MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 265 OCTUBRE DEL AÑO 2020 ISNN 0124-4388
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La investigación que viene desarrollando la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia sobre las condiciones del talento humano en salud durante la pandemia, aborda tres componentes centrales: las condiciones laborales, de bioseguridad y la salud mental. Con el abordaje de esta triada se busca tener un panorama amplio sobre la forma como la pandemia por Covid-19 puede haber alterado el entorno no solo laboral, sino también vital, de las personas que más directamente se relacionan con los pacientes durante la actual contingencia sanitaria.
Los resultados de la primera fase de la investigación muestran que la mayoría del personal de salud (79%) se encuentra contratado de forma directa con las IPS, sin embargo, el 21% están vinculados por contratos de prestación de servicios de obra o labor. En relación con la satisfacción con el pago recibido, la actividad realizada y el horario laboral, se identificó una mayor insatisfacción con el pago en el 32% del personal, insatisfacción con el horario laboral en el 15% y Solo el 9% respondió que estaba insatisfecho con la actividad realizada.
Con respecto a la insatisfacción por el pago recibido, el personal vinculado indirectamente por la IPS (46%) y los hombres (40%) presentan mayores porcentajes de insatisfacción, siendo las principales razones: ser bajo para el nivel de exigencia, riesgo laboral, jornada, responsabilidad (50%) y encontrarse tercerizado, no pagar horas extras, nocturnos, festivos, y disponibilidad 24 horas (21%). Resulta interesante observar que es el personal asistencial quien se encuentra más insatisfecho con las actividades que realizan con respecto al personal administrativo (11% y 3% respectivamente). El principal motivo esgrimido por el personal asistencial para esta insatisfacción radica en el tiempo insuficiente en las consultas y la sobrecarga de trabajo administrativo (24%), mientras que para los administrativos es el ejercer labores que no corresponden a su formación, hacer de todo (75%).
Frente a los horarios laborales, la mayor insatisfacción se presenta en IPS privadas (18%), el Valle de Aburrá (17%), y las mujeres (16%), especialmente debido a que es cambiante, las jornadas son prolongadas, con poca rotación de turnos y descanso (59%).
Un elemento de especial interés fue el indagado frente a los casos en que el trabajador de la salud debe cuidar a otras personas luego de su jornada. En este caso el 55% de las mujeres tienen a su cuidado otras personas luego de terminar sus labores en la IPS. Comparten esta situación, el 59% de los trabajadores que tienen vinculación indirecta y el 57% de quienes trabajan en IPS de primer nivel de complejidad. De quienes cuidan a otros luego de su jornada laboral, el 63% de las mujeres afirman que su salud se ha visto afectada por esta razón. Las principales manifestaciones de esta afectación son: sentirse estresado, ansioso, angustiado, inseguro, muy vulnerable con un 39% en el personal asistencial y 32% en el administrativo, seguido por estar agobiado, agotado, cansado, sobrecargado en el 22% en el asistencial y 6% en el administrativo.
Durante las primeras semanas de la declaración de la emergencia sanitaria, la falta de oportunidad e incluso la ausencia de elementos de protección para el personal de la salud fue una de las quejas más constantes; tres meses después, fecha de las encuestas, si bien los resultados muestran que de manera mayoritaria la situación ha cambiado, resulta preocupante que aún se presenten carencias en un aspecto que es fundamental para atender la pandemia y vital para garantizar la seguridad del talento humano en salud.
La investigación muestra que 8 de cada 10 encuestados afirman que las IPS donde laboran han diagnosticado pacientes con Covid-19. El 5% De los trabajadores afirman que las IPS donde laboran NO han implementado protocolos para atender pacientes con Covid-19, y el 19% NO ha recibido entrenamiento donde se han instaurado protocolos. El 18% del personal de salud NO ha recibido inducciones o reinducciones en temas de bioseguridad pese a la presencia de movilidad laboral y en los puestos de trabajo.
21% del personal de salud afirma que NO recibe, o lo hacen de forma ocasional, los Elementos de Protección Personal –EPP- requeridos para el desarrollo de sus funciones en la IPS, siendo mayor en las IPS de fuera del Valle de Aburrá (27%), primer nivel (29%), y públicas (24%). 23% refieren que los elementos brindados NO son adecuados, en IPS de primer nivel de complejidad (28%) y en privadas (25%).
Los hallazgos son preocupantes: nueve de cada 10 los trabajadores de la salud presentaron algún síntoma de depresión o ansiedad en los últimos 21 días. De cada 10 personas del área asistencial se sintieron: 8 cansados sin motivo, 7 con rabia, ira, 6 desesperanzados, 5 todo le costaba mucho esfuerzo, 4 tan triste que nada podía alegrarlo, 4 inútiles, poco valiosos.
Durante el aislamiento preventivo y la cuarentena. De cada 10 trabajadores: 7 han reflexionado sobre la situación de salud global, colectiva e individual, 7 han reflexionado sobre el papel de los servicios de salud en la sociedad, 5 no se han podido dedicar a sus hobbies. A partir de la aparición del Covid-19 en Colombia, de cada 10 trabajadores: 8 se preocupan por que alguien de su familia se contagie, 7 porque un familiar o él tenga una emergencia médica y que ésta no sea atendida oportunamente, 7 por las personas más pobres y vulnerables.
La percepción de sobrecarga laboral fue mayor en las IPS privadas (59%), en los hombres (57%) y en IPS de nivel de complejidad superior (55%). El sentimiento de discriminación es del 32% en el personal del área asistencial comparado con el 21% en el del área administrativa.
Los investigadores consignaron una serie de recomendaciones para enfrentar el deterioro de las condiciones del talento humano en salud considerando que la pandemia no ha concluido. Entre ellas:
“Realizar un esfuerzo mayor de organización de la respuesta social y sectorial, mayor coordinación entre actores, despliegue de nuevos procesos sistemáticos de monitoreo en múltiples niveles y no solo el seguimiento a la evolución de la enfermedad o de la capacidad hospitalaria”.
“Fortalecer las capacidades de respuesta social y sanitaria ante emergencias, implica una acción decidida por el mejoramiento de las condiciones laborales de aquellos que cuidan, con implementación de medidas de control y monitoreo estricto de las condiciones de trabajo”.
“Se hace necesario una decisión política gubernamental de ajuste normativo para regular el trabajo en salud y proteger al trabajador sanitario. Esta es una medida urgente”.
“Diseñar estrategias organizacionales de protección y cuidado de la salud mental y de apoyo al cuidador en las IPS”.
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