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Que Caprecom
haya decidido oficialmente su salida del régimen subsidiado
en Medellín, puede asumirse como una consecuencia lógica
de un proceso que venía siendo anunciado desde meses
atrás, o como la evidencia de que en la única
aseguradora pública que queda en el país pasan
más cosas de las que se piensan.
Desde mayo pasado, Caprecom envió una carta a la Secretaría
de Salud de Medellín señalando su intención
de retirarse de la prestación del régimen subsidiado
en la ciudad. La solicitud fue rechazada por la administración.
Y en plenaria del Concejo se evidenció la enorme deuda
de Caprecom con la ESE Metrosalud: en ese entonces ascendía
a $11.000 millones, de los $32.000 millones de deuda que tenía
con los prestadores de la ciudad. |
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El La legislación
de ese momento, ordenaba que si una EPS del subsidiado se retiraba
de una ciudad, lo debía hacer del resto del departamento
y de la región. Una mano salvadora llegó para
la entidad en un coletazo del anterior gobierno, un día
antes de dejar el poder: el 6 de agosto expidió el decreto
2969 que autoriza a las aseguradoras del subsidiado a retirarse
voluntariamente de una ciudad, sin necesidad de hacerlo del
resto de la región y sin quedar sometidas a posibles
sanciones. El decreto expedido a la medida de las necesidades
de Caprecom, fue el aval para que el 31 de agosto, y ya sin
temores, llegara la renuncia definitiva de Caprecom a continuar
en el subsidiado de Medellín. |
Reacciones
y consecuencias
Conocido el decreto, la Alcaldía de Medellín
lamentó su contenido y falta de oportunidad: Consideramos
lamentable que en el último día del gobierno anterior,
el Ministro de la Protección Social y el Ministro de
Hacienda emitan un decreto para allanar el camino de lo que
era imposible, por ilegal e improcedente, hasta esa fecha: facilitar
los medios para que la EPS-S Caprecom deje la administración
del régimen subsidiado en Medellín.
Y es que el descontento tenía sus razones: la medida
motiva la selección adversa de los beneficiarios del
régimen subsidiado, dejaba tiradas alrededor
de 400.000 personas de los 693.000 afiliados en la ciudad al
régimen subsidiado, y lo peor es que la salida de Caprecom
aduciendo problemas de equilibro financiero en la ciudad, deja
sola a Medellín ante un problema presentado hace un año
por las mismas causas con la EPS-S Comfenalco, y ante el cual
llegó Caprecom como la gran solución, según
señaló en su momento su director, Carlos Tadeo
Giraldo: Llegamos a Medellín a continuar con la
gran calidad en salud que tiene esta ciudad, porque a Medellín
no la podemos dejar sola. Como se ve, este compromiso
solo duró un año.
Además, la salida de Caprecom agrava la situación
financiera de la ESE Metrosalud, que ahora ve mucho más
difícil la recuperación de la cartera pendiente,
ya que como lo señala su gerente, Alejandro Gómez,
el mismo fenómeno ya se vivió con Comfenalco y
Salud Vida, que salieron de la ciudad y aún le adeudan
dineros a la ESE.
Mirando más allá
Ante el problema hubo un parte de tranquilidad por la
secretaria de Salud de la ciudad, María del Pilar Pastor,
quien aseguró que se garantizará la prestación
ya sea con el ingreso de otra aseguradora, o solicitando una
autorización al Ministerio de la Protección Social
para fungir como aseguradora transitoria, o incluso, creando
una EPS propia.
Sin embargo, los elementos más graves de la situación
están en el trasfondo del hecho. Para la secretaria de
Salud, el decreto en vez de resolver un problema garantizando
que la aseguradora pública permanezca en el municipio,
le da todas las posibilidades para que se retire sin ninguna
implicación: Se supone que debemos garantizar el
aseguramiento que hace parte de un sistema social en salud y
donde el Estado tiene unos compromisos con la población;
lo que se debe buscar es que quienes están contratados
para garantizar el aseguramiento cumplan las cláusulas
de los contratos, y lo que se posibilita ahora es que las aseguradoras
entren y salgan de los municipios. Uno queda con la duda: es
un sistema que establece un régimen de compensación
en los recursos, o sea que la EPS compense entre los municipios
donde la UPC resulta suficiente con aquellos donde no lo es,
compensando el nivel de riesgo. El decreto en cambio favorece
una selección adversa de los municipios: me quedo donde
me genere recursos. Y si Caprecom es una empresa pública,
entonces, ¿cuál es el carácter de lo público?
¿Se administran recursos públicos para beneficio
de qué? ¿No debería ser para beneficio
de la población?. |
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Caprecom juega
un papel
importantísimo en la misión de terminar con
los hospitales públicos, y su posicionamiento de
los últimos años se debe al cumplimiento
de dicha estrategia.
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Aldo Cadena
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SePor
su parte Luis Bernardo Vélez, presidente encargado del
Concejo de Medellín, dijo que el mensaje dado por Caprecom
es nefasto, equivocado y preocupante: Están diciendo
que la salud tiene que ser un negocio y rentable, incluso para
las entidades públicas, cuando se ha reiterado que tiene
que verse como un derecho. Estamos hablando de personas, de
vida, de dignidad, de integridad, y ahí es donde hay
que replantear todo el modelo, porque hoy es Caprecom, pero
mañana será otra EPS-S, y en esas condiciones
vamos a seguir viviendo una crisis porque el tema es estructural.
Caprecom fue consultado por EL PULSO, pero no dio ninguna respuesta.
Los argumentos señalados por la EPS para salir de la
ciudad fueron un aparente desequilibrio financiero en la operación
del subsidiado en Medellín; sin embargo el gerente de
Metrosalud señala que ese costo se debe entre otras causas,
a que en la ciudad sí se atiende a la gente: No
es lo mismo tener un centro de salud a 10 minutos de la casa,
como sucede acá, que tenerlo a varios días en
canoa, a caballo o a varias horas en bus; un segundo elemento
es que a la ciudad llega la gente más enferma que no
encuentra respuesta a sus necesidades en su región. ¿Quién
hace una diálisis en Murindó? Pero Medellín
vivió sin Caprecom, vivió con Caprecom y volverá
a vivir sin Caprecom, puntualizó.
Caprecomización del sistema
Desde hace algunos meses se acuñó entre
los actores de la salud un nuevo término: Caprecomización,
que hace referencia a la inusitada importancia dada por el gobierno
anterior a la única EPS pública que subsiste (tiene
presencia nacional en los 32 departamentos, en 720 municipios,
y es la EPS-S con más afiliados: cerca de 3'700.000),
acción por lo menos inesperada luego de la trayectoria
de mala calidad y eternos problemas administrativos que siempre
tuvo la entidad (cabe recordar que el ex presidente Uribe ordenó
en 2003 su liquidación).
Caprecom es la EPS del régimen subsidiado con más
tutelas en el país; y es la primera deudora en el sector,
tanto con proveedores como con las IPS (sus deudas sobrepasarían
los $800.000 millones, de los cuales más de $200.000
millones serían con la red pública, donde la antigüedad
de la cartera muestra que más del 60% está a más
de 180 días). Pese a lo anterior, en los últimos
años recibió la administración de varios
hospitales públicos y de clínicas del antiguo
ISS, en Barranquilla asumió el manejo completo de la
red municipal, fue designada como reguladora de lo No-POS en
el país y llegó a prestar sus servicios a lugares
donde nunca tuvo presencia, como Medellín.
Este repunte de Caprecom puede tener varias explicaciones; para
Claudia Marcela Vélez, profesora de la Universidad de
Antioquia y analista del sistema de salud, era evidente que
para implementar la Ley 100 tenía que haber un sacrificado,
y fue el ISS: ¿De dónde iban a sacar los
cotizantes que se afiliaran a las nuevas EPS del contributivo,
sino era del ISS? Por eso se hizo todo para acabarlo: prohibirle
que afiliara nueva gente, desacreditarlo, dejarle los pacientes
de alto costo, además de las malas administraciones con
funcionarios que eran nombrados por el mismo gobierno.
Sin embargo, aclara que el papel de Caprecom fue distinto: Quedaba
Caprecom, que no era ni es fuerte, y nunca se caracterizó
por ser buena empresa, pero el gobierno tenía que justificar
que mantenía en el mercado un asegurador público
para cumplir lo consignado en la Ley 100, que los públicos
y privados compiten; de ahí que mantener un asegurador
público facilitó el juego de la democracia y lo
sostuvo, para poder decir que sí existe la opción
pública y mantener un monto de recursos que puede manejar
el mismo gobierno. Fortalecer a Caprecom es fundamentalmente,
una forma de presentar que todavía hay competencia pública.
Además, el gobierno le permite hacer integración
vertical al poder operar como EPS e IPS, y constituye el monopolio
público en el régimen subsidiado.
Sin embargo, un trasfondo muy oscuro plantea el ex comisionado
del Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud, Aldo Enrique
Cadena, para quien la EPS pública estaría cumpliendo
una tarea especifica: Caprecom es la EPS que más
le debe a la red pública hospitalaria, debido a que cumple
el papel de 'Caballo de Troya', para acabar de destruir a los
hospitales públicos. Es un comodín del gobierno
dentro del sistema y la estrategia es doble: no paga las deudas
y lleva a los hospitales a una crisis inmanejable, pero también
le entregan muchos hospitales en concesión, cumple la
función del operador, los ajustan al máximo y
después demuestran su inviabilidad, generada fundamentalmente
porque el mismo Caprecom no paga; llega la Supersalud y manifiesta
que la institución es inviable, para que pueda venderse
al sector privado, dándole así el golpe de gracia
definitivo. Por eso Caprecom juega un papel importantísimo
en la misión de terminar con los hospitales públicos
y su posicionamiento de los últimos años se debe
al cumplimiento de dicha estrategia.
Sea cual sea la causa de la Caprecomización, lo real
es que esta entidad con 98 años de existencia, creada
en 1912 como la Caja de Auxilio Postal y Telegráfico,
y posteriormente transformada en la Caja de Previsión
Social de Comunicaciones -Caprecom-, es hoy una piedra angular
del régimen subsidiado al tener el mayor número
de afiliados en el país, y es una carta importante del
gobierno. La pregunta es: ¿Una carta importante para
qué? |
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Posible inhabilidad de nuevo director de
Caprecom
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| El
20 de septiembre fue nombrado nuevo director general de Caprecom,
Mario Andrés Urán, médico cirujano, sub-secretario
de Salud de Bogotá en 2004. Esta designación despertó
serias dudas en algunos sectores al considerar que existe una
inhabilidad evidente, por cuanto Urán se desempeñaba
de tiempo atrás como gerente de Asuntos corporativos
de Productos Roche, lo que implicaba el manejo comercial y de
lobby del laboratorio, y es Caprecom la entidad delegada desde
hace un año por el gobierno para comercializar y servir
de intermediario de servicios y medicamentos No-POS (que incluye
medicamentos de alto costo), proceso que se negocia directamente
con los laboratorios. Si bien el nuevo director se podría
declarar impedido para manejar el tema, siempre quedará
la duda del grado de independencia que sus subalternos tengan,
o de los guiños que puedan recibir para adelantar negociaciones
con laboratorios de la industria farmacéutica multinacional,
a la cual Urán ha representado. Algunas personas dejan
entrever como solución de transparencia óptima
para el nuevo gobierno, que no se renueve el contrato con Caprecom
para el manejo de lo No-POS, que vence el próximo mes
de diciembre, y que se busquen otros mecanismos para controlar
su elevado costo. |
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