MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 12    No. 148  ENERO DEL AÑO 2011    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 


Acceder a la salud es
acceder a la vida: 977 voces
Sandra Patricia Parra García Periodista - elpulso@elhospital.org.co
El informe “Acceder a la salud es acceder a la vida: 977 voces”, elaborado por la organización internacional Médicos Sin Fronteras (MSF), identificó 5 grandes grupos de problemas de acceso recurrentes en todos los municipios de Colombia donde realizó el estudio: los derivados del conflicto y los causados por discriminación, falta de acceso a la información, problemas económicos y problemas de acceso físico a estructuras sanitarias.
El estudio realizado con el objetivo de contribuir al entendimiento de los problemas de acceso a los cuidados de salud de las personas afectadas por el conflicto armado, recogió el testimonio de 977 pacientes atendidos por MSF en 7 de los 9 departamentos donde opera en Colombia, en 54 puntos de atención médica, entre abril y julio de 2010.
El estudio concluyó que la población colombiana de las zonas rurales afectadas de manera directa por el conflicto armado, zonas socio-económicamente excluidas y/o zonas receptoras de víctimas, enfrenta barreras constantes para acceder a los servicios de salud, como consecuencia de determinadas políticas y prácticas.
Foto del informe “Acceder a la salud es acceder a la vida”, de MSF. Foto: Thomas Prochnow.

Metodología
La información fue extraída de un estudio cuantitativo de las 977 encuestas cerradas y cualitativo de entrevistas semi-estructuradas, de las cuales se desprenden los testimonios registrados en el informe. El proceso fue desarrollado con apoyo de especialistas en salud pública, epidemiología y bioética.
Los datos obtenidos no son extra-polables al resto de la población colombiana, ya que no se realizó un muestreo probabilístico, pero representan 977 voces de personas afectadas por barreras de acceso a los servicios de salud, que pueden ser comunes a zonas rurales de otras regiones, porque esas 977 personas no son la excepción: como ellas hay miles de colombianos esperando mejor acceso a los servicios de salud. MSF brinda asistencia en salud en algunas poblaciones de 9 departamentos: Chocó, Bolívar, Arauca, Norte de Santander, Caquetá, Antioquia (Urabá), Nariño, Putumayo y Cauca; la encuesta del estudio no se aplicó en Putumayo y en Cauca.
Las personas que respondieron la encuesta pidieron que sus testimonios se hicieran públicos, aunque en la aplicación de las encuestas se respetó el anonimato.
Problemas derivados del conflicto
Por culpa del conflicto y de la mella que hace en la seguridad y en el día a día colombiano, la población no puede acceder a la salud. El 41,2% de los encuestados tiene algún problema de acceso debido al conflicto armado (respuesta de 844 entrevistados). Aunque la seguridad puede ser un problema real o un problema sentido, una quinta parte tiene problemas por eventos reales como retenes de grupos armados, combates, minas antipersonales, paros armados, etc. La población afectada por la falta de seguridad sentida dobla el porcentaje de la afectada por la falta de seguridad real: el 37,5% de los encuestados no asisten a los servicios de salud por miedo a la presencia de actores armados, falta de confianza o miedo a la discriminación. Un total de 88 personas (10,4%) manifestó sentir algún grado de desconfianza en relación con el personal de salud. Y hay desplazados que se rehúsan a dar su nombre en puestos de salud, porque temen que sus datos -nombre, nueva dirección, etc.- lleguen a manos de quienes hacen la guerra.
Discriminados por su condición
El 33,6% de los encuestados manifestó haber sido discriminado por ser indígena, mujer, desplazado o retornado, pero hay dos aspectos que llaman la atención: la discriminación por la pobreza y por estar afiliado en otro municipio o departamento, aspectos recurrentes y derivados del sistema de salud, el cual fuerza la implementación de copagos y la división territorial de lo que es un derecho humano universal.
Personas que sufren los horrores del conflicto, no son atendidos bajo la acusación velada de pertenecer a una de las partes del conflicto armado: casi 9% de los encuestados se reportó como perteneciente a una comunidad estigmatizada. De 148 desplazados, 29 manifestaron haber sentido discriminación por su condición. La Corte Constitucional dijo que ésta condición se define de facto y no depende de portar una carta que acredite el desplazamiento, como lo exigen los servicios de salud.
A los desplazados con registro del Sisbén no los atienden, debido a su origen de afiliación, exigiendo que regresen al lugar de expulsión (a riesgo de perder la vida) para desafiliarse, y volver a hacerlo en el nuevo lugar de vivienda, algo ilógico.
Desinformación y acceso económico
La falta de información y de acceso a la misma revela otro problema grave: el desconocimiento de los derechos como usuario; por ejemplo, casi 20% de encuestados desconoce que tiene derecho a la asistencia gratuita de urgencias, por lo que muchas veces pagan por un servicio legalmente gratuito o no van a ellos por no tener dinero.
Este punto lleva directamente a otra gran preocupación de los entrevistados: 82,1% de ellos declaró que no va al médico por falta de dinero para pagar el transporte hasta las muy lejanas estructuras de salud, y el 69,6% (680 personas), por no tener con qué pagar el servicio o los medicamentos (que a menudo no están disponibles gratuitamente o están fuera del POS). Y 34,3% dijo no tener capacidad para comprar medicamentos
La distancia de los servicios de salud
Una forma de medir la disponibilidad de los servicios de salud es el tiempo que demoran los usuarios en llegar a ellos y el medio de transporte usado. La falta de personal de salud y de una conveniente red de estructuras médicas, hace que sólo 17,6% de encuestados tengan acceso a un servicio sanitario en menos de una hora desde su residencia, y que 19,4% demore más de 9 horas en llegar al punto de salud (que no médico) más cercano.
El promedio de horas en llegar al servicio de salud fue de 9,12 horas, con un mínimo de 0 y un máximo de 72 horas. La respuesta más frecuente fue 4 horas de demora. Casi la mitad de ellos tienen que retrasar más de un mes la visita al médico y un alto porcentaje considera que han sido tratados incorrectamente.
Además, 24 personas manifestaron que las minas antipersonales constituyen una barrera para el acceso al servicio de salud. Si bien por el aumento de accidentes por minas en el país se esperaría un porcentaje superior, el hecho de que 2,8% de la población no vaya al médico por la presencia de minas antipersonales no es un dato irrelevante.
Muerte de un familiar por barreras de acceso
Al responder si murió un familiar por problemas de acceso en salud, el 31,9% contestó que sí. Aunque es cierto que las personas pueden calificar erróneamente la causa de la muerte y culpar al servicio de salud, “el hecho de enfrentar la muerte de un familiar posiblemente sin que la persona enferma llegara a ser evaluada por un médico o lo fuera de forma tardía, por lo menos, suscita la reflexión a que haya lugar”.
Graves consecuencias de las barreras de acceso
El informe señala que lo más dramático de todas las barreras de acceso no son las barreras como tales, sino sus consecuencias en la vida de las personas: casi la mitad de los encuestados tuvieron que retrasar más de un mes la visita al médico y un muy alto porcentaje consideran que fueron tratados incorrectamente.
Pero lo más grave fue constatar que todos estos problemas derivan en una innecesaria prolongación del sufrimiento, en la aparición de complicaciones médicas, en discapacidad para la práctica de algunas actividades básicas y hasta en la muerte del paciente.
Conclusiones y recomendaciones
El informe de MSF concluye que el conflicto armado no puede utilizarse sistemáticamente como pretexto para no abordar problemas estructurales del sistema de salud y recomienda que el Estado colombiano ponga en marcha las estrategias adecuadas para garantizar el acceso a la salud de las personas que viven en las zonas rurales más afectadas por el conflicto, reconociendo las consecuencias del conflicto armado, la falta de equidad del sector salud y el impacto de estos dos fenómenos en el acceso a la salud, especialmente de la población más vulnerable. Este reconocimiento debe ir acompañado de la implementación de estrategias y acciones efectivas para eliminar las barreras de acceso a la salud de los colombianos.
“El conflicto que afecta al país tiene que dejar de ser la excusa para no proveer correctos servicios médicos y convertirse en todo lo contrario. Es decir, tiene que ser el acicate que mueva la instalación de servicios médicos que beneficien a aquellas personas que, por su aislamiento y por su afectación por el conflicto, son precisamente las más vulnerables”.
Por ello, es indispensable ampliar los servicios prestados cuantitativa y cualitativamente, que éstos sean gratuitos para una cantidad mayor de ciudadanos y que los medicamentos necesarios estén disponibles en las estructuras de salud pertinentes.

 
Ejes de barreras de acceso:
sistema de salud y conflicto armado
El análisis encontró dos dinámicas sobre las que gravitan la mayor parte de barreras para el acceso: el sistema de salud y su implementación, y el conflicto armado interno. Estas dinámicas causan que el 87% de los encuestados aplacen ir a los servicios de salud, muchas de ellas hasta un mes o más; también son responsables de los problemas de acceso que las personas asocian a la prolongación de sus sufrimientos (69%), complicaciones médicas (22,9%), discapacidad (1,2%) y muerte de un familiar (31,9%).
Las estadísticas demostraron que hay una mayor falta de acceso para personas del área rural, vulnerables (campesinos, indígenas y comunidades afrocolombianas) y víctimas directas del conflicto (desplazados, confinados y retornados).
De los 977 testimonios recogidos, se desprendieron mínimo 3 evidencias que tienen un incuestionable vínculo con el sistema de salud y su implementación:
1) El sistema de salud no resuelve los problemas derivados del muy alto porcentaje de población rural que vive alejada de los centros urbanos, por lo que es imprescindible expandir la red de servicios de salud y disponer de un sistema de referencia y contrarreferencia que permita el traslado efectivo y oportuno de los pacientes.
2) El sistema de salud a través de los copagos, impone barreras económicas a menudo infranqueables para las clases sociales menos favorecidas, que tienen que pagar cantidades inalcanzables para ellos por la atención médica y por los medicamentos.
3) Existen problemas en la implementación del propio sistema de salud, reflejados en la discriminación que sufre una parte muy importante de la población, la falta de información y la significativa proporción de la población que aún no está registrada en el sistema.
 
Algunas propuestas de solución
Javier Fernández Espada, coordinador en Colombia de Médicos Sin Fronteras, explicó que el informe descubre 3 grandes problemas que dificultan el acceso a la salud de las poblaciones de las zonas rurales afectadas por el conflicto: el sistema de salud que no resuelve problemas intrínsecos en su estructura, la propia implementación del sistema de salud y el conflicto armado, gran obstáculo del acceso a la salud de las poblaciones.
MSF dará a conocer el informe al gobierno este mes de enero: “Esperamos empezar conversaciones con el gobierno y las bancadas políticas; somos una ONG de médicos, por tanto no pretendemos legislar, ni dar lecciones, sino mostrar lo que sucede en el terreno”.
Fernández indica que algunas soluciones serían incrementar los conocimientos sobre la misión médica y los equipos humanitarios; reducir las cargas económicas como los copagos, y revisar la Ley 100 y el propio sistema de salud, para que no sea tan riguroso con las personas que viven en las áreas afectadas por el conflicto.
Además, incluir sistemas de referencia: “Entendemos que es imposible llevar todos los médicos a todos los rincones de la geografía colombiana, pero al menos deben implementar sistemas de referencia para que las personas de estos lugares alejados puedan ser referidos de una manera adecuada a las estructuras médicas pertinentes”.
Médicos Sin Fronteras también ha tenido problemas de acceso: “La misión médica no se respeta íntegramente; el acceder a poblaciones es uno de los puntos que pedimos como una forma de respeto a la acción médica”, concluyó Fernández Espada.
 
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