Historia
de una osadía
El doctor Jaime Borrero Ramírez, uno de los pioneros
de los servicios especializados del Hospital Universitario y
de la nefrología en Antioquia y Colombia, puso los cimientos
para la realización de los trasplantes renales. En 1951
como médico interno, descubrió en el Hospital
que a los pacientes con enfermedad renal sólo les brindaban
cuidados paliativos para ayudarles a un buen morir: en ese momento
decidió convertirse en nefrólogo, con el propósito
de encontrar alternativas de vida para estos pacientes. Hizo
tres años de medicina interna en el New York Hospital
en Estados Unidos y en 1962 con otros médicos inició
el Servicio de Nefrología en la Facultad de Medicina
de la Universidad de Antioquia; en 1963 empezaron a hacer hemodiálisis
en pacientes con insuficiencia renal aguda y en 1966 fundaron
la Unidad Renal en el Hospital.
El riñón artificial GRACEC
En 1967, el doctor Borrero que había conocido
en Washington un riñón de placas de Kiil, y que
veía como pocos pacientes podían cubrir el costo
de las diálisis, con ayuda del ingeniero Layo Trujillo
y del industrial Darío Gutiérrez, fabricaron en
Medellín en la firma Truher el riñón artificial
GRACEC (bautizado así por Graciela y Cecilia, las dos
primeras pacientes tratadas), el cual permitió iniciar
en Colombia el programa de Diálisis Crónica, para
sostener con vida a los pacientes afectados por insuficiencia
renal crónica terminal. Con el riñón tipo
Gracec se realizaron 4.292 hemodiálisis hasta el 31 de
enero de 1976.
La búsqueda de la opción
del trasplante
Más al ver que la lista de pacientes en hemodiálisis
crecía mucho, la única alternativa que les faltaba
explorar era el trasplante renal, y aprovechando que otros cirujanos
como los doctores Álvaro Velásquez y Antonio Ramírez
estudiaron en Estados Unidos en la Universidad de Colorado,
donde estaba uno de los centros más importantes de trasplante
de riñón, empezaron a reunirse para preparar un
programa de trasplantes que ensayaron en 33 perros hasta julio
de 1973. Sin embargo, ante un problema mayor como era la falta
en Colombia del conocimiento del concepto de muerte cerebral,
el doctor Borrero adelantaba paralelamente un intenso trabajo
de búsqueda bibliográfica y consiguió que
el 14 de marzo de 1973, la Academia de Medicina de Medellín
aprobara por unanimidad el concepto de muerte cerebral,
indispensable para determinar posibles donantes de órganos
para trasplante.
Asimismo, el doctor Borrero había liderado en 1968 la
conformación del Grupo de Trasplantes del Hospital Universitario
San Vicente de Paúl, grupo multidisciplinario reconocido
formalmente por la Universidad de Antioquia en 1970, en el que
participaban médicos cirujanos, internistas, nefrólogos,
inmunólogos, patólogos, urólogos, pediatras,
radiólogos, anestesiólogos, bacteriólogos,
nutricionistas, trabajadores sociales y profesionales de enfermería.
Tras el trabajo experimental, los miembros del Grupo de Trasplantes
decidieron hacer el primer trasplante de riñón,
cuenta el doctor Álvaro Velásquez: El 29
de agosto de 1973 se dio ese día. Todos estábamos
preparados y conscientes de que teníamos un grupo con
una calificación excelente, y empezamos con un donante
intrafamiliar, de un hermano a otro hermano, a los que se les
habían practicado previamente los exámenes requeridos;
hicimos ese trasplante, un riñón que estuvo vivo
durante 23 años, porque el receptor falleció de
otra causa, de un accidente de tránsito, con un riñón
funcionando normalmente. Así fue el principio de los
trasplantes en el Hospital San Vicente y en Colombia.
Ese procedimiento constituyó el primer trasplante exitoso
en Colombia, porque en Bogotá ya se habían realizado
los 5 primeros trasplantes renales en el Hospital San Juan de
Dios en 1964 con donantes cadavéricos, pero dadas las
condiciones de la época sin conocimiento del fenómeno
del rechazo del órgano ni de medicamentos inmuno-supresores,
obtuvieron resultados pobres y se suspendió el programa.
Además, el Grupo de Trasplantes después de realizar
el primer trasplante exitoso con donante vivo, en marzo de 1974
realizó en el Hospital San Vicente los dos primeros trasplantes
simultáneos de riñones obtenidos de donante cadavérico
en estado de muerte cerebral, a dos mujeres jóvenes que
también estaban en el programa de diálisis crónica.
Un trabajo en equipo
El grupo interdisciplinario pionero que hizo el primer
trasplante de riñón estaba integrado por los doctores
Marcos Duque, Gustavo Escobar y Herinulfo Londoño, quienes
hicieron la nefrectomía del donante (extracción
del riñón); los anestesiólogos fueron los
doctores Marceliano Arrázola y Rodrigo Sepúlveda;
y el trasplante del riñón al receptor lo hizo
el doctor Álvaro Velásquez Ospina, con los doctores
Jaime Restrepo y Gustavo Escobar. También participaron
varias enfermeras e instrumentadoras, entre otros profesionales.
Después del primer trasplante exitoso, se hacían
viajes a otras ciudades como Bucaramanga, Manizales y Armenia
principalmente, en transporte terrestre o aéreo, para
recoger órganos donados. Recuerda el doctor Velásquez:
Íbamos en avioneta, extraíamos los órganos
del donante, los metíamos en hielo en ollas comunes y
corrientes, recubiertas de hielo con cubiertas estériles
de plástico, y los traíamos al Hospital San Vicente.
Mientras hacíamos la clasificación para determinar
a cuál receptor le servían los órganos,
éstos se conservaban en la nevera. Eso hicimos desde
muchas ciudades. |