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¿Qué
significa aumento de cobertura en aseguramiento sin acceso
al servicio de salud? ¿En qué se traduce esto
en un sistema de corte preponderantemente económico?
La pregunta brota de manera natural, sin hacer mayor esfuerzo,
después de darle sólo un vistazo al Informe
del Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud 2003 - 2004
a las Comisiones Séptimas de Senado y Cámara.
Según el informe, la afiliación al sistema creció
8% respecto del año 2002. Esto, más el aumento
que se realizó a la UPC para la inclusión de
la carga viral para VIH-sida y del stent coronario convencional
no recubierto en el POS contributivo, repetimos, en un sistema
que presenta graves dificultades en las posibilidades de acceso,
tiene que tener repercusiones positivas en el alma del sistema,
que no es precisamente alcanzar unos niveles de salud de mostrar.
Todo ello tiene que repercutir en mayores utilidades para
los manejadores de la UPC, porque está clarísimo
que cobertura no es igual a acceso, y si no hay acceso y se
mejora la UPC, la conclusión es apenas obvia: habrá
mejores utilidades.
Al citado informe se le puede criticar que está muy
centrado en los aspectos financieros y que deja de lado otros
muy importantes como es la identificación de variaciones
a las condiciones epidemiológicas de la población,
porque aunque el fundamento y los intereses del sistema sean
económicos, él, mínimamente, debe ofrecer
unas perspectivas de mejoramiento de las condiciones de salud
de los colombianos, no sólo de prometer coberturas,
sino que la gente sí pueda llegar a los servicios,
sí sea atendida y sí logre un mejor estar. Si
la razón por la cual se piensa que es importante tener
comunidades sanas es sólo por la productividad, aún
desde este punto de vista, es bueno ofrecer posibilidades
reales de servicios. Pero por supuesto, la connotación
meramente humana de la salud debería ser suficiente
motor para desarrollar las mejores posibilidades para los
colombianos.
Todos los que de una u otra forma tenemos que ver con la salud,
albergamos grandes interrogantes y mortificantes dudas de
que, en general, la salud de los colombianos sí ha
sido impactada positivamente por tan descomunal esfuerzo,
como el que ha sido para todos llevar las cargas de toda índole
que nos ha puesto la Ley 100. Algunos, de manera ligera, presentan
los progresos en infraestructura hospitalaria para demostrar
que si hay mejores condiciones, como si ello fuera todo; pero
por supuesto, ese no es el termómetro para medir el
mejoramiento de la salud de la gente, máxime cuando
gran parte de la infraestructura mejorada, es privada; y el
Consejo, no se preocupó de esto, y era de esperarse
que lo hiciera.
Tiene verdadero impacto en la salud todo lo que en materia
de promoción y prevención se haga. Pero, ¿a
quién importan estos asuntos? Para muestra un botón:
en el mencionado informe se habla de los excedentes de la
Subcuenta de promoción y Prevención, que se
destinan a otros programas de salud pública de bajo
impacto, exceptuando la adquisición de biológicos
para vacunación. Igualmente, los temas que consideran
estos componentes han sido los menos frecuentes dentro de
las deliberaciones del organismo. Lamentablemente esto ya
es tradicional.
El contenido que tiene el informe del Consejo Nacional de
Seguridad Social en Salud 2003 2004 a las Comisiones Séptimas
de Senado y Cámara, debe poner a pensar al gobierno
y los consejeros sobre el papel de ese organismo y el de ellos
mismos, pues no obstante las 15 sesiones del ente, lo de mostrar
es más bien poco. |
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