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Una ciudad saludable es imposible
sin una democracia saludable
Hernando
Guzmán Paniagua Periodista - elpulso@elhospital.org.co
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Una ciudad saludable es la común
aspiración de los ciudadanos del mundo, y su signo
primordial, la calidad de vida, depende de un insumo infaltable:
la igualdad. Esta palabra fue el eje del 7º Foro Urbano
Mundial (WUF7) en Medellín.
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Tenochtitlán, primera ciudad saludable de América
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Cuando los españoles
llegaron a Tenochtitlán -Méjico, en 1519-, encontraron
talvez la primera ciudad saludable de América. Las autoridades
proveían agua potable abundante, letrinas públicas
y un alcantarillado rústico pero eficiente, y castigaban
la tala de árboles. Las casas no tenían puertas
pues no había robos. Cada día, una cuadrilla de
1.000 personas limpiaba las vías públicas, con
tanto esmero que se podía caminar sin temer más
por los pies que por las manos, refiere el consultor de
promoción de la salud de la OPS, Julio González
Molina (Revista Facultad Nacional de Salud Pública, Universidad
de Antioquia, vol. 19, No. 1, enero-junio/2001). Así
vivía un pueblo de entre 100.000 y 500.000 habitantes,
en un valle situado en la bien llamada región más
transparente del aire.
Una ciudad saludable es la común aspiración
de los ciudadanos del mundo, y su signo primordial, la calidad
de vida, depende de un insumo infaltable: la igualdad. Esta
palabra y su contraria, desigualdad, fueron el eje del Séptimo
Foro Urbano Mundial (WUF7), celebrado en Medellín del
5 al 11 de abril pasado. Lo primero que falta es información
confiable sobre los indicadores de ciudades saludables, dijo
Paulo Piza Teixeira, asesor regional de salud urbana de la Organización
Panamericana de la Salud (OPS), en su ponencia Ciudades
y entornos saludables en la salud urbana. Y precisó:
La manipulación de los números es ya un
delito social, hay que saber luchar contra la tiranía
de la estadística, para ver dónde están
los que menos tienen en las ciudades. |
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La ciudad saludable
es una construcción
que requiere líderes, amor por el otro, solidaridad.
Si no atacamos los
orígenes de las desigualdades,
sólo mejoraremos la
casa del muerto.
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Paulo Piza Teixeira
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| El Foro Urbano
Mundial (WUF - World Urban Forum) es la Principal Conferencia
Mundial en Ciudades, foro técnico no-legislativo que
convoca el Programa de Asentamientos Humanos de Naciones Unidas
(ONU-Habitat), examina los retos de los asentamientos humanos,
como la rápida urbanización y su impacto en las
ciudades, comunidades, economías, cambio climático
y políticas. El tema del WUF7 fue Equidad Urbana
en el Desarrollo - Ciudades para la Vida. |
Recordó que
la OPS se creó para estudiar de qué morían
los trabajadores que hicieron el Canal de Panamá. Indicó
que entre 1970 y 2010 creció en 187% la población
urbana de los 25 países americanos que cubre la OPS,
y la rural apenas en 96%; hoy en día, 477 millones de
personas (79.4%) viven en ciudades, en 2050 vivirán 683
millones, profundizando la inequidad existente. Por ello, dijo
el experto: La ciudad saludable es una construcción
que requiere líderes, amor por el otro, solidaridad.
Si no atacamos los orígenes de las desigualdades, sólo
mejoraremos la casa del muerto.
Este brasileño, testigo de las aberrantes inequidades
sociales de Portoalegre, mostró una fotografía
de una favela paupérrima, separada por un gran muro,
de un elegante condominio con canchas de tenis y penthouses
con piscinas y otros lujos: En Portoalegre hay diferencias
hasta de seis años en la expectativa de vida, entre un
barrio y otro.
Ciudades y personas saludables
El primero que tiene que creer en el proceso de
una ciudad saludable es el alcalde y luego todos los funcionarios
públicos. Como esto implica esforzarse cada persona por
ser sana, la ciudad saludable es, entre otras cosas, la sumatoria
de individuos saludables, conceptuó el coordinador
del Grupo de Economía de la Salud en la Facultad de Ciencias
Económicas de la Universidad de An-tioquia, Jairo Humberto
Restrepo.
Señaló entre los factores que propician una ciudad
saludable la planeación urbana -el Plan de Ordenamiento
Territorial (POT) y otras herramientas que deben impactar los
determinantes sociales-; el mejoramiento de la calidad del aire,
la reducción de todo tipo de contaminación incluyendo
el ruido y la construcción de una ciudad que estimule
la actividad física en bien de la salud. Destacó
experiencias colombianas como la inclusión del sistema
de transporte masivo de Bogotá, y en especial el Transmilenio
-que estimula a la gente a caminar más para acceder a
las estaciones y propicia el ensanchamiento de las aceras y
otras obras de bienestar- y las ciclovías que bajan la
contaminación hasta en 13%. Todo ello, dijo el profesor,
implica también un diálogo de saberes.
El investigador enunció estos lineamientos técnico
- territoriales para ciudades saludables: No existe una
propuesta o modelo único de Ciudad Saludable, cada comunidad
los formula acorde con su visión, y con su contexto histórico
y socio-económico y otros factores. La estrategia incluye
la promoción y prevención, con enfoque multisectorial
y participativo, y serio compromiso político. Hay que
definir acciones estratégicas y focalizarlas en pocas
intervenciones, dentro de un cronograma determinado. Como una
Ciudad Saludable es la suma de comunidades, entornos e individuos
saludables, la acción sobre micro-territorios permite
un mayor control de los determinantes de la salud. |
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La gente no escoge
ser pobre
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Tuve
que desaprender la medicina para poder aprender la salud.
Las ciudades no pueden medir su progreso en el Producto Interno
Bruto (PIB): cuando éste crece, gritamos '¡Hurra!',
pero no miramos si creció el bienestar de las personas.
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Trevor Hancockl
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La
equidad no es un asunto de opciones personales, la gente no
escoge ser pobre, afirmó Trevor Hancock, profesor
de la Universidad de Victoria en Canadá, en la ponencia
Ciudades saludables como estrategia para la equidad y
para la transformación urbana, en el 7º Foro
Urbano Mundial. Para el experto, una ciudad saludable es la
que pone en funcionamiento y en mejora continua el entorno
físico y social, utilizando recursos de la comunidad
con el fin de dar a sus ciudadanos la capacidad de ayudarse
mutuamente en la realización de sus actividades cotidianas
y en el desarrollo pleno de su potencial.
Y postuló: Cuando la desigualdad se vuelve demasiado
grande, la calidad de vida se vuelve insostenible. En Londres,
el oeste es predominante rico y el este predominante pobre;
la expectativa de vida en la insalubre Manchester de 1842 era
de apenas 17 años, los pobres vivían en zonas
bajas e inundables del sur, más expuestos que los demás
a huracanes y tormentas, y cerca de plantas industriales, situación
que fue cambiando por fortuna. Lo corroboró en
el mismo Foro el estadounidense Joseph Stiglitz, ganador del
Premio Nobel de Economía: Manchester, de un centro
industrial contaminado y con serios problemas, se tornó
en ciudad musical y artística pujante. El canadiense
prosiguió: No hay disyuntiva para una ciudad saludable
entre lo ambiental o lo social; es más bien lo ambiental
y lo social, no se pueden cambiar los determinantes ambientales
sin cambiar los sociales, están interrelacionados.
Dijo Hancock: A las generaciones futuras no les podemos
garantizar condiciones suficientes de vida, y citó
el conocido adagio, atribuido a varios ecologistas: "No
heredamos la tierra de nuestros antepasados, la tomamos prestada
de nuestros hijos".
A la luz de la Carta de Ottawa para la promoción de la
salud (1986), planteó estas recomendaciones para lograr
ciudades saludables: Mejorar las condiciones de vida diaria;
erradicar los tugurios; consolidar la participación social;
construir modelos de gobernanza en donde los ambientes sanos
prevengan los riesgos de salud generando inclusión; brindar
acceso a la educación, a bibliotecas, a comida saludable
y a salud mental; propiciar la movilidad de niños y ancianos;
integrar la salud y el urbanismo; crear ambientes que apoyen
la salud colectiva; y trabajar juntos el gobierno, la academia
y el sector privado, escuchando a los expertos de la comunidad.
El expositor anotó: Tuve que desaprender la medicina
para poder aprender la salud. Las ciudades no pueden medir su
progreso en el Producto Interno Bruto (PIB): cuando éste
crece, gritamos '¡Hurra!', pero no miramos si creció
el bienestar de las personas. Y concluyó: Una
ciudad saludable es imposible sin una democracia saludable. |
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| Ciudades saludables en un país
equitativo |
| Para unos, la ecuación
es innovación+reformas+paz = crecimiento, desarrollo
y bienestar. Otros piensan que debe invertirse y replantearse
la ecuación, poniendo la equidad y la justicia como pre-requisitos
de una verdadera paz. |
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Un grupo de magnates que viajaba
recientemente en un bus urbano de Davos (Suiza), poseía
en conjunto mayores ingresos que los 3.000 millones de personas
pobres del mundo. Con esta anécdota ilustró el
premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, la dimensión
dramática de la desigualdad social, al intervenir en
el 7° Foro Urbano Mundial en Medellín. La superación
de la desigualdad no ocurrirá de un día para otro,
expresó el escritor, quien le dio 4 consejos de oro al
presidente Juan M. Santos, entre ellos, atacar a fondo la desigualdad,
cuyo nivel en Colombia es de las mayores de Latinoamérica. |
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Los otros tres son: corregir
un crecimiento económico basado en la apreciación
de la moneda y que genera des-industrialización;
adoptar una estrategia nacional urbana de mayor ayuda a las
ciudades para construir entornos saludables: Medellín
lo ha hecho muy bien, esta ciudad es maravillosa, pero podría
hacerlo mucho mejor si hubiera asistencia del gobierno nacional;
y replantear los Tratados de Libre Comercio, porque no
crean un campo neutral. Explicó Stiglitz: No
son Tratados de Libre Comercio, es solo el nombre asignado,
son inclusive manejados para el interés de los Estados
Unidos. Y dijo: No paga tener formas extremas
de desigualdad, podemos tener mayor crecimiento con igualdad,
son complementarios. Como dijo Robert Kennedy, el Producto
Interno Bruto mide todo, menos lo que hace que la vida sea
buena, no debemos luchar por el PIB sino por ciudades más
habitables, y no podemos tener ciudades exitosas sin planeación.
Stiglitz señaló que en materia de igualdad y
desigualdad, hay un mito: el llamado sueño americano,
y advirtió: Muchos países quieren emular
el modelo norteamericano, pero tengan cuidado porque nosotros
logramos las mayores desigualdades de ingresos y de oportunidades;
a partir de la última recesión, 95% de las ganancias
fueron al 1% de la población, muchos otros países
tienen mayores niveles de igualdad y aumentan, incluso en
América Latina.
En Estados Unidos la desigualdad subió significativamente
en los últimos 35 años, hoy casi un cuarto de
los niños del país crecen en estado de pobreza
y ello augura mayores desigualdades hacia el futuro.
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El Nobel de Economía resaltó
el componente ambiental de las ciudades saludables y concluyó:
El argumento principal es muy sencillo: si me preguntan
¿dónde estamos hoy? Diré: Sólo tenemos
un planeta, si no lo tratamos bien, no hay mil planetas donde
nos podamos trasladar, es posible un mundo alternativo, no tenemos
que seguir por el camino que vamos. |
| Joseph Stigliitz
en el 7º Foro Urbano Mundial (WUF7) en Medellín,
señaló que en materia de igualdad y desigualdad,
hay un mito: el llamado sueño americano.
Foto: Alcaldía de Medellín. |
¿Gobernanza
o democratización?
Siempre nos parece que la participación
social es cosa para pobres: no se nos ocurre que podemos sentar
a Luis Carlos Sarmiento Angulo en un barrio pobre de Medellín
o Bogotá, dijo el profesor de la Universidad Nacional
de Colombia, Mario Hernández.
Y explicó: La dignidad es el único elemento
que permite reconocer la igualdad, si intentamos abrir nuevos
espacios para reconocer las desigualdades y superarlas, admitimos
la interdependencia del rico y el pobre en la salud. Dijo
que para una ciudad saludable, más que la gobernanza
-algo muy tecnocrático- es imperativa la democratización
profunda, presionada desde abajo, para cambiar las reglas de
juego por otras que generen una forma distinta de participación
social en las decisiones. |
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Necesitamos elementos
de solidaridad, para construir entre
todos un nuevo país.
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Profesor Mario Hernández
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Aludió a su
experiencia en la administración de Bogotá, período
2004-2008, y señaló que el primer problema de
la capital no es si la gente es más o menos rica, si
tiene Metro o no tiene: es si hay mayor o menor desigualdad,
pues la inequidad sigue siendo el problema número uno.
Y advirtió: No quisimos utilizar el concepto de
co-responsabilidad social, porque eso es repartir por igual
las culpas entre usuarios, EPS y gobierno; hicimos énfasis
en la salud como derecho humano, deber del Estado y responsabilidad
social. El propósito era cambiar el 'sálvese quien
pueda' por la necesidad de pensar en el Otro. Este enfoque incluía
el rescate de la Atención Primaria renovada, reorganización
del sistema de salud no en las leyes sino en la práctica,
en lugar del llamado ´pluralismo estructurado´ (Ley
100/93) en el cual hay salud para pobres y salud para ricos
según la capacidad de pago, y en donde la Unidad de Pago
por Capitación (UPC) es una forma de privatizar los servicios
públicos. Colombia sigue transcurriendo en una lógica
perversa: el éxito como producto del esfuerzo personal,
algo individualista. El que tiene, obtiene, el rico que obtenga
lo de rico, el medio lo de medio y al pobre le damos un subsidio,
si demuestra que es pobre. Cuando planteamos la lógica
de derechos universales, en bien de la calidad de vida, también
'pisamos callos' y el susto de Lucho Garzón lo llevó
a sacar los elementos que generaban ingobernabilidad y a tratar
de hacer algo equilibrado.
Agregó que la forma perversa de hacer política
en nuestras ciudades opera con unas clientelas locales, empezando
por Juntas de Acción Comunal, asociaciones de usuarios,
Juntas Administradoras Locales y sus conexiones con los concejales:
En Bogotá hay concejales dueños de hospitales,
de su contratación y del gerente que ponen, y otros mecanismos,
por más que haya el tal examen de 'meritocracia'. Hay
una institucionalidad de connivencia entre la práctica
política habitual y las prácticas económicas
que conllevan la ausencia del Estado, el cual ya no provee nada,
todo lo contrata, y los contratos son lo más proclive
a formas absurdas de clientelismo, corrupción, apropiación
indebida de recursos, al abandonar los ciudadanos la idea de
tener algo público que defender.
Opinó que la corruptela que estalló con el cartel
de la contratación en Bogotá viene de mucho
tiempo atrás, y aunque no votó por el alcalde
Gustavo Petro, entiende que su fracaso se explica -además
de algunos errores cometidos-, por haber destapado y enfrentado
con decisión el escándalo de ese 'cartel' y afectar
a los grupos privados que cooptaron sectores claves como el
transporte, el agua, el aseo y la vivienda, bajo la lógica
del retiro del Estado y de la presencia del mercado en todo.
Anotó que en este modus operandi se judicializan las
posiciones diferentes a la hegemónica, y los problemas
administrativos se los perdonan a cualquiera, menos a quien
vaya en contra de intereses establecidos. E indicó: Ahora
la tecnocracia neoliberal, de derecha, retomó el manejo
de Bogotá, están felices y van a hacer pacto Uribe,
Santos y Peñalosa, sin problema. Así vamos por
el peor camino, hacia la reproducción de la inequidad,
la guerra y la violencia. Necesitamos elementos de solidaridad,
para construir entre todos un nuevo país.
La ecuación correcta para ciudades
saludables
Así como no sabemos todavía si fue primero
el huevo o la gallina, tampoco nos ponemos de acuerdo sobre
la ecuación correcta que vincula las ciudades saludables,
el desarrollo y la paz. En el 7° Foro Urbano Mundial, el
ministro de Vivienda de Colombia, Luis Felipe Henao, enunció
su fórmula, un tanto desarrollista. Además de
elogiar las virtudes de Medellín y sus logros en 20 años
como ciudad innovadora e incluyente (mejor sistema
de transporte masivo del país, cultura Metro, una
ciudad de la cual saldrá la batería de pensamiento
más importante para el mundo, parques-biblioteca,
mejoramiento de asentamientos precarios, la mejor empresa pública,
etc.), señaló: Medellín tiene mucho
que ofrecer al mundo, pero también tenemos mucho que
aprender: cómo hacer que otras ciudades puedan aplicarse
hacia los nuevos cambios, cómo se van a adaptar a los
cambios de la naturaleza y a los cambios humanos. Y pidió
que esto no sea una declaración de mínimos
sino de máximos, y poner metas ambiciosas, como reducir
la tugurización y efectivamente erradicar la pobreza.
Y concluyó: Si nos dan la oportunidad de tener
un país en paz, tendremos un país que crezca económicamente
a cifras superiores a 7%, démonos la oportunidad de pensar
en grande.
Para unos, la ecuación es innovación+reformas+paz
= crecimiento, desarrollo y bienestar. Otros piensan que debe
invertirse y replantearse la ecuación, poniendo la equidad
y la justicia como pre-requisitos de una verdadera paz. Y el
mejor indicador de salud lo dieron nuestros abuelos: Enfermo
que come no muere. El problema es un país enfermo
y que a duras penas come
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Ocioso
Lector
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La tragedia de la Media Luna
Por: Gabriel García Márquez |
El
talento narrativo y periodístico de Gabo, las recurrentes
tragedias humanas del oriente de Medellín, la imprevisión
gubernamental, y la labor profesional y humanitaria del Hospital
San Vicente de Medellín, quedan patentes en el relato
del desastre de la Media Luna, 12 de julio de 1954.
Minuto a minuto los habitantes de Medellín recibían
versiones de la tragedia, cada vez más confusas y alarmantes.
Cuando se solicitó el concurso de médicos particulares
en clínicas y hospitales, todos los médicos, enfermeras
voluntarias y estudiantes se precipitaron a ocupar su sitio.
En la Policlínica Municipal, uno de los más completos
equipos profesionales que puedan concebirse en Medellín,
se disputaba la atención de heridos que, por lo general,
regresaban a sus casas una vez repuestos de lo que era nada
más que una tremenda impresión.
Cuando a las 7.30 se solicitaron donaciones de sangre, los sentimientos
de solidaridad del pueblo antioqueño estaban tan exaltados,
que en una hora se superó la capacidad de almacenamiento
del Banco de Sangre, y fue preciso improvisar elementos para
recibir las donaciones ofrecidas. Sin embargo, es muy probable
que la cantidad de plasma almacenada en el Banco de Sangre antes
que se hicieran donaciones voluntarias, habría alcanzado
para colmar las necesidades: muy pocos heridos necesitaron transfusiones.
(
) Había 300 jefes de operaciones,
calcula un testigo al recordar la forma en que esa noche operaba
en el rescate una muchedumbre desconcertada que no sabía
con precisión qué estaba ocurriendo. (
)
El secretario de obras públicas del municipio, doctor
Javier Mora Mora, que a pesar de su cordialidad no habla mucho
de la noche del 12 de julio, porque no quiero recordarla,
intentó la coordinación de las actividades y lo
consiguió hasta donde fue posible lograrlo en un tenebroso
infierno de lodo, iluminado con linternas de mano.
(
) Los muertos parecían estatuas de barro,
dice un testigo. Y ese fue uno de los factores de la confusión.
La gran mayoría de los participantes en el rescate se
empeñaban en localizar una víctima de su familia,
porque alguno de sus parientes no estaba en casa cuando se conoció
la noticia, o había hablado de ella y luego no había
sido visto, o sencillamente porque no había ido a comer
a la hora habitual. En la Policlínica Municipal, una
familia reclamó el cadáver de un niño identificado
por todos como uno de los suyos. Cuando la familia llegó
a casa con el cadáver, encontró al niño
verdaderamente aturdido, porque al llegar y no encontrarla creyó
que toda su familia había perecido en la tragedia. El
caso contrario fue el de Cristina López, residente en
Villahermosa, que identificó como el de su hijo Marco
Antonio López, de 35 años, un cadáver a
medio vestir. Cristina López se despojó de parte
de sus ropas y fue a su casa a preparar las velaciones. Cuando
regresó al cuarto del olvido del Hospital
de San Vicente, donde una multitud desesperada trataba de identificar
los cadáveres, el supuesto cadáver de Marco Antonio
López había sido entregado a otra persona: una
mujer que lo identificó y lo sepultó como el de
su esposo, Crisanto Arango. (
) A las nueve se habría
podido decir que los muertos ascendían a un millar. A
las diez treinta, cuando el gobernador del departamento, brigadier
general Rengifo, impartió por un altoparlante la orden
de suspender el rescate hasta el día siguiente, se calculaba
que por lo menos 300 cuerpos quedaban sepultados. (
) Se
dice: La absurda tragedia de Medellín. Y
se dice verdad. Ha sido esa, tal vez, la más absurda
de cuantas tragedias han ocurrido en el país, porque
era la más evitable. (
) El sitio de la Media Luna
no ofrecía un peligro alarmante si se hubiera evitado
e impedido la circunstancia de que 200 personas estuvieran debajo
cuando se derrumbó una cantidad de tierra tan inapreciable,
que ni siquiera logró ocasionar desperfectos irreparables
en la carretera de Rionegro.
(Extractos de Crónicas y reportajes, Colcultura,
Bogotá, 1976). |
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