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EPS del régimen subsidiado:
¿Requiescat in pace?
Jaime
Alberto Peláez Quintero Especialista en Economía de la Salud
- elpulso@elhospital.org.co
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| El régimen
subsidiado instituido en la Ley 100/93 para atender la población
más pobre y vulnerable sin capacidad económica
para pagar su cotización al sistema de salud, que se
financia con recursos fiscales, aportes de contribución
parafiscal y otros ingresos, y que le permitió a Colombia
obtener reconocimientos internacionales por incluir grandes
masas de población vulnerable (hoy mínimo 25 millones
de colombianos tienen carnet de afiliación), parece avanzar
a un triste desenlace y hace tránsito
a descansar
en paz, dadas las dificultades financieras que atraviesan las
aseguradoras del régimen. |
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Los
indicadores de permanencia para muchas aseguradoras del subsidiado
las tienen en entredicho, al no contar con patrimonio mínimo
obligatorio y tener índices de solvencia y patrimonios
técnicos insuficientes, fruto de nefastos resultados
económicos en los últimos años de operación
y resultado de las debilidades en inspección, vigilancia
y control, a más de que sus presupuestos fueron objeto
de corrupción, de inadecuados manejos gerenciales e ineficiencias
en su funcionamiento. Además, están seriamente
afectadas por la crisis en el manejo de recursos y la administración
de cartera por venta de servicios, que hoy tiene al borde de
la disolución y liquidación a la gran mayoría
de estas organizaciones, con una total incidencia en la población
afiliada.
Indicadores financieros del subsidiado:
en caída libre
En conjunto, las EPS del subsidiado a diciembre 31/11
presentaron en el agregado general un ejercicio contable (pérdidas)
por $180.852 millones: 47% de ellas presentaron resultados netos
negativos y 61% tuvo resultados negativos en utilidades operacionales;
el patrimonio negativo de $378.553 millones contrasta con un
capital social y Hacienda Pública de $94.565 millones,
es decir que técnicamente y extrapolando a las entidades
individualmente consideradas, el régimen subsidiado está
en causal de disolución y liquidación, a más
que 26 de 48 EPS-S (el 54%) presentaron problemas de permanencia
en el sistema -hay 15 EPS (31%) con medida de Vigilancia Especial
y 11 (23%) vienen siendo intervenidas-.
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Para las IPS que atienden
al régimen subsidiado, la crisis económica
de las EPS del régimen constituye un alto riesgo
para su viabilidad económica, advirtiendo incertidumbre
en el pago de servicios ya prestados.
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El
valor consolidado de suficiencia patrimonial es negativo en
$651.560 millones, por cuanto el 63.16% de las EPS-S (24 en
total) tuvieron igual comportamiento, lo mismo que el margen
de solvencia negativo en -$554.514 millones, toda vez que de
38 EPS-S que rindieron esta información, en 14 de ellas
el comportamiento fue negativo para un 37%, todo ello aunado
a un alto y creciente endeudamiento del 114.8%,y donde las obligaciones
financieras representaron un 9.4% del total de activos.
La eficiencia de estas aseguradoras presentó un consolidado
negativo en la relación costo de venta en función
de los ingresos en un 103.2%, es decir que los costos superaron
altamente los costos de producción, no quedando margen
alguno como excedente para constituir un flujo de caja libre,
lo que hace poco atractivo el negocio del aseguramiento del
régimen subsidiado para estas organizaciones. Por su
parte, los gastos de administración y ventas alcanzaron
el 7.4%.
Las cuentas por cobrar -Deudores- fueron de $2.1 billones y
las del Fosyga por $223.146 millones, acumulando $2 billones
326.507 millones y un pasivo corriente de $2 billones 626.340
millones, con otros conceptos por $9.406 millones, para un Capital
de Trabajo negativo por $309.239 millones y un índice
de liquidez de 0.88, lo que significa que no disponen de recursos
suficientes para atender obligaciones de corto plazo, donde
los Deudores representan 90.8% del activo corriente. |
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El régimen subsidiado
está al borde
del colapso, ya que no podrá existir sin
aseguradoras viables que ofrezcan y
garanticen servicios en salud a
la población objeto.
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En
el régimen subsidiado el acumulado de costos y gastos
de $7 billones 115.938 millones superó ampliamente los
ingresos totales de $6 billones 544.318 millones, constituyéndose
en un desfase de caja por $571.620 millones, lo que tiene en
graves dificultades la supervivencia de este régimen,
donde se discute la insuficiencia de la UPC. Más aún:
para ese entonces (diciembre de 2011) ya se había unificado
el POS del subsidiado con el del contributivo para algunos grupos
etáreos y su ajuste parecía insuficiente, además
de que también alternan con graves denuncias por corrupción,
ineficiencias y debilidades de inspección, vigilancia
y control.
La deteriorada situación financiera del régimen
subsidiado no se explica en el valor de los recobros aprobados
y glosados, pues sólo fueron de $63.763 millones en 2011,
siendo lo aprobado de $9.076 millones y lo glosado de $36.287
millones, por lo que sus resultados negativos están cifrados
en graves problemas de corrupción, ineficiencias en la
gestión, debilidades en inspección vigilancia
y control.
Así, el régimen subsidiado está al borde
del colapso, ya que no podrá existir sin instituciones
viables que ofrezcan y garanticen servicios en salud a la población
objeto, lo que se constituye para los usuarios en una incertidumbre
de altísimas proporciones, que urge de medidas inteligentes,
sostenibles y sustentables; para las clínicas y red pública
hospitalaria constituye un alto riesgo para su viabilidad económica,
con preocupación por las EPS ya intervenidas o que van
a ser disueltas y liquidadas, advirtiendo incertidumbre en el
reconocimiento y pago de servicios prestados y facturados y
que son el capital de trabajo de los prestadores, y para los
que no se vislumbran alternativas reales y efectivas de pago. |
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