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La
rectoría del sector salud, a cargo del Ministerio de
la Protección Social, y la Facultad Nacional de Salud
Pública de la Universidad de Antioquia, una de las instituciones
formadoras de recurso humano más importantes del país,
convocaron alrededor de 100 expertos en diferentes temas, para
que aportaran sus más lúcidos análisis
en el Encuentro "Diez años de la reforma al Sistema
General de Seguridad Social en Salud", cumplido los días
12 y 13 de marzo en el Centro de Convenciones Quirama del Parque
Tecnológico de Antioquia, en el municipio del Carmen
de Viboral, oriente antioqueño.
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El
Encuentro de Quirama se organizó en cumplimiento del
compromiso adquirido por el Ministerio con la comunidad académica
el año anterior, con los objetivos de realizar una evaluación
de resultados y un balance de la situación actual del
Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS), vislumbrar
su futuro, y proponer recomendaciones para los diferentes actores,
de tal forma que se logren fortalecer, dinamizar y alcanzar
los fines perseguidos por el sistema. El propósito era
poner en evidencia desarrollos y logros alcanzados en materia
de seguridad social, al igual que las dificultades y ajustes
que se requieren para el cumplimiento de los objetivos planteados
hace 10 años.
En la instalación del Encuentro, el Ministro de la Protección
Social, Diego Palacio Betancourt, se mostró convencido
de que la Ley 100 se defiende sola si se analizan sus resultados,
pero reconoció que es necesario revisar y afinar algunos
de sus aspectos, y que para ello se tendrían en cuenta
las recomendaciones elaboradas en el Encuentro. |
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Al evento también asistieron el Viceministro de Salud
y Bienestar Social, Eduardo Alvarado Santander; cuatro ex
ministros de Estado: Sara Ordoñez Noriega, Gina Magnolia
Riaño Barón, Augusto Galán Sarmiento
y Virgilio Galvis Ramírez; los ex viceministros David
Bersh Escobar y Juan Gonzalo López Casas; congresistas,
autoridades sanitarias locales, departamentales y nacionales,
formadores del recurso humano en salud y representantes de
la academia, de diferentes gremios y actores del sector salud,
muchos de los cuales prestaron su aporte a la construcción
del sistema de salud vigente en su diseño, regulación,
implementación, formulación y ejecución
de políticas y estrategias o en la observación
crítica del mismo, y que esta vez prestaron nuevamente
su concurso a la mejor marcha del sistema en el futuro.
El Ministro fue enfático en señalar que no era
una tarea fácil abordar desde diferentes posiciones
el análisis del sistema de salud, porque cada área
tiene profundas imbricaciones con las demás: "No
puede concebirse el modelo de aseguramiento sin un modelo
de prestación de servicios, sin un ente gestor y regulador,
sin financiamiento y sin la participación del colectivo.
Ese es uno de los grandes predicamentos a los que estamos
sometidos. La salud pública, que le atañe directamente
al Estado en todos sus niveles nacionales y subnacionales,
merece una mirada juiciosa y respuestas sensibles; hay que
reforzar permanentemente la idea de que ella debe ser siempre
una política de Estado por encima de políticas
de gobierno. Solo así tendremos la garantía
de que se preservarán recursos y esfuerzos a lo largo
de los años para cada habitante de nuestro país".
El ministro agregó que cada tema del análisis
tiene sus propios obstáculos y retos para el futuro,
por lo que es necesario ahondar en los éxitos o fracasos
del sistema.
Sesiones de trabajo
La evaluación de Quirama se realizó con el referente
del modelo del "Pluralismo Estructurado", planteado
por Julio Frenk y Juan Luis Londoño, en el cual se
identificaron las funciones básicas de Modulación
(rectoría del sistema, vigilancia y control, y regulación),
Financiación, Aseguramiento, Prestación de servicios
individuales y Salud pública, incorporando en cada
función la generación de recursos humanos, tecnológicos
y financieros necesarios para el funcionamiento de cada uno
de los actores del sistema.
En la primera parte del Encuentro, los expertos que integraban
las 5 mesas de trabajo correspondientes a cada una de esas
funciones, presentaron las evidencias disponibles en términos
de avances, estado del arte, dificultades y fracasos en materia
de desarrollo del sistema. En la segunda parte, se presentaron
en plenaria las relatorías con los análisis
de los resultados obtenidos y propuestas de intervención
y direccionamiento.
Algunos aportes
Dado que la evaluación del sistema junto con las propuestas
y recomendaciones salidas del Encuentro serán tema
de una publicación especial por parte de la Facultad
Nacional de Salud Pública, una vez convalidada la información
con el Ministerio de la Protección Social, adelantamos
a nuestros lectores algunas de las conclusiones formuladas:
Aseguramiento. Es el mejor mecanismo de protección
financiera en salud, no solamente para los más pobres
sino para toda la sociedad, pero se deben desarrollar mecanismos
de control social de tipo comunitario para regiones apartadas
y nuevos departamentos. El aseguramiento remueve las barreras
económicas para el acceso a los servicios de salud
que la gente necesita, es un eslabón y no un objetivo
en sí mismo dentro del esquema de aseguramiento, y
garantizar el acceso y eliminar las barreras en los servicios
es una responsabilidad central de los aseguradores.
Aumentar la cobertura es posible y deseable, pero requiere
una fuerte determinación política para acopiar
y reorientar los recursos de todas las fuentes. También
es necesario controlar los incentivos a la nueva afiliación,
diferenciar planes de salud y sus beneficios, controlar la
evasión y la elusión, y establecer mecanismos
que permitan la movilidad entre los regímenes, soportado
en un sistema de registro de afiliados a la protección
social.
Es necesario establecer para las organizaciones de aseguramiento
estándares de desempeño financiero y de riesgos,
reservas, márgenes, así como la prestación
de servicios debe dar garantía de seguridad a la comunidad
a quien sirve, de igual forma que lo hacen las empresas en
el sistema financiero y en el sector de los servicios. Prestación
de servicios. El elemento fundamental a tener en cuenta es
la calidad, pero diversos factores inciden para que a veces
no se presente; tienen que ver con el usuario, con las instituciones
prestadoras y con las empresas aseguradoras, tales como la
desinformación sobre la calidad de servicios prestados,
la no práctica por parte del usuario de la libre escogencia
del prestador, la ausencia de una base única de identificación
de usuarios por parte de los diferentes actores, las dificultades
de las entidades territoriales para verificar los requisitos
de habilitación, la acreditación incipiente
que no logra orientar los estándares a la satisfacción
del usuario, el incumplimiento de la relación contractual
entre el usuario y la EPS en cuanto a la red de servicios
ofrecida y la no sanción para las empresas prestadoras
cuando contratan con IPS no habilitadas.
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El acceso a servicios y la oportunidad
son elementos fundamentales de la calidad. Llama la atención
la inoportunidad de la atención por barreras de acceso
generadas por los administradores y la no actualización
permanente de los planes de beneficio, y el hecho de que a veces
la eficiencia esté por encima de la calidad.
Hay debilidad del sistema en inspección, vigilancia y
control, por falta de clara definición de roles, competencias
y articulación entre los diferentes actores y la incapacidad
del sistema para responder al usuario sobre la actuación
irregular en prestación de servicios.  |
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Salud pública. Aspectos
políticos que se encuentran inmersos dentro de este elemento
fundamental para el mejoramiento de la calidad de vida de la
comunidad: Recuperación del papel esencial del Estado
en diseño y promulgación de políticas públicas;
la descentralización, con desarrollo de los diferentes
niveles teniendo en cuenta el desarrollo de los municipios;
la humanización; la intersectorialidad; fortalecimiento
de la vigilancia y el control; formulación de políticas
fundamentadas en adecuada información y vigilancia y
salud pública; reconsideración de la pertinencia
de la fusión de los ministerios de Salud y Trabajo en
el de Protección Social, y el fortalecimiento de la salud
pública.
Modulación. La política no se consolidó
como una política de Estado, por el no convencimiento
de los beneficios de la reforma y la falta de empoderamiento
de los usuarios y actores del sistema, y esto no se articuló
con otras políticas públicas.
Hay falta de liderazgo del sistema ya que no tiene objetivos
estratégicos y su desarrollo ha obedecido a la visión
de cada gobierno, dificultando toma de decisiones a largo plazo.
La asignación de recursos ha sido coyuntural, haciendo
por tanto que las prioridades para cumplir objetivos y metas
estratégicos no se cumplan.
La consolidación de una postura orientada al mantenimiento
de la salud con políticas y acciones intersectoriales
especialmente en lo que tiene que ver con educación,
ambiente y cultura, debe ser una prioridad. Hay necesidad de
participación ciudadana en la gestión de la salud.
El fortalecimiento de la capacidad del sistema debe estar soportado
en la formación de recursos humanos y en la investigación
como generadora de conocimiento.
Financiación. La actual situación del sistema
está caracterizada por un gran dilema entre la financiación
y la cobertura. La cobertura universal no será posible
por la limitación de los recursos. Se propone un debate
nacional que conduzca a un consenso sobre la asignación
de recursos públicos para la salud.
El desarrollo financiero del sistema requiere ajustes institucionales,
y en este sentido, el Consejo Nacional de Seguridad Social en
Salud debe consolidarse como un organismo regulador. El Fosyga
no debe hacer parte del Presupuesto General de la Nación
y las relaciones entre éste y aquel deben guiarse por
un esquema de transferencias.
Los temas más críticos desde el punto de vista
financiero se refieren a la transformación de recursos
de oferta a demanda como elemento para la ampliación
de cobertura en el régimen subsidiado; el equilibrio
financiero del régimen contributivo, con una gran vulnerabilidad
sobre la definición de la UPC y las dificultades para
afiliar a nuevos cotizantes. Debe enfrentarse el grave problema
de evasión y elusión.
Se recomienda sustitución total o parcial de la cotización,
fortalecimiento del Fosyga y de los regímenes contributivos
y subsidiado, con intervención sobre ambos para incrementar
la cobertura. |

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