EDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 7    NO 92 MAYO DEL AÑO 2006    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co

Fundado en Medellín, el 30 de julio de 1998. Director: Julio Ernesto Toro Restrepo. Comite Editorial: Juan Guillermo Maya Salinas, Albaluz Arroyave Zuluaga, Javier Ignacio Muñoz Gonzalo Medina y Jairo Humberto Restrepo Zea. Dirección Comercial: Diana Cecilia Arbeláez. Asistente de edición: Olga Lucía Muñoz López. Web master: Santiago Ospina Gómez

Ojalá, ¡salud!

La salud es un determinante de la vida de los individuos y de toda sociedad. Y salud es un campo muy vasto. Y tiene todo que ver con la vida, y para preservar ésta, con la medicina; de ahí la semejanza de estos términos: vida, salud, medicina… todos parecen remitirnos al mismo sentido, sin necesidad de entrar a desentrañar sus significados y raíces. Y no se puede hablar de salud sin que ello evoque ineludiblemente la vida; ni mucho menos se puede hablar de medicina sin que ello implique la salud y la vida.
Pero el devenir de la ciencia, de la política, de las estadísticas, nos deja hoy a comienzos de este siglo, con un campo de la salud más vasto aún. Se superó el concepto de que salud no es sólo carecer de enfermedades: según la Organización Mundial de la Salud, es el completo estado de bienestar físico, mental y social, de unos individuos marcados por la familia, por el entorno social y por su medio ambiente; más aún, en los años 70's los canadienses le agregaron como componentes a la salud: factores de estilo de vida, biología humana y sistema organizativo de la salud. Luego en los 80's se amplió el concepto con la asimilación de salud a bienestar expresado por la esperanza de vida, el malestar, la incapacidad, la participación en la atención de la salud, la conducta de salud y social, el comportamiento interpersonal, la reserva, la satisfacción interna y externa, lo genético, la población y la herencia. Y en el año 2000, Health Canadá y la Organización Panamericana de la Salud extendieron el concepto de salud a 5 componentes: la capacidad individual y colectiva, el entorno físico, el ambiente socioeconómico, los hábitos personales y los servicios de salud.
Así las cosas, y sin entrar a desglosar cada uno de estos últimos componentes que conforman ese universo de todo lo que hace parte de la salud, lo más que debe tenerse es humildad, cuando de entrar a hablar de salud se trata. Menos entonces puede pretenderse que un ciudadano común con formación académica, así ésta haya sido relevante, pueda convertirse en experto y dominador del tema, considerando todas las variables del tema “salud”.
Sin embargo, pese a esta salvedad, ahora que los candidatos a la presidencia de la república presentan sus propuestas de salud, difícilmente se aprecia un cuerpo doctrinal completo para salud; los candidatos afirman estar comprometidos con muchos asuntos: que la cobertura universal, que un ministerio o dos, que salud pública si, que más vigilancia y control, que menos corrupción, que mejor uso de los recursos, que más calidad, que más equilibrio en el sistema de salud, que enfrentar o superar tal o cual enfermedad en particular, que si o no a los hospitales, que el Seguro Social sigue o se cierra, que la internacionalización, que los recursos humanos y su justa valoración dentro del sistema de salud… en fin, hasta la Constitución Nacional hace parte del discurso.
Pero en medio de todo, pareciera que una vez más, el bosque no deja ver los árboles. Tantos y tan dispersos asuntos, no parecen tomar forma en un cuerpo doctrinal seriamente estructurado, como debiera ser rigurosamente frente a salud; a fin de cuentas: ¿del estado de salud de los asociados no depende el grado de desarrollo humano y social de la Nación? ¿De estas propuestas no se debe desprender la visión de lo que será la política en salud en los próximos 4 años? ¿Pecan por desconocimiento, irresponsabilidad o ligereza los candidatos, cuando se concentran en unos u otros aspectos y dejan por fuera otros más absolutamente indispensables cuando de planear el logro de la salud individual y colectiva se trata? ¿O, qué otros intereses y prioridades pasarían una vez más por encima del noble propósito de ofrecer y garantizar un estado de salud adecuado a la población colombiana?
No es de sentarse a llorar, pero sí de lamentar que un eje central de la vida social nacional como es la salud, reconocido como lo más social de lo social, vaya a quedar otra vez sin propuestas serias y completas en los próximos cuatro años, denotando una vez más, que antes que nada, para avanzar hacia el logro de ese estado de salud que toda la humanidad persigue, lo primero que se requiere es voluntad política frente al tema.
Más que de promesas incumplidas o por cumplir, se necesita que se entienda que salud, como meta, como tema, como estrategia, es el componente trascendental a la hora de definir las futuras políticas públicas y prioridades del país. Ignorarla o no atenderla como se debe, sería rayar en la más absurda necedad y desconocer su valor intrínseco para que siga existiendo la vida, y que exista en calidad y abundancia.
Queda la decisión en manos de los colombianos, de decidir a cuáles de estas propuestas en salud le van a apostar en el futuro próximo. ¿Salud para todos en 2006 - 2010? ¡Es el sueño! Y no se puede claudicar en alcanzarlo, porque ahí sí: la vida, la salud, la medicina, quedarán al vaivén de lo que buenamente deparen el azar, la política, la economía…

 
 




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