MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 6    NO 68  MAYO DEL AÑO 2004    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co
  Reflexión del mes

Aforismo

"La vida es corta, el arte largo, la ocasión fugaz, la experiencia insegura, el juicio difícil. Es preciso no sólo hacer uno lo debido, sino también que el enfermo, los presentes y las circunstancias externas contribuyan a ello”

"Epidemias", en “Tratados Hipocráticos”
Hipócrates de Cos (460-377 a.C.)

 
Ecos del Congreso
Sectorial de la Salud
Jairo Humberto Restrepo Zea Economista. Coordinador del Grupo de Economía de la Salud GES del Centro de Investigaciones Económicas -CIE- de la Universidad de Antioquia jairo@catios.udea.edu.co
Por segundo año consecutivo, la Asociación Nacional de Industriales ANDI, realizó el Congreso Sectorial de la Salud que es convocado por las tres cámaras o secciones con que cuenta este sector: Proveedores, Industria Farmacéutica y Salud. En esta ocasión, al cumplirse los primeros diez años de la Ley 100 de 1993, el evento estuvo dirigido en buena medida a contribuir a una evaluación de la reforma y congregó como expositores a actores centrales del sector público, la academia y la política. Se destacó la participación de los Ministros de Educación y Protección Social, el Contralor General de la República, el Superintendente de Salud y varios congresistas, así como otros funcionarios del gobierno central; además, como hecho destacado, el profesor Thomas Bosser, coordinador de la Misión Harvard en 1995, presentó su visión sobre el estado de la reforma.
Es notorio el posicionamiento de la salud en el país, en especial el liderazgo adquirido por el sector privado, de modo que se logra una participación de alto nivel y se busca la interlocución entre actores centrales para facilitar el desarrollo del sistema de salud. En este marco, deseo hacer un par de comentarios en aras de motivar la discusión sobre la situación actual del sistema y generar opinión para cualificar dicha discusión.
En primer lugar, tomando la intervención del profesor Bosser como una mirada del sistema ocho años después del Informe Harvard, destaco la declaración que hizo al final y que puede resumirse así: la reforma colombiana era demasiado compleja y exigía un sistema de información y ciertas condiciones con las cuales definitivamente no se contaba en el país, así que hubiera sido mejor prepararse con cambios graduales para afrontar las exigencias del sistema adoptado mediante la Ley 100. Tremendo reconocimiento para sugerir que los problemas de implementación parten precisamente de una reforma alejada de la realidad nacional o por lo menos muy exigente en materia de planeación.
La presentación de Harvard resulta muy interesante y puede ser consultada para refrescar lo dicho en 1996 y el examen actual, de modo que se puede concluir que en buena medida poco de lo propuesto no se llevó a cabo. Pero me interesa destacar tres omisiones o puntos críticos que marcan una discrepancia con la presentación del profesor Bosser: por una parte, de manera coincidente con la posición gubernamental y pese a que fue un punto tratado en el informe de 1996, ahora Harvard no se interesa por el Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud y no examina esta experiencia a la luz de lo alcanzado hasta el momento; por otra parte, la propuesta de política dual que fue planteada en 1996 parece olvidada en la actualidad y es así como además de no mencionarla se lamenta la existencia de monopolios estatales en hospitales y la poca competencia en zonas rurales; y por último, definitivamente existen puntos no tratados desde 1995 y que es bueno considerar para complementar a Harvard y ofrecer lecciones, como lo sucedido en salud pública y en descentralización.
En segundo lugar, como seguramente resulta del interés de todos y en especial de quienes asistieron al Congreso, me ocupo de comentar la participación del Ministerio de la Protección Social. Me parece, una vez más, lamentable la manera como se hacen presentaciones eufemísticas y se busca convencer al auditorio de que nos encontramos en un paraíso en el cual parece que el único mal (la manzana de Eva, o acaso Eva la de la manzana) son los hospitales públicos y los pacientes que reclaman atenciones por la vía de las tutelas. Preocupa además, sobre todo en el marco de la discusión sobre el estado de la reforma que compromete al Congreso y otras instancias de la sociedad, el carácter autoritario con el que el Ministro presenta los diferentes temas, descalificando a quienes pudieran no estar de acuerdo o tener posiciones o evidencias en contrario, además de tomarse el derecho de decir cuáles temas pueden discutirse y cuáles definitivamente no son escuchados por el gobierno.
Solo voy a reiterar mi discrepancia con un punto crucial que se encuentra en la agenda del gobierno y que, a decir verdad, en las presentaciones del Ministro y su Viceministro Técnico enseñan falta de unidad y poca claridad o rigor conceptual. Me refiero al cliché de la transformación de recursos, proceso mal llamado de oferta a demanda: las cuentas que se presentan sugieren que si todos los recursos que hoy se denominan de oferta son trasladados para la afiliación al régimen subsidiado, prácticamente se alcanza la cobertura universal de este régimen. Dos observaciones centrales para llamar la atención y hacer bien las cuentas: uno, esto no es asunto meramente numérico que se resuelve dividiendo un cierto monto de recursos por el valor de la capitación, desconociendo las rigideces institucionales o los costos de transacción que trae consigo un proceso de tal naturaleza; sin embargo, parece que esto no preocupa porque el gobierno reconoce que tal vez habría que cerrar algunos hospitales para ampliar la cobertura; preguntemos entonces, ¿de qué sirve tener el carné del régimen subsidiado si no hay hospital? Además, es importante recordar que las obligaciones del Estado no descansan en el POS subsidiado, así que es necesario mantener recursos para cubrir los servicios que están fuera del plan.
Y dos, insisto en que la reforma colombiana implicó dos procesos que si bien se adelantaron en forma simultánea, admiten una separación conceptual para evitar confusiones, y acaso ellos ofrecen mejores resultados si se adelantan en forma secuencial. De un lado, la reforma buscó la eficiencia en los hospitales y por eso se ha modificado la forma de remunerarlos, pasando de la modalidad del presupuesto histórico a otras como el pago por capitación, por evento o por caso; de este modo, cuando a un hospital se le paga por servicios prestados a población vinculada, desde un punto de vista económico se está subsidiando la demanda, en este caso de los servicios; y de otro lado, la reforma implicó una reorganización de la asistencia pública al aseguramiento, de modo que se ha buscado que las personas queden cubiertas por un plan de beneficios, a cargo de un intermediario que es quien contrata con el prestador; en este caso, se pasa de asignaciones directas al subsidio ya no del servicio sino del seguro de salud.
Por último, ¿cómo es posible que el gobierno reconoce dificultades graves en el régimen subsidiado? ¿Cómo que la cobertura real es inferior a la que se piensa, que se pierden recursos, que no hay incentivos para pasar al régimen contributivo? Reitero la pregunta que formulé al Ministro en el Congreso de la Andi: ¿No será más sensato, antes de disponer la ejecución de cerca de $ 500,000 millones a partir de este año, revisar los escenarios sobre los que se trabaja, aclarar el futuro de la red de prestadores, definir por fin el esquema de subsidios parciales, definir también la manera como se entrecruza este régimen con el contributivo y se definen mecanismos para garantizar la afiliación a población con empleo temporal que no quiere renunciar al régimen subsidiado? En suma, ¿no será mejor pensar antes de girar el cheque?
 
Bioética
Algunas contradicciones
del “Informe Warnock”

Carlos Alberto Gómez Fajardo, MD - elpulso@elhospital.org.co
Son múltiples las contradicciones en las cuales incurre la copiosa cantidad de documentos y reglamentaciones usadas en el ámbito internacional en lo pertinente a la investigación con embriones humanos y a la utilización de las técnicas de reproducción asistida (Fertilización in vitro y transferencia de embriones, inseminación artificial, homóloga y heteróloga, algunas tecnologías de diagnóstico prenatal, especialmente en momentos muy precoces del desarrollo embrionario). Podría afirmarse que se trata de la aparición de las paradojas y absurdos propios de un ambiente en el cual el ser humano (en uno de los períodos máximos de su fragilidad, el inicio de su propia existencia) es reducido a la condición de “cosa”, de objeto de uso de una dinámica tecnológica arrogante y carente de freno, o también, del mismo ser humano reducido a la condición de objeto de sistemas legislativos que tratan -por cierto de modo harto hipócrita- de imponer prohibiciones y penas en terrenos que automáticamente legitiman. Son las paradojas que enfrenta una humanidad que ha deificado el “poder hacer” tecnológico y que se empeña en correr los límites de lo legal hasta llegar de nuevo a los tiempos ya vividos de la discriminación “jurídicamente válida” contra los débiles. Ya no sólo discriminación racial, o política, sino de diferente, y quizá peor, naturaleza.
Es la realidad patética del ser humano como objeto de poder, como producto del supermercado, como víctima de discriminación de vida o muerte debido a las posibilidades técnicas de sus dominadores, quienes a la vez que tecnócratas, son vendedores de quimeras y de ilusiones. Naturalmente, nos referimos también a un terreno abonado para comerciantes, los cuales, ocultándose tras el velo de una hipotética filantropía, ponen en operación una eficiente maquinaria de producción de dinero, bajo una inspiración estrictamente eugenésica y materialista.
Ilustremos esto con algunos de los puntos contenidos en las recomendaciones de la importante “Comisión de investigación sobre fecundación y embriología humana”, mejor conocida como “Comisión Warnock” (Londres, 1984). La importancia de este informe trasciende el ámbito del Reino Unido, pues sus recomendaciones fueron acogidas por el Consejo de Europa (recomendación 1046 del CE) y son obligado punto de referencia para los estudiosos de los problemas de la bioética en el mundo.
Para que el lector diligente ensamble por sí mismo algunas de las piezas de este rompecabezas fatídico, vamos destacando sólo algunos de los puntos contenidos en el informe de la “Comisión Warnock”:
“12. Ningún embrión humano derivado de fertilización in vitro puede mantenerse vivo más de 14 días después de la fecundación si no es trasladado al cuerpo de una mujer; tampoco se le puede utilizar como objeto de investigación más allá de los 14 días a partir de la fecundación”. (Destáquese la arbitrariedad en la definición de este límite temporal debido a la falacia de la diferenciación del tubo neural, omitiéndose la realidad ontológica de la unidad genética del nuevo ser desde el instante mismo de la fecundación, momento de la combinación de su nueva, única e irrepetible identidad genética y cromosómica. Posteriormente, en el seno de la misma Comisión Warnock, se reconocería la arbitrariedad de dicho término temporal. Por fortuna, existen críticas ya muy fundamentadas al respecto, aunque poco difundidas por los medios masivos de comunicación).
“17. La compraventa de embriones o gametos humanos debe ser permitida sólo con autorización de organismos concesionarios de licencias y está sujeta a las condiciones que estos fijen”. (¡Cuidado con esos organismos concesionarios de licencias! De nuevo se propone la esclavitud y el tráfico de seres humanos como norma jurídicamente válida. Esta forma particular de discriminación contrasta con el contenido de la Declaración Universal de los Derechos Humanos -1948- y con otras normatividades respetadas y suscritas por muchos países).
“32. El período máximo de almacenamiento de embriones será de 10 años”. (¿Quién posee autoridad para establecer límites a la supervivencia de un ser humano congelado, aún ignorante de lo que le ocurre, por acción de terceros? Hay que recordar lo ocurrido hace un par de años en Inglaterra, al vencerse estos términos).
“42. El embrión humano debe recibir algún tipo de protección legal”. (¿Habrá una afirmación jurídica más imprecisa y equívoca? ¿Existen diversos “rangos” de individuos susceptibles de recibir diversos tipos de protección legal?).
Estas -hay más- contradicciones de la documentada pero parcializada Comisión Warnock, tienen expresión de trascendencia mundial. Iguales defectos contienen documentos como la “Recomendación 1046” del Consejo de Europa sobre los mismos asuntos. Ni qué decir acerca de las declaraciones provenientes de entidades dedicadas profesionalmente a la difusión y venta de las tecnologías involucradas en el campo de la infertilidad, con el evidente conflicto de intereses coexistentes. Son los resultados de una pérdida del horizonte antropológico, la paradoja de la confianza irracional en la razón, algo que no se diferencia mucho de lo propuesto por el Iluminismo del siglo XVIII.
Para aclarar un poco los engaños contenidos en una brutal “cosificación” del ser humano, vale la pena considerar algunos de los siguientes hechos que hacen posible la presentación de esa atmósfera de manipulación por medio de la biotecnología: afán de “subjetividad” y relativización de las realidades éticas, visión desmedida e hipertrófica del “poder hacer”; desconocimiento del valor sagrado de la vida humana. Negación sistemática de lo sagrado. Degradación y desvalorización del concepto de la “libertad” de la investigación científica.
Nota:
Esta sección es un aporte del Centro Colombiano de Bioética -Cecolbe-.

 











Arriba

[ Editorial | Debate | Opinión | Monitoreo | Generales | Columna Jurídica | Cultural | Breves ]

COPYRIGHT © 2001 Periódico El PULSO
Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular
. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved