MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 5    NO 60   SEPTIEMBRE DEL AÑO 2003    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

Nueva ley de trasplantes:
necesaria pero insuficiente
Juan Carlos Arboleda Zapata Periodista elpulso@elhospital.org.co

Pareciera que algunos proyectos del Ministerio de la Protección Social aunque llenos de buenas intenciones, estuvieran condenados a ser polémicos y a no contar con respaldo de los involucrados en ellos: esto pasa ahora con el proyecto de decreto que regularía la práctica de los trasplantes de órganos y tejidos. La oposición al proyecto parte desde distintos sectores y se centra en la inconveniencia de varios artículos para la continuación y desarrollo de las actividades de trasplantes y a la falta de una política de apoyo que los promueva en el país. Las voces de rechazo se escuchan desde balcones diversos, que coinciden en la necesidad de una regulación del gobierno, pero ven la propuesta como una colcha de retazos realizada por técnicos y no por especialistas.
La nueva norma
El proyecto modifica el decreto 1546 de 1998, comenzando por sus Disposiciones Generales, al estipular que se aplicarán a todos los bancos de tejidos, programas de trasplantes e instituciones que realicen actividades relacionadas. Luego redefine los Bancos de Tejidos como entidades sin ánimo de lucro dependientes o vinculados con IPS, pero admite los bancos independientes; establece las certificaciones de Buenas Prácticas y Condiciones Sanitarias, y determina que la autoridad sanitaria competente en la materia es el Invima en coordinación con los entes territoriales de salud. Después reglamenta procedimientos para la obtención, extracción, procesamiento, conservación y transporte de órganos y tejidos, las pruebas a realizar a los donantes y prohíbe la remuneración por donación; también establece parámetros para la promoción de la donación y para la salida e ingreso de tejidos y órganos del país, asignando al Invima funciones de control sobre el tema, algo paradójico cuando el mismo Ministerio pretende cerrar esta entidad.
También se propone una Red Nacional de Donación y Trasplante, supeditada al Instituto Nacional de Salud, conformada por todos los bancos de órganos y tejidos e IPS que realizan trasplantes, y coordinadora del manejo de estadísticas, promoción de la donación y “distribución e intercambio de órganos y tejidos para su trasplante, teniendo en cuenta urgencias médicas e histocompatibilidad”, manejando para ello las listas de espera.
El proyecto parece amplio pero deja un intenso sabor a ausencia de propuestas científicas que promuevan al trasplante como actividad terapéutica, no incluye por ejemplo el trasplante de hígado dentro del POS cuando este procedimiento ya no es experimental, por no mencionar otros como los de intestino, tráquea o laringe; no contiene medidas que motiven el trabajo de los grupos de trasplantes de distintas regiones ni que incentiven la creación de nuevos grupos. Deja así, la percepción de ser normatizador más que una gran ley marco que aporte al crecimiento de la actividad quirúrgica del país.
¿Exportar órganos y tejidos?
El debate surgió cuando el senador Bernardo Alejandro Guerra Hoyos hizo un llamado sobre la inconveniencia de incluir un artículo que abría la posibilidad de exportar órganos sin antes satisfacer las necesidades de pacientes colombianos; en un borrador posterior el Ministerio reemplazó el termino “exportación” por “entrada y salida de órganos”, tal vez menos duro y con menos carácter económico, pero para el senador Guerra el problema continúa, por cuanto el proyecto tiene motivación económica y no médica, y lo ve como prolongación extrema de las medidas de globalización. Así declaró a El Pulso: “temo que por una política de globalización se empiecen a exportar, para que entren en un rubro económico y especialmente en el de exportaciones, posiblemente dentro del ALCA; así como entraron las frutas exóticas, entrarían también como un rubro importante los órganos y tejidos humanos. Es reprochable la posición del Ministerio, donde lo que busca son beneficios económicos fundamentalmente”. También rechazó aspectos como la lista única, la centralización a nivel de Bogotá, y advirtió sobre intereses particulares de entidades de la capital que no reconocen el trabajo de trasplantes en el Valle y Antioquia.
Críticas a la centralización y la lista de espera
En cuanto a la centralización que abre el proyecto, con la creación de la Red Nacional de Trasplantes y el manejo de listas de espera, el doctor Alberto Villegas Hernández de la Clínica Cardiovascular Santa María en Medellín y quién realizó el primer trasplante de corazón en el país, afirmó: “creo que el proyecto es demasiado centralista; hay cosas que hacen imposibles los trasplantes cuando son tan centralizadas, un permiso se necesita que sea muy expedito porque los órganos no se pueden almacenar mucho tiempo. El proyecto desconoce que hay instituciones que hace años vienen trabajando y que son idóneas”. De la misma opinión es la doctora Gloria Cecilia Calle Uribe, directora ejecutiva de la Asociación Nacional de Trasplantados, al afirmar que “de centralizarse en Bogotá la lista de espera de donantes significaría un estancamiento y una falta de reconocimiento para los grupos de trasplantes que trabajan desde hace varias décadas y son reconocidos en el ámbito mundial por su gran calidad humana, científica y por el número de trasplantes... Actualmente existen listas de espera por ciudades, y el número de pacientes inscritos es mínimo frente a los que necesitan un trasplante. La lista de espera centralizada en Bogotá y el criterio de asignación de órganos por histocompabilidad pone más trabas y limita la posibilidad de acceder a un trasplante, dada las dificultades para transportar órganos o desplazar las personas a lugares donde se les pueda trasplantar”.
Hay que aclarar reglamentación
Para el doctor Juan Guillermo Maya, director médico del Hospital Universitario San Vicente de Paúl en Medellín, el proyecto es necesario por varias razones: primero, por un temor por la comercialización ilícita de órganos y la dificultad del control sin instrumentos precisos que garanticen confiabilidad de la información en cada institución; segundo, porque el Estado tiene la función de controlar. Además agrega: “hay interés de ciertos grupos de lograr una preponderancia más de artificio que de argumentos de fondo; el trasplante es un adelanto científico y como actividad terapéutica no es propiedad de nadie sino de la humanidad, y habrá que ampliar fronteras si queremos beneficiar los pacientes, dando más oportunidad a colombianos y a extranjeros”. El doctor Maya considera ajustes como reglamentación de exportaciones, pero dejando clara la posición frente a los derechos de los colombianos, además de que el decreto debería reglamentar y ser explícito al momento del desarrollo científico y de grupos del país, y facilitar el trasplante de extranjeros, sin colocarlo como exportación de órganos cuando ya son trasplantados en el propio país: “Lo que tiene que tener claro el proyecto es favorecer a la población nacional, garantizar el acceso a través del aseguramiento a esos adelantos científicos”.
Una opinión similar tiene el doctor Armando Caicedo, Jefe de Trasplantes de la Fundación Valle de Lili en Cali, quien no ve una justificación al proyecto de decreto pero que ha detectado pugnas en los grupos de trasplantes de Bogotá que buscan el poder; para el doctor Caicedo el principio filosófico debe ser el mismo, cada grupo regional debe resolver sus problemas: “no podemos decir: vamos a hacer una lista única nacional y el próximo hígado o riñón que salga se le va a ofrecer a la lista, porque entonces todos los órganos terminarían en Bogotá, lo que no tiene sentido”. Considera que deben existir redes locales auditadas por el Ministerio y ve algunos aspectos intrascendentes, como legislar sobre los exámenes a realizar ya que en seis meses podrían cambiar, por lo que el decreto debería ser más marco y fomentar la equidad. Frente a la exportación, indicó: “¿quién dice que sobran órganos? Es la primera pregunta. A mi que me digan como hace uno para decir que sobra un hígado en Colombia: podría ser que se lo ofrecí a todos los grupos de trasplantes y nadie lo recibió, entonces bueno, lo voy a exportar, pero, ¿tengo el tiempo?”
Un aspecto que llama la atención fue la posición del Viceministro de Salud frente al concepto de exportación, dada a conocer por el senador Guerra: “en reunión con el Ministro y el Viceministro, doctor Juan Gonzalo López, éste expreso que el hecho de que vengan al país ciudadanos extranjeros y reciban trasplantes, también es exportación... yo considero que eso es exportación de la calidad del procedimiento, de que se venda la ciudad, su recurso humano, por la posibilidad que tienen esos extranjeros de venir a dinamizar la economía; ellos vienen y pagan, sus familias permanecen 3 o 4 meses y creo que es la manera de mostrar una cara importante tecnológica e intelectualmente en salud al resto del mundo; la solución no es vender órganos y tejidos a otras partes del mundo, porque eso es un negocio, lo ideal seria que todos esos trasplantes fueran aplicados a colombianos, pero yo diría que es una manera de vender el país y no de entregar los órganos para que se desarrolle dicha tecnología en otros sitios, cuando se puede impulsar el trabajo que realizan de manera consagrada grupos de profesionales en Colombia”.
Deben resolverse contradicciones y tener en cuenta los pacientes
Para el doctor Caicedo de la Fundación Valle de Lili, el gobierno es contradictorio, “hay que poner una tutela para trasplantar un hígado y viene un tipo de afuera para que le trasplantemos el hígado y tampoco se puede; es contradictorio porque por otro lado está Proexport y el Ministerio de Comercio diciendo que muy bueno que se venda y exporte salud, mientras el Ministerio de la Protección Social busca como colocar trabas... a mi me permitió que el programa de trasplantes no se cayera, el hecho de que hubiese panameños... si no se hubiese hecho así, esto se acaba”.
Para el doctor Maya del Hospital Universitario San Vicente de Paúl: “es necesario que se desligue el ejercicio del trasplante en pacientes extranjeros al interior de Colombia, que es diferente a exportar un órgano para ser trasplantado y aplicado a un extranjero en su país de origen; eso tiene que quedar suficientemente reglamentado, uno de los problemas graves de las leyes y proyectos es que dejan grandes vacíos, por los cuales se dan interpretaciones, y en salud sí que es cierto. Para mí, los trasplantes en extranjeros es el desarrollo del conocimiento y las posibilidades que tiene un país de mostrar su crecimiento en un sector tan importante como es la salud”.
La práctica colombiana en trasplantes de órganos es inmensa y lleva más de 30 años acumulando experiencias con muy buenos resultados; como siempre sucede, la proyección académica y científica no van en la misma dirección que la legislativa; los trasplantes son producto del desarrollo biomédico y son un recurso terapéutico necesario para el tratamiento de enfermedades que disminuyen notoriamente la calidad de vida y el proyecto de decreto deja un enorme vacío: ¿qué sucede con los pacientes? Parece no importar que muchos deben acceder a estas intervenciones a través de tutelas en las cuales se alega el derecho a la vida. ¿No sería acaso importante que la ley les permita de una vez el trasplante como terapia incluida en el POS? Como dice el Doctor Luis Fernando García, Coordinador del grupo de Inmunología e Inmunogenética de la Universidad de Antioquia en carta dirigida al Ministerio de la Protección Social: “aunque es muy importante reglamentar la actividad de trasplantes, es aún más importante permitirle, en forma real a todos los colombianos, el acceso a estos procedimientos médicos, lo cual en los últimos años ha estado sujeto a grandes restricciones”. El debate continuará y se prepara una plenaria en el Congreso de la República, además del envío de comunicados y cartas de los conocedores del tema al Ministerio pidiendo un debate amplio, en el cual participen conocedores y no solo los técnicos de esa cartera.
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