|
El gobierno nacional está en mora de aportar soluciones
reales y efectivas a la crisis económica generalizada
del sistema de salud y a la iliquidez de los hospitales.
¿Quién puede contentarse con los exiguos recursos
que entrega el Ministerio de Hacienda con la venia de la
cartera de Salud ante la asfixia financiera de nuestras
IPS públicas y privadas? La compra de la cartera
(la mayor parte de entes privados) por parte del gobierno
-que nunca ha sido solución de fondo y antes alcahuetea
la cultura del no pago- se da en proporción ridícula.
Sumado a lo anterior la censura velada de prensa y la penalización
de la protesta social, pocas veces se ha visto semejante
falta de contundencia oficial para enderezar la política
pública hospitalaria y de las instituciones delegadas
para la prestación de estos servicios.
La acción desplegada en los últimos meses
por el Ministerio de Salud no se compadece con la dolorosa
situación de los hospitales y clínicas. Recurriendo
al socorrido expediente de todos los gobiernos, ha montado
un show mediático tan hábil que todo el mundo,
incluso sectores que conocemos cómo funciona este
absurdo sistema, estuvimos a punto de llorar. Según
las palabras del doctor Alejandro Gaviria, nunca antes el
gobierno había invertido tantos recursos en la salud
y en los hospitales, y a cambio recibe plantones y protestas.
Además, ¿cuál crisis del sector salud?
¿Cuál crisis de los hospitales? Todos funcionan
perfectamente, excepto uno que otro mal manejado, según
el ministro. Y si algún desbalance existe en las
finanzas, es por culpa de ciertos hospitales y clínicas
que cobran tarifas exorbitantes porque se creen de mejor
familia. Tal es el ilusorio mundo que se fabricó
el gobierno para arriesgar el goce efectivo del derecho
fundamental a la salud al no atender a las clínicas
y hospitales que velan por prestar los servicios demandados,
violando de paso una Ley Estatutaria que expidió
a regañadientes.
El gobierno nacional, y en particular el Ministerio de Salud,
deberían decir la verdad a los colombianos. Más
de un hospital de tercer nivel ha cerrado servicios indispensables,
más de un proveedor le cortó los suministros
a más de un hospital, más de un médico,
enfermera y trabajador de la salud anda sin pago hace meses,
más de un hospital dejó de recibir los pacientes
que le remiten las EPS incumplidas. El Ministerio debería
admitir de una vez por todas la difícil realidad
hospitalaria y resolverla como rector del sistema de salud,
en vez de recorrer el país tratando de ganar adeptos
a sus tesis en los directivos de algunos hospitales, para
contraponerlos a la acción reivindicante de otros.
Y la represión violenta de la Marcha por la Salud
en Medellín el pasado 19 de agosto, cae como corolario
de la incapacidad oficial para enfrentar la crisis. Un acto
plenamente legal, pacífico, ordenado y autorizado,
recibió la embestida del Escuadrón Móvil
Antidisturbios de la Policía Metropolitana. ¿Y
por qué los medios de comunicación nacionales
no dieron cuenta de estos atropellos? Es palpable la mano
del gobierno para negar su acción providente a los
hospitales, y encima de ello, interferir con la libertad
de expresión y de información a la sociedad
colombiana, acerca de las magnitudes reales del problema
hospitalario que pretende desconocer, minimizar e invisibilizar.
|