MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 11    No. 145  OCTUBRE DEL AÑO 2010    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 


Caprecom: ¿Aseguradora
pública o caballo de Troya?
Juan Carlos Arboleda Z. - Periodista - elpulso@elhospital.org.co
Que Caprecom haya decidido oficialmente su salida del régimen subsidiado en Medellín, puede asumirse como una consecuencia lógica de un proceso que venía siendo anunciado desde meses atrás, o como la evidencia de que en la única aseguradora pública que queda en el país pasan más cosas de las que se piensan.
Desde mayo pasado, Caprecom envió una carta a la Secretaría de Salud de Medellín señalando su intención de retirarse de la prestación del régimen subsidiado en la ciudad. La solicitud fue rechazada por la administración. Y en plenaria del Concejo se evidenció la enorme deuda de Caprecom con la ESE Metrosalud: en ese entonces ascendía a $11.000 millones, de los $32.000 millones de deuda que tenía con los prestadores de la ciudad.
El La legislación de ese momento, ordenaba que si una EPS del subsidiado se retiraba de una ciudad, lo debía hacer del resto del departamento y de la región. Una mano salvadora llegó para la entidad en un coletazo del anterior gobierno, un día antes de dejar el poder: el 6 de agosto expidió el decreto 2969 que autoriza a las aseguradoras del subsidiado a retirarse voluntariamente de una ciudad, sin necesidad de hacerlo del resto de la región y sin quedar sometidas a posibles sanciones. El decreto expedido a la medida de las necesidades de Caprecom, fue el aval para que el 31 de agosto, y ya sin temores, llegara la renuncia definitiva de Caprecom a continuar en el subsidiado de Medellín.
Reacciones y consecuencias
Conocido el decreto, la Alcaldía de Medellín lamentó su contenido y falta de oportunidad: “Consideramos lamentable que en el último día del gobierno anterior, el Ministro de la Protección Social y el Ministro de Hacienda emitan un decreto para allanar el camino de lo que era imposible, por ilegal e improcedente, hasta esa fecha: facilitar los medios para que la EPS-S Caprecom deje la administración del régimen subsidiado en Medellín”.
Y es que el descontento tenía sus razones: la medida motiva la selección adversa de los beneficiarios del régimen subsidiado, dejaba “tiradas” alrededor de 400.000 personas de los 693.000 afiliados en la ciudad al régimen subsidiado, y lo peor es que la salida de Caprecom aduciendo problemas de equilibro financiero en la ciudad, deja sola a Medellín ante un problema presentado hace un año por las mismas causas con la EPS-S Comfenalco, y ante el cual llegó Caprecom como la gran solución, según señaló en su momento su director, Carlos Tadeo Giraldo: “Llegamos a Medellín a continuar con la gran calidad en salud que tiene esta ciudad, porque a Medellín no la podemos dejar sola”. Como se ve, este compromiso solo duró un año.
Además, la salida de Caprecom agrava la situación financiera de la ESE Metrosalud, que ahora ve mucho más difícil la recuperación de la cartera pendiente, ya que como lo señala su gerente, Alejandro Gómez, el mismo fenómeno ya se vivió con Comfenalco y Salud Vida, que salieron de la ciudad y aún le adeudan dineros a la ESE.
Mirando más allá
Ante el problema hubo un parte de tranquilidad por la secretaria de Salud de la ciudad, María del Pilar Pastor, quien aseguró que se garantizará la prestación ya sea con el ingreso de otra aseguradora, o solicitando una autorización al Ministerio de la Protección Social para fungir como aseguradora transitoria, o incluso, creando una EPS propia.
Sin embargo, los elementos más graves de la situación están en el trasfondo del hecho. Para la secretaria de Salud, el decreto en vez de resolver un problema garantizando que la aseguradora pública permanezca en el municipio, le da todas las posibilidades para que se retire sin ninguna implicación: “Se supone que debemos garantizar el aseguramiento que hace parte de un sistema social en salud y donde el Estado tiene unos compromisos con la población; lo que se debe buscar es que quienes están contratados para garantizar el aseguramiento cumplan las cláusulas de los contratos, y lo que se posibilita ahora es que las aseguradoras entren y salgan de los municipios. Uno queda con la duda: es un sistema que establece un régimen de compensación en los recursos, o sea que la EPS compense entre los municipios donde la UPC resulta suficiente con aquellos donde no lo es, compensando el nivel de riesgo. El decreto en cambio favorece una selección adversa de los municipios: me quedo donde me genere recursos. Y si Caprecom es una empresa pública, entonces, ¿cuál es el carácter de lo público? ¿Se administran recursos públicos para beneficio de qué? ¿No debería ser para beneficio de la población?”.
“Caprecom juega un papel
importantísimo en la misión de terminar con
los hospitales públicos, y su posicionamiento de
los últimos años se debe al cumplimiento
de dicha estrategia”.
Aldo Cadena
SePor su parte Luis Bernardo Vélez, presidente encargado del Concejo de Medellín, dijo que el mensaje dado por Caprecom es nefasto, equivocado y preocupante: “Están diciendo que la salud tiene que ser un negocio y rentable, incluso para las entidades públicas, cuando se ha reiterado que tiene que verse como un derecho. Estamos hablando de personas, de vida, de dignidad, de integridad, y ahí es donde hay que replantear todo el modelo, porque hoy es Caprecom, pero mañana será otra EPS-S, y en esas condiciones vamos a seguir viviendo una crisis porque el tema es estructural”.
Caprecom fue consultado por EL PULSO, pero no dio ninguna respuesta. Los argumentos señalados por la EPS para salir de la ciudad fueron un aparente desequilibrio financiero en la operación del subsidiado en Medellín; sin embargo el gerente de Metrosalud señala que ese costo se debe entre otras causas, a que en la ciudad sí se atiende a la gente: “No es lo mismo tener un centro de salud a 10 minutos de la casa, como sucede acá, que tenerlo a varios días en canoa, a caballo o a varias horas en bus; un segundo elemento es que a la ciudad llega la gente más enferma que no encuentra respuesta a sus necesidades en su región. ¿Quién hace una diálisis en Murindó? Pero Medellín vivió sin Caprecom, vivió con Caprecom y volverá a vivir sin Caprecom”, puntualizó.
Caprecomización del sistema
Desde hace algunos meses se acuñó entre los actores de la salud un nuevo término: Caprecomización, que hace referencia a la inusitada importancia dada por el gobierno anterior a la única EPS pública que subsiste (tiene presencia nacional en los 32 departamentos, en 720 municipios, y es la EPS-S con más afiliados: cerca de 3'700.000), acción por lo menos inesperada luego de la trayectoria de mala calidad y eternos problemas administrativos que siempre tuvo la entidad (cabe recordar que el ex presidente Uribe ordenó en 2003 su liquidación).
Caprecom es la EPS del régimen subsidiado con más tutelas en el país; y es la primera deudora en el sector, tanto con proveedores como con las IPS (sus deudas sobrepasarían los $800.000 millones, de los cuales más de $200.000 millones serían con la red pública, donde la antigüedad de la cartera muestra que más del 60% está a más de 180 días). Pese a lo anterior, en los últimos años recibió la administración de varios hospitales públicos y de clínicas del antiguo ISS, en Barranquilla asumió el manejo completo de la red municipal, fue designada como reguladora de lo No-POS en el país y llegó a prestar sus servicios a lugares donde nunca tuvo presencia, como Medellín.
Este repunte de Caprecom puede tener varias explicaciones; para Claudia Marcela Vélez, profesora de la Universidad de Antioquia y analista del sistema de salud, era evidente que para implementar la Ley 100 tenía que haber un sacrificado, y fue el ISS: “¿De dónde iban a sacar los cotizantes que se afiliaran a las nuevas EPS del contributivo, sino era del ISS? Por eso se hizo todo para acabarlo: prohibirle que afiliara nueva gente, desacreditarlo, dejarle los pacientes de alto costo, además de las malas administraciones con funcionarios que eran nombrados por el mismo gobierno”.
Sin embargo, aclara que el papel de Caprecom fue distinto: “Quedaba Caprecom, que no era ni es fuerte, y nunca se caracterizó por ser buena empresa, pero el gobierno tenía que justificar que mantenía en el mercado un asegurador público para cumplir lo consignado en la Ley 100, que los públicos y privados compiten; de ahí que mantener un asegurador público facilitó el juego de la democracia y lo sostuvo, para poder decir que sí existe la opción pública y mantener un monto de recursos que puede manejar el mismo gobierno. Fortalecer a Caprecom es fundamentalmente, una forma de presentar que todavía hay competencia pública”. Además, el gobierno le permite hacer integración vertical al poder operar como EPS e IPS, y constituye el monopolio público en el régimen subsidiado.
Sin embargo, un trasfondo muy oscuro plantea el ex comisionado del Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud, Aldo Enrique Cadena, para quien la EPS pública estaría cumpliendo una tarea especifica: “Caprecom es la EPS que más le debe a la red pública hospitalaria, debido a que cumple el papel de 'Caballo de Troya', para acabar de destruir a los hospitales públicos. Es un comodín del gobierno dentro del sistema y la estrategia es doble: no paga las deudas y lleva a los hospitales a una crisis inmanejable, pero también le entregan muchos hospitales en concesión, cumple la función del operador, los ajustan al máximo y después demuestran su inviabilidad, generada fundamentalmente porque el mismo Caprecom no paga; llega la Supersalud y manifiesta que la institución es inviable, para que pueda venderse al sector privado, dándole así el golpe de gracia definitivo. Por eso Caprecom juega un papel importantísimo en la misión de terminar con los hospitales públicos y su posicionamiento de los últimos años se debe al cumplimiento de dicha estrategia”.
Sea cual sea la causa de la Caprecomización, lo real es que esta entidad con 98 años de existencia, creada en 1912 como la Caja de Auxilio Postal y Telegráfico, y posteriormente transformada en la Caja de Previsión Social de Comunicaciones -Caprecom-, es hoy una piedra angular del régimen subsidiado al tener el mayor número de afiliados en el país, y es una carta importante del gobierno. La pregunta es: ¿Una carta importante para qué?
 
Posible inhabilidad de nuevo director de Caprecom
El 20 de septiembre fue nombrado nuevo director general de Caprecom, Mario Andrés Urán, médico cirujano, sub-secretario de Salud de Bogotá en 2004. Esta designación despertó serias dudas en algunos sectores al considerar que existe una inhabilidad evidente, por cuanto Urán se desempeñaba de tiempo atrás como gerente de Asuntos corporativos de Productos Roche, lo que implicaba el manejo comercial y de lobby del laboratorio, y es Caprecom la entidad delegada desde hace un año por el gobierno para comercializar y servir de intermediario de servicios y medicamentos No-POS (que incluye medicamentos de alto costo), proceso que se negocia directamente con los laboratorios. Si bien el nuevo director se podría declarar impedido para manejar el tema, siempre quedará la duda del grado de independencia que sus subalternos tengan, o de los guiños que puedan recibir para adelantar negociaciones con laboratorios de la industria farmacéutica multinacional, a la cual Urán ha representado. Algunas personas dejan entrever como solución de transparencia óptima para el nuevo gobierno, que no se renueve el contrato con Caprecom para el manejo de lo No-POS, que vence el próximo mes de diciembre, y que se busquen otros mecanismos para controlar su elevado costo.
 
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