MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 12    No. 148 ENERO DEL AÑO 2011    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co


INCAS Colombia 2009:
cifras de la calidad
de la atención en salud
Juan Carlos Arboleda Z. - Periodista - elpulso@elhospital.org.co

Aunque pasó inadvertido, el Ministerio de la Protección Social publicó recientemente el Primer Informe Nacional de Calidad de la Atención en Salud “INCAS Colombia 2009”, que da cuenta de los avances en calidad del sistema de salud dentro de los lineamientos de la política nacional de prestación de servicios de salud, específicamente en el Sistema Obligatorio de Garantía de Calidad de la Atención en Salud -SOGCS-. El informe es el primero en su género en América Latina, y se espera que sea un instrumento que permita valorar la calidad de los servicios de salud en el país a través de la identificación y selección de un conjunto de mediciones que periódicamente den cuenta del logro de metas del sistema y de los efectos del SOGCS sobre los estándares de calidad.
Un objetivo es generar mecanismos que permitan disponer de información y conocimiento suficiente para ejercer la libre elección frente a las Empresas Administradoras de Planes de Beneficios (EAPB) e Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS) de acuerdo con las necesidades y expectativas de cada individuo, garantizando así el uso de un derecho otorgado por el sistema.
Otro objetivo importante es permitir que aseguradoras y prestadores “puedan desarrollar su capacidad competitiva basada en prestigio por calidad, a partir de ejercicios de referenciación”. Más es curioso que los resultados no muestran los comportamientos frente a las variables analizadas discriminados por EAPB ni por IPS, sino por indicadores generales, y si la intención es que los actores se comparen y los ciudadanos decidan a dónde acudir, la falta de nombres propios más que reservar la confidencialidad, se convierte en una cortina que muestra que todo está muy bien y mejorando, o que los problemas son generales, y deja sin piso los objetivos específicos del estudio
Metodología
El informe tuvo dos elaboraciones previas. La primera revisó las mejores prácticas en el ámbito internacional que están consignadas en informes nacionales de calidad en salud; el objetivo era identificar enseñanzas claves para la elaboración del informe colombiano. La otra consideración fue elaborar un marco conceptual de referencia que permitiera comprender el concepto de calidad de la atención en salud partiendo de los atributos que lo componen, y que deberían ser medidos. Posteriormente se procedió a construir una metodología para identificar las mediciones que debían tenerse en cuenta según las características del país, y cuáles se incorporarían al estudio.
Se identificaron y formularon 205 indicadores denominados “conjunto nacional de indicadores de calidad de la atención en salud” y con los cuales se trabajaría en el futuro. Sin embargo, como estos indicadores corresponden a mecanismos dinámicos de monitoreo de la realidad -lo que obliga a adaptarlos dependiendo de los avances del conocimiento, cambios en el perfil epidemiológico, o incluso frente a nuevas fuentes de datos, así como por la disponibilidad de información-, se seleccionaron 65 mediciones específicas que conforman el “INCAS Colombia 2009”.
Según los autores del informe, respaldado por la Universidad de La Sabana y la empresa Synergia Consultoría y Gestión S.A., el principal desafío fue la identificación y validación de las fuentes de datos para alimentar cada una de las mediciones, debido a la “gran deficiencia en la generación de los datos y de manera particular en las mediciones de seguridad del paciente y de la percepción de la experiencia de atención”. El amplio volumen de mediciones amerita que los estudiosos del sistema de salud las evalúen para determinar el verdadero estado de la calidad de la atención en el país, pero en general, los resultados muestran los retos presentes y los desafíos para el futuro.
Resultados desde la efectividad de la atención
En efectividad de la atención, el INCAS 2009 concluye que si bien hay resultados visibles de mejoramiento, es necesario seguir avanzando; además, advierte de “signos visibles de alarma sobre comportamientos inapropiados y que obligan a reaccionar con contundencia para corregirlos”. Esto indica que la brecha entre lo que se tiene y lo ideal, es aún amplia.
En calidad de las atenciones de salud materno-infantil hay mejora sostenida en resultados globales (disminución de mortalidad materna e infantil), atribuida a una mayor cobertura de controles prenatales, aumento en número de partos atendidos por profesionales de la salud e incremento en el tiempo de lactancia materna, entre otras variables; también se detectó disminución en tasas de mortalidad por Enfermedad Respiratoria Aguda (ERA) y Enfermedad Diarreica Aguda (EDA), y una buena calidad de la acción preventiva institucional reflejada en aumento de tamizajes de factores de riesgo en recién nacidos.
Simultáneamente, el informe señala deficiencias en calidad de la atención materno-infantil, en aspectos como mortalidad perinatal, donde las correspondientes a mortalidad fetal tardía (28-42 semanas de embarazo), tienen tendencia a crecer; la valoración de bajo peso al nacer -menor de 2500 g- muestra un preocupante aumento sostenido en casos asociados con partos pre-término, embarazo en adolescentes y tabaquismo, lo que cuestiona la efectividad de las acciones de promoción de la salud; un ítem preocupante es el crecimiento del número de partos por cesárea, lo que hace suponer que puede existir un uso inapropiado de esta alternativa quirúrgica.
Las enfermedades crónicas no transmisibles muestran tendencia al aumento sostenido, consecuencia lógica de la transición demográfica y epidemiológica del país; la diabetes mellitus se duplicó en los últimos 20 años y la mala nutrición aparece como uno de los principales factores de riesgo; el sobrepeso, la obesidad y la obesidad mórbida, muestran prevalencia en aumento que al compararse con otros países, es de las más elevadas.
Resultados desde la seguridad del paciente
El abordaje de la seguridad de la atención de los pacientes es un tema relativamente nuevo en el país: de ahí que su aplicación apenas empieza, además que la información disponible casi no exista; pese a lo anterior, se observa una respuesta positiva de las IPS frente a este componente de la calidad y toma de conciencia sobre la necesidad de intervenir y controlar los factores de riesgo.
El volumen de IPS que reportan eventos adversos aumentó en los últimos 5 años hasta llegar a 14,56% del total de IPS de todo el país (13.780). De este universo de entidades, los eventos adversos se comportan de forma oscilatoria con un “pico” en 2007, que al ser excluido muestra una proporción de eventos gestionados entre 5 y 12%, observándose un mejor comportamiento en el desempeño en las IPS acreditadas.
El informe recoge la comparación internacional (IBEAS, 2009), que mostró una capacidad de gestión de eventos adversos en las IPS colombianas ubicada en la media de la región, y donde los eventos comunes fueron las infecciones ligadas a la atención (37,14%). A su vez, el Sistema de información para la calidad del Ministerio muestra que las infecciones intra-hospitalarias entre 2006 y 2009 estuvieron entre 1,3 y 1,8 del total de egresos, mostrando una tendencia casi “plana”.
Resultados desde la experiencia de los usuarios
Posiblemente los resultados mas controversiales del informe se encuentren en este ítem; según el INCAS, en el país hay un mal desempeño en los indicadores relacionados con el derecho a la libre elección por los usuarios, tanto de EPS como de IPS y de médicos. Sin embargo, lo más sorprendente es que el informe asegura que en oportunidad de los usuarios para lograr utilizar los servicios cuando los necesitan (tiempos de respuesta entre 2006-2009), las citas con médico general se asignaban por parte de las IPS en 2,6 días, en las IPS acreditadas en un día, en las entidades públicas en dos y en las privadas en tres, en el subsidiado en solo 2,5 contra los 3,1 días del contributivo.
Los “buenos” resultados continúan: para la obtención de una cita con especialista el tiempo de espera promedio es de 8,2 días, en odontología de 4,5 días en el promedio general; la espera en los servicios de urgencias es de 27 minutos y para la realización de cirugías programadas los colombianos solo esperaron un promedio de 12,2 días. Cabe preguntar: ¿de donde sale entonces la inconformidad de los pacientes? Algo no encaja: o usuarios que se quejan sin razón, o los datos recopilados, o hay una extensión en el tiempo no reseñada por el estudio y generada por las aseguradoras como intermediarias entre pacientes y prestadores.
Otra evidencia de esta aparente incongruencia del informe INCAS la pueden certificar los hospitales, y es el tiempo en horas que transcurrió entre la solicitud de referencia de un paciente a otra IPS, y el momento de autorización de traslado por la aseguradora; según el informe este lapso fue de sólo 3,5 horas en promedio, cuando todos los prestadores -ante todo del primer nivel-, viven afugias diariamente por problemas en las remisiones de pacientes que se quedan días y semanas en un nivel de complejidad equivocado.
Es innegable la importancia de medir los avances en calidad de la atención en salud, pero algunas cifras del INCAS Colombia 2009 dejan dudas sobre la calidad de los datos utilizados. El mismo informe sostiene: “Lo que 'espera la gente' del sistema de salud, no es sólo recuperar la salud o recibir apoyo ante una necesidad de atención o que el sistema sea capaz de brindarle protección financiera frente a una enfermedad o discapacidad, sino también que el sistema le pueda ofrecer una atención 'de calidad'; es decir, que logre utilizar los servicios cuando los necesitan de manera oportuna, que la atención sea rápida, que el sistema le permita acceder al conjunto de atenciones que debe recibir -incluidas las atenciones para cuidar y mejorar la salud aún cuando no esté enfermo-, que el dinero no sea un factor que impida la provisión, …”. Habría que agregar: la gente espera que los avances no se den solo en el papel, sino en la cotidianidad del sistema.
 
 
 







 



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