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Primera
cirugía de transferencia libre
de linfáticos en el Hospital Universitario de San Vicente
Fundación
Lady
Maribel González Román y Marcela Patricia Palacio Orozco - Periodistas
- elpulso@elhospital.org.co |
| Gracias a la primera
cirugía de transferencia libre de linfáticos realizada
en el Hospital Universitario de San Vicente Fundación,
se evitó la amputación del brazo derecho de Martha
Nélida Gómez, ama de casa de 37 años que
presentaba un linfedema (obstrucción en vasos o resequedad
en ganglios linfáticos), a causa de un accidente laboral. |
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En 2011 una inyectora
de caucho le atrapó la mano, trauma severo que le produjo
gran hinchazón del brazo, fuertes dolores e incapacidad
para realizar actividades cotidianas que antes realizaba. Hace
dos años fue diagnosticada con linfedema crónico,
enfermedad con pobre respuesta al tratamiento médico
y dolor permanente de difícil manejo. Los síntomas
eran tan severos que se consideró la amputación
de la extremidad, pues además del dolor, el tamaño
y el peso le impedían una adecuada función de
su brazo en sus actividades habituales. |
Los exámenes
confirmaron que la paciente presentaba una obstrucción
de los linfáticos axilares, razón por la cual
desarrolló el linfedema.
¿Qué es el linfedema?
El linfedema ocurre cuando el sistema linfático
está dañado y no funciona correctamente, produciendo
hinchazón o aumento en el volumen de las extremidades.
Los vasos y ganglios linfáticos son estructuras tubulares
que viajan paralelos a las venas en el cuerpo, y que recogen
el exceso del líquido que se acumula en el espacio entre
las células en un tejido; además transportan a
la circulación los productos de la digestión de
algunas sustancias que por su tamaño no pueden ser transportadas
por arterias y venas.
Este líquido se denomina linfa y cuando hay obstrucción
de los vasos, daño directo o se resecan ganglios linfáticos
para tratar tumores malignos, se puede producir una acumulación
de este líquido (linfa) en la extremidad afectada y se
desarrolla clínicamente el linfedema. Éste puede
ser primario (por alteraciones congénitas en el sistema
linfático) o secundario (por obstrucción o destrucción
del sistema linfático a causa de una cirugía,
radioterapia, parásitos o un trauma). El linfedema se
caracteriza por aumento progresivo del volumen de la extremidad,
que puede llegar a ser discapacitante, y llevar a complicaciones
como infecciones a repetición, ulceración de la
piel e incluso cáncer. |
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Después de la
cirugía de transferencia libre
de linfáticos, Martha Nélida se siente feliz;
además
de evitar la amputación de su brazo, ha visto y sentido
una mejoría muy grande: ¡Yo tenía
la mano gigante y al
otro día de la cirugía el tamaño del
brazo se redujo más de
10 centímetros!. Y 9 días después
de la cirugía,
ya podía realizar movimientos voluntarios
de su hombro y codo.
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El tratamiento del
linfedema puede ser médico, con masajes y drenaje linfático,
la cinesiterapia o ejercicios físicos para mejorar la
circulación de la linfa, y la utilización de vendajes
compresivos y neuromusculares. Cuando no hay respuesta al manejo
médico o la enfermedad está muy avanzada, se propone
el tratamiento quirúrgico que puede ser la extirpación
del tejido enfermo y la reconstrucción con injertos,
o la cirugía funcional (transferencia libre de linfáticos
y anastomosis linfático-venulares), desarrollada en los
últimos años en países como Estados Unidos,
Francia, Bélgica y algunos del Lejano Oriente. Esta cirugía
también se ha hecho en algunas instituciones de Bogotá,
como el Hospital de Kennedy, el Hospital San José y el
Hospital San Ignacio
La cirugía de transferencia
libre de linfáticos
Martha Nélida cuenta que su caso era tan severo,
que su médico tratante le planteó la amputación
de su brazo como única opción y ella se preparó
para afrontar el procedimiento, pues su funcionalidad era mínima;
fue remitida a clínicas y hospitales de Medellín
y Rionegro, y finalmente al Hospital Universitario de San Vicente
Fundación donde su caso fue nuevamente evaluado: al revisar
sus condiciones, se le propuso la realización de la cirugía
de transferencia libre de ganglios linfáticos inguinales,
con grandes posibilidades de éxito, y que podría
evitar la amputación. |
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Esta cirugía beneficia
a pacientes que sufren linfedema congénito o adquirido,
moderado o severo, que no hayan mostrado mejoría con
los tratamientos médicos. La intervención consiste
en aislar algunos de los ganglios superficiales que se encuentran
en la región de la ingle y que recogen parte de la linfa
de la pared del abdomen, con algo de piel y vasos por los cuales
recibirá nuevamente circulación.
Luego se escoge un sitio receptor en la extremidad
afectada, donde existan una arteria y una vena que puedan utilizarse
sin afectar la circulación local, y a éstas se
unen los tejidos transferidos. |
Luego de que el tejido
se incorpora al sitio se produce un efecto de esponja,
en el cual los ganglios linfáticos absorben la linfa
y ayudan a que se transporte y se drene de la extremidad por
las conexiones con las venas.
A pesar de que los vasos linfáticos estén obstruidos,
con esta cirugía se logra una reducción importante
de la cantidad de líquido retenido, con alivio del linfedema
y mejoría clínica importante. El tejido transferido
que queda en exceso es retirado parcialmente luego de que se
estabiliza la mejoría, para dar un mejor aspecto estético
a la reconstrucción.
La transferencia de linfáticos realizada el pasado 18
de febrero a Martha Nélida, fue la primera cirugía
de este tipo en el Hospital Universitario de San Vicente Fundación.
La intervención estuvo a cargo de un equipo multidisciplinario
liderado por la micro-cirujana Sabrina Gallego.
Esta micro-cirugía tuvo una duración de 6 horas,
luego de las cuales la paciente fue trasladada a la Unidad de
Cuidados Intensivos para monitoreo estricto. El periodo post-operatorio
transcurrió sin problemas y a los 4 días fue dada
de alta. Durante la primera revisión luego de 9 días
de la cirugía, se evidenció una gran disminución
del linfedema y una disminución importante del dolor
y del peso de la extremidad.
Después del procedimiento, Martha Nélida se siente
feliz; además de evitar la amputación de su brazo,
ha visto y sentido una mejoría muy grande: ¡Yo
tenía la mano gigante y al otro día de la cirugía
el tamaño del brazo se redujo más de 10 centímetros!.
Y al momento de su revisión 9 días después
de la cirugía, ya podía realizar movimientos voluntarios
de su hombro y codo: Yo sé que esto a futuro va
a mejorar mi calidad de vida, porque cuando tenía hinchada
la mano era muy difícil vestirme y hacer todo, no era
capaz de hacer nada con esa mano. Si vuelvo a tener la mano
como la tenía antes, puedo volver a hacer muchas cosas.
Estoy muy agradecida con el Hospital San Vicente, porque no
perdí mi brazo. |
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