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El procurador Alejandro Ordoñez en audiencia preventiva
al sector salud el pasado 7 de diciembre, advirtió
que el sistema de salud volvió a evidenciar sus falencias
con la liquidación de la EPS SaludCoop, y auguró:
Vendrán más quiebras de EPS, de hospitales,
con pacientes sin servicio y trabajadores sin empleo.
Un mes antes se había ordenado la liquidación
del Hospital Departamental de Cartago ESE en el Valle; el
28 de diciembre de 2015, veintiún días después
de la audiencia, se liquidó a Caprecom, la más
grande EPS del régimen subsidiado; el 12 de enero
de 2016 Supersalud ordenó liquidar la Corporación
IPS SaludCoop (la más grande IPS privada del país).
El 2 de mayo de 2016 Supersalud anunció la liquidación
de la ESE Hospital Departamental Manuel Elkin Patarroyo,
de Puerto Inírida (Guainía), para sanearlo
financieramente y estabilizar su operación, e iniciar
la implementación del nuevo modelo de atención
en salud para zonas dispersas con otra institución
hospitalaria que lo reemplazara. Y el pasado 7 de julio
Supersalud anunció que ordenó liquidar la
ESE Hospital Departamental San Francisco de Asís
en Quibdó, luego de 9 años de intervención
que no lograron recuperarlo, y porque la Corte Constitucional
no autorizó una prórroga de 4 meses aunque
Supersalud defendía que el proceso iba bien encaminado.
En la audiencia de diciembre, el ministro de Salud, Alejandro
Gaviria, alegó que no es cierto que este gobierno
esté enmarcando el tema de la salud dentro de una
política de liquidaciones. Y si bien Supersalud afirma
que este año cerrará muchos procesos de intervención
y liquidación de EPS e IPS que están pendientes,
procurando los mejores resultados posibles, la experiencia
de reestructuraciones, intervenciones y liquidaciones de
hospitales en los últimos 15 años demuestra
con rigor que esa no es la vía para recuperar las
instituciones hospitalarias. Más aún cuando
se liquidaron las dos redes hospitalarias más grandes
que ha tenido Colombia: la red pública del Seguro
Social distribuida en 7 grandes ESE regionales y conformada
por 37 clínicas y 204 Centros de Atención
Ambulatoria (CAA), y la red privada de la Corporación
IPS SaludCoop que operaba casi 70 clínicas y prestadores
de servicios de salud.
Tampoco ha servido mucho liquidar hospitales para reemplazarlos
por nuevas entidades cero kilómetros que poco tiempo
después bajo una nueva figura jurídica vuelven
a estar en dificultades, caso el Hospital Universitario
de Cartagena transformado en Hospital Universitario del
Caribe que hoy tiene en riesgo su supervivencia nuevamente.
O el liquidado Hospital Universitario Ramón González
Valencia que fuera reemplazado con la figura del Hospital
Universitario de Santander, ya también con dificultades
financieras.
El telón de fondo que impide la recuperación
de los hospitales inmersos en programas de reestructuración,
intervención o liquidación, es común
a todas las instituciones: antes y después el detonante
de la crisis financiera es siempre el no pago y la acumulación
de cartera morosa por las entidades responsables del pago.
Así lo ratifican las astronómicas cifras que
revela la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas
con $6.1 billones de deuda a instituciones privadas y otro
tanto a hospitales públicos según la asociación
Acesi.
Por ello urge del gobierno, hoy más que siempre,
la definición de una verdadera política hospitalaria
de fomento que vaya más allá del simple salvamento
promovido en los últimos años y que en realidad
promueva el fortalecimiento de los hospitales en el país,
jalone su crecimiento y asegure su futuro. Además,
que revise la estructura de reconocimiento y desembolso
efectivo de pagos a los hospitales por sus servicios de
manera oportuna, y que intervenga con medidas radicales
para apoyar la recuperación de la billonaria cartera
morosa que se adeuda a clínicas y hospitales en todo
el país.
De lo contrario, seguiremos dando vueltas a la rueda sin
esperanza ninguna, con hospitales caminando siempre al filo
de la navaja y en consecuencia poniendo en riesgo la atención
a todos y cada uno de los colombianos cuando éstos
los necesiten para recuperar su salud y salvar su vida.
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