Como lo anotábamos en la Columna Jurídica
de la pasada edición, continúa la discusión
de un nuevo proyecto de ley que pretende regular el tema
del recurso humano en salud, y como anotamos en esa oportunidad,
nacerían a la vida jurídica del país
una serie de consejos y comités, algunos con funciones
claramente definidas, y otros cuya conformación y
tareas son prácticamente inviables, por lo menos
desde nuestra óptica.
Uno de ellos es el Observatorio de Recursos Humanos en Salud,
cuyo fin es el asesorar al Consejo Nacional de Recursos
Humanos en el cumplimiento de sus funciones, y aportar conocimiento
de los recursos humanos a los diferentes actores involucrados.
Hasta aquí todo muy bien, pero, ¿quiénes
lo conforman?
Establece el proyecto que este Observatorio estará
conformado por una red interdisciplinaria de investigadores,
instituciones educativas, actores del sistema de salud,
del servicio público de empleo, representantes del
gobierno, de las sociedades científicas, y ONGs nacionales
o internacionales, relacionados con la formación
y el desarrollo del recurso humano en salud del país.
Se asigna la administración y coordinación
del Observatorio al Ministerio de la Protección Social.
Y la primera de las funciones propuestas para el Observatorio,
es la unificación, articulación, consolidación,
actualización y difusión de información
y redes de estudio que en materia de recursos humanos se
generen.
Como puede observarse, es loable el interés del proponente
de buscar amplia participación de las diferentes
organizaciones en el tema del recurso humano en salud, pero,
¿no será el sistema propuesto contraproducente,
y esto que se propone no impedirá la conformación
del Observatorio y por ende el cumplimiento de su función?
¿Por qué mejor no facultar al Consejo Nacional
de Recursos Humanos en Salud para contratar los diferentes
estudios, con entidades dedicadas a esa actividad, y no
burocratizar más el sistema que ya bien costosa es
su operación?
El sector de la salud en nuestro medio se encuentra sobre-diagnosticado,
pues no son pocos los estudiosos de los temas de salud por
la importancia que tiene ellos tienen para la vida en comunidad,
pero no obstante es poca la atención que se les presta
a estos expertos, y cuando se aceptan sus propuestas no
siempre se da la continuidad que ellas requieren.
Continúa entonces el prurito de legislar por legislar,
no obstante que se tienen todas las normas necesarias para
que las cosas funcionen. Basta con los hechos para hacer
manifiesta la voluntad de hacer las cosas, para que éstas
funcionen echando mano de lo existente.