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INCAS Colombia 2009:
cifras de la calidad
de la atención en salud
Juan Carlos Arboleda Z. - Periodista - elpulso@elhospital.org.co
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Aunque
pasó inadvertido, el Ministerio de la Protección
Social publicó recientemente el Primer Informe Nacional
de Calidad de la Atención en Salud INCAS Colombia
2009, que da cuenta de los avances en calidad del sistema
de salud dentro de los lineamientos de la política nacional
de prestación de servicios de salud, específicamente
en el Sistema Obligatorio de Garantía de Calidad de la
Atención en Salud -SOGCS-. El informe es el primero en
su género en América Latina, y se espera que sea
un instrumento que permita valorar la calidad de los servicios
de salud en el país a través de la identificación
y selección de un conjunto de mediciones que periódicamente
den cuenta del logro de metas del sistema y de los efectos del
SOGCS sobre los estándares de calidad.
Un objetivo es generar mecanismos que permitan disponer de información
y conocimiento suficiente para ejercer la libre elección
frente a las Empresas Administradoras de Planes de Beneficios
(EAPB) e Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS)
de acuerdo con las necesidades y expectativas de cada individuo,
garantizando así el uso de un derecho otorgado por el
sistema. |
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Otro
objetivo importante es permitir que aseguradoras y prestadores
puedan desarrollar su capacidad competitiva basada en
prestigio por calidad, a partir de ejercicios de referenciación.
Más es curioso que los resultados no muestran los comportamientos
frente a las variables analizadas discriminados por EAPB ni
por IPS, sino por indicadores generales, y si la intención
es que los actores se comparen y los ciudadanos decidan a dónde
acudir, la falta de nombres propios más que reservar
la confidencialidad, se convierte en una cortina que muestra
que todo está muy bien y mejorando, o que los problemas
son generales, y deja sin piso los objetivos específicos
del estudio
Metodología
El informe tuvo dos elaboraciones previas. La primera
revisó las mejores prácticas en el ámbito
internacional que están consignadas en informes nacionales
de calidad en salud; el objetivo era identificar enseñanzas
claves para la elaboración del informe colombiano. La
otra consideración fue elaborar un marco conceptual de
referencia que permitiera comprender el concepto de calidad
de la atención en salud partiendo de los atributos que
lo componen, y que deberían ser medidos. Posteriormente
se procedió a construir una metodología para identificar
las mediciones que debían tenerse en cuenta según
las características del país, y cuáles
se incorporarían al estudio.
Se identificaron y formularon 205 indicadores denominados conjunto
nacional de indicadores de calidad de la atención en
salud y con los cuales se trabajaría en el futuro.
Sin embargo, como estos indicadores corresponden a mecanismos
dinámicos de monitoreo de la realidad -lo que obliga
a adaptarlos dependiendo de los avances del conocimiento, cambios
en el perfil epidemiológico, o incluso frente a nuevas
fuentes de datos, así como por la disponibilidad de información-,
se seleccionaron 65 mediciones específicas que conforman
el INCAS Colombia 2009.
Según los autores del informe, respaldado por la Universidad
de La Sabana y la empresa Synergia Consultoría y Gestión
S.A., el principal desafío fue la identificación
y validación de las fuentes de datos para alimentar cada
una de las mediciones, debido a la gran deficiencia en
la generación de los datos y de manera particular en
las mediciones de seguridad del paciente y de la percepción
de la experiencia de atención. El amplio volumen
de mediciones amerita que los estudiosos del sistema de salud
las evalúen para determinar el verdadero estado de la
calidad de la atención en el país, pero en general,
los resultados muestran los retos presentes y los desafíos
para el futuro.
Resultados desde la efectividad de
la atención
En efectividad de la atención, el INCAS 2009
concluye que si bien hay resultados visibles de mejoramiento,
es necesario seguir avanzando; además, advierte de signos
visibles de alarma sobre comportamientos inapropiados y que
obligan a reaccionar con contundencia para corregirlos.
Esto indica que la brecha entre lo que se tiene y lo ideal,
es aún amplia.
En calidad de las atenciones de salud materno-infantil hay mejora
sostenida en resultados globales (disminución de mortalidad
materna e infantil), atribuida a una mayor cobertura de controles
prenatales, aumento en número de partos atendidos por
profesionales de la salud e incremento en el tiempo de lactancia
materna, entre otras variables; también se detectó
disminución en tasas de mortalidad por Enfermedad Respiratoria
Aguda (ERA) y Enfermedad Diarreica Aguda (EDA), y una buena
calidad de la acción preventiva institucional reflejada
en aumento de tamizajes de factores de riesgo en recién
nacidos.
Simultáneamente, el informe señala deficiencias
en calidad de la atención materno-infantil, en aspectos
como mortalidad perinatal, donde las correspondientes a mortalidad
fetal tardía (28-42 semanas de embarazo), tienen tendencia
a crecer; la valoración de bajo peso al nacer -menor
de 2500 g- muestra un preocupante aumento sostenido en casos
asociados con partos pre-término, embarazo en adolescentes
y tabaquismo, lo que cuestiona la efectividad de las acciones
de promoción de la salud; un ítem preocupante
es el crecimiento del número de partos por cesárea,
lo que hace suponer que puede existir un uso inapropiado de
esta alternativa quirúrgica.
Las enfermedades crónicas no transmisibles muestran tendencia
al aumento sostenido, consecuencia lógica de la transición
demográfica y epidemiológica del país;
la diabetes mellitus se duplicó en los últimos
20 años y la mala nutrición aparece como uno de
los principales factores de riesgo; el sobrepeso, la obesidad
y la obesidad mórbida, muestran prevalencia en aumento
que al compararse con otros países, es de las más
elevadas.
Resultados desde la seguridad del paciente
El abordaje de la seguridad de la atención de
los pacientes es un tema relativamente nuevo en el país:
de ahí que su aplicación apenas empieza, además
que la información disponible casi no exista; pese a
lo anterior, se observa una respuesta positiva de las IPS frente
a este componente de la calidad y toma de conciencia sobre la
necesidad de intervenir y controlar los factores de riesgo.
El volumen de IPS que reportan eventos adversos aumentó
en los últimos 5 años hasta llegar a 14,56% del
total de IPS de todo el país (13.780). De este universo
de entidades, los eventos adversos se comportan de forma oscilatoria
con un pico en 2007, que al ser excluido muestra
una proporción de eventos gestionados entre 5 y 12%,
observándose un mejor comportamiento en el desempeño
en las IPS acreditadas.
El informe recoge la comparación internacional (IBEAS,
2009), que mostró una capacidad de gestión de
eventos adversos en las IPS colombianas ubicada en la media
de la región, y donde los eventos comunes fueron las
infecciones ligadas a la atención (37,14%). A su vez,
el Sistema de información para la calidad del Ministerio
muestra que las infecciones intra-hospitalarias entre 2006 y
2009 estuvieron entre 1,3 y 1,8 del total de egresos, mostrando
una tendencia casi plana.
Resultados desde la experiencia de
los usuarios
Posiblemente los resultados mas controversiales del
informe se encuentren en este ítem; según el INCAS,
en el país hay un mal desempeño en los indicadores
relacionados con el derecho a la libre elección por los
usuarios, tanto de EPS como de IPS y de médicos. Sin
embargo, lo más sorprendente es que el informe asegura
que en oportunidad de los usuarios para lograr utilizar los
servicios cuando los necesitan (tiempos de respuesta entre 2006-2009),
las citas con médico general se asignaban por parte de
las IPS en 2,6 días, en las IPS acreditadas en un día,
en las entidades públicas en dos y en las privadas en
tres, en el subsidiado en solo 2,5 contra los 3,1 días
del contributivo.
Los buenos resultados continúan: para la
obtención de una cita con especialista el tiempo de espera
promedio es de 8,2 días, en odontología de 4,5
días en el promedio general; la espera en los servicios
de urgencias es de 27 minutos y para la realización de
cirugías programadas los colombianos solo esperaron un
promedio de 12,2 días. Cabe preguntar: ¿de donde
sale entonces la inconformidad de los pacientes? Algo no encaja:
o usuarios que se quejan sin razón, o los datos recopilados,
o hay una extensión en el tiempo no reseñada por
el estudio y generada por las aseguradoras como intermediarias
entre pacientes y prestadores.
Otra evidencia de esta aparente incongruencia del informe INCAS
la pueden certificar los hospitales, y es el tiempo en horas
que transcurrió entre la solicitud de referencia de un
paciente a otra IPS, y el momento de autorización de
traslado por la aseguradora; según el informe este lapso
fue de sólo 3,5 horas en promedio, cuando todos los prestadores
-ante todo del primer nivel-, viven afugias diariamente por
problemas en las remisiones de pacientes que se quedan días
y semanas en un nivel de complejidad equivocado.
Es innegable la importancia de medir los avances en calidad
de la atención en salud, pero algunas cifras del INCAS
Colombia 2009 dejan dudas sobre la calidad de los datos utilizados.
El mismo informe sostiene: Lo que 'espera la gente' del
sistema de salud, no es sólo recuperar la salud o recibir
apoyo ante una necesidad de atención o que el sistema
sea capaz de brindarle protección financiera frente a
una enfermedad o discapacidad, sino también que el sistema
le pueda ofrecer una atención 'de calidad'; es decir,
que logre utilizar los servicios cuando los necesitan de manera
oportuna, que la atención sea rápida, que el sistema
le permita acceder al conjunto de atenciones que debe recibir
-incluidas las atenciones para cuidar y mejorar la salud aún
cuando no esté enfermo-, que el dinero no sea un factor
que impida la provisión,
. Habría
que agregar: la gente espera que los avances no se den solo
en el papel, sino en la cotidianidad del sistema. |
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