|
 |
Colombia
no cumple meta
de
reducción de mortalidad materna:
crónica
de una incoherencia
Juan
Guillermo Londoño Cardona - Gineco-obstetra - Profesor
titular jubilado de la Universidad de Antioquia
|
 |
Bienvenidos
al negocio de la salud
fueron las palabras del ministro
de esta cartera, Juan Luis Londoño (QEPD) hace 22 años,
al aprobarse la Ley 100/93 que dio nacimiento al sistema de
salud que hoy padecemos los colombianos. Hoy el Ministerio de
Salud y los políticos se rasgan las vestiduras porque,
en reducción de mortalidad materna, no se cumplió
el Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM). Miremos por qué:
|
|
El compromiso de Colombia
empezó mal: la meta establecida era la reducción
de la mortalidad materna en tres cuartas partes (75%), tomando
como línea de base la mortalidad materna de 1990, que
para ese entonces era de 104 muertes maternas por cada 100.000
nacidos vivos. Si a esta cifra le aplicamos una reducción
de 75% para 2015, una simple operación matemática
nos muestra que la meta correcta sería 26 muertes maternas
por cada 100.000 nacidos vivos en 2015 y no 45 como lo determinó
el Ministerio de Salud cuando se comprometió
con los ODM.
|
 |
|
Es decir: Firmado el
compromiso, hecha la trampa. De antemano, no hubo un
compromiso serio. Hoy, la razón de mortalidad materna
es de 64,6 por cada 100.000 nacidos vivos y lamentablemente
no existe la más remota posibilidad de lograr la meta
propuesta, aunque sea indiscutible que hay una reducción
significativa en estos últimos 20 años.
En los ODM se fijaron metas con plazos determinados para medir
los progresos en lo relacionado con reducción de la
pobreza extrema, el hambre, la enfermedad, la falta de vivienda
adecuada y la exclusión, al tiempo que se promueven
la igualdad entre los sexos, la salud, la educación
y la sostenibilidad ambiental. Dichos Objetivos también
encarnan derechos humanos básicos como el derecho a
la salud, la vivienda, la seguridad y la educación.
Uno se pregunta: ¿Qué pasó en 15 años
con la medición del progreso? ¿Nadie se percató
que no estábamos cumpliendo? ¿Nadie se dio cuenta
que La Guajira, Córdoba, Chocó, Guainía
y Vaupés no mostraban mejoras y en cambio empeoraban?
|
|
En nuestro país
lo importante no es la
salud pública y mucho menos la salud y la vida
de las mujeres y los niños: en pleno siglo XXI los
niños de La Guajira mueren de hambre y sed.
|
Reducir la mortalidad
materna no es asunto de alta tecnología ni de grandes
inversiones en salud; es un asunto de compromiso político
de largo aliento y eso es precisamente lo que faltó y
sigue faltando en Colombia. ¡Los hechos lo demuestran
hasta la saciedad! En nuestro país lo importante no es
la salud pública y mucho menos la salud y la vida de
las mujeres y los niños: en pleno siglo XXI los niños
de La Guajira mueren de hambre y sed. Importa el negocio de
la salud como se determinó en 1993 con el nacimiento
de la Ley 100. No se puede lograr una reducción significativa
de la mortalidad materna si no se abordan con compromiso serio
los determinantes sociales que la promueven. El indicador es
altamente sensible a condiciones de inequidad y falta de transparencia
en la administración pública. Basta observar los
departamentos con mayores razones de mortalidad materna -Chocó,
Guainía, Sucre, Vichada y Vaupés- para comprobarlo,
y conocer que SaludCoop y Caprecom son las EPS con mayores razones
de mortalidad materna en Colombia. No se requiere ser un genio
para saber por qué.
Colombia es un magnífico ejemplo de la falta de coherencia
de los administradores, los políticos y los entes rectores
del ramo en relación con la salud pública. Miremos
solo lo concerniente a salud sexual y reproductiva. No hubo
reacción al cierre sistemático de camas en prácticamente
todas las Maternidades de Colombia para reemplazarlas por Unidades
de Cuidados Intensivos (UCI), exclusivamente por razones económicas.
Para las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS)
no es rentable económicamente la atención con
calidad a la maternidad, pero sí lo es internar enfermos
terminales en UCI para facturar. No hay futuro para la salud
de los colombianos cuando los dineros se invierten en los últimos
días de vida de las personas, en vez de hacerlo en programas
de prevención de la enfermedad y promoción de
la salud de mujeres, niños y adolescentes.
Un modelo de salud morbi-céntrico como el colombiano
está condenado al fracaso. Para nuestro modelo de salud
la preocupación ha sido siempre el por qué nos
enfermamos, y no cómo mantenernos sanos.
El panorama de la salud sexual y reproductiva de los colombianos
es preocupante: altas tasas de embarazo adolescente con aumento
significativo en este indicador a pesar de décadas de
intervención y millones de pesos invertidos, altas tasas
de sífilis gestacional y congénita, y aborto inseguro,
por mencionar solo unas pocas situaciones. La mortalidad materna
es un indicador sensible del grado de desarrollo de un país:
por ello fue incluido en los ODM, pues mide la importancia que
un país le da a la salud de las madres y los niños,
y al parecer en Colombia esa no es la prioridad.
La erradicación de la pobreza extrema y el hambre es
uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo y un compromiso
adquirido por Colombia en el año 2000 con los ODM. La
salud sexual y reproductiva va de la mano del desarrollo, y
para lograrlo se requieren esfuerzos y compromiso serio de gobiernos,
sector privado y organizaciones de la sociedad civil. La frase
de Kofi Annan resume lo que debe hacerse para impactar esta
grave problemática: No se pueden alcanzar los Objetivos
de Desarrollo del Milenio, particularmente la erradicación
de la pobreza extrema y el hambre, a menos que se aborden decididamente
las cuestiones de población y salud reproductiva; y para
eso es preciso intensificar esfuerzos por promover los derechos
de la mujer y aumentar las inversiones en educación y
salud, inclusive en salud reproductiva y planificación
de la familia.
Colombia, y en especial los departamentos con mayores razones
de mortalidad materna, solo lograrán cifras decentes
en este indicador, cuando de manera seria se comprometan a combatir
la inequidad, la corrupción, el analfabetismo, la violencia
y la baja calidad de la educación, determinantes sociales
de las vergonzosas cifras en los indicadores de salud sexual
y reproductiva del país. |
 |
|
|
 |
¿Será
que ahora sí cumplen las
EPS y dejan radicar las facturas y pagan?
Ulahy
Beltrán López, MD - Asesor y consultor de salud
y seguridad social |
 |
Artículo reproducido
con autorización del autor, del blog: http://ulahybeltranlopez.
blogspot.com/2015/09
El pasado 27 agosto, Supersalud
expidió la Circular Externa 016 de 2015, dirigida a EPS
y prestadores de servicios de salud públicos y privados,
y que caracteriza las prácticas indebidas relacionadas
con el flujo de recursos por EPS de ambos regímenes y
las IPS. |
|
Si bien lo mencionado en
esta Circular no es novedoso, pues está fundamentado
en normatividad vigente previamente expedida (leyes 100/93
y 1122/07, decreto 4747/07, resolución 3047/08, Ley
1438/11, decreto 1095/13, decreto 2702/14), resulta ser una
consolidación de los deberes que deben observar y cumplir
en lo referente al flujo de recursos los aseguradores del
régimen contributivo y del subsidiado, principalmente.
|
 |
Para las EPS,
la Circular resalta e identifica con claridad las llamadas prácticas
indebidas relacionadas con restricción injustificada
a la radicación de facturación o no pago oportuno
a las IPS (cuando las entidades responsables del pago niegan
e impiden la recepción de las facturas emitidas por prestadores
de servicios con los que tengan acuerdos y que hayan sido radicadas
en los plazos previstos, y la negación de radicación
de la facturación de los prestadores con quienes no exista
acuerdos de voluntades y que hayan prestado atención
de urgencias o autorizadas para prestar servicios adicionales,
cuando la facturación |
se haya radicado
en los horarios de atención establecidos por las entidades
encargadas del pago); la devolución injustificada de
la facturación individual o general (cuando las EPS devuelven
facturas individualmente o la totalidad, radicada en un mismo
envío); la negación o dilación injustificada
de la entrega de soportes físicos exigibles a los prestadores
para la radicación de la facturación con previa
autorización de la EPS.
La Circular define para las IPS la práctica indebida,
cuando no actualizan oportuna y permanentemente la información
contable (cuando no hacen depuración de sus estados financieros,
respecto de cuentas por cobrar que no tienen los soportes correspondientes).
La Circular 016 contempla la aplicación de las sanciones
pecuniarias definidas en los artículos 130 y 131 de la
Ley 1438/11, tanto a los actores institucionales como a sus
representantes legales, así como a los directores o secretarios
de salud o quienes hagan sus veces y demás funcionarios
responsables de la administración y manejo de los recursos
del sector salud, y puede llegar a la revocatoria del certificado
de habilitación de las entidades que infrinjan la normatividad.
Inició su vigencia a partir de su publicación. |
| |
 |
|
|
Bioética
|
|
Sin rostro
|
 |
Ramón
Córdoba Palacio, MD |
| Motivo
de reflexión ha sido la preferencia actual de los almacenes
por exhibir maniquíes sin rostro: sólo el bosquejo
de la cara pero sin color en los ojos, en los labios, en el
cabello, sin nada que permita identificar uno de otro; son maniquíes
sin rostro. Y, ¿qué importancia tiene el rostro
en la convivencia humana? |
|
Enseña el Diccionario de la Real Academia Española
que rostro, en su tercera acepción es:
«m. Cara de las personas». Lévinas (1),
afirma: «El rostro está expuesto, amenazado,
como invitándonos a un acto de violencia. Al mismo
tiempo, el rostro es lo que nos prohíbe matar»,
y en nota de página, agrega: «Esta tentación
de asesinar y esta imposibilidad de asesinar constituyen la
visión misma del rostro» (DL, p. 21), imposibilidad
«no real», sino «moral» (loc. cit.,
p. 23): «extraña autoridad desarmada» (HS,
p. 12) (N. del T.)
Unas páginas más adelante cita a Dostoievski:
«Todos nosotros somos culpables de todo y de todos,
y yo más que los otros», y en el comentario a
esta cita nos enseña: « [
] Mi responsabilidad
es intransferible, nadie podría remplazarme
La
responsabilidad es lo que, de manera exclusiva, me incumbe
y que, humanamente, no puedo rechazar. Esa carga es una suprema
dignidad del único. Yo no soy intercambiable, soy yo
en la sola medida que soy responsable. Yo puedo sustituir
a todos, pero nadie puede sustituirme a mí. Tal es
mi identidad inalienable de sujeto» (2).
Con meridiana claridad, Lévinas nos enseña la
responsabilidad, querámoslo o no, por nuestra conducta
en cada instante de nuestra existencia y cómo esa responsabilidad
es «identidad inalienable de sujeto»: característica
inalienable, intrínseca, propia, exclusiva y esencial
del ser persona.
Sí, la verdad es que hemos borrado el rostro del ser
humano no sólo en los maniquíes, sino en la
realidad de nuestra diaria existencia. El rostro, esa «identidad
inalienable de sujeto», ha desaparecido porque conscientemente
despreciamos la dignidad intrínseca del prójimo,
del otro ser humano cualquiera sea su edad, su sexo, su raza,
el origen de su existencia, sus creencias religiosas, su filiación
política, el estado de su salud, Etc., y lo hemos convertido
en simple objeto sin valor antropológico pero con precio
económico, manipulable para nuestro exclusivo provecho,
que se vende al mejor postor, cualquiera sea la finalidad
de la venta: desde la explotación egoísta de
su persona o de su patrimonio, hasta el asesinato por sicarios.
Los noticieros dan testimonio de esto.
Hemos olvidado la solidaridad que permite una convivencia
verdaderamente humana: a quien sufre no le ofrecemos la mano
que lo alivie sin prolongar sus sufrimientos ni acortar su
vida, como lo indica la orto-tanasia, sino la muerte, la eutanasia;
el concebido aún en el vientre de su madre es asesinado
por motivos en los cuales obviamente no pudo participar, y
en vez del refugio vital del seno de su madre encuentra una
trampa fatal, inevitable, para su vida. Y etc.
1. Lévinas, Emmanuel. Ética e infinito. Madrid.
Gráficas Royar, SA. 1991. p. 80.
2. Ibíd. P. 93, 95, 96.
|
| NOTA:
Esta sección es un aporte del Centro Colombiano de Bioética
-Cecolbe-. |
| |
 |
 |
 |
Maestro, ¿qué es eterno?
|
|
La represión de marchas pacíficas, la penalización
de la protesta social, la brutalidad policial, el gas lacrimógeno,
los antimotines, la policía montada, los cascos y escudos,
el calabozo, el bolillo
|
 |
|
 |
|
|
| |
|
|
|
|