MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 6    NO 68   MAYO DEL AÑO 2004    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co

Fundado en Medellín, el 30 de julio de 1998. Director: Julio Ernesto Toro Restrepo. Comite Editorial: Augusto Escobar Mesa, Juan Guillermo Maya Salinas, Javier Ignacio Muñoz. Editora: Albaluz Arroyave Zuluaga. Dirección Comercial: Diana Cecilia Arbeláez.

Protección Social:
¿Ministerio o función?

El Ministerio de la Protección Social está compuesto por dos mundos: el complejo y conflictivo mundo de la relaciones del trabajo, y el no menos fácil y laberíntico mundo de la salud. Cualquiera de los dos, independientemente, requiere de energía desbordante, alto umbral a la fatiga y un alto nivel de ocurrencia y atrevimiento. Cada uno independientemente, y por supuesto con mayor razón en conjunto, deben responder prioritariamente a lo que atañe con el bien común; y solos, y con más razón acompañados el uno del otro, deben contribuir decididamente al mejoramiento de la sociedad a través del recto cumplimiento de sus funciones. En esto, que es lo fundamental, no pueden dejar dudas ni propiciar conceptos aplazados ni dejar opiniones pospuestas a la espera quién sabe de qué. La fusión de los ministerios se hizo pensando en un mayor impacto en las condiciones de salud y en propiciar un mejor estar de la gente. No se hizo, no pudo haberse hecho, pensando en ahorrar unos pesos a un costo superior. De tal manera que un año después de su creación, es tiempo suficiente para saber si se ha obtenido o no mayor bien común, y si se ha alcanzado o no la intención de cumplir con todas sus funciones de manera oportuna, serena y acertada.
El bien común no es algo para divagar ni es título aromático para detrás de él no encontrar nada. El bien común debe ser mirado como una realidad y también como un concepto. Como una realidad que puede y debe ser constatable, y como concepto se debe remitir a lo ético, en el sentido de que lo suyo tiene que ver en un todo y por todo con acciones de contribución al progreso y al mejoramiento de los más altos intereses de la sociedad.
El compromiso del Ministerio de la Protección Social es tal, que de manera muy ponderada y serena debe evaluar si su fusión sí ha respondido a lo que debe ser en términos de lo expresado arriba, y también en lo que quedó expresado en su motivación: “...generación de empleo y de protección de los individuos más vulnerables de la sociedad...”, según palabras del ministro Diego Palacio Betancourt en el Editorial del Boletín número 1 de Protección Social. Claro que para trabajar en la ampliación de cobertura de salud y seguridad social, en el desarrollo del programa de subsidios al desempleo y en los demás programas muy importantes por cierto, no se requiere la fusión de los ministerios.
Para no correr el riesgo de caer en la sentencia de que el que mucho abarca poco aprieta, el gobierno está a tiempo de evaluar -seguro que lo hará-, si los beneficios obtenidos sí justifican que se mantenga la fusión. Esto hay que hacerlo sólo a la luz de las necesidades de la gente. Puede haber un sistema de Protección Social como lo desea el Señor Presidente Álvaro Uribe y el Señor Ministro Diego Palacio, sin que exista una fusión de dependencias. Ella no es condición indispensable para la construcción de un Estado Comunitario que brinde oportunidades a todos los colombianos.
En esta tribuna, como el gobierno, también somos partidarios de tener un sistema, pero a la vez creemos que se deben desconcentrar las funciones y asignar cada cartera a su respectivo ministro. Ya lo expresamos antes: las dos esferas tienen un ámbito de acciones y unas responsabilidades supremamente grandes, y eso de por si ya justifica ponerle a cada una su propio doliente. De otro lado, la protección social como tal, es una función que primariamente es del resorte y competencia exclusiva del primer mandatario. Pensemos, y veremos que lo fundamental de la tarea y del éxito de un gobierno es la protección social, y todas, absolutamente todas las acciones de los gobiernos, deben estar encaminadas a ello.
La protección social es la función reina de un buen gobierno y no debe ser una dependencia burocrática sino una política, pero mientras exista tal Ministerio, él debe ser el ministerio rey de los ministerios, puesto que toda acción y toda tarea del gobierno debe girar alrededor del hombre.
En consecuencia, nos comprometemos a decir: sí a la protección social y no a la concentración exagerada de funciones que dé pie, como ya sucedió, a que se dejen de lado tareas que luego hay que atender con carácter de urgencia, y a costo muy, muy alto.
 




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