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Salud Ocupacional y Riesgos Profesionales son expresiones
que nos han sonado algo ajenas a los actores del Sistema
General de Seguridad Social en Salud. Por la misma especialización
tecnológica de cada subsector, pareciera que no tienen
nada que ver una cosa con la otra (salud y riesgos profesionales),
y ello deriva del modelo de aseguramiento independiente
formulado en la Ley 100 de 1993, porque antes de ella tenían
más afinidad. Pero en el ámbito internacional
y multilateral, estos subsectores concurren muchas veces
en el modelo organizativo financiero del sector salud.
No se puede asegurar por eso que los riesgos profesionales,
con un sistema de aseguramiento desligado del sistema de
salud, sea desventajoso, porque igual se articulan desde
el Sistema de Seguridad Social Integral. La experiencia
en la mayoría de los países en que así
funciona parece positiva, y la literatura técnica
tiende más a recomendar que a proscribir esta estructura
organizativa, por las complejidades intrínsecas del
tema de riesgos profesionales y la superior calidad de prestaciones
que se deben dar por provecho social, en la atención
del Accidente de Trabajo y la Enfermedad Profesional. Pero
lo que sí es cierto, es que ambos asuntos son parte
de la salud y ambos subsectores deben hablar el mismo idioma.
Por lo que se ve, en el Plan Nacional de Salud Pública
(decreto 3039 de 2007) y en actos administrativos previos,
parece claro que la articulación será progresivamente
llevada a cabo.
Además está el modelo de la Protección
Social que, particularmente en Colombia, articula la Seguridad
Social (en todos sus subsectores) con otras formas de Asistencia
Social. Y en ese punto sí hay que ser claros: El
problema no es que la organización de la salud en
Colombia tenga un ministerio, o dos, o ninguno, el asunto
en cuestión es que la salud de los colombianos se
mantenga y se mejore. Decía Pol Pot que no le importaba
si el gato era blanco o negro, sino que comiera ratones.
Y en el modelo de Protección Social, innegablemente
muy heterodoxo, teniendo en cuenta que nace en el Banco
Mundial (2002), parecen estar involuntariamente insertas
ciertos conceptos doctrinarios de la Promoción de
la Salud promulgadas en Ottawa (1986) y Djakarta (1997),
como los factores determinantes de la salud y los prerrequisitos
para salud. ¿Rojo? ¿Azul? ¿Amarillo?
No, mejor: ¿Come ratones?
Es más, desde la Protección Social es que
se ha concebido la Protección al Cesante (subsidios
al desempleado) como un componente de la Seguridad Social,
y ese tema había estado vedado en toda nuestra larga
historia republicana.
Lo que sí hay que enfatizar mucho es que hay un vínculo
innegable entre salud y empleo, que va más allá
del Sistema General de Riesgos Profesionales. Empleo digno
y bien remunerado, justo, y sobre todo, con seguridad social.
Y ahí el problema es macroeconómico y no se
ha atendido ni medianamente bien. Colombia ha crecido algo
así como un 25% en el último lustro, pero
el empleo formal sigue prácticamente estancado y
el índice de Gini (equidad en la distribución
de la riqueza) ha desmejorado dos puntos. Esto es escandaloso.
¿Quiénes son los beneficiarios de nuestro
crecimiento económico? Si no son los más pobres,
sirve lo mismo crecer que no crecer.
Y el asunto de riesgos profesionales es tal vez el mejor
termómetro para medirlo: En Colombia hay menos de
6 millones de trabajadores afiliados al Sistema de Riesgos
Profesionales (obviamente cifra muy parecida al del régimen
contributivo del Sistema General de Seguridad Social en
Salud), pero la Población Económicamente Activa
(PEA), es de más de 20 millones de personas. El abismo
es entonces enorme. Los que trabajan de manera informal
y anhelan hacerlo en condiciones dignas (unos 12 millones
de colombianos a los que el Dane no contabiliza como desempleados),
esos, no tienen acceso a ningún colchón para
protegerse en caso de enfermedad común o de origen
laboral, incapacidad, invalidez, vejez y muerte. Los francamente
desempleados, menos. Eso no es Protección Social:
es lo contrario.
El asunto es crear empleo digno, formal. El tema de la salud,
el de los riesgos profesionales, el de la seguridad social,
el de la protección social, van pegados ahí.
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