MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 16    No. 221 FEBRERO DEL AÑO 2017    ISSN 0124-4388    elpulso@elhospital.org.co

 
 
Fundado en Medellín, el 30 de julio de 1998. Director: Juan Manuel Sierra Jones.
Comite Editorial: Alba Luz Arroyave Z, Diego José Duque O, Jorge Andrés
Hernández H, Diana Cecilia Arbeláez G y Gonzalo Medina P. Dirección Comercial: Diana Cecilia Arbeláez. Editora: Paola Aristizábal G.
Web master: Santiago Ospina Gómez. 8.000 ejemplares impresos


La incertidumbre de las promesas

“Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir”
Francisco de Quevedo (1580-1645)
Escritor español.

2017 será un año cargado de incertidumbres políticas y económicas por donde se le mire, tanto en el plano global, continental y local. El mundo está pendiente de cómo va a concretarse el inquietante discurso de campaña del recién posesionado presidente de Estados Unidos, cómo será la salida de Gran Bretaña de la Comunidad Económica Europea, qué pasará con los radicalismos musulmanes, entre otras preocupaciones.
En el continente aún estamos pendientes de la explosiva situación política de nuestro inestable vecino Venezuela, lo que seguramente deparará agrias sorpresas, además los vaivenes de la economía mexicana, ahora que su vecino del norte le cierra puertas, impactarán hacia abajo en muchos países latinoamericanos; Argentina y Brasil acusando crisis económicas en ciernes y el resto del continente decidiendo entre derechas e izquierdas del siglo XXI. Por último, a nivel local, para no desentonar con la megatendencia mundial, la implementación de los acuerdos entre la guerrilla y el Gobierno en un país polarizado, en medio de un año preelectoral, ofrece enormes interrogantes. El rápido decaimiento de la economía siembra preocupación, el destape de ollas de corrupción y el acelerado incremento de los cultivos de coca, además de muchos otros signos, hacen preguntarse si vamos por buen camino; a pesar de estar en medio de coros celestiales que dicen “no pasa nada”, el escenario es de gran incertidumbre nacional.
¿Y la salud de los colombianos? ¿Y el nuevo derecho fundamental a la salud que tanto se ha prometido?
En febrero de 2015 el Presidente de la República durante el lanzamiento de la Ley Estatutaria de Salud, señaló con bombos y platillos: “La historia de la salud se partió en dos”, anunciando drásticos cambios para que los colombianos tengan más y mejores servicios. Indicó con gran alborozo: “Se acaba el paseo de la muerte. Se acaban las excusas para interrumpir tratamientos a los pacientes. Se acaban los abusos en precios de medicamentos. Se le devuelve al cuerpo médico su autonomía y los pacientes ya no estarán más limitados a un POS”.
Exactamente dos años después de tan ostentosos anuncios, parece que la situación objetiva del Sistema de Salud no mejora, ni en términos de acceso de la población a los servicios de salud, ni en condiciones financieras del sector, ni en términos de mejores indicadores de salud pública. O cómo explicar que la población deba interponer una acción de tutela cada 3 minutos y medio para acceder a servicios de salud, a los que tiene derecho según la Defensoría del Pueblo; o que la billonaria cartera hospitalaria siga creciendo como espuma y sólo se responda con más anuncios; o que el presupuesto asignado para la salud en 2017 (224,4 billones) sea insuficiente y ponga en riesgo la financiación del régimen subsidiado; o que indicadores tan sensibles, como los de atención del cáncer en Colombia -y este es sólo un ejemplo- muestren que el proceso de atención y resultados médicos arroja índices que reflejan serios problemas de oportunidad.
Es en 2017 cuando la Ley Estatutaria de Salud, que ahora hace parte íntegra de la Constitución por la vía del llamado “Bloque de Constitucionalidad”, vendría a tener plenos efectos según el Ministerio de Salud; y es cuando deben implementarse todas las acciones para cumplir con los mandatos estatutarios a los cuales, no debe olvidarse, tienen derecho todos los colombianos sin importar su condición social, religiosa, económica o política.
Persisten los paseos de la muerte, aún se interrumpen los tratamientos a los enfermos, todavía no acaban los abusos con los pacientes ni se arregla el gran problema de cartera de hospitales que agonizan en todo el país.
Y con preocupación se observa que algunas de las regulaciones que se avecinan, como por ejemplo las que establecen nuevos criterios para la prescripción de tecnologías de salud y la autonomía médica; más que para dar cumplimiento al nuevo mandato constitucional, parecieran diseñadas para construir interminables laberintos a los pacientes cuando verdaderamente necesitan servicios por fuera del POS, un obstáculo para las prestadoras y para los médicos y las entidades.
No hay duda, en medio de gran incertidumbre, 2017 será prueba de fuego para tanta promesa.

 



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