MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 255 DICIEMBRE DEL AÑO 2019 ISNN 0124-4388 elpulso@sanvicentefundacion.com icono facebook icono twitter

Más reciente informe de la Supersalud, cada vez más preocupante

Por: Redacción EL PULSO
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El más reciente Informe de cartera publicado por la Superintendencia Nacional de Salud, y que contiene información con corte a diciembre de 2018, ha despertado muchas preocupaciones y una sola certeza, las deudas del sector alcanzaron niveles inconcebibles.

El informe analiza la información de cartera de las EPS en sus cuentas por pagar, por cobrar y estados financieros, y de las IPS en sus cuentas por cobrar, la cual es reportada con firma del representante legal, contador y revisor fiscal (en los casos que aplica). También, y a modo de comparación, presenta los saldos de facturación según l Circular 030 de 2013, y sobre los cuales, aclara la Supersalud, se debe considerare que no cuentan con todas las firmas de los responsables de la información reportada.

Una aclaración al informe es que en este el total de la cartera de EPS con las IPS corresponde al conjunto de obligaciones pendientes de pago, dentro de las cuales se encuentran las cuentas por cobrar radicadas y no radicadas por las IPS descontando los giros directos recibidos. Por lo tanto en las cuentas por pagar de las EPS la información incluye cuentas reconocidas a IPS y las aún no reconocidas y que se encuentran en las reservas técnicas por obligaciones conocidas no liquidadas y pendientes de pago y por obligaciones no conocidas pendientes de pago, relacionadas con servicios de salud de los estados financieros de las EPS, lo que debería reflejar de manera adecuada las cuentas radicadas por las IPS y en forma aproximada las cuentas aún no radicadas por éstas.

La fecha de consulta de la información analizada corresponde al 29 de mayo de 2019.

Entidades Promotoras de Salud

El informe señala que las cuentas por cobrar de las EPS ascendieron a $12.3 billones a diciembre de 2018, de los cuales el 58.3% corresponde a cuentas de Adres, FOSYGA o Minsalud, el 16% a IPS privadas, el 9.6% a entidades territoriales, el 3.8% a otras cuentas por pagar en salud que incluye las reservas técnicas, el 3.2% a IPS públicas, el 3.1% a entidades o personas con actividad económica no identificada, 2.2% a empresas comercializadoras de productos farmacéuticos y el 3.8% restante representa a otros prestadores como profesionales independientes, transporte especial, etc., otras EAPB y otras entidades de sectores diferentes al de salud.

En el componente de cuentas por pagar, según la Supersalud, 41 EPS registraron un total de $21 billones en cuentas por pagar, de los cuales el 43.9% corresponde a pasivos con IPS privadas, el 16.1% a IPS públicas, el 13.5% a otros pasivos (pasivos laborales y financieros, impuestos, multas, entre otros), y el 8.8% corresponde a otras cuentas por pagar en salud, las cuales incluyen reservas técnicas. El 17.7% restante corresponde principalmente a cuentas por pagar a la Adres/Fosyga/Minsalud, otras EAPB, empresas comercializadoras de productos farmacéuticos, profesionales independientes y empresas de transporte especial de pacientes.

El informe indica que desglosando las cuentas por pagar de las EPS a las IPS de manera específica, estas ascienden a $14.5 billones, de los cuales $9.2 billones corresponden a IPS privadas, $3.4 billones a IPS públicas, y $1.9 billones de reservas técnicas. Las EPS con una mayor participación respecto a las cuentas por pagar de EPS activas a IPS son Nueva EPS con 13.7%, Medimás con 7.7%, Coomeva con 7.6% y Saludvida con 6.8%.

Asimismo la composición de la cartera por edades de vencimiento de las EPS, muestra que el 57.3% corresponden a cartera de hasta 60 días y el 26.5% tiene una mora mayor a 180 días.

Tomando en cuenta estas cifras, si a las EPS se le cancelaran mañana todas las cuentas que tienen por pagar, $12.3 billones, no alcanzarían a cancelar todas las cuentas que tienen por pagar y que son reconocidas por ellas mismas, $21 billones, y hasta acá el déficit sería de alrededor de $9 billones.

Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud

En el caso de las cuentas por cobrar, desde la perspectiva de las IPS, estas ascienden a $35.5 billones, de los cuales el 72% corresponde a cuentas por cobrar de IPS privadas y el restante 28% a cuentas de IPS públicas (información correspondiente a 4.283 IPS privadas que reportan ante la Superintendencia Nacional de Salud y 934 IPS públicas que reportan en el Sistema de Gestión Hospitalaria. En este mismo componente, en estas cuentas por cobrar las EPS representan el 52.4% del total, seguidas por entidades con actividad económica no identificada con el 10.3%, entidades en liquidación o liquidadas con el 9.6%, IPS privadas con el 9.3% y otras Entidades Administradoras de Planes de Beneficios (diferentes a EPS) con el 6.3%. La fracción restante (12.1%) corresponde a entidades territoriales, Adres, y otros prestadores e IPS de naturaleza pública.

Visto así, las cuentas por cobrar de las IPS a EPS activas ascendieron a $18.5 billones en el segundo semestre de 2018, de las cuales Nueva EPS, Coomeva y Medimás concentran el 16.6%, 9.5% y 8.9% del total, respectivamente.

Al analizar el comportamiento de la cartera por edades de vencimiento, la Supersalud señala que las IPS reportan que el 41.2% de sus cuentas por cobrar a EPS corresponden a cuentas sin radicar y con menos de 60 días de radicadas; las cuentas mayores a 180 días corresponden al 38.1%.

Un aspecto de gravedad es que las IPS reportan cerca de $3.5 billones de cuentas por cobrar a entidades liquidadas o en proceso de liquidación, de los cuales cerca de $2.8 billones corresponden a EPS en proceso de liquidación a diciembre de 2018.

Comparación de cifras

Son varias las explicaciones que puede tener la lectura de las cifras. Para la Supersalud, como señala en el informe, la diferencia entre las cuentas por pagar de las EPS con las IPS asciende a $12.6 billones, mientras que las cuentas por cobrar de las IPS con las EPS a $18.5 billones generando una diferencia en los estados financieros cercana a $6 billones. Y aclara la Super: “De esta diferencia, se debe tener en cuenta las reservas técnicas que las EPS estiman como pasivo en donde no se identifica el acreedor pero que han sido prestaciones por servicios de salud, las cuales ascienden a $1.9 billones, y de esta manera reducen la diferencia a $4 billones”.

Agrega el ente de control que otros factores que pueden explicar la brecha entre el saldo las cuentas por pagar de las EPS con las cuentas por cobrar de las IPS, está, por un lado, los anticipos sin legalizar y otras cuentas por cobrar de las EPS a IPS públicas y privadas, cifra que puede alcanzar un valor cercano a los $2.4 billones, y la dinámica en la generación y radicación de la facturación, así como posibles subestimaciones de las reservas técnicas.

Lo que si señala con claridad el informe es que en la información reportada por las EPS e IPS, se encuentra que la diferencia entre actores es cercana a los $15 billones. Sin embargo, también se observan diferencias entre lo reportado en los estados financieros y la Circular 030 de 2013 de las EPS e IPS. El saldo de facturas pendientes de pago por parte de las EPS supera a lo registrado en los estados financieros en $3.3 billones, mientras que esta diferencia es cercana a los $15 billones para el caso de las IPS.

Las conclusiones del informe resaltan que las grandes discrepancias entre las diferentes fuentes de información pueden ser originadas en malas prácticas contables, lo cual debe obligar a los actores a realizar procesos de depuración que permitan contar con información veraz.

Lo que sí es muy claro es la urgencia de mejorar la calidad de la información, pero no solo hacia el interior de las entidades, como recomienda la Supersalud, sino también de cara al país para saber a ciencia cierta si el sistema de salud colombiano es sostenible o no.

Ahora bien, pueden existir otras prácticas que buscan mejorar los resultados, por lo menos en el papel, de cada actor. Por ejemplo, la facturación glosada por las EPS, o incluso aquella que ni siquiera se recibe, evidentemente no aparece en los estados contables, ni es reportada, pero si se encuentra en los libros del facturador, en este caso las IPS. Un caso contrario es que los prestadores no descarguen los abonos y una serie de pagos que reciben, ya sea porque estos no señalan directamente a cuales facturas corresponden, o para mostrar unos indicadores más convenientes.


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