MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 255 DICIEMBRE DEL AÑO 2019 ISNN 0124-4388 elpulso@sanvicentefundacion.com icono facebook icono twitter

¿Qué ven ellos que nosotros no?

Por: Redacción EL PULSO
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Algo debe existir en el sistema de salud colombiano que lo hace tan atractivo para inversionistas extranjeros, porque a pesar de los anuncios constantes de crisis en todos los actores de la cadena, las inversiones continúan llegando y no se podría pensar que provienen de agentes mal informados o que se quieren sumar a un negocio nuevo. Con 26 años de existencia, el colombiano puede ser considerado como un sistema imperfecto, en construcción, con grandes brechas por cubrir, pero también puede ser visto como maduro.

El doctor Adolfo Moreno, director de Cluster Medellín Health City recuerda que el fenómeno de inversiones extranjeras en salud en Colombia no es nuevo y se remonta a décadas atrás con casos como el de la organización Sanitas de España, con presencia en el aseguramiento y prestación en varias zonas del país, Banmedica de Chile y su participación en Colmedicas y clínicas en Bogotá. Lo que sí reconoce es que en los últimos años si ha habido un incremento de este tipo de presencias internacionales y en un perido de tiempo corto, como con Christus que invirtió en Coomeva, y en el caso de Medellín del grupo AÚNA del Perú y Quirón de España, ambos incursionando en la prestación de servicios, por mencionar unos pocos casos.

Para el doctor Moreno el fenómeno puede obedecer a que Colombia es un país con una población importante, casi 50 millones, pero además con una cobertura en aseguramiento cercana a la universalidad, y facilidad en el acceso, lo que se traduce en un volumen muy importante de recursos en circulación que puedan llamar la atención de inversionistas extranjeros movilizados primero, por el hecho de que cada ciudadano tiene la posibilidad de acceder ya sea en el régimen contributivo o subsidiado, lo que la demanda de servicios sea muy grande. Un segundo elemento es que en los 25 años del SGSSS se ha sofisticado la oferta, lo que se traduce en eficiencia hospitalaria, altos grados de hospitalización, sistemas de seguridad del paciente, integración de tecnologías al proceso hospitalario, y sobre todo el entrenamiento de dirigentes, profesionales asistenciales y personal administrativo, lo que genera un recurso humano altamente especializado y calificado en la gerencia y administración, lo que se traducen en un capital de conocimiento y por ende en un sistema de salud desarrollado y sofisticado en su organización.

Ahora bien, ante las dudas que le podría generar a un inversionista internacional entrar a un sistema que se anuncia en crisis permanente, por lo menos por parte de muchos de sus actores, el doctor Moreno plantea que cada vez que se toman decisiones con perspectivas de futuro, estas siempre se hacen sobre situaciones de incertidumbre, que se reducen en la medida que las organizaciones definen estrategias que les permita construir de manera deliberada su futuro posible o deseado. “En el caso de la salud hay que entenderla como una actividad de largo alcance, quien quiera entrar pensando que es una prueba de velocidad corre un gran riesgo de no lograr en plazos, a veces muy breves, los resultados que se esperarían recibir, y el negocio de la salud al actuar sobre situaciones de carácter demográfico y epidemiológico y de series poblacionales, hay que entenderlo como una actividad de largo plazo en términos empresariales, esta no es una prueba de velocidad, ni una carrera de 100 metros, es de fondo, es una maratón” asegura Moreno.

La evidencia de estas inversiones genera también expectativas frente a los cambios que podrían ser impulsados por los nuevos actores, frente a esto es claro para el director del cluster que el sistema de salud colombiano tiene un gran reto: articular esfuerzos para funcionar como un sistema general de salud como resultado del esfuerzo de quienes tienen la responsabilidad del acceso, EPS y prestadores, a partir de un trabajo colaborativo pensando en la prestación de servicios con calidad y eficiencia: “el reto se llama sostenibilidad y ningún sistema de salud del mundo puede tender a un gasto infinito, y cuando el crecimiento del gasto supera el crecimiento de la economía se generan brechas financieras que tienen que ser resueltas, entonces el reto es trabajar como sistema a través de modelos como riesgo compartido, integración de redes de prestación, es decir, modelos que permitan que haya acuerdos en torno a cómo garantizar resultados en salud con sostenibilidad financiera” pero no desconoce la existencia de riesgos: “que empresas con un buen musculo financiero puedan generar una distorsión en los precios estará siempre presente en la industria de la salud, y en todas las demás industrias, pero esto depende de condiciones del mercado; hay que reconocer que el SGSSS tiene como característica pocos compradores para muchos oferentes, y que es de mercado abierto, y eso siempre será una posibilidad para que los compradores, EPS, busquen mejores condiciones para comprar los servicios”.

Frente a otro riesgo que ha sido mencionado, la potencial falta de compromiso de los inversionistas extranjeros ante los problemas de salud de los colombianos, el doctor Adolfo Moreno minimiza la posibilidad: “la ética empresarial y la responsabilidad social empresarial no son patrimonio ni público ni privado, ni nacional ni internacional, son un modelo de validez universal. Nuestro sistema de salud es altamente regulado y prácticamente cada uno de los movimientos que tienen que hacer las organizaciones está enmarcado en una norma; con esta altísima regulación del sistema, hay que pensar que el hecho de ser colombiano no es garantía de transparencia y solidaridad. Se tienen casos de éxito en el país donde empresas muestran un alto compromiso con los resultados en salud y mejoramiento de las condiciones de las personas, pero igualmente otras compañías nacionales no han tenido recato en construir nidos de corrupción con claro perjuicio en los resultados en salud y en la atención que debe prestarse a los pacientes. Luego la ética no es patrimonio de nacionalidades, es inherente a lo humano”.

Como conclusión, el doctor Adolfo Moreno considera que se tiene un reto estratégico y es revisar nuestros modelos y enfoques, identificar nuevas oportunidades, desarrollar nuevos servicios, y no solo depender de la relación de venta de servicios al SGSSS “creo que estos movimientos son una invitación para revisar estratégicamente las organizaciones del sector, para mirar el futuro con un mejor entendimiento en su relación con el usuario, familias y cuidadores, y un nuevo modelo de relacionamiento con los clientes que responda a las tendencias y a las oportunidades que se generan”.


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