MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 15    No. 191  AGOSTO DEL AÑO 2014    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co

 

Reflexión del mes
“Toda técnica es ambivalente, todo instrumento es ontológicamente ambiguo. Puede ser empleado para bien o para mal. Cuanto más decididamente ocupa la técnica el centro del interés de la actuación médica, tanto mayor es el peligro de que se oculte lo humano en el médico y en el paciente”.

Ética y medicina”. Ed. Guadarrama, Madrid, 1972
Alfons Auer (Alemania, 1915-2005). Profesor de Ética Teológica y Teología Moral en las Universidad de Wurzburgo y Tubinga hasta 1981. Investigador de prestigio internacional y autor de publicaciones de Teología sistemática, Historia de las fe religiosas y Ética religiosa. Autor de “Envejecer bien. Un estímulo ético-teológico”, y con 14 importantes teólogos alemanes del siglo XX -como Joseph Ratzinger (luego Papa Benedicto XVI)-, participó en el libro “Yo creo”, que comenta los artículos del Credo cristiano.

Anticoncepción de emergencia: legislación basada en mentiras
Juan Guillermo Londoño Cardona Gineco-obstetra, Profesor de la Universidad de Antioquia Centro Nacer, Salud Sexual y Reproductiva
“El lenguaje político está diseñado para que las mentiras parezcan verdades, el asesinato una acción respetable y para dar al viento apariencia de solidez”.
George Orwell
En el último intento por atropellar los derechos de las mujeres, la frase del escritor británico resume la triste realidad del accionar de muchos políticos y legisladores colombianos. La revista “Semana” en su edición del 8 de julio del presente año, informa que “la Corte Constitucional analizará la ponencia que eliminaría la entrega de la 'anticoncepción de emergencia' por considerarlo un método abortivo”.
Para el magistrado Alberto Rojas la anticoncepción de emergencia “es un atentado directo contra la vida”, sustentando en estudios científicos internacionales que indican que existe vida desde la fecundación, por lo que la pastilla -empleada como método anticonceptivo de emergencia- contiene elementos químicos como acetato de ulipristal, mifepristona y levonorgestrel que, según el magistrado, “atentarían contra un eventual feto”…
Al día de hoy, la hipótesis de
que la anticoncepción de emergencia interfiere
con laimplantación del embrión, no tiene
apoyoen la evidencia científica.
Esta ponencia se deriva de una demanda instaurada por el procurador Alejandro Ordóñez en la que pidió anular el fallo que avaló la inclusión de la 'pastilla del día después' en el POS (Plan Obligatorio de Salud), al argumentar que “se trata de un método abortivo y no preventivo, como defienden diversas organizaciones defensoras de los derechos civiles”.
No es ético aprovechar el poder para tomar decisiones fundamentales para el país, con base en mentiras. A la luz del conocimiento científico actual, tanto el magistrado como la Procuraduría parten de un concepto erróneo y por tanto le prestan un pobre servicio al país, posiblemente para defender una posición religiosa fundamentalista frente a este tema trascendental. Miremos por qué:
No es cierto que la píldora del día siguiente contenga acetato de ulipristal, mifepristona y levonorgestrel; en Colombia la píldora que se expende como anticoncepción de emergencia solo contiene 1.5 mg de levonorgestrel, no contiene acetato de ulipristal ni mucho menos mifepristona que no tiene registro Invima, requisito fundamental de todo medicamento aprobado para Colombia. Tampoco es cierto que el levonorgestrel tenga efectos abortivos, las comunicaciones iniciales explicaban el mecanismo de acción de la anticoncepción de emergencia (levonorgestrel) basadas en hipótesis, ya que no se conocían resultados de estudios clínicos diseñados para tal fin.
Entre las hipótesis esgrimidas estaban: interferencia con la ovulación, con la migración espermática, con el transporte del embrión y con la implantación del mismo. Con base en lo anterior, muchos países adoptaron el método para disminuir el número de embarazos no deseados y sus graves consecuencias sociales. Hasta el año 2000 la Iglesia Católica y muchos sectores conservadores de la sociedad adoptaron la hipótesis de que la anticoncepción de emergencia interfería con la implantación del embrión y por lo tanto era abortiva. En los últimos años, ensayos clínicos controlados realizados en varios países demostraron que el levonorgestrel altera el proceso ovulatorio, y en Chile el doctor Horacio Croxato por medio de experimentos bien diseñados, demostró que dependiendo de la cercanía a la ovulación en que se administra el levonorgestrel, suprime o desincroniza la ovulación. El mundo científico acepta este mecanismo de acción y al día de hoy, la hipótesis de que la anticoncepción de emergencia interfiere con la implantación, no tiene apoyo en la evidencia científica.
“Es bueno recordar al magistrado y al jefe
del Ministerio Público que la anticoncepción es un
derecho que debe ser reconocido promovido y respetado
por todas las sociedades y por todos los medios, pero
sobre todo por quienes fueron elegidos y reelegidos para
salvaguardar esos derechos y legislar
basados en la verdad”.
Dr. Juan Guillermo Londoño

En Colombia según investigaciones del Instituto Guttmacher de Nueva York, el 57% de las gestaciones son no planeadas y este hecho es el principal insumo para el aborto inseguro, problema del que somos líderes en Latinoamérica con la alarmante cifra de 39 abortos inseguros por 1.000 mujeres en edad fértil. En nuestro país el 99% de los abortos son inseguros y la mortalidad materna por esta causa ocupa el cuarto lugar; entre las razones están las barreras impuestas por actores del sistema de salud que niegan la atención a las mujeres que haciendo uso de sus derechos, optan por terminar sus embarazos amparadas en las causales aprobadas por la Corte Constitucional.
El alto porcentaje de embarazos no planeados se debe entre otras razones a la negación de métodos de planificación familiar a mujeres jóvenes y solteras, y la violencia de género que se constituyó en un verdadero problema de salud pública en Colombia. Y si bien la anticoncepción de emergencia no es método diseñado para uso rutinario, como su nombre lo indica, su indicación es disminuir de manera significativa el riesgo de embarazo tras una relación no planificada, sea voluntaria o violenta como es frecuente en el país.
La gestación adolescente es un grave problema de salud pública en Colombia: 22% de adolescentes tuvo un parto o está en embarazo, lo cual representa un grave problema social, ya que embarazo temprano además de violencia, es pobreza y subdesarrollo.
Es bueno recordarles al magistrado y al jefe del Ministerio Público que la anticoncepción es un derecho que debe ser reconocido, promovido y respetado por todas las sociedades y por todos los medios, pero sobre todo por quienes fueron elegidos y reelegidos para salvaguardar esos derechos y legislar basados en la verdad. Es responsabilidad de las Cortes y principalmente de la Procuraduría, la defensa de los derechos humanos; y los derechos sexuales y reproductivos son precisamente eso, derechos humanos básicos, y que ambos personajes como funcionarios públicos deben actuar a nombre de una nación laica y no basados en fundamentalismos religiosos como lo vienen haciendo en este caso.
La mentira no puede ser el arma para satanizar una intervención de prevención en salud como la anticoncepción de emergencia, que entre otras cosas se constituye en un paliativo a todas las formas de violencia que atentan a diario contra las mujeres en Colombia. La política se tiene que nutrir de la verdad, pues no puede seguir haciendo carrera la frase: “Política es el arte de no decir la verdad”.

 
Enfermería debe recuperar protagonismo en atención de heridas crónicas
Juan Restrepo, RN, PhD, MSc nurse, BSc nurse. Profesor U. de Antioquia y UPB. Esp. Economía. Coordinador Grupo Antioqueño Atención Integral al Paciente con Heridas (GACIPH). Certificado internacional en manejo de heridas

Las heridas, principalmente las crónicas, constituyen un problema de salud, social y económico, además de un factor que deteriora la calidad de vida de los pacientes y su entorno socio-familiar, por el sufrimiento, la pérdida de autonomía y el desgaste personal que conllevan. También implican agravamiento del pronóstico y la consecuente disminución de la esperanza de vida de quien las padece, dadas las numerosas complicaciones clínicas que pueden derivarse de ellas (infección, septicemia, etc.).
Los pacientes que desarrollan una herida aguda o crónica, como una Úlcera Por Presión -UPP- (1) durante un ingreso, incrementan su estancia hospitalaria hasta 5 veces; además, en personas de edad avanzada (2) y en pacientes en Cuidados Intensivos (3), tener una herida crónica (por ejemplo UPP) aumenta entre 2 y 4 veces el riesgo de fallecimiento. En España se estima que de cada 100.000 defunciones, 165 están relacionadas o causadas por heridas crónicas; en Colombia se desconoce a cuánto asciende esta cifra (4).
El alto costo sanitario en recursos humanos y técnicos para atender heridas, acarrea un problema a los sistemas de salud. Además, el que pacientes hospitalizados desarrollen una herida crónica trae mala imagen a las instituciones y profesionales encargados del cuidado, siendo cada vez más frecuentes las demandas que los llevan a dirimir en los tribunales si hubo mala gestión en la prevención y el tratamiento. La justicia considera si se dispuso de todos los medios al alcance para prevenir la aparición de heridas crónicas, y no los resultados obtenidos. Se estima que podrían ser inevitables un considerable número de casos (por ej., en las UPP hasta 5%), pero el resto debería prevenirse (5).
La incidencia y prevalencia de estas heridas son algunos de los indicadores de calidad asistencial de enfermería más representativos y utilizados en todos los ámbitos de la profesión. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera algunas como indicadores de la calidad de los cuidados prestados. Y es a Enfermería a la que, como máxima responsable de los cuidados, corresponde tomar la iniciativa en el abordaje integral del paciente con riesgo de padecer alguna herida o que ya la haya desarrollado.
Responsabilidad de Enfermería
La labor de enfermería debe abarcar tanto la prevención como el tratamiento de estas lesiones (6), desde los puntos de vista asistencial, docente, gestor y generador de conocimiento (investigador). El papel asistencial, como planificador y prestador de los cuidados locales y generales precisos para el abordaje integral de las heridas; el docente, como transmisor de conocimientos y técnicas a otros profesionales, pacientes y cuidadores; el de gestor, con la sensibilidad suficiente y la capacidad decisoria para contar con las iniciativas, productos, tecnología, novedades e inversiones necesarias para abordar el problema; por último, como generador de conocimiento e investigación en todas sus facetas, desarrollando o participando en estudios que contribuyan a fundamentar el conocimiento científico en esta disciplina concreta (7).
Por ello, y partiendo de que en Colombia no existen políticas claras ni planes de atención específicos para el cuidado de estas lesiones, se hace necesario que los profesionales de enfermería tengan la capacidad y la habilidad de enfrentarse a este importante problema de salud pública, que tanto afecta a los pacientes y al sistema de salud. Para atender esta necesidad, hace 4 años nació en la Facultad de Enfermería de la U. de Antioquia una línea de cuidado, con un Diploma de atención al paciente con heridas y el Congreso Nacional e Internacional de Atención al Paciente con Heridas, espacios para la comunidad enfermera; el evento se posicionó como punto de encuentro donde los profesionales dan a conocer su liderazgo en esta área y posibilita el intercambio de conocimientos en un ambiente académico y práctico que promueve el crecimiento profesional.
En la cuarta versión del congreso, del 27 al 29 de noviembre próximo, con el lema “Enfermería líder en la prevención y el cuidado integral de la persona con heridas”, se busca fortalecer competencias en la gestión del cuidado, la prevención y generación de evidencia empírica en los profesionales; se realizará en Medellín, con expositores de España, Brasil y Portugal, y de diferentes partes del país. Los trabajos pueden enviarse a comunicacionenfermería@udea.edu.co. Más informes en: http://enfermeria.udea.edu.co

Referencias bibliográficas
1. Allman RM: Pressure ulcer prevalence, incidence, risk factors impact. Clin Geriatr Med. 1997; 13(3):421-436
2. Thomas DR, Goode PS, Tarquine PH, Allman RM. Hospital-acquired pressure ulcers and risk of death. J Am Geriatr Soc. 1996; 44(12):1435-1440
3. Clougn NP. The cost of pressure area management in a intensive care unit. Wound Care. 1994; 3:33-35
4. Verdú J, Nolasco A, Garcia C. Análisis y evolución de la mortalidad por ulceras por presión en España. Período 1987-1999. Gerokomos. 2003; 14(4):212-226
5. Soldevilla JJ, Navrro S. Aspectos legales relacionados con las UPP. Gerokomos, 2006; 17(4):203-224
6. Subcomisión de Lesiones por Presión del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Guía Clínica: Prevención y tratamiento de las lesiones por presión. Zaragoza, 2009.
7. Martínez F, Soldevilla JJ, Verdú J, et al. Cuidados de la piel y prevención de úlceras por presión en el paciente encamado. Rev Rol enf. 2007; 30(12):801-808

  Bioética
“La Ley de la selva”
Ramón Córdoba Palacio, MD
Si analizamos con sentido racional, con sentido común, los fenómenos culturales y sociales que estamos viviendo, tenemos que concluir que el hombre del siglo XXI ha vuelto a la “Ley de la selva”, a la “Ley del más fuerte”, y no sólo por la violencia que impera en sus relaciones personales, internacionales, gubernamentales, etc., sino también por las costumbres que está adoptando con desconocimiento de normas de vida fundamentadas en la experiencia, en guías científicas debidamente demostradas y, especialmente, en criterios de sumo respeto por sus semejantes, por sus prójimos.

En ese entonces no había casas y teníamos que pasar gran parte de la existencia vagando en busca de sustento, orientados sólo por las vivencias afortunadas y por el conocimiento de cuáles animales irracionales eran presa fácil para cazar y cuáles eran depredadores peligrosos para el ser humano. Descansábamos sobre la dura tierra, o bien, recostados al tronco de un árbol, de una firme roca o en una cueva previamente escudriñada para no invadir la de depredadores de seres humanos. En la noche dormíamos en una de estas cuevas o a la intemperie o en un árbol, imitando especialmente a los simios.
Moríamos por enfermedades cuyos síntomas conocían bien nuestros chamanes, pero que no eran capaces de curar. Sólo sobrevivían los más fuertes -“Ley de la selva”- o éramos presa de fieras, de depredadores naturales, o por ataques de clanes rivales, etc., pero la mirábamos como algo impuesto por la naturaleza y contra lo que no debíamos luchar. Sepultábamos a nuestros seres queridos en la mejor forma posible para que no fueran pasto de fieras ni de aves carroñeras.
Todo esto cambió: sabemos con gran eficacia prevenir y tratar muchas enfermedades, sabemos defendernos de las fieras y muchos animales están a punto de extinguirse por la acción irreflexiva del hombre convertido en el peor depredador; no dependemos de la buena suerte para los cultivos ni para la caza de nuestro sustento; tenemos hogar para el descanso, etc., pero la violencia, la crueldad, la “Ley de la selva” se han refinado: se asesina en el vientre materno a seres humanos que no cometieron ninguna falta -abortos-; se mata a quien padece una enfermedad no curable hoy o porque según las leyes del capitalismo no produce sino que consume, sin posibilidad de compensar económicamente el gasto -eutanasia-; se atropella con sevicia la dignidad intrínseca del ser humano mirándolo o tratándolo como objeto de mercadeo en cualquiera de las modalidades inhumanas que el consumismo ideó e impuso en el afán de acrecentar los réditos; las mascotas ocupan el amor destinado a los seres humanos y, como consecuencia de la nefasta Ley 100/93, están en mejores condiciones de atención en salud ya que dicha Ley no las cobija; el amor al hijo responsable y racionalmente concebido se juzga hoy en día como signo inequívoco de estupidez, de retraso mental; la comunicación personal, subjetiva, con el cónyuge, el amigo, el compañero de trabajo, etc., es algo anticuado porque merece más atención el teléfono celular, el iPhone o cualquier otro producto de la técnica, que el mismo ser humano a quien decimos amar.
Más aún, en la expresión de nuestras incontroladas pasiones demostramos cómo los ideales religiosos, políticos, cívicos, etc., son actitudes veleidosas sin un fundamento válido de racionalidad y a veces en franca contradicción con elementales instintos: se concurre a manifestaciones ruidosas contra las corridas en defensa del toro y se exige su prohibición legal, pero pocas horas después y con la misma vehemencia se solicita la despenalización del aborto como un derecho sagrado de la mujer para condenar a muerte, sin ninguna otra instancia y sin que haya cometido ninguna falta, al fruto de su pasión o al de su inoportuna satisfacción sexual genital.
Sí, tenemos que confesar que el sentido inhumano de la 'Ley de la selva', de 'la Ley del más fuerte' se ha refinado, se ha perfeccionado, y cada vez la existencia del hombre está en mayor peligro, los métodos de extinción son más refinados y más destructivos, más silenciosos, más arteros; el ser humano cualquiera sea su edad, sexo, raza, nacionalidad, creencia religiosa o política, condición social, etc., se convirtió en simple presa de caza para sus semejantes, para sus prójimos.

NOTA: Esta sección es un aporte del Centro Colombiano de Bioética -Cecolbe-.
 

Maestro, ¿qué es eterno?

La falta de agua potable en Colombia y en el mundo. Figúrate, pequeño saltamontes, que 4.000 niños mueren diariamente en el mundo por enfermedades causadas por falta de agua y más de 14 millones de colombianos tienen escasez de ella. En Chocó, una de las regiones con más agua del planeta, tienen que tomar agua lluvia, y según dijo el Congreso Nacional Ambiental, en 2025, 24 millones de personas de 115 municipios colombianos no tendrán acueducto. ¡Qué horror!

 
 











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