MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 237 JUNIO DEL AÑO 2018 ISNN 0124-4388 elpulso@sanvicentefundacion.com

Cuentas reciprocas en salud: una auténtica torre de Babel

Jaime Alberto Peláez Quintero, Especialista en economía de la salud. UPB
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S on ciertamente evidentes los logros y avances en el sistema de salud en Colombia en muchos tópicos, en el componente de cobertura y protección de riesgo financiero se tiene un cubrimiento de más del 97% y el país registra el menor gasto de bolsillo en salud con 15.9%, superado tan solo por Uruguay, con 13.8%, y por debajo del estándar de la OMS que lo establece en un 20%.

Es difícil entender esta torre de babel de saldos de facturas de aseguradores y prestadores y los diferenciales de valores no reconocidos. Por un lado, IPS, reclaman por mayores recaudos, glosas y devoluciones injustificadas y no conciliadas con la oportunidad que la norma dispone, o de dilaciones con artilugios para evadir la responsabilidad de pagos; por su parte, los aseguradores advierten inconsistencias de la información, desactualizada y falta de soportes y adecuados registros contables, e incluso señalan que en oportunidades, habiéndose pagado la facturación, esta no se descarga de la cartera, como una forma de mantener un valor de activos corrientes altos y una gestión financiera. No obstante persiste la incongruencia de saldos recíprocos, y valores antagónicos billonarios entre los actores, como una constante del negocio del aseguramiento en salud.

Entre las diferencias billonarias, se advierte una información asincrónica, y falta de reciprocidad entre las cuentas por cobrar que presentan los prestadores a diciembre 31 de 2017 que ascendieron a $20 billones 169.006 millones, más cuentas por cobrar de difícil recaudo por $2 billones 759.726 millones (el 13.68%), en las 5.309 IPS que rindieron información ante la Supersalud, guarismos muy distintos a lo que para la misma fecha registraron las 34 EPS en el agregado de cuentas por pagar que ascendieron a $8 billones 856.569 millones, es decir, una diferencia entre ambos conceptos de $11 billones 312.437 millones, lo que equivale al 56.09%. En el análisis de esta reciprocidad no se considera la antigüedad de la cartera por grupos de edad o vencimiento, lo mismo que si son de baja, mediana o alta complejidad, o si son servicios con internación, ambulatorio, o programas especiales, y menos aún de categorías de IPS que pudieran mostrar resultados disimiles, lo mismo que los prestadores respecto de su EPS matriz, pero ello no es posible por las distintas naturalezas y formas legales de participación conocidas, y otras que por sus composiciones de capital non sanctas no son fáciles de identificar o asociar con un grupo empresarial en particular o aseguradora respectiva, dado el complejo entramado que estas presentan, y donde es muy posible que los comportamientos de los prestadores de la cadena de integración vertical, arrojen mejores indicadores en liquidez y recaudo.

Resultados comparativos entre EPS e IPS: dos mundos opuestos

Aseguradores: deudores y pasivos con cifras más bajas que prestadores.

Con ingresos operacionales a diciembre 31 de 2017 en las 34 aseguradoras por valor de $39 billones 921.436 millones y cuentas por cobrar de $8.856.569 millones y cuentas por pagar de $10 billones 835.306 millones, se obtuvo una relación de cuentas por cobrar sobre los ingresos de 22.18%, es decir que por cada $100 de ventas, las EPS tienen por cobrar $22. Por su parte, en las cuentas por pagar la relación es un poco más alta, de 27.14%, o lo que es lo mismo, deben $27 a la red de prestadores de servicios de salud. En otras palabras, entre las cuentas por cobrar y pagar, existe un diferencial neto de $5 por cada $100 de ingresos operacionales, cifra moderada pero muy superior en acreencias.

Prestadores: buenos resultados financieros, pero comprometidos “al debe”.

Las 5.309 IPS privadas en Colombia registraron ingresos operacionales por ventas de servicios de salud por $37 billones 088.522 millones, pero las cuentas por cobrar acumuladas fueron de $20 billones 169.006 millones, además de pasivos con el sistema financiero por $15 billones 665.564 millones y cuentas por pagar de $4 billones 856.864 millones, más otros pasivos que en total suman $21 billones 700.604 millones. Estas cifras deben ser contrastadas con las presentadas por las EPS, porque si bien las IPS registraron excedentes económicos de final del ejercicio por $2 billones, vale decir que su liquidez, capital de trabajo y nivel de endeudamiento que viene creciendo y se sitúa en 53%, presentan un panorama económico que debe ser abordado en su integralidad con el resto de actores del sistema, toda vez que son deudas ciertas, reales y registradas contablemente, además de auditadas, certificadas y dictaminadas por las revisorías fiscales, previos los análisis de auditorías. Respecto a la relación de cuentas por pagar e ingresos operacionales se obtuvo que el 54.38% de las ventas están registradas en cuenta pendiente de cobro, es decir que solo ingresó como efectivo a la caja de los prestadores el 45.62%, o lo que es lo mismo, por cada $100 de venta de servicios, quedaron por cobrar $54, o sea que los prestadores solo recuperaron $46 por cada $100 de ventas, el resto quedó como cartera. Situación que vista así, muestra una relación desproporcionada, compleja y altamente desequilibrada, máxime que los pasivos con el sistema financiero fue de $ 15 billones 665.564 millones, que equivalen al 42.24%, en otras palabras, por cada $100 de ingresos operacionales por venta de servicios de salud, las 5.309 IPS del reporte presentan acreencias con el sistema financiero de $42, posiblemente generado para solventar el déficit en capital de trabajo y lograr procesos expansivos, modernización y renovación tecnológica, que no son posibles con la generación interna de fondos, por cuanto la venta no implica el recaudo, esta falta de liquidez conlleva a agrietamientos en la estructura financiera.

Queda una primera reflexión: si de cada $100 de venta de servicios, solo se recaudan $46 y de esos ingresos se tienen comprometidos con acreedores financieros $42, solo quedan $4 para financiar el activo corriente y la operación del negocio, lo que es altamente preocupante. Más allá de la certeza de la cifras, de las cuales se predica su confiabilidad, los estados financieros reflejan una arista más de la crisis financiera del sector salud en Colombia, tema que deberá indefectiblemente ser parte de la agenda pública y del plan de gobierno del nuevo Presidente. Se debería lograr un consenso y gran acuerdo nacional entre actores, para la sostenibilidad de un buen modelo de salud, que como el nuestro, demanda como evolución en la línea del tiempo, los ajustes respectivos, entendiendo que los sistemas son entrópicos y tienden a desajustarse y presentar desarreglos, y desgaste.


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