DELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 15    No. 190  JULIO AÑO 2014    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

 

Jaime Tobón Villegas,
patriarca del empresarismo social
Hernando Guzmán Paniagua Periodista - elpulso@elhospital.org.co

“Se descansa en la otra vida", repite el empresario y humanista Jaime Tobón Villegas, y este lema lo retrata de cuerpo entero. ¿Cómo es posible hacer tantas cosas, así sea en 95 años de vida? Casi un siglo fundando gremios, bancos y empresas, rigiendo universidades, enseñando, escribiendo; en fin, sirviendo a Colombia y sus gentes. Para él, su único patrimonio son los libros, los escritos y los leídos, y dice con orgullo: “Por fortuna no tengo plata”.

Aún conserva la máquina Singer de manubrio en donde cosía su madre, María Villegas de Tobón, casada en 1916 con Pedro María Tobón. Relata: “Mi tío Ernesto administró el correo y puso a mi papá a manejar la finca 'Charco Manso' en Rionegro, y de correísta; viajó por Honda, Mariquita, Fresno, Manizales, Sonsón, Rionegro y Medellín. Viniendo de Huila y Tolima con 20 o 30 bestias para una feria en Caldas (Antioquia), vino una tempestad, 8 días duró sacando las mulas, cogió la neumonía y murió en 1923”. Jaime vivió con su mamá en una casa que les dio la Sociedad San Vicente de Paúl en Medellín.
De El Tablazo al Ministerio
En 1941 pasó a la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia, con otros 11 de 41 aspirantes. Poco tiempo después, el alcalde de Medellín, Jaime Ramírez Gaviria, fue el primero en designar un gabinete con recién egresados y hasta estudiantes universitarios. Jaime Tobón Villegas fue citador de la Inspección Segunda municipal y secretario de la inspección de El Poblado. Su profesor de Derecho Constitucional, Luis Guillermo Echeverri, lo recomendó en 1943 ante el ministro de Hacienda, Carlos Lleras Restrepo, quien lo nombró ayudante del pagador del Ministerio, con un sueldo de $72 mensuales.
Jaime Tobón Villegas recibió la Orden al Mérito Juan del Corral que le entregó el Concejo de Medellín el pasado 2 de mayo, por la destacada tarea cumplida al servicio de Medellín, Antioquia y Colombia. Foto: Rodrigo Peláez
Siguió estudiando abogacía en la Universidad Libre y recuerda: “Me dejaban los cheques firmados y se iban para las fincas, yo asistía a las reuniones con el tesorero general, don Andrés Rocha, le pagaba a los ministros, en 1945 me casé”.
Narra el doctor Tobón Villegas su paso a Fenalco en 1947 y su vivencia del 9 de abril de 1948, cuando le tocó con otros empleados recoger las pocas mercancías que quedaron en las calles de Bogotá, llenas de despojos, sangre, pantano y muertos. Telas, artículos eléctricos y otras cosas las guardaron en las bodegas del Ministerio de Guerra (hoy Hotel Tequendama) para luego repartirlas a los asilos. En Fenalco obtiene créditos favorables para los arruinados comerciantes e incide en la creación del gremio de los “ajustadores” en seguros.
Promediando el siglo XX es un visionario líder del comercio organizado; decepcionado por el pobre auxilio de la banca local a los comerciantes, impulsa la fundación del Banco del Comercio, crea con socios franceses la Aseguradora Mercantil y los Almacenes Generales del Comercio -Almadelco-, se enfrenta a la poderosa Grace Line, única naviera que llevaba y traía las mercancías colombianas, logra que la Flota Mercante Grancolombiana baje tarifas y empiece a transportar nuestros productos en sus 17 barcos internacionales, y monta una oficina de información para los negocios colombianos en Nueva York. En la Universidad Libre de Bogotá, transita de líder estudiantil a rector: “En 1961 encontré una universidad comunista, mandaban Gilberto Vieira, secretario general del Partido Comunista, y profesores de izquierda”. Se afianza el perfil de Jaime Tobón Villegas como educador y dirigente universitario.
 
Jaime Tobón, servidor público y hombre de paz
Jaime Tobón Villegas en el Concejo de Medellín el pasado 2 de mayo. Foto: Rodrigo Peláez
Casi un siglo fundando entes gremiales, bancos y empresas, rigiendo universidades, enseñando, escribiendo; en fin, sirviendo a Colombia y sus gentes. Para el empresario y humanista Jaime Tobón Villegas su único patrimonio son sus libros, los escritos y los leídos, y dice con orgullo: “Por fortuna no tengo plata”.
Cuando en 1967 llegó Jaime Tobón Villegas a la alcaldía de Medellín, los periodistas le preguntaron: “¿Cuál es su programa de gobierno?”. Y les contestó: “Ninguno, voy a continuar todo lo bueno que emprendió mi antecesor, el doctor Evelio Ramírez Martínez”. Dejó 10 puentes proyectados por $130 millones, el Plan Cuatrienal de Inversiones 1968-1971, plazas satélites de mercado, etc. En 1967 resolvió la toma de la Alcaldía por 200 anapistas que pedían la inscripción de la candidatura presidencial de Rojas Pinilla.
El 23 de agosto del 67 inauguró el Teatro Pablo Tobón Uribe, terminado con un préstamo de $1 millón. El cardiólogo Gilberto Martínez Arango, designado Secretario de Educación, Salud y Asistencia Social, contó a EL PULSO: “William Jaramillo Gómez me recomendó al alcalde, como el único apto para el cargo por ser médico, artista, deportista y estudiar pedagogía en Méjico. Yo terminé el Teatro Pablo Tobón Uribe y las piscinas olímpicas (Ver El Pulso No. 189). Hicimos el Segundo Festival Universitario de Teatro en Medellín; el padre Fernando Gómez dijo en El Colombiano que yo patrociné un festival comunista, era gobernador Octavio Arismendi -del Opus Dei-, llamaron al alcalde a un Consejo para declarar estado de alarma, me tocó encerrarme en el teatro. Jaime Tobón siempre me apoyó, dijo que no sabía dónde estaba yo, era todo un liberal en el sentido conceptual. Más que alcalde, era un compañero, lo admiro profundamente aunque no estoy de acuerdo con muchas de sus cosas. Sobresalió por su independencia, cuando discutía con el Concejo arduamente siempre mantuvo una línea recta y una honestidad a morir”.
Su corta estancia en las Empresas Públicas de Medellín (1975-76) dejó impronta de gestión eficaz. “Me midieron el aceite con la huelga de trabajadores”, dice el exgerente, quien fue también director de Cornare en 1982, rector de la Universidad de Medellín (88-93), gerente de Peldar -donde montó el primer vidrio plano con Alberto Lleras Camargo- y primer presidente de la Cámara Colombiana de la Construcción -Camacol-. Su oficina de abogados, Legalco, era el 'consulado' paisa en Bogotá; fue director de la Asociación Colombiana de Universidades -Ascun- y miembro del Consejo Nacional de Educación Superior.
Si hay justicia, si a cada quien se
le da lo suyo y no le roban, ahí está la paz.
La paz es una construcción social sobre
las bases de dignidad del ser humano”.
Don Jaime Tobón Villegas
Testificó con creces su amor a Rionegro y al oriente antioqueño. Emulando a Federico Arbeláez -quien legó $10.000 en 1932 para educar a gente pobre en la Universidad Libre-, con Jaime Sanín Echeverri logró que don Néstor Sanín legara su herencia de $6 millones al Fondo de Becas de Rionegro, que ha beneficiado a 1.000 estudiantes. Fundó la Cámara de Comercio del Oriente, fue autor del primer proyecto del Túnel de Oriente en 1964, pionero del Instituto de Altos Estudios de Quirama con Jorge Rodríguez, y alcalde de esa localidad. Norela Marín Vieco, cantante lírica, gestora cultural, hija del violonchelista Alberto Marín Vieco, entró a su vida pública y privada como el sol: por el oriente. Al alcalde se la recomendó en 1983 el director del Recinto de Quirama, Jorge Rodríguez, para directora cultural del municipio: “Yo le dije: 'Redacte el proyecto de acuerdo para crear la Secretaría de Cultura, y si pasa, el puesto es suyo'”. Y fue suyo, lo mismo que el alcalde. Sería su esposa más tarde, cuando ella trabajaba en la Secretaría de Educación y Cultura de Medellín. “Él se las ingeniaba para mandarme flores, legumbres y otras cosas a la oficina”, dice la exdirectora del Teatro Pablo Tobón Uribe.
Vocación agropecuaria
Su vocación de ayuda al sector agropecuario nació con olor a leña, a leche recién ordeñada y a las bestias que traía su padre: “Cuando nos volvimos para Rionegro en 1927-28, mi abuela estaba enferma de cáncer y mi mamá fue a cuidarla; mis tíos me pagaban 8 centavos y a los trabajadores 40, yo sembraba papa y maíz”. Fue miembro de la Sociedad de Agricultores de Colombia -SAC-, que le confirió un reconocimiento al mérito agrario; al Congreso Agrario de Armenia (1989) propuso un plan de reforma agraria voluntaria, para que los ganaderos ricos aportaran parte de sus tierras en donde sus trabajadores tuvieran cultivos de pan comer y de pan coger. Estuvo en el Fondo Ganadero y en la Asociación Colombiana de Industriales de la Carne -Acinca-, impulsando la retención de hembras. Aún hoy, a sus 95 años, lidera un proyecto para que el gobierno retome esta política y duplique en 10 años el hato ganadero en Colombia.
Escritor, poeta, trovador y pacifista
Con la misma propiedad con que Jaime Tobón escribió 6 libros de economía y de educación, desgranó versos de preceptiva impecable y trovas ingeniosas. Varios poemas de “Recuerdos al atardecer” y otro libro suyo fueron musicalizados en bambucos y pasillos; los cantaron su pariente Leonel Villegas y otros artistas; entre las canciones están “A la madre”, “Te estoy queriendo” y “Silencio”.
Pocos empresarios tienen un concepto de la paz tan claro como Jaime Tobón Villegas. Dice que Montesquieu inventó lo de los 3 poderes sin reflexionar, y nosotros lo seguimos de pendejos: “Yo planteo la cosa al revés: la primera rama del poder público es la justicia, la que ordena el país con sus leyes; sin ese orden jurídico no hay legislativo ni Ejecutivo, ni control. Eso permite que el Parlamento lleve los principios a las leyes y el Ejecutivo las ejecute. Hay que agregar la planeación para que todo se haga con prudencia y el control: Procuraduría, Contraloría, Personerías, etc., y llevar la justicia hasta los pueblos para que la alcance el hombre descalzo; que el jurisperito haga dos años de jurisprudencia y pueda fallar a conciencia por virtud de la ley de la República. Si hay justicia, si a cada quien se le da lo suyo y no le roban, ahí está la paz. La paz es una construcción social sobre las bases de dignidad del ser humano”.
 



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