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Reflexión del mes
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Las
palabras inevitablemente se difieren a significados subversivos,
porque todas las palabras poseen significados diferentes de
los significados que intentaron dar sus autores. 'Differánce'
o la desaparición de cualquier presencia ordinaria,
es de una vez la condición de posibilidad y la condición
de imposibilidad de la verdad. Lo 'Differánce' le permite
a uno pensar en un escrito sin presencia, sin ausencia, sin
historia, sin causa, sin archia, sin telos, un escrito que
incomoda a todos los dialectos, todas las teologías,
todas las teleologías y a todas las ontologías"
"La deconstrucción no consiste en pasar de un
concepto a otro, sino en derribar y desubicar tanto el orden
conceptual como el no-conceptual, con los cuales el orden
conceptual está articulado. No hay un centro para el
significado, todo es discurso. No hay Verdad; en su lugar,
se escuchan una multiplicidad de voces"
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Jacques
Derrida.
Argelia 1930 - París 8 de octubre de 2004. Profesor,
ensayista y filósofo francés, fundador de la «gramatología»
y la «deconstrucción". Varios críticos
consideran su estilo laberíntico y críptico, casi
cercano a lo ilegible. Sus pensamientos causan extrañeza
aunque poseen una originalidad indiscutible.
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Los siete pecados
capitales de la atención
de salud en Colombia
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| Juan
Fernando Uribe A., Urólogo elpulso@elhospital.org.co |
La Ley 100 de 1993 es el marco
legal que regula la prestación de los servicios de salud
en Colombia. Una frase define bien su espíritu: Es un
mar de atención con un centímetro de profundidad.
Dentro del escenario que generó en la vida del país,
existen dos hechos verificables: La lenta muerte de los hospitales
y la mala atención de los pacientes.
Los hospitales de Colombia se están muriendo, pero no
de muerte natural: el sistema los está matando. Con sevicia,
con premeditada lentitud, los está liquidando. Ellos,
los hospitales, son el núcleo alrededor del cual se dispensa
la salud, como la escuela es el centro de la educación,
la iglesia el centro religioso, la estación de policía
el centro de autoridad, o la alcaldía el centro de gobierno;
los hospitales no son sólo instituciones frías,
son parte de la historia de cada municipio y símbolos
de algo que no se respeta en Colombia: La vida representada
en uno de sus componentes elementales, como es la salud.
Apenas ahora los medios de comunicación están
descubriendo que el sistema de salud tiene perversiones imposibles
de ocultar, en especial siete que he llamado los "pecados
capitales":
La sequía artificial: Quiebra de hospitales por direccionamiento
de pacientes. Los hospitales y clínicas ven con sorpresa
como complejas y costosas infraestructuras están subempleadas
o incluso desocupadas. Los médicos cuentan con citas
disponibles y los pacientes que las demandan no logran acceder
a ellas; los enfermos parecen "agotarse", como si
por arte de magia estuvieran sanos una mayoría a la vez.
La escasez artificial de pacientes en las instituciones de salud
es producto de bloqueos sistemáticos de las órdenes
de atención, de retardo injustificado a los servicios
y sobretodo de direccionamiento de pacientes al mejor postor.
Las aves migratorias: Contratos trashumantes al mejor postor.
Este es el fenómeno inverso al anterior. Las empresas
administradoras de planes de beneficios de salud inundan los
hospitales o clínicas con órdenes de servicio,
citas y cirugías; se le extrae a la institución
los insumos y el trabajo físico de sus empleados, y luego
que se agota el ciclo, los pagos comienzan a retardarse y los
pacientes "vuelan", remitidos en bandadas a otra institución
para cumplir el mismo ritual.
La eutanasia pasiva: Eliminación sutil del paciente costoso
con maniobras dilatorias. La Ley 100 que intenta garantizar
el derecho a la salud para todos los habitantes de Colombia,
no ha mejorado la calidad de la medicina. El enfermo terminal
o costoso es eliminado por el sistema en forma pasiva: por la
negación sistemática de órdenes, por el
cambio, la supresión o suministro incompleto de los tratamientos
ordenados o por el retardo sutil en autorizaciones o citas.
La selección perversa: Negación de afiliaciones
a pacientes costosos. Los más desprotegidos, los de mayor
riesgo de enfermedad o simple y llanamente los más enfermos,
no son admitidos en los seguros de salud, quedan signados con
preexistencias o períodos de carencia. El sistema prefiere
a los sanos, es decir, a los que tienen menor posibilidad de
gastarse el presupuesto en costosas atenciones de salud.
El "carrusel de la muerte": Círculos viciosos
de la atención. Literalmente un "carrusel de la
muerte" es aquel paciente que montado en una ambulancia
con una condición grave hace un recorrido angustioso
por diferentes instituciones de salud, buscando afanosamente
la atención especializada que requiere y no pocas veces
hasta la atención básica. Aparte del paciente
'vinculado' que nadie quiere atender y de los pobres sin recursos
que no tienen dolientes, existen al menos otros tres casos que
son clásicos paseos de la muerte: Las mujeres en trabajo
de parto con bebés prematuros que requieren nacer en
una institución con incubadoras, los pacientes con problemas
neurológicos que requieren cirugía urgente y los
pacientes terminales, en especial los de sida, consumidores
voraces de recursos médicos, con responsables de astronómicas
facturas no siempre bien definidos.
La intermediación voraz. Los administradores actuales
de la salud son las "Empresas Promotoras de Salud"
o EPS, de tipo estatal o privado, y que se presentan ante los
usuarios como los únicos dispensadores de salud, buena
o mala, cuando se requiere de una atención médica
u odontológica en el territorio colombiano. No es pues
el Estado el que da la cara por el derecho elemental a la salud,
sino que son las EPS, empresas para las que la salud es un negocio,
no un deber constitucional. El Estado delegó el manejo
de la salud, ignorando deliberadamente la responsabilidad que
le cabría en un área vital para el bienestar de
los colombianos y descargando el peso de la atención
en organismos que aún perteneciendo al Estado, no son
el Estado. Para los pacientes también se genera una trampa
a menudo mortal, pues en su transformación a "clientes"
han perdido sus derechos de "enfermos", discutibles
los primeros, inalienables los segundos.
La cultura del "no pago". Los hospitales de Colombia
sufren porque las entidades del gobierno y las EPS encuentran
normal no saldar sus cuentas a tiempo, convirtiendo las instituciones
de salud en espectros mendicantes y al personal de salud en
pobres de solemnidad que laboran todos los días por sus
semejantes en un esfuerzo que no solo es remunerado en forma
inadecuada, sino que muchas veces ya ni siquiera es remunerado.
El corolario es el siguiente: La salud no produce rentabilidad
económica, solo rentabilidad social, es decir, bienestar
originado en la satisfacción de una necesidad fundamental
del ser humano: estar sano. Entender un concepto sencillo de
la convivencia humana como este, es una base necesaria para
alcanzar, en parte, la anhelada paz en Colombia . |
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Bioética
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¿Médicos
con la conciencia atada?
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Mario
Montoya Toro, MD - elpulso@elhospital.org.co
Es cada vez más preocupante
la situación de los médicos frente a ciertas
EPS, como consecuencia de la tan nombrada Ley 100, cuya concepción
fue quizá bien intencionada, pero cuya elaboración,
lo mismo que la reglamentación y la posterior interpretación
caprichosa que de ella hacen estas empresas, han llevado a
los profesionales de la salud a una situación en la
cual se ven muchas veces compelidos a actuar por fuera de
los lineamientos de la ética. Muchas veces estos médicos,
por ignorancia de las normas éticas tan importantes
en el campo de la medicina, actúan de manera no ética,
inconscientemente. Pero también puede darse el caso
de que a pesar de que el individuo comprenda cuáles
deberían ser los límites de su actuación,
se vea obligado a sobrepasarlos, por temor a perder un salario
menguado, que representa para él, el sustento de su
familia.
Este temor a perder el trabajo con tales entidades, es cada
vez más grande, ya que parecería que alguien
tenga la intención de crear un tipo de médico
que pudiera considerarse un obrero de la salud, para lo cual
se facilita la creación irresponsable de nuevas facultades
de medicina de manera que al masificar los conocimientos profesionales
de esta área, la oferta laboral sobrepase las necesidades
y por consiguiente abarate hasta niveles verdaderamente vergonzosos
la paga de los médicos, la cual ni siquiera puede llamarse
hoy correctamente honorarios, sino meramente salario como
el de cualquier trabajador.
Por eso no es raro que para proteger su puesto de trabajo,
el médico hoy en día tenga que poner en práctica
conductas totalmente cuestionables, tales como decir a una
persona de 65 años, que una determinada cirugía
ya no puede hacerse en su caso porque ha rebasado la edad
en la cual se podría hacer ésta sin peligro
para su vida, y lo que es peor, a veces se trata de cirujanos
que si tuvieran esa misma persona en su consulta particular
no vacilarían en decirle que hay que operarla lo más
pronto posible. ¿Qué ha llevado a esto a algunos
médicos? Lo que ya dijimos: el temor a quedarse en
el aire sin posibilidades de trabajo con qué sostener
su familia.
Para no citar sino otro caso, se sabe bien que algunas entidades
están contratando los médicos con estas premisas:
un salario determinado, del cual se deducirá mes por
mes el costo de cualquier examen de laboratorio, rayos X,
ecografía, etc., cuyo resultado no confirme la sospecha
que tenía el médico sobre la enfermedad del
paciente, o sea, no confirme el diagnóstico de presunción.
Significa esto que se considera que el diagnóstico
del médico debe ser absolutamente cierto por aquello
que llaman "ojo clínico", puesto que si no
es así y se quiere confirmar la sospecha diagnóstica
con el examen de laboratorio o de otro tipo, está obligado
el médico a haber acertado totalmente en el diagnóstico,
lo cual querría decir que el examen de laboratorio
sobra y que en medicina todo se va a manejar puramente por
el aspecto clínico. No podemos desconocer tampoco la
importancia del examen médico que comprende la entrevista
suficientemente cordial, clara y larga para que pueda aportar
elementos de juicio al médico que le permitan orientarse
hacia un diagnóstico, lo cual hoy en día es
imposible por el tiempo que le dan para ver a cada paciente.
Yo quisiera ver alguien que me demuestre que en 15 o 20 minutos
es posible hacer de primera vez una entrevista correcta al
paciente, establecer una empatía con él y hacerle
un examen físico adecuado para poder aventurarse a
un diagnóstico.
Muchas otras situaciones similares a éstas podríamos
citar, en las cuales el médico está siendo obligado
a actuar en contra de las normas que la ética impone
a la práctica médica. Es una verdad dolorosa
y no hay a la vista remedio a esta situación. Se ha
hablado mucho de reformas de la Ley 100. En el supuesto de
que esas reformas estén en camino, ¿serán
para mejorarla en bien de la tarea del médico, del
respeto de él por si mismo y por el paciente y por
su profesión, o irán incluso a empeorar las
circunstancias en las cuales se ejerce hoy la profesión
contra todo principio de ética?
La independencia del médico para su práctica
profesional está destruida a pesar de que vivimos en
un país que dice respetar las normas internacionales
relacionados con la práctica de la profesión.
Releyendo en días recientes algunos temas que tienen
que ver con ética médica, encontramos de nuevo
aquellos deberes de los médicos en general, comprendidos
en el Código Internacional de Ética Médica,
aprobado por la Tercera Asamblea General Mundial de la Asociación
Médica en Londres en octubre de 1949, uno de cuyos
deberes: "El tomar parte en cualquier plan de asistencia
médica en la que el médico no tiene independencia
profesional," es considerado como contrario a la ética.
Nota: Esta sección es un aporte del Centro Colombiano
de Bioética -Cecolbe-.
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