MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 6    NO 72    SEPTIEMBRE DEL AÑO 2004    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

A Colombia no le conviene fusionar ni cerrar el Invima
Olga Lucia Muñoz López - Periodista elpulso@elhospital.org.co
Dentro de una propuesta no argumentada, que no ofrece valor agregado ni ahorro fiscal, el gobierno concibió un proyecto de decreto que fusiona el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima), con la Superintendencia Nacional de Salud y la Superintendencia de Subsidio Familiar en la Superintendencia de Protección Social.
Esta propuesta que prácticamente “cierra” el Invima, despertó toda clase de inquietudes, pues implicaría un retroceso de más de 10 años en un área vital para el país: la vigilancia sanitaria y el control de calidad de los productos de consumo que pueden tener impacto en la salud de los colombianos, lo mismo que de algunos servicios relacionados. Significaría un proceso con pérdidas incuantificables y no dimensionadas por el gobierno, que podría incluso entorpecer acuerdos sobre importaciones y exportaciones, patentes y propiedad intelectual en la negociación del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, dada la experiencia y reconocimiento internacional del Invima en estos procesos.
Del Invima dependen actividades que buscan proteger la población de riesgos derivados de la mala calidad en la producción, distribución y almacenamiento de alimentos, bebidas, medicamentos, cosméticos, dispositivos y elementos médico- quirúrgicos, productos naturales homeopáticos o biotecnológicos. El universo de productos abarca alrededor de 12.000 medicamentos y más de 80.000 productos susceptibles de afectar la salud.
El Invima se creó al amparo de la Ley 100 y empezó a funcionar en 1995, concentrando las funciones de control y vigilancia sanitaria que estaban dispersas en el Ministerio de Salud y otras dependencias. En estos 10 años ha acopiado toda una experticia técnica.
No hay argumentos para el cierre
Quienes promuevan el cierre del Invima no pueden argumentar que es una carga fiscal, porque el año anterior transfirió excedentes a la Nación por casi $11.000 millones (de pago por trámites y derechos sanitarios); tampoco necesita reestructurarse, porque el año anterior eliminó unos 100 cargos; y la dilución de sus funciones en varias entidades, antes que facilitar entorpecería la buena marcha de los procesos productivos.
Por eso, la propuesta generalizada en el país, en vez de “cerrar” es fortalecer el Instituto, permitiéndole conservar sus recursos y aumentando su capacidad de gestión con ajustes necesarios para atender en forma eficiente la demanda de servicios de todos los sectores.
Inconveniencias de cerrar el Invima
El Pulso consultó los argumentos de quienes cuestionan el cierre del Invima.
El ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, indicó que escuchará propuestas, pero que fusionar el Invima busca hacer más eficiente la revisión de las normas de salubridad, para estar en línea con la competitividad internacional, porque a su juicio, hay grandes y serias quejas de los empresarios porque el Instituto no funciona: "No estamos proponiendo alargar los trámites y licencias sanitarias, sino hacerlos más transparentes".
El presidente de la Asociación Nacional de Industriales -Andi- Luis Carlos Villegas, dijo que la opinión del sector privado es contraria a esa posibilidad de fusionar el Invima con la Supersalud y así prácticamente desaparecer la primera entidad: "El mundo va hacia un fortalecimiento de las instituciones que tienen que ver con el control de alimentos agroquímicos y farmacéuticos, no con su debilitamiento y fusión con otras instituciones".
El presidente saliente de la Junta Directiva de la Andi, también presidente de Inveralimenticias Noel, Carlos Mario Moreno, aseveró que la posición de la Andi es por el mantenimiento del Invima y su fortalecimiento técnico. Considera inconveniente su cierre.
La directora de Afidro (gremio de las farmacéuticas multinacionales), María Claudia García, afirma que para su sector el cierre del Invima sería gravísimo y significaría un gran retroceso y demoras en el trámite del registro sanitario de medicamentos, lo que implicaría a los colombianos el no oportuno acceso a los mismos.
Para Alberto Bravo, director Asinfar (gremio de los laboratorios nacionales), la propuesta de fusionar el Invima es equivocada, inconveniente e inoportuna: "Todo el sector privado ha demostrado unánimemente que el Invima es susceptible de mejorar y que su estructura y orientación es satisfactoria. Para el sector de medicamentos es muy importante el Invima. Países como Estados Unidos, la Unión Europea y los asiáticos tienen un sistema idéntico. Lo que debemos hacer es perfeccionarlo". Y agrega: "Es como pretender acabar con la FDA en Estados Unidos: protestarían los usuarios más que la industria. Estamos seguros que el presidente Uribe va a echar la medida para atrás".
El director de la Cámara Farmacéutica de la Andi, Juan Manuel Gutiérrez Lacourture, afirma que la fusión del Invima obligaría a tramitar los registros sanitarios con tres entidades en vez de una, mediante una articulación que no es clara. También afectaría el reconocimiento internacional a la eficiencia ganado por el Invima, y los trámites, procesos y registros se volverían más engorrosos, multiplicando costos que podrían trasladarse a los usuarios.
Para Juan Carlos Madriñán Padilla, director de la Cámara de Proveedores de la Salud, el Invima ejerce un control en salud pública eficiente y expedito, con trámites de 5 días a una semana tanto para proveedores de la salud como para la industria de dispositivos médicos. Con la fusión se perdería la experiencia de sus profesionales, se devolvería dos años el desarrollo de la entidad y los trámites tardarían hasta dos meses, con un delicado impacto en la salud pública. Además, reestructurar el Invima impactaría negativamente los hospitales y su gestión en los procesos permanentes de importación, desarrollo de tecnologías y licencias en laboratorios, radiología y medicina nuclear, entre otras áreas.
Para la directora de la Cámara de Sabores y Fragancias, y de la Cámara de Restaurantes y Servicios Alimenticios, Claudia Boffuzi, fusionar el Invima sería un retroceso porque se perderían excelentes profesionales y avances en vigilancia sanitaria y en agilidad en trámites nacionales. Se generaría un caos en importaciones y exportaciones de insumos y materias primas para medicamentos, cosméticos y alimentos.
El director de la Cámara de la Industria Pesquera, Armando Hernández, afirma que el Estado no puede estar cerrando cada cinco años instituciones, resintiendo al sector productivo, más cuando en este último se mueven productos perecederos (como atún y camarón) que requieren gran agilidad en trámites de exportación y certificados sanitarios válidos en Europa, cosa que con éxito alcanzó el Invima, puesto que allí se le reconoce como una autoridad, seria, ágil y oportuna.
Octavio Campo, director de la Cámara de la Industria de Alimentos, no le ve a la propuesta del gobierno ningún valor agregado, ni beneficio para la industria, más cuando antes del Invima los registros sanitarios con el Ministerio de Salud se demoraban hasta dos años, con grandes retrasos y sobrecostos que frenaban la innovación productiva: “Ahora no se hace con base en papeleos sino en vigilancia y control del mercado, y el registro es automático. Iríamos en contravía de las recomendaciones mundiales. Además, la fusión pone en alto riesgo la competitividad del sector, justo cuando se negocia TLC con Estados Unidos, lo cual resulta antagónico a los intereses de la industria nacional. Alimentos exporta cerca de US$1.000 millones al año y cada trámite de exportación requiere de un certificado de libre venta que expide el Invima, que ha funcionado bien”.
Francisco de Paula Gómez, director de la Cámara de la Salud, asegura que la propuesta de fusión del Invima va contra las recomendaciones de la OMS y FAO, y sería muy grave para el país que el Invima desaparezca, más cuando hoy es modelo en Latinoamérica: “En eso están de acuerdo todos los gremios, no solo el sector salud”.
Jaime Concha, director de la Cámara de Cosméticos y Productos de Aseo, afirma que el Invima tiene un gran impacto en la economía. Por la entidad pasa el 40% de la producción industrial, el 22% de exportaciones industriales y el 66% de las ventas de supermercados de grandes superficies. El Invima vigila en el ámbito sanitario desde su producción hasta su comercialización y certifica condiciones de calidad e higiene técnico-locativas de más de 50.000 establecimientos en Colombia. El 20% de los trámites del Invima son sobre medicamentos, "y se está tomando una decisión sobre el 80 % de los otros sectores con base en uno sólo, que puede ser muy importante pero que ni siquiera está de acuerdo". El directivo recordó que un año atrás se definió que lo mejor para el Invima era un ajuste estructural según exigencias de 1995, por lo que abortar el proceso tendría un alto costo. Muchas quejas del Invima son por problemas de legislación y solucionarlos sería la oportunidad de fortalecerlo. La OMS y la FAO dicen que organismos tipo Invima son los que deben tener los países, así como Estados Unidos tienen la FDA, una entidad básica en las negociaciones del TLC: por eso no puede desaparecer su par en Colombia: el Invima. Eliminarlo es perder celeridad, facilidades y vigilancia de la competencia desleal.
El papel del Invima en el TLC es clave: es una entidad sanitaria independiente, autónoma, avalada internacionalmente, necesaria para el sector productivo exportador e importador, que cumple cabalmente sus funciones de vigilancia y control. Eliminarlo en el marco del TLC podría hasta reversar la negociación, además porque tiene un gran impacto en dispositivos médicos e insumos de salud que requiere el país. Gracias al Invima, el 73% de los productos que pasan por su control real tienen o registro automático o notificación, acogiéndose a una tendencia del mercado mundial en cosméticos, aseo y alimentos. Las decisiones del Invima son reconocidas en América Latina y abren paso al mercado de la Comunidad Andina en los cinco continentes, lo que ha permitido en el área de cosméticos duplicar las exportaciones en cinco años. Tan solo con el aval del Invima, muchos productos pueden circular en varios países libremente.
 
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