 |
|
|
 |
Salimos
perdiendo
salimos ganado
Se llevaron el oro y nos
dejaron el oro
se lo llevaron todo y nos dejaron todo
nos dejaron las palabras. La pérdida que desconoce
Neruda fue inmensa, porque las palabras que nos dejaron los
conquistadores arrasaron con más de mil lenguas y dialectos
de los habitantes originales de América, que a pesar
de lo que los conquistadores pensaban y nos transmitieron, no
eran animales sin alma y ya se comunicaban. Nimitzlaçotla,
le decía el novio azteca a su amada para significar yo
te amo, y los guaraníes en Paraguay lo gritaban
a sus amadas athác ña coyachguánc carca.
Oh sorpresa para los civilizados españoles: esos seres
no eran animales.
Afuera de la ciudad amurallada de Cartagena de Indias, a pocas
cuadras del lugar donde se reunían los académicos
de la lengua española para mirar las influencias de las
lenguas prehispánicas en la gramática y las formas
lingüísticas del castellano, un grupo de indígenas
ecuatorianos vestidos con chamarras de cuero de los Navajos
y penachos de plumas de los Pieles Rojas, interpretaban Dust
in the wind con ritmo de música de la nueva era.
Globalización, dirá uno, aculturación,
dirá otro; ambos tienen razón, porque son sinónimos.
Carlos III prohibió en 1770 por Cédula Real, que
en los territorios conquistados de América se hablaran
las lenguas indígenas, dando la estocada que necesitaba
el proceso de aculturamiento al cual estaban siendo sometidas
las comunidades aborígenes del nuevo continente; fue
una medida para facilitar la conquista, y en ella, la evangelización
adelantada por las comunidades de religiosos católicos
juega un papel fundamental, al erradicar a través de
la enseñanza de la religión todo rastro de los
valores culturales originales de los americanos, incluyendo
sus lenguas, porque el triunfo militar fue de los conquistadores,
pero la colonización mental la hicieron los misioneros.
|
Sin embargo, los
nuevos dominadores de las tierras americanas, armados con la
Gramática de Nebrija en sus equipajes, se vieron en la
necesidad de aprender las lenguas aborígenes para evangelizar
y seguir dominando. En un continente donde sólo había
3 y medio millones de hispano-hablantes y 9 millones de personas
se comunicaban en lenguas indígenas, el  |
 |
español
se convirtió por gracia de su majestad, la espada y la
Biblia, en lengua monopólica.
Fue la tenacidad y persistencia de los indígenas a través
de la tradición oral, que nos regalaron palabras dulces
como canoa, chocolate, tomate, que sobrevivieron a la masacre
cultural iniciada con prohibir que los indios se reunieran en
sus ancestrales malocas, ya que estas permitían la conservación
y enseñanza de sus lenguas y tradiciones. Los conquistadores
destruyeron la maloca como espacio de convivencia social; en
Centroamérica se ajusticiaba a los descendientes de Mayas
y Aztecas que se reunían en la selva a transmitirse sus
conocimientos: se les obligó a vivir y migrar a la casa
unifamiliar -concepto ajeno en las tierras de El Dorado-, a
cambiar de trajes, y al aprendizaje obligado del español.
Ya sin malocas para su intercambio cultural, sus lenguas también
fueron muriendo.
Esos salvajes a los cuales Hegel consideraba carentes
de alma, y que incluso sus animales eran inferiores a sus equivalentes
en Asia y Europa, asombraron a los descubridores españoles
al llegar a Yucatán, cuando los jefes mayas, ancestrales
astrónomos y arquitectos, abriendo quizá el Popol
Vuh, les preguntaron, causándoles gran perplejidad: ¿Ah,
y es que los señores visitantes también tienen
libros, como nosotros? Eran los autores del Chilam Balam de
Chumayel, libro sagrado de mayas y aztecas. Posteriormente en
la Nueva Granada, los evangelizadores obligados a estudiar las
lenguas aborígenes para cumplir cabalmente la salvación
de sus almas para la iglesia romana, escribieron en mosca,-lengua
de los chibchas-, un instructivo para que los sacerdotes confesaran
a los indígenas, que incluía 32 preguntas para
saber si se había cometido el pecado de la fornicación.
Lo que nunca entendieron los recién llegados a tierra
americana era que el alma de nuestros vocablos está asociada
a su vecindad con el corazón, las plantas, los planetas,
y las realizaciones de la creación y de la mente humana.
Sonaban distinto, porque acá se sentía distinto.
Cual Chespiritos del siglo XVI, sin querer queriendo, las comunidades
llegadas al nuevo continente recopilan palabras y publican gramáticas.
Su interés fundamental era conocer como comunicarse con
los impíos aborígenes para salvarlos vía
evangelización de las garras del infierno creado por
la imaginación de Dante en la Divina Comedia, y a su
vez ganar adeptos que trabajaran y tributaran a sus majestades
los reyes; sin embargo, esa actividad de los misioneros tuvo
una consecuencia por ellos nunca planeada: nos quedaron los
vestigios de las lenguas americanas, porque pese a lo que muchos
aún creen, existía una comunicación escrita
y una literatura indígena precolombina. La civilización
azteca, quechua, maya y otras, desarrollaron sofisticados sistemas
de símbolos e imágenes para representar su visión
del mundo o para preservar actos, fechas y personajes que querían
perpetuar en la memoria. |
 |
Los aztecas utilizaron
los amoxli o códices, que presentaban pictografías,
ideogramas y algunas transcripciones fonéticas que
cuentan historias, creencias, batallas, cuentas calendáricas,
oraciones y discursos.
|
Muchos códices precolombinos
fueron destruidos por accidente y otros por brutales conquistadores;
el más antiguo que se conserva es el Códice Colombino,
manuscrito mixteco del siglo XII. Después de la llegada
de los españoles, algunos códices fueron transliterados
con caracteres latinos por los cronistas y misioneros, otros
fueron pintados por indígenas bajo la dirección
de los evangelizadores en su intento de conocer y hacer conocer
en España las fiestas, costumbres, mitología y
poesía mexicana; los transfirieron al papel o al amate,
corteza de árbol, larga, muy fina, y pintada con pinturas
vegetales, que se plegaba a modo de biombo para que la obra
pudiera ser admirada en detalle o en su totalidad. Eran tantas
y tan ricas las palabras del nuevo mundo, que los americanos
no necesitaban imprentas ni papel para que ellas vivieran, eran
parte integral de la vida y danzaban grabadas en vasijas de
barro y vasos mayas; en los quipus peruanos con cuerdas de lana,
algodón y nudos; y en estelas que nos dejaron para contar
su historia, cosmología, gentes y leyendas.
El futuro que ya llegó
Perdimos más que de lo que Neruda supone, porque
hablar una lengua, es tener a la espalda toda la cultura ancestral
que representan esas palabras. En los albores del siglo XXI,
subsisten en el continente varios millones de hablantes de las
lenguas prehispánicas; en Paraguay un escaso 16% de la
población habla sólo el español, en Bolivia
la mayoría de habitantes indígenas hacen que el
país sea bilingüe en quechua y español. Pero
la prohibición de Carlos III aún parece vigente,
y desde la cultura oficial y los gobiernos del continente se
sigue desconociendo el valor de la diversidad como única
opción para encontrar la verdadera identidad de nuestros
países. Las lenguas indígenas, a menos que los
hablantes hagan un esfuerzo muy especial, están en vía
de extinción; todavía hay lenguas con muchos hablantes,
pero hay un fenómeno que las debilita: los padres hablan
en español a sus hijos, tratando de borrar el estigma
social que recae sobre los indígenas; y si no hay niños
que las hablen, esas lenguas no van a sobrevivir,
De otro lado, tal vez como una luz de esperanza, un movimiento
indígena muy fuerte nace en América: Morales en
Bolivia, Correa en Ecuador, Rigoberta Menchú como candidata
presidencial en Guatemala, muestran cierta reivindicación
indígena que puede arrastrar las lenguas a su revivir.
Bolivia expidió una ley que obliga a todos sus funcionarios
públicos a aprender las lenguas indígenas del
país para conservar sus empleos; esta medida viene de
políticas lingüísticas adoptadas antes por
gobiernos como el del país vasco, donde los empleados
públicos tienen obligación de hablar el Eusquera;
en Guatemala, una ley sin reglamentar aún y que por tanto
no se aplica, exige que quienes trabajen en las comunidades
indígenas sepan la lengua de la región. Estas
medidas pueden fortalecer por lo menos la subsistencia de las
formas lingüísticas aborígenes, pero lo más
importante, ayudan a reivindicar el aspecto humano y reconoce
el significado cultural de los pueblos originarios de América,
lo que es un componente de los derechos humanos y los derechos
lingüísticos de los hombres y las mujeres de estas
tierras.
Fuentes:
Belisario Betancur, Discurso de inauguración
IV Congreso Internacional de la Lengua; Paradigmas de
la Palabra, SEACEX 2007; Dra. Mercedes Suárez,
Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior de
España; Dr. Rodolfo Cerron-Palomino, Academia Peruana
de la Lengua; Dr. Carlos Coello, Academia Boliviana de la Lengua;
Dr. Adolfo Constenla, Academia Costarricense de la Lengua; Dra.
Mercedes de la Garza, Universidad Nacional Autónoma de
Méjico; Dra. Guillermina Herrera, Academia Guatemalteca
de la Lengua; Dr. Bartomeu Melìa, Academia Paraguaya
de la Lengua Española; Dr. Carlos Patiño Rosselli,
Academia Colombiana de la Lengua; Dr. Miguel León-Portilla,
Academia Mejicana de la Lengua. IV Congreso Internacional de
la Lengua 2007, Cartagena de Indias. |
| |
| Ocioso
lector |
Discurso de Clausura IV Congreso Internacional
de la Lengua (fragmentos)
Doctor César Antonio Molina Director del Instituto
Cervantes
El problema del exotismo es justamente que te expulsa
a las tinieblas exteriores y te convierte en blanco de tópicos,
juicios sumarios y verdades a medias
Sólo hay dos
formas de combatirlo: por un lado, hay que abrirse al mundo
para ponerse en contacto con otras culturas y absorber lo que
de mejor encontremos en ellas; por otro, tenemos que darnos
a conocer y mostrar nosotros mismos aquello que realmente somos
y hacemos. En suma, debemos seguir el ejemplo de Borges.
... Aquí mismo se han ofrecido datos y números
impactantes, y hemos comprobado de primera mano el desarrollo
que ha conseguido el español en países como Senegal
y China, en apariencia tan lejos del mundo hispánico.
... Se ha puesto de manifiesto de nuevo la necesidad perentoria
de más profesores de español como lengua extranjera,
lo que por otra parte constituye una de las mejores salidas
profesionales para miles de nuestros jóvenes. Hemos oído
a nuestros científicos confesar que el Congreso les puso
ante un camino inédito en la relación entre ciencia
y lengua, y aprovecho para reiterar un ofrecimiento: el Instituto
Cervantes está dispuesto a aglutinar a científicos,
universidades y centros de investigación que deseen estudiar
las vías para fomentar la presencia del español
en el campo de la ciencia.
De igual manera, quisiera insistir en el llamamiento que hice
en la sesión de inauguración: que gobiernos e
instituciones impulsen los estudios sobre el español
como recurso económico para tener clara constancia de
lo que aporta a las economías nacionales y, sobre todo,
porque esas investigaciones permitirán abrir nuevas vías
acerca de cómo el español contribuye a la mejora
de nuestro bienestar. El Instituto Cervantes apoyará
todas esas iniciativas que medirán la rentabilidad social
de nuestra cultura.
la unidad en la diversidad es, como muestran nuestros
grandes escritores y como se acaba de probar aquí mismo,
nuestro mejor lema. El gran lingüista colombiano Rufino
José Cuervo lo explicó hace mucho: La unidad
-decía- de la lengua literaria, es símbolo de
unidad intelectual y de unidad en las aspiraciones más
elevadas que pueden abrigar los pueblos. |
| |
| |
|
|
La l
IV Congreso Internacional de la Lengua fue calificado como
el mejor de los que se han realizado hasta el momento
por el Presidente de la Real Academia Española de la
Lengua, Víctor García de la Concha. Participaron
7.500 personas. El V Congreso se realizará en Chile
en 2010.
La XX Feria Internacional del
Libro de Bogotá tuvo como país invitado de honor
a Chile. Bogotá, declarada por la Unesco como "Capital
mundial del libro", rindió homenaje al Nobel García
Márquez, con un pabellón dedicado al Cervantes
de América, como fue considerado el autor en
el IV Congreso Internacional de la Lengua.
|
|
Fernando Botero, el pintor
antioqueño considerado como el artista vivo más
importante del mundo, celebró en España su cumpleaños
75, que incluyó condecoraciones diversas. A la par
se iniciaron exposiciones sobre su obra en ciudades como Madrid,
Miami, Venecia, Caracas, West Hollywood (EU), Munich y Bogotá.
|
| |
|
|
|
 |
|
|
|