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En
suspenso fusión de supersalud y supersubsidio
Juan
Carlos Arboleda Z. Periodista elpulso@elhospital.org.co |
La tan anunciada fusión
de las Superintendencias de Salud y de Subsidio Familiar en
la Superintendencia de la Protección Social fue temporalmente
suspendida por falta de consenso en el gobierno nacional y
en espera del fallo de la Corte Constitucional sobre el artículo
2 de la Ley 790 que lo facultaba para llevarla a cabo, afirmó
el subdirector del Departamento Nacional de Planeación
(DNP), Alejandro Gaviria, en el reciente Congreso Nacional
Cooperativo realizado en Cartagena, aunque la intención
del Ministerio de la Protección Social era tener lista
la fusión hacia mediados de agosto pasado, según
declaró el Ministro Diego Palacio en un foro en Medellín
a finales del mes de julio.
La fusión de estas superintendencias para crear un
solo ente de control mucho más fuerte está enmarcada
dentro de la reestructuración de las 11 superintendencias
que existen en el país y que busca reducirlas a la
mitad; en el caso de las de Salud y Subsidio Familiar, el
gobierno justifica la fusión aduciendo un alto grado
de corrupción interna y una gran debilidad en la primera
para realizar un buen seguimiento a la óptima utilización
de los recursos del Ministerio, estimados por el Señor
Ministro en unos 23 billones de pesos, por lo que se hace
indispensable su reorganización.

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Advertencia
de la ACHC
Algunos de los principales gremios del sector salud no están
de acuerdo con los aparentes beneficios que traería la
fusión; las IPS agremiadas en la Asociación Colombiana
de Hospitales y Clínicas ACHC, no solamente la rechazan
de plano sino que proponen que la Supersalud se fortalezca y
que se le entreguen herramientas para hacer más efectiva
su labor de control y de vigilancia. En carta enviada al presidente
Álvaro Uribe, la ACHC reconoce que: históricamente
el sector de la salud ha adolecido de un esquema de control
y vigilancia eficaz y atribuye estas deficiencias a la
dependencia económica que ha tenido desde sus orígenes
la Supersalud de los recursos del Presupuesto Nacional, pero
llama luego la atención del Presidente al señalar
que esta situación de dependencia económica podría
estar en camino de ser subsanada gracias al pago que las entidades
vigiladas comenzaron a hacer desde el año 2002 de una
tasa de fiscalización y auditaje tendiente a recuperar
los costos de operación de la Supersalud.
Adicionalmente el doctor Juan Carlos Giraldo, Director General
de la ACHC, insiste en la importancia de la existencia de una
entidad que vigile y controle las irregularidades en las relaciones
entre los actores del sistema, pero que también proteja
a los usuarios, oriente los procesos para un adecuado manejo
de los recursos de la salud en toda su extensión y que
ante lo delicada de la problemática del sector desarrolle
este trabajo como entidad especializada en salud y seguridad
social, lo que no tiene gran compatibilidad con las actividades
que lleva a cabo la Supersubsidio. El doctor Giraldo se muestra
escéptico hacia los beneficios de una posible fusión:
fusionando a la Supersalud con otro organismo
el
control será más débil pues creemos que
en el nuevo ente se diluirán las responsabilidades en
oficinas delegadas trayendo como consecuencia altos costos económicos
y altos riesgos sociales, derivados de las alteraciones en la
calidad producto de una vigilancia ineficaz. Y frente
al ahorro que se podría esperar de la fusión lo
ve como un espejismo ya que por una parte el sistema de
vigilancia y control tiende a ser autosostenible (en virtud
de la tasa que pagan las entidades vigiladas)
y por otra
parte se incrementa el riesgo para el Estado por el incremento
de demandas
por fallas en el control. Por todo esto,
la Asociación solicitó formalmente que no se proceda
a la fusión.
La Superintendencia de Salud hoy
Esta Superintendencia tiene un presupuesto aproximado de $12.000
millones, cuenta con 222 empleados no sindicalizados de los
cuales el 64% trabaja en áreas misionales, el clima organizacional
se encuentra por el piso, los empleados no ven ningún
futuro y sienten que el proceso de reorganización se
está realizando a sus espaldas, no encuentran una política
clara en la entidad y consideran esta falta de política
como el mayor problema de la Supersalud. Frente a la posibilidad
de ser autosostenible, la tasa aportada por las entidades vigiladas
ha entrado a ser parte de una sustitución de recursos,
el gobierno ha venido desmontando los aportes nacionales y los
ha ido sustituyendo con esos aportes nuevos; pero si bien es
cierto que esta sustitución terminaría quitándole
la carga presupuestal al gobierno nacional, hay otro problema
y es que la plata no se puede gastar por limitaciones presupuestales
impuestas por el Ministerio de Hacienda, que impiden que el
gasto de una entidad estatal crezca en más de 2 o 3 %
anual; se puede decir que la Supersalud cuenta con los recursos
suficientes para mejorar su tecnología y llevar a cabo
una buena labor de control y vigilancia, pero esos recursos
no se pueden tocar; la ultima auditoría que hizo la Contraloría
Nacional, mostró la existencia de $4.000 millones en
bonos del Estado, pero a pesar de los esfuerzos buscando que
ese dinero se aforara, fue imposible y no lo dejaron gastar;
entonces, a pesar de que la Superintendencia pueda ser autosostenible,
el presupuesto no ha crecido más allá de lo que
permite el Ministerio de Hacienda. La existencia de estos bonos
se contradice con lo expresado por el Ministro de la Protección
Social en Medellín:
hemos dedicado grandes
esfuerzos al apoyo a los hospitales, pero no encontrábamos
recursos para fortalecer el sistema de inspección y vigilancia,
ese es uno de los grandes retos que tenemos.
Poca simpatía por la fusión
en las cajas
Por el lado de las cajas de compensación tampoco ven
con buenos ojos la fusión; el doctor Danilo Vega, presidente
de Fedecajas, no encuentra justificación para acabar
con la Superintendencia de Subsidio Familiar, al considerar
que en líneas generales ha trabajado bien y no produce
ningún costo para el Estado, por cuanto su mantenimiento
es sostenido en un 100% por las cajas de compensación
y no con recursos del gobierno nacional ni de impuestos de particulares:
uno se pregunta hasta donde una fusión cumpliría
con el objetivo de disminuir los costos del Estado o el déficit
fiscal, porque para nada afecta dicha superintendencia en ese
punto, con el agravante de que los recursos de sostenimiento
de la Supersubsidio tienen esa destinación especifica
y no pueden extenderse a otras entidades. Y si el asunto se
mira desde las economías de escala, el doctor Vega tampoco
encuentra coherente la fusión por cuanto va en contravía
de otras acciones del Estado que buscan disminuir la fuerza
de los monopolios (casos división ISS, Telecom y Ecopetrol),
buscando mayor eficacia en los entes plurales, diversos y especializados,
y en este caso se montaría un monopolio de control y
vigilancia.
Es indispensable entonces, concluyen los diferentes actores
del sistema de protección social, que el gobierno nacional
defina con claridad el modelo de regulación, vigilancia
y control que quiere establecer en el país, y evalúe
la real necesidad de fusionar unas entidades que pueden ser
o ya son autosostenibles, sin que el Estado les aporte un solo
peso, antes de montarse en la aventura de crear un gran ente
de vigilancia y control que por la dimensión de su objeto,
toda la protección social, se convierta en inoperante
(es de suponer que la nueva Superintendencia de la Protección
Social vigilaría desde la salud y las cajas de compensación
hasta las relaciones obrero patronales). Fusionar por el prurito
de parecer eficaces, puede ser a largo plazo catastrófico
para el sector. |

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