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Elkin Lucena Quevedo,
pionero
de la reproducción asistida en Colombia |
Tras las huellas
de la vida
Carmen
Elisa Chaves Soto Periodista elpulso@elhospital.org.co |
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Un médico, nieto de médicos,
biznieto de pioneros, solo sabe vivir tras los pasos del éxito.
Para él esa palabra se escribe con la P mayúscula
de la primera bebé probeta en Colombia, el primer hijo
sano de madre hemofílica y de pasos hacia los misterios
y posibilidades de la reproducción asistida, la clonación
y la investigación genética.
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| Como
si se tratara de una relación especial con la vida, un
compromiso histórico y social mayor que el del resto
de los seres humanos o la obsesa persistencia de los investigadores,
algunos médicos solo saben ser pioneros. Sin embargo,
cuando una familia crea muchos seres de este tipo, es obligatoria
la pregunta sobre el por qué. En Elkin Lucena Quevedo,
el líder de la reproducción asistida en Colombia,
sin duda se trata de genes, educación y una rebeldía
permanente. |
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Su bisabuelo, José
Ignacio Quevedo, médico de cabecera del general Santander,
realizó la primera cesárea exitosa en América
Latina y la tercera en el mundo. Unos años después
sus descendientes continuaron la búsqueda: Juana Quevedo
fue la primera mujer en ejercer la medicina en Colombia, formada
por su padre, pues las universidades locales no recibían
aún a las féminas, y su hermano Tomás
operó por primera vez en el mundo un tumor cerebral
con diagnóstico y localización previos.
Años después, luego de más de veinte
médicos y muchos hitos más, Elkin Lucena Quevedo
logró el primer nacimiento probeta en América
Latina, Diana Carolina Méndez Romero, quien cumplió
su mayoría de edad en enero pasado. No contento con
eso, en 1995 logró el primer nacimiento, en el mundo,
de un niño sano hijo de madre portadora del gen de
la hemofilia, con la ayuda del diagnóstico genético
preimplantación.
Y para seguir con la lista, con su equipo de trabajo del Centro
Colombiano de Fertilidad y Esterilidad, Cecolfes, inventó
hace unos pocos meses una técnica de reproducción
por transferencia de oocitos microinyectados a las Trompas
de Falopio, denominada Ttomi, y con ella está logrando
resultados en parejas que no habían podido tener hijos
de ninguna otra forma.

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Rebelde
tras las causas
Escogió la ginecología frente a la urología
por una razón meramente monetaria, él lo reconoce.
Pero varios años después, un poco cansado de la
rutina diaria de su especialidad y buscando nuevos caminos,
asumió los riesgos económicos, abandonó
consultorio y prestigio y decidió dedicarse a la investigación.
Fue esa rebeldía propia la que casi le cuesta también
no poder recibirse como ginecólogo, pues intentó
transformar la mentalidad jesuita en la Javeriana y fue expulsado
del Hospital San Ignacio con carta a todas las universidades
para que no fuera recibido en ninguna de ellas.
Luego de recorrer varias ciudades del país buscando un
cupo para concluir su residencia, solo le faltaban seis meses,
le dio por asomarse al Hospital Militar de Bogotá, donde
el decano de estudios le dijo que pese a la carta y las acusaciones
de subversivo era bien recibido allí. Entré
a trabajar e hicimos una linda labor, terminé mi residencia,
fui instructor y luego profesor durante varios años y
me botaron también de allí porque me alié
con mis antiguos maestros para que les reconocieran sus prestaciones,
las cosas legales a las que tenían derecho.
Después ejercí durante unos diez años
y llegado un momento pensé que estudiar tanto para atender
partos no tenía sentido, me entró la goma de la
infertilidad y comencé. Fue un momento de crisis en el
que pensé que el conocimiento tenía que dar para
más, una crisis interior, pero la decisión era
grave porque estaba ganando platica y estaba consiguiendo mi
primera casa con el Banco Central Hipotecario. Ya estaba casado
y tenía mis dos hijos, Carolina, que hoy es embrióloga,
una mujer muy brillante, y Andrés, que hace lo mismo
que yo, biomedicina reproductiva.
Pese a los temores, Elkin Lucena no tuvo más alternativa
que atender sus impulsos, rebeldía natural o la intuición
profunda de los pioneros: pocos años después estaba
nuevamente en la mira de todo el país por hacer inseminaciones
con semen de donante. Ahí si fue la debacle, se
me vinieron encima todos los colegas, la iglesia, que Lucena
está poniéndole semen de otros hombres a las mujeres.
Eso fue un escándalo tremendo, pero aguantamos y un día
me fui para París, teníamos 17 embarazos con semen
de donante y me fui con un colega a presentarlos cuando los
franceses presentaban 4 o 5 mil casos. Nosotros felices nos
volvimos, tomamos champaña y sobre todo hicimos nuestro
debut con inseminación y Colombia empezó a pensar
que no era tan pecaminoso ni tan horrible el asunto.
Y entonces nació Louise Browm, la primera bebé
probeta en el mundo y la vida de Lucena, sus búsquedas
profesionales, fueron impactadas fundamentalmente. Pocos años
después el logró repetir la idea. También
lo marcó mucho la ovejita Dolly y generó tantas
preguntas en su equipo que empezaron rápidamente a trabajar
en clonación con animales y ya tienen una preñez
en cerdos. Con la clonación se fueron desarrollando
otras actividades, como el estudio y la investigación
en las células madres, en las células troncales
en los embriones, el tratamiento de enfermedades fundamentales
en los humanos como el Alzheimer, y los pasos que están
por venir, la creación de animales transgénicos,
animales que llevan un gen o una información genética
en su ADN para crear órganos para trasplantes en seres
humanos. Y ahí se va desarrollando una obsesión
y cada vez que uno se acuesta aparece una idea, una solución,
otra pregunta, y uno se va obsesionando y obsesionando, porque
la idea es que esto no va a acabar nunca.
Temor de Dios
Pero cuando un ser humano habla tan fácilmente de asuntos
que están en el límite, tal vez reservados a los
dioses, aparece, tímida, la pregunta. ¿Y alguna
vez se siente temor? La respuesta, serena. Eso se te vuelve
un reto, pero a medida que uno va profundizando y profundizando
en los temas de la vida, si le da a uno un poquito de miedo.
Sin embargo también se va madurando mucho, a mí
me provoca hacer muchas cosas, me provocaría hacer un
clon humano, ¿pero es viable hacerlo? Probablemente algún
día será viable, pero ahora no lo vamos a hacer.
Uno tiene que mantener la mente muy clara, autocontrol, mientras
llegan las leyes, llegan los diseños, control de uno
y del equipo de trabajo, porque en un momento dado se te puede
salir de mano y ponerse a hacer pendejadas.
Y tal vez para contrariar las ideas que rondan a Elkin Lucena
Quevedo en torno de quienes como él se acercan al misterio
de la vida, enfatiza su fe en Dios. Yo creo en ese tipo,
es fabuloso, yo peleo con él a ratos y le digo no me
joda más, déjeme sacar adelante este experimento,
y no me sale, el verá cuando me lo va a dejar hacer.
Yo creo que Dios es una directriz clarísima en nuestro
trabajo, en todas las disciplinas, pero sobre todo en lo que
nosotros hacemos, porque nosotros ayudamos a crear la vida,
nosotros no hacemos vida, ayudamos a crearla que es muy distinto,
y concluye, pero chinita, también tiene que aclarar
que no soy impoten- te y me tomo mis traguitos de vez en cuando
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