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Las estampillas,
lazarillos de la salud
Hernando
Guzmán Paniagua - Periodista - elpulso@sanvicentefundacion.com
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Los sellos postales son historiadores y lazarillos
de la medicina y la salud. Baste decir que en 1926 una estampilla
recordaba a Imhotep, médico famoso que hace 5.000 años
embalsamaba cadáveres en el antiguo Egipto. Otros sellos
inmortalizaron a Hipócrates, padre de la medicina;
a Maimónides, médico de príncipes
y príncipe de médicos; y a Vesalius, pionero
de la anatomía.
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La sola colección
del médico neumólogo Gustavo Gómez, del
Hospital Universitario de San Vicente Fundación, ilustra
el entronque entre salud y filatelia: Tengo -dice y
los muestra- sellos referidos al ojo, al oído, al sistema
nervioso, y otros de beneficencia, para allegar fondos en
la lucha anti-tuberculosa; de Estados Unidos, de Colombia,
orientales; conmemorativos como el de Alexander Fleming (penicilina),
de Koch (bacilo de tuberculosis), de William Roentgen y su
primera radiografía, de la primera anestesia
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Hay estampillas pro-hospitales,
algunas sin valor facial (el precio de cada una),
sólo empleadas como modo de conseguir dinero en beneficencia,
pero no para enviar cartas.
El coleccionista y el científico
En el doctor Gómez se mezclan la afición
del coleccionista y la aplicación del científico.
Por algo posee un libro de personajes famosos ligados a la medicina
o a la salud, honrados en estampillas, recopilación de
una revista médica de Estados Unidos. Allí están
Isaac Asimov, divulgador científico; Camilo José
Cela por su tratado de la ceguera; Molière (El
médico a palos); Harvey Cushing, neurocirujano;
Karl Landsteiner, descubridor de los grupos sanguíneos;
Max Teiler (vacuna contra la fiebre amarilla); Héctor
Berlioz, compositor y estudiante de medicina; Agatha Christie
(escritora, enfermera y farmacéutica); Charles Dickens,
escritor y quien describió el síndrome del niño
obeso; Walt Disney, cineasta y conductor de ambulancia; el Che
Guevara, médico; el Barón de Münchhausen
(síndrome de Münchhausen por el maltrato infantil);
los norteamericanos Hubert Humprey, político y farmacéutico,
y O'Henry, escritor y farmacéutico; los físicos
Francois Duvalier, dictador de Haití, y Dante Alighieri,
autor de La Divina Comedia; Alexander Borodin, músico,
químico y físico; Federico Schiller, dramaturgo,
poeta y físico, los hermanos Grimm, creadores de varios
personajes médicos; el Papa Juan XXI; el aviador Charles
Lindberg; y los escritores Gustavo Flaubert, James Joyce, John
Keats, Pío Baroja, Anton Chéjov, Francois Mauriac
y muchos otros. |
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En asuntos
médicos y
demás temas, por lo que más me gustan
las estampillas, es por su interés cultural.
Uno aprende mucho de historia,
de personajes, de eventos
Cada estampilla celebra algo, la
historia detrás de ese algo está
narrada en forma sucinta
Dr. Gustavo Gómez
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| Con igual devoción estudia
el libro Un viaje a la oftalmología, el cual
tiene sellos sobre la ceguera, la rehabilitación de pacientes,
cataratas, personajes como Goethe relacionado con la fisiología
de la visión en color, y Helmholtz, inventor del primer
equipo de oftalmoscopia y otros. |
La
estampilla, sello humanitario
Material muy útil de estudio son las revistas
colombianas sobre filatelia médica, entre ellas Medicina
de Laboratorio, del Laboratorio Clínico Hematológico
del doctor Germán Campuzano (Medellín). Expresa
el doctor Gómez: Es muy valioso un número
de 1998 que sacó 3 sellos con 3 personas relacionadas
con la tuberculosis, entre ellas el doctor Calmette, inventor
de un microbio atenuado para la vacuna de la tuberculina y el
cubano Carlos Finlay, quien controló la superpoblación
del mosquito transmisor de fiebre amarilla durante la construcción
del Canal de Panamá. |
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Tengo también sellos de
la lucha contra la poliomielitis (con Franklin D. Roosevelt,
quien la padeció, y su esposa); del doctor Hansen por
los estudios de lepra; de la Cruz Roja; del microscopio; del
sida; del primer parto con cesárea en Latinoamérica
con feto vivo -efectuado por el doctor Ignacio Quevedo en el
sector La América, Medellín-; de la enfermería;
de Manuelita de La Cruz, mártir del deber - Cruz
Roja (Colombia-1955); del Hospital San José de
Bogotá, entre muchos otros. |
La colección
del neumólogo incluye un voluminoso álbum de estampillas
sólo de hongos: Con estos sellos uno aprende a
reconocer los tóxicos y los no tóxicos; siempre
me han parecido los hongos como mágicos, tienen formas
muy bonitas, y me mueve además el interés de la
micología, de la cual tengo una colección de libros.
En mi práctica médica, aprendo mucho a partir
de los sellos, la historia de los personajes que figuran en
ellos: los 100 años el descubrimiento de los rayos X,
de una vacuna, enfermedades, inventos científicos, etc.
En asuntos médicos y demás temas, por lo que más
me gustan las estampillas, es por su interés cultural.
Uno aprende mucho de historia, de personajes, de eventos
Cada estampilla celebra algo, la historia detrás de ese
algo está narrada en forma sucinta. Además de
tener el coleccionismo como un interés, valoro mucho
el aprendizaje adquirido. Los temas más recurrentes en
los sellos son lo conmemorativo: el aniversario de un hospital,
de un suceso, de un presidente, un congreso o evento internacional,
visitas de Papas o personajes famosos....
El doctor Gustavo Gómez ha estado a punto de ser desalojado
de su casa por su biblioteca y por sus estampillas. Pero éstas
se irían adheridas a él. |
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Las estampillas, o de cuando
sellaron la historia del mundo |
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Cuando no había estampillas,
un cartero entregó una carta a una pobre posadera de
Escocia. Era un sobre sin texto, apenas con la dirección,
curiosamente escrita por varias manos. Era la forma en que
sus familiares decían que todos estaban bien. Cada
vez, la señora devolvía el envío alegando
que no tenía dinero para pagarlo: se cobraba por kilometraje.
En 1835 el profesor inglés Rowland Hill vio esta escena,
se apiadó de la mujer y pagó el importe. Ideó
un sello para un correo pre-pago y con tarifa unificada. Según
otra versión, en 1839 el Ministerio del Tesoro inglés
convocó un concurso de sellos postales adhesivos; entre
2.700 propuestas ganó Hill y el 6 de mayo de 1840 circularon
más de 68 millones del Penique Negro, primer
sello postal adhesivo del mundo, con la efigie de la reina
Victoria. Así se acabó el problema de los destinatarios
que se negaban a pagar por la carta y muchos carteros dejaron
de robar los dineros del servicio postal.
Basta mirar las estampillas para conocer la historia del mundo
y del hombre. En América, Brasil fue país pionero
en estampillas, en 1843. Colombia y Venezuela hicieron sus
primeras emisiones de sellos postales en 1859. |
Los nuestros -impresos por los
hermanos Celestino y Jerónimo Martínez- medían
16 x 21 milímetros, valían 2, 5, 10 y 20 centavos,
y traían el escudo de la Confederación Granadina.
Estos sellos son notarios de nuestra historia, vehículos
de la comunicación humana e impulsores de causas humanitarias.
A más de un motor del correo, hay una enorme pasión
de coleccionismo: la filatelia, del Griego philos = amor (afición),
y ateles = pagado previamente. Pasión de plebeyos y
de reyes y estadistas, la tuvieron Jorge VI de Inglaterra,
heredada de Eduardo VII; Víctor Manuel de Italia, el
Zar Nicolás de Rusia y Franklin Delano Roosevelt en
Estados Unidos. |
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Sucesos, animales,
árboles,
joyas, inventos, autos, aviones, cohetes, la tierra y los
mundos por conocer, quedaron sellados sobre cartas de amor
y sobre declaraciones
de guerra, adheridos al papel pero sobre todo, al alma colectiva.
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Doctor Gustavo Gómez,
coleccionista de sellos y de sueños
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| De chiquito, con 8 o 10 años, me nació
el amor a las estampillas, cuenta el doctor Gustavo
Gómez, médico neumólogo del Hospital
Universitario de San Vicente Fundación y gran coleccionista
de sellos. |
Y añadió: En
Armenia, de donde es mi mamá, íbamos a la casa
de una persona que coleccionaba sellos, me pareció
muy bonito y empecé a coleccionarlos por países:
de Costa Rica, El Salvador, Asia, África, Oceanía,
América. Así conocí los 'sobres de primera
emisión', que salen al emitirse un sello por primera
vez; constan de la figura alusiva, los sellos pegados del
sobre y el matasellos que certifica que la estampilla circuló.
En vez de perro que ladre o gato que maúlle, Gómez
tiene en su casa una colección de centenares de estampillas
de estos animales: Soy muy aficionado a las mascotas,
desde pequeño en la casa de mis padres tuvimos perros
y gatos, y me pareció bonito como tema de colección;
así amplío mi conocimiento sobre las razas de
estos animales. |
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Basta mirar las estampillas
para conocer
la historia del mundo y del hombre. El mundo está
pintado
en millones de estampitas dentadas y adhesivas.
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La filatelia es un hobby costoso, que lo diga Gómez:
Cuando fui a estudiar a Argentina, hice contacto con
coleccionistas de todo el material mundial que sale de cualquier
tema; cuando alguien viaja allá le pido el favor
de traerme esos sellos. Es un gusto costosito, tengo unas
10.000 estampillas; de todo, porque todo lo cubre la filatelia.
Multipliquemos el número de sellos anuales de un
país -no menos de 60 u 80- por el número de
países y de años que lleva la filatelia, y
vemos que es imposible tener la colección completa.
Del primer sello del mundo sólo se conocen dos ejemplares,
es un sello inglés de 1840, el famoso 'Penique negro',
con la imagen de la reina Victoria.
Sellos de todo y para todos
El mundo está pintado en millones de estampitas
dentadas y adhesivas. Estados Unidos y otros países
registraron así el primer alunizaje, natalicios de
personajes, exposiciones mundiales; nuestra primera Miss
Universo, Luz Marina Zuluaga, adquirió un seguro
perenne de belleza por cada sello de 10 centavos comprado
desde 1959; los Juegos Panamericanos de Cali 1971 se recordarán
siempre. Resaltó el neumólogo: Es colombiana
una de las estampillas más pequeñas del mundo
(1 por 1.5 cms.), valía 5 centavos, figuraba el Palacio
de Comunicaciones en Bogotá. Hay estampillas tamaño
carta y aún mayores. Hay sellos de Santa Teresa de
Jesús, conmemorativos de la muerte de Carlos Gardel,
de la visita del Papa Juan Pablo II a Colombia, del Santuario
de Las Lajas, de 'El renacuajo paseador' de Rafael Pombo,
etc. Así como yo con los perros y los hongos, hay
cole ccionistas de personajes de Walt Disney (yo sólo
tengo algunos sellos), del primer perro en un vuelo espacial
('Laika'), tengo sellos del Hombre increíble, submarinas,
de Javier Pereira quien vivió 167 años (5
centavos, Colombia), de la Navidad en todo el mundo; como
también estampillas exóticas, de formas raras
como las tridimensionales, de madera, redondas, troqueladas
y metalizadas, en forma de hongo
.
Hoy es gratuito escribir por e-mail, enviar una carta vale
$10.000, pero el manuscrito y la estampilla son una magia
sin precio. El médico filatelista deplora su pérdida:
Con la entrada de los correos electrónicos,
ya nadie tiene que pagar por enviar una carta; por eso,
la estampilla no cumple su cometido de comprobante de pago.
Se pierde todo ese peso cultural, y aunque Colombia sigue
sacando sellos, el número es mucho más reducido.
Aquí se hizo una serie muy bonita de todos los presidentes,
y se impulsó todo el patrimonio cultural y artístico.
Otrora, la Caja Colombiana de Ahorros enseñó
a los niños el valor de la previsión y por
ahí derecho historia y geografía, con un precioso
álbum de estampillas. En sellos se congeló
la voz del rey Elvis Presley y de todos los héroes
del blues, Argentina grabó el eterno concierto de
Gustavo Cerati, Gardel renació de las llamas, los
campeones de ciclismo rubricaron sus hazañas y los
santos ratificaron sus milagros. Sucesos, animales, árboles,
joyas, inventos, autos, aviones, cohetes, la tierra y los
mundos por conocer, quedaron sellados sobre cartas de amor
y sobre declaraciones de guerra, adheridos al papel pero
sobre todo, al alma colectiva.
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Ocioso lector
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Pegue
la estampilla
en el ángulo superior derecho del sobre
Julio Cortázar |
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Un
fama y un cronopio son muy amigos y van juntos al correo a
despachar unas cartas a sus esposas que viajan por Noruega
gracias a la diligencia de Thos. Cook & Son. El fama pega
sus estampillas con prolijidad, dándoles golpecitos
para que se fijen bien, pero el cronopio lanza un grito terrible
sobresaltando a los empleados, y con inmensa cólera
declara que las imágenes de los sellos son repugnantes
de mal gusto y que jamás podrán obligarlo a
prostituir sus cartas de amor conyugal con semejantes tristezas.
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El
fama se siente muy incómodo porque ya ha pegado sus
estampillas, pero como es muy amigo del cronopio, quisiera
solidarizarse y aventura que en efecto la vista de la estampilla
de veinte centavos es más bien vulgar y repetida, pero
que la de un peso tiene un color borra de vino sentador. Nada
de esto calma al cronopio, que agita su carta y apostrofa
a los empleados que lo contemplan estupefactos. Acude el jefe
de correos, y apenas veinte segundos más tarde el cronopio
está en la calle, con la carta en la mano y una gran
pesadumbre. El fama, que furtivamente ha puesto la suya en
el buzón, acude a consolarlo y le dice:
- Por suerte nuestras esposas viajan juntas, y en mi carta
anuncié que estabas bien, de modo que tu señora
se enterará por la mía.
(De Historias de cronopios y de famas). |
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Medicina
en la pintura
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Lección clínica
en La Salpêtrière
Isabel
Cristina Rueda Calle Comunicadora Corporativa - elpulso@elhospital.org.co |
| La obra Lección
clínica en La Salpêtrière es altamente
reconocida en el mundo de la salud mental. Fue pintada a sus
30 años por Aristide Pierre André Brouillet, afamado
retratista francés (1857-1914) y es una de las más
significativas de su carrera. |
| Con
425 cm de ancho y 300 cm de alto, se ve casi en tamaño
real al afamado doctor Jean-Martin Charcot, jefe del grupo de
médicos del área neurológica del Hospital
(que influyó en el interés de Freud por la histeria),
junto a colegas y estudiantes en una escena imaginaria de una
de sus demostraciones científicas con la paciente Blanche
Wittman, hipnotizada antes de ingresar al salón de estudio
para representar las 4 etapas de un ataque de histeria: convulsión,
contorsiones acrobáticas, verbalización y delirio.
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La mujer representa la contorsión en arco relacionado
con el segundo momento; tras ella, tres personas la observan
con el mayor cuidado: el Chief House Officer, especie de administrador
del servicio, y dos enfermeras prestas a recibirla y llevarla
a la camilla.
Se observa entonces a uno de los padres de la neurología
moderna, el doctor Charcot, en una de sus sesiones clínicas
de los martes con sus alumnos. Se identifican futuros ilustres
neurólogos como el doctor Babinski (sujetando a la
paciente), al doctor Parineaud (en la fila de abajo, detrás
del señor del bigote) y al doctor Gilles de La Tourette
(el primero de la fila de abajo por la derecha). Entre los
hombres que prestan atención al frente, está
el estudiante Pierre Marie, tercer hombre sentado a la derecha
de Charcot, quien se convirtió después en el
primer secretario general de la Sociedad Francesa de Neurología.
Hay al menos 3 hombres que toman nota o dibujan; uno de ellos
es Paul Richer (primero a la derecha de Charcot), médico
artista que dibujaba muy bien la anatomía y autor del
dibujo al carbón del arco típico de la histeria,
exhibido en el mismo salón y que seguramente sería
refuerzo en la ilustración de la etapa acrobática
durante la clase.
Se ve una mesa con implementos clínicos, sillas para
los 26 asistentes de la charla, entre los que se encuentran
estudiantes, historiadores, psiquiatras, profesores de anatomía,
patólogos y políticos. Cada uno tiene diferenciado
su nombre y cada uno tiene su historia. En la esquina inferior
izquierda, por ejemplo, está Albert Londe, médico
fotógrafo.
Brouillet a través del realismo en las figuras, el
buen manejo de la luz que entra por las ventanas, el uso de
las sombras y el oscurecimiento en las tonalidades de las
personas y objetos mientras se distancian de ellas, logró
ambientar lo que sucedía en ese momento.
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