MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 9    No. 104 MAYO DEL AÑO 2007    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

“Salimos perdiendo…salimos ganado…Se llevaron el oro y nos dejaron el oro…se lo llevaron todo y nos dejaron todo… nos dejaron las palabras”. La pérdida que desconoce Neruda fue inmensa, porque las palabras que nos dejaron los conquistadores arrasaron con más de mil lenguas y dialectos de los habitantes originales de América, que a pesar de lo que los conquistadores pensaban y nos transmitieron, no eran animales sin alma y ya se comunicaban. Nimitzlaçotla, le decía el novio azteca a su amada para significar “yo te amo”, y los guaraníes en Paraguay lo gritaban a sus amadas athác ña coyachguánc carca. Oh sorpresa para los civilizados españoles: esos seres no eran animales.
Afuera de la ciudad amurallada de Cartagena de Indias, a pocas cuadras del lugar donde se reunían los académicos de la lengua española para mirar las influencias de las lenguas prehispánicas en la gramática y las formas lingüísticas del castellano, un grupo de indígenas ecuatorianos vestidos con chamarras de cuero de los Navajos y penachos de plumas de los Pieles Rojas, interpretaban “Dust in the wind” con ritmo de música de la nueva era. Globalización, dirá uno, aculturación, dirá otro; ambos tienen razón, porque son sinónimos.
Carlos III prohibió en 1770 por Cédula Real, que en los territorios conquistados de América se hablaran las lenguas indígenas, dando la estocada que necesitaba el proceso de aculturamiento al cual estaban siendo sometidas las comunidades aborígenes del nuevo continente; fue una medida para facilitar la conquista, y en ella, la evangelización adelantada por las comunidades de religiosos católicos juega un papel fundamental, al erradicar a través de la enseñanza de la religión todo rastro de los valores culturales originales de los americanos, incluyendo sus lenguas, porque el triunfo militar fue de los conquistadores, pero la colonización mental la hicieron los misioneros.
Sin embargo, los nuevos dominadores de las tierras americanas, armados con la Gramática de Nebrija en sus equipajes, se vieron en la necesidad de aprender las lenguas aborígenes para evangelizar y seguir dominando. En un continente donde sólo había 3 y medio millones de hispano-hablantes y 9 millones de personas se comunicaban en lenguas indígenas, el
español se convirtió por gracia de su majestad, la espada y la Biblia, en lengua monopólica.
Fue la tenacidad y persistencia de los indígenas a través de la tradición oral, que nos regalaron palabras dulces como canoa, chocolate, tomate, que sobrevivieron a la masacre cultural iniciada con prohibir que los indios se reunieran en sus ancestrales malocas, ya que estas permitían la conservación y enseñanza de sus lenguas y tradiciones. Los conquistadores destruyeron la maloca como espacio de convivencia social; en Centroamérica se ajusticiaba a los descendientes de Mayas y Aztecas que se reunían en la selva a transmitirse sus conocimientos: se les obligó a vivir y migrar a la casa unifamiliar -concepto ajeno en las tierras de El Dorado-, a cambiar de trajes, y al aprendizaje obligado del español. Ya sin malocas para su intercambio cultural, sus lenguas también fueron muriendo.
Esos “salvajes” a los cuales Hegel consideraba carentes de alma, y que incluso sus animales eran inferiores a sus equivalentes en Asia y Europa, asombraron a los descubridores españoles al llegar a Yucatán, cuando los jefes mayas, ancestrales astrónomos y arquitectos, abriendo quizá el Popol Vuh, les preguntaron, causándoles gran perplejidad: ¿Ah, y es que los señores visitantes también tienen libros, como nosotros? Eran los autores del Chilam Balam de Chumayel, libro sagrado de mayas y aztecas. Posteriormente en la Nueva Granada, los evangelizadores obligados a estudiar las lenguas aborígenes para cumplir cabalmente la salvación de sus almas para la iglesia romana, escribieron en mosca,-lengua de los chibchas-, un instructivo para que los sacerdotes confesaran a los indígenas, que incluía 32 preguntas para saber si se había cometido el pecado de la fornicación. Lo que nunca entendieron los recién llegados a tierra americana era que el alma de nuestros vocablos está asociada a su vecindad con el corazón, las plantas, los planetas, y las realizaciones de la creación y de la mente humana. Sonaban distinto, porque acá se sentía distinto.
Cual Chespiritos del siglo XVI, sin querer queriendo, las comunidades llegadas al nuevo continente recopilan palabras y publican gramáticas. Su interés fundamental era conocer como comunicarse con los impíos aborígenes para salvarlos vía evangelización de las garras del infierno creado por la imaginación de Dante en la Divina Comedia, y a su vez ganar adeptos que trabajaran y tributaran a sus majestades los reyes; sin embargo, esa actividad de los misioneros tuvo una consecuencia por ellos nunca planeada: nos quedaron los vestigios de las lenguas americanas, porque pese a lo que muchos aún creen, existía una comunicación escrita y una literatura indígena precolombina. La civilización azteca, quechua, maya y otras, desarrollaron sofisticados sistemas de símbolos e imágenes para representar su visión del mundo o para preservar actos, fechas y personajes que querían perpetuar en la memoria.
Los aztecas utilizaron los amoxli o códices, que presentaban pictografías, ideogramas y algunas transcripciones fonéticas que cuentan historias, creencias, batallas, cuentas calendáricas, oraciones y discursos.
Muchos códices precolombinos fueron destruidos por accidente y otros por brutales conquistadores; el más antiguo que se conserva es el Códice Colombino, manuscrito mixteco del siglo XII. Después de la llegada de los españoles, algunos códices fueron transliterados con caracteres latinos por los cronistas y misioneros, otros fueron pintados por indígenas bajo la dirección de los evangelizadores en su intento de conocer y hacer conocer en España las fiestas, costumbres, mitología y poesía mexicana; los transfirieron al papel o al amate, corteza de árbol, larga, muy fina, y pintada con pinturas vegetales, que se plegaba a modo de biombo para que la obra pudiera ser admirada en detalle o en su totalidad. Eran tantas y tan ricas las palabras del nuevo mundo, que los americanos no necesitaban imprentas ni papel para que ellas vivieran, eran parte integral de la vida y danzaban grabadas en vasijas de barro y vasos mayas; en los quipus peruanos con cuerdas de lana, algodón y nudos; y en estelas que nos dejaron para contar su historia, cosmología, gentes y leyendas.
El futuro que ya llegó
Perdimos más que de lo que Neruda supone, porque hablar una lengua, es tener a la espalda toda la cultura ancestral que representan esas palabras. En los albores del siglo XXI, subsisten en el continente varios millones de hablantes de las lenguas prehispánicas; en Paraguay un escaso 16% de la población habla sólo el español, en Bolivia la mayoría de habitantes indígenas hacen que el país sea bilingüe en quechua y español. Pero la prohibición de Carlos III aún parece vigente, y desde la cultura oficial y los gobiernos del continente se sigue desconociendo el valor de la diversidad como única opción para encontrar la verdadera identidad de nuestros países. Las lenguas indígenas, a menos que los hablantes hagan un esfuerzo muy especial, están en vía de extinción; todavía hay lenguas con muchos hablantes, pero hay un fenómeno que las debilita: los padres hablan en español a sus hijos, tratando de borrar el estigma social que recae sobre los indígenas; y si no hay niños que las hablen, esas lenguas no van a sobrevivir,
De otro lado, tal vez como una luz de esperanza, un movimiento indígena muy fuerte nace en América: Morales en Bolivia, Correa en Ecuador, Rigoberta Menchú como candidata presidencial en Guatemala, muestran cierta reivindicación indígena que puede arrastrar las lenguas a su revivir. Bolivia expidió una ley que obliga a todos sus funcionarios públicos a aprender las lenguas indígenas del país para conservar sus empleos; esta medida viene de políticas lingüísticas adoptadas antes por gobiernos como el del país vasco, donde los empleados públicos tienen obligación de hablar el Eusquera; en Guatemala, una ley sin reglamentar aún y que por tanto no se aplica, exige que quienes trabajen en las comunidades indígenas sepan la lengua de la región. Estas medidas pueden fortalecer por lo menos la subsistencia de las formas lingüísticas aborígenes, pero lo más importante, ayudan a reivindicar el aspecto humano y reconoce el significado cultural de los pueblos originarios de América, lo que es un componente de los derechos humanos y los derechos lingüísticos de los hombres y las mujeres de estas tierras.
Fuentes:
Belisario Betancur, Discurso de inauguración IV Congreso Internacional de la Lengua; “Paradigmas de la Palabra”, SEACEX 2007; Dra. Mercedes Suárez, Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior de España; Dr. Rodolfo Cerron-Palomino, Academia Peruana de la Lengua; Dr. Carlos Coello, Academia Boliviana de la Lengua; Dr. Adolfo Constenla, Academia Costarricense de la Lengua; Dra. Mercedes de la Garza, Universidad Nacional Autónoma de Méjico; Dra. Guillermina Herrera, Academia Guatemalteca de la Lengua; Dr. Bartomeu Melìa, Academia Paraguaya de la Lengua Española; Dr. Carlos Patiño Rosselli, Academia Colombiana de la Lengua; Dr. Miguel León-Portilla, Academia Mejicana de la Lengua. IV Congreso Internacional de la Lengua 2007, Cartagena de Indias.
 
Ocioso lector
Discurso de Clausura IV Congreso Internacional de la Lengua (fragmentos)
Doctor César Antonio Molina Director del Instituto Cervantes
“El problema del exotismo es justamente que te expulsa a las tinieblas exteriores y te convierte en blanco de tópicos, juicios sumarios y verdades a medias… Sólo hay dos formas de combatirlo: por un lado, hay que abrirse al mundo para ponerse en contacto con otras culturas y absorber lo que de mejor encontremos en ellas; por otro, tenemos que darnos a conocer y mostrar nosotros mismos aquello que realmente somos y hacemos. En suma, debemos seguir el ejemplo de Borges.
... Aquí mismo se han ofrecido datos y números impactantes, y hemos comprobado de primera mano el desarrollo que ha conseguido el español en países como Senegal y China, en apariencia tan lejos del mundo hispánico.
... Se ha puesto de manifiesto de nuevo la necesidad perentoria de más profesores de español como lengua extranjera, lo que por otra parte constituye una de las mejores salidas profesionales para miles de nuestros jóvenes. Hemos oído a nuestros científicos confesar que el Congreso les puso ante un camino inédito en la relación entre ciencia y lengua, y aprovecho para reiterar un ofrecimiento: el Instituto Cervantes está dispuesto a aglutinar a científicos, universidades y centros de investigación que deseen estudiar las vías para fomentar la presencia del español en el campo de la ciencia.
De igual manera, quisiera insistir en el llamamiento que hice en la sesión de inauguración: que gobiernos e instituciones impulsen los estudios sobre el español como recurso económico para tener clara constancia de lo que aporta a las economías nacionales y, sobre todo, porque esas investigaciones permitirán abrir nuevas vías acerca de cómo el español contribuye a la mejora de nuestro bienestar. El Instituto Cervantes apoyará todas esas iniciativas que medirán la rentabilidad social de nuestra cultura.
…la unidad en la diversidad es, como muestran nuestros grandes escritores y como se acaba de probar aquí mismo, nuestro mejor lema. El gran lingüista colombiano Rufino José Cuervo lo explicó hace mucho: “La unidad -decía- de la lengua literaria, es símbolo de unidad intelectual y de unidad en las aspiraciones más elevadas que pueden abrigar los pueblos”.
 
 

La l IV Congreso Internacional de la Lengua fue calificado como “el mejor de los que se han realizado hasta el momento” por el Presidente de la Real Academia Española de la Lengua, Víctor García de la Concha. Participaron 7.500 personas. El V Congreso se realizará en Chile en 2010.
La XX Feria Internacional del Libro de Bogotá tuvo como país invitado de honor a Chile. Bogotá, declarada por la Unesco como "Capital mundial del libro", rindió homenaje al Nobel García Márquez, con un pabellón dedicado al “Cervantes de América”, como fue considerado el autor en el IV Congreso Internacional de la Lengua.

Fernando Botero, el pintor antioqueño considerado como el artista vivo más importante del mundo, celebró en España su cumpleaños 75, que incluyó condecoraciones diversas. A la par se iniciaron exposiciones sobre su obra en ciudades como Madrid, Miami, Venecia, Caracas, West Hollywood (EU), Munich y Bogotá.

 



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