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Profesional de
salud e industria médica:
relación que requiere cambios
Ricardo
Restrepo Guzmán, MD - Corresponsal en Nueva York, Estados
Unidos - elpulso@elhospital.org.co |
No sorprende que
colegas, amigos o nosotros mismos disfrutemos de un almuerzo,
junto a un maletín que contiene un esfero, reloj, libro
u otro modelo de cortesía, gracias a una compañía
farmacéutica o de equipos médicos. Este solo es
el inicio de un problema que se presenta alrededor del mundo
y que hoy más que nunca necesita de amplia atención
y regulación en Colombia.
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Profesionales de la salud e industria médica necesitan
el uno del otro, pero con parámetros muy claros en
su relación se pueden evitar conflictos de interés.
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El potencial
de un regalo por parte de la industria médica requiere
de una reflexión no solo individual, sino también
de un análisis por parte de comités e instituciones
académicas relacionadas con nuestra profesión.
Las facultades de medicina del país deben abrir el espacio
para la discusión de este tema con el estudiante, quien
constantemente observa y analiza el comportamiento y relación
de sus profesores con la industria médica. Al concluir
sus estudios universitarios, muchos tomarán estas experiencias
como base para su futura relación con la industria, la
cual frecuentemente proporciona los recursos necesarios para
el tratamiento de sus pacientes. La honestidad es un principio
básico que rige nuestro accionar en cualquier tipo de
relación y no está de más revisar su significado
dentro de nuestra sociedad. Por consiguiente, se necesita crear
espacios organizados de discusión y no perpetuar el silencio
sobre esta compleja relación, para que así colegas
y estudiantes tengan transparencia en su futura relación
con la industria médica.
Las preguntas que se repiten son las de cuándo, cómo,
dónde y por qué aceptar algo de las compañías
farmacéuticas y de biotecnología. Al mismo tiempo,
nos debemos preguntar si cada obsequio o pago recibido debería
ser documentado por alguna persona u entidad regulatoria de
la organización en donde se labora.
Código en Estados Unidos
La entidad Pharmaceutical Research and Manufacturers
of America (PhRMA), que representa compañías líderes
farmacéuticas y de biotecnología en Estados Unidos,
elaboró un código donde se enuncian parámetros
concretos y éticos para el manejo de la relación
con los profesionales de la salud. Al revisar la misión
de PhRMA, se valora este paso en 2009, como instrumento de apoyo
para políticas públicas que fomenten en las compañías
farmacéuticas y de biotecnología el descubrimiento
de medicamentos nuevos. Este código es voluntario, pero
si las compañías farmacéuticas lo adoptan,
los obsequios médicos pasarán a ser parte de la
historia a partir del primer trimestre de 2009, primero en los
Estados Unidos y como consecuencia en otros países de
Latinoamérica. En una época donde la medicina
afronta problemas generados por esta relación incestuosa,
no debemos dudar que muy pronto esto se utilice como plataforma
de lanzamiento para nuevas políticas públicas
en nuestro país. Como consecuencia, es posible que la
comunidad de profesionales de la salud de norte a sur, vea restringidos
sus viajes a los Estados Unidos o Europa, sus boletos para asistir
a partidos de fútbol pre-mundialistas o algún
concierto del artista del momento, así como cualquier
otro tipo de evento social o patrocinio de cualquier actividad
lúdica.
Sin embargo, se debe tener en cuenta que hay excepciones a la
regla. Por ejemplo: tener acceso a artículos educativos
que no excedan una cifra mayor de U$100 en los Estados Unidos
y que no tengan valor agregado por fuera de las actividades
o responsabilidades del profesional de la salud (Ej.: acceso
a textos médicos, suscripción a revistas científicas
de relevancia, copias de guías clínicas para determinado
tratamiento o material didáctico para pacientes, entre
otros). Los visitadores médicos podrán proveer
alimentación, pero ésta tendrá que ser
limitada en cantidad, precio y solo podrá ser ofrecida
en una institución pública o privada, con previa
autorización de la dirección del centro. La alimentación
será fundamentada en una presentación donde la
información proveída esté relacionada con
un producto médico de la compañía organizadora
del evento. Asimismo, vasos, esferos, relojes, calendarios,
libretas o cualquier otro tipo de objeto u obsequio con el logo
de la compañía, no están autorizados a
ser distribuidos al personal de la salud. |
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Pharmaceutical
Research and Manufacturers
of America (PhRMA), que representa compañías
farmacéuticas y de biotecnología en Estados
Unidos,
elaboró un código con parámetros concretos
y
éticos para el manejo de la relación con
profesionales de la salud.
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Este
nuevo código llevará también a la regulación
de muestras médicas, que en muchas ocasiones es una herramienta
útil para el paciente y el médico. Se entiende
que con frecuencia esto puede llevar a un posible inicio de
tratamiento farmacológico con un medicamento que implica
grandes costos para el paciente, muchas veces pudiendo este
tener acceso al genérico de menor costo.
En los últimos años, 6 prestigiosas facultades
de medicina en los Estados Unidos implementaron políticas
que regulan la interacción de la industria médica
con todo su personal, incluyendo sus estudiantes. En junio de
2008, la Asociación Americana de Facultades Médicas
(Assn. of American Medical Colleges) promulgó en su nuevo
código la prohibición a la industria médica
de regalar obsequios a médicos, personal de la salud
o de la facultad, residentes y estudiantes. Y la Asociación
Médica Americana (AMA) hizo saber a la comunidad, que
este año se pronunciará objetivamente en torno
de la regulación de la educación médica
financiada comercialmente por la industria.
Conflicto de intereses y consultorías
Infortunadamente, en el último año, médicos
de gran prestigio y liderazgo a nivel mundial se vieron involucrados
en situaciones en las cuales el Comité de Finanzas del
Senado norteamericano encontró que su relación
y más específicamente la remuneración por
consultoría y/o asesoría por la industria, no
era adecuadamente reportada. Esto pone en juicio a nuestra profesión,
y más importante aún, provoca un cuestionamiento
de las publicaciones y conferencias médicas donde estos
individuos participaron.
Aunque esto sucede con grandes académicos que han estado
en la palestra pública, no se nos puede olvidar que lo
mismo está ocurriendo en un sistema donde profesionales
de la salud que tienen a su cargo cualquier tipo de tratamiento
médico aceptan prebendas y arreglos por debajo
de cuerda, para ser consultores y/o voceros de estas compañías,
y así incrementar el consumo de determinado producto.
No quiero decir que una consultoría o asesoría
por parte de un médico o profesional de la salud no pueda
ser razonable, remunerable y concebida a través de un
contrato donde se respete la visión, opinión y
juicio de ambas partes, en beneficio del paciente. Con este
análisis, no cabe duda que tanto profesionales de la
salud como la industria médica necesitan el uno del otro,
pero con parámetros muy claros en su relación
pueden evitar futuros conflictos de interés.
No hay duda de que la regulación de tan compleja relación
puede llevar a una mayor claridad y menor distorsión
de nuestra maltratada pero tan respetada profesión. Esperemos
que nuestro país inicie la búsqueda de un consenso,
para que la transparencia y el beneficio de la industria médica
se vea reflejado finalmente en lo que debe ser su misión
primordial: la gente . |
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