acostumbra en los momentos trascendentales que afectan y determinan el presente y el futuro del país. Porque ya se entendió que el Seguro Social no va más. Así lo decidió el actual gobierno. La cuestión es: Si no es el Seguro, si no hay Seguro Social, entonces, ¿qué será de lo público? ¿Cuál es la respuesta tranquilizadora que se puede ofrecer a toda persona del común, que no sabe qué pasará con ella en materia de salud, de pensión y de trabajo?

 
 




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