MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 262 JULIO DEL AÑO 2020 ISNN 0124-4388
elpulso@sanvicentefundacion.com
El ansiado camino hacia un tratamiento, o una vacuna, contra el SarsCov-2, virus que genera la Covid-19, podría ahondar el enfrentamiento entre los países que lideran el desarrollo mundial, e incluso profundiza el pulso de poder entre las empresas privadas que representan la punta de lanza del capitalismo, y la subsistencia del rol de los estados como figura organizativa y reguladora de las sociedades.
Hasta el momento registrados en el mundo hay entre 110 y 150 proyectos de investigación que buscan desarrollar vacunas contra el SarsCov-2, y un número posiblemente mayor de ensayos con medicamentos, que no son nuevas entidades químicas, sino productos y sustancias que ya existían y se vienen sometiendo a pruebas para determinar si tienen efectividad contra el Covid-19; y esta carrera hacia un tratamiento eficiente para la pandemia no está exento de intereses comerciales y políticos de una magnitud que añade a la búsqueda elementos por lo menos poco altruistas y de responsabilidad con la humanidad.
Para Luis Guillermo Restrepo, ex presidente del Colegio colombiano de químicos farmacéuticos, el actual modelo de desarrollo aplicado en el mundo lleva a que la búsqueda tanto de una vacuna como de un tratamiento no se centre en la mayor costo-efectividad de los posibles hallazgos, debido a que la mayoría de los esfuerzos desde el sector privado se enfocan en llegar primero a la meta y tener la vacuna o el tratamiento más rápido que los competidores, y si bien esto puede ser positivo si se mira desde la necesidad sanitaria de contar con una alternativa válida para el manejo de la pandemia, acarrea un peligro ya que esta urgencia hace que la evidencia científica se trate de una manera relativa. “Muchos de estos tratamientos, o la misma vacuna, van a llegar al mercado madurados en papel periódico, sin la cantidad de evidencias requerida y sin el conocimiento real de posibles problemas que pueden traer esos medicamentos” asegura Restrepo.
Y es que más allá de los anuncios de algunos laboratorios de innovación en el sentido de estar trabajando para encontrar una salida al Covid-19, sin que en ellos hasta ahora se haga alusión directa a la forma en que los hallazgos se distribuirán a la población mundial, es evidente que la carrera en el sector privado está impulsada por las incalculables ganancias y réditos que se esperan como retribución al esfuerzo, fenómeno que va a suceder de manera inexorable debido a que está asociado al modelo de desarrollo e innovación que se tiene en el sector farmacéutico, afirma Luis Guillermo Restrepo.
Lo particular es que las ensayos clínicos acelerados que estamos presenciando, con sus potenciales consecuencias negativas, y que en general son aceptadas por organizaciones como la OMS e incluso por prestigiosas universidades, venían siendo ya una tendencia en el sector farmacéutico. “Los reguladores en los países donde se asienta la industria farmacéutica vienen girando hacia un relajamiento en el control de las fases establecidas para autorizar la aprobación de los medicamentos, y eso viene desde hace algunos años con unos cambios muy pronunciados en cuanto a qué productos entran al mercado; la tendencia es hacia los caminos rápidos, Fast Track, los cuales resultan muy peligrosos en detrimento de la acumulación de evidencia por las vías normales”.
Frente al modelo regulatorio, el doctor Restrepo agrega: “si bien el sistema de registro de medicamentos en general, sean biológicos o de síntesis química, debería ser revisado y revaluado porque la tecnología de la que se dispone hoy es diferente a la de hace diez años, el modelo actual es el más apropiado para grandes poblaciones, como lo que sucede con el Covid-19, y en las actuales circunstancias creo que sí hay unos riesgos reales al utilizar vías rápidas. Esta carrera se debe a la magnitud del problema enfrentado, aunque el tema se ha magnificado por los medios de comunicación y por los indicadores utilizados para medir los efectos de la pandemia. Estamos en una situación difícil pero que es mucho mejor que en cualquier época de la historia, las probabilidades de enfrentar la enfermedad con éxito son mejores hoy que hace 100 años con la gripe española”.
Y es que la incertidumbre ante la inexistencia de una salida rápida y efectiva de la pandemia, ha llevado a una especie de contradicción entre los tiempos y métodos de la ciencia con los de la regulación el cual tiene un importante componente político con connotaciones internacionales, como lo describe Luis Guillermo Restrepo:
“Hay unas implicaciones políticas muy grandes por la forma en que los Estados Unidos conciben el desarrollo mundial y que va a tener consecuencias importantes, porque si bien la Covid-19 no ha cambiado el rumbo de la historia si la ha acelerado, y eso es aplicable al manejo farmacéutico. Un informe presentado al presidente Donald Trump en febrero de este año* le planteaba que la contribución que Estados Unidos le hace a la salud mundial, desde el punto de vista de ellos, es demasiado alta, y señala que el pueblo norteamericano está pagando desproporcionadamente por la innovación. La propuesta de los asesores es mantener la innovación pero lograr que haya una mejor distribución del pago del costo de la innovación especialmente en los países desarrollados que según ellos deberían pagar más por los medicamentos. Y acá a Colombia no le va bien ya que por pertenecer a la OCDE quedaremos incluidos en los países para la recuperación de esas inversiones, y no solo para el Covid-19, sino para todos los medicamentos”.
Lo más grave de cara a una muy probable y necesaria adquisición futura de medicamentos o vacunas por parte de nuestro país a los Estados Unidos es que según Restrepo nuestra dependencia de la industria farmacéutica norteamericana es absoluta hasta el punto de considerar que Colombia sí tiene un modelo de innovación, sin embargo este consiste en esperar que los Estados Unidos desarrollen toda la innovación farmacéutica y a cambo de eso, a través del sistema de salud, terminamos financiando no la salud de los colombianos, sino la innovación norteamericana en el sector farmacéutico. “Ese modelo se profundizará con la emergencia del Covid-19”.
A nivel global, y precisamente como consecuencia de la aceleración de la historia ocasionada por la pandemia, el mundo podría presenciar una etapa más aguda de la confrontación entre las dos tendencias que han marcado la discusión sobre los medicamentos en los años recientes. Por un lado la de considerar los medicamentos como un bien público, y por el otro el modelo que los incluye en una economía de la protección de la propiedad intelectual, que no es equivalente a una economía de mercadeo: “las reservas por propiedad intelectual hacen una intervención artificial del mercado porque suspende la competencia, supuestamente para arreglar asimetrías, pero en realidad, como casi todas las intervenciones, va en contra del libre comercio. Y acá tenemos dos modelos que han estado en una puja creciente que ha tenido como combustible las pandemias”. Explica Restrepo, quien además coloca ejemplos de situaciones anteriores: “el PIH también originado por un virus, es una pandemia, y alrededor del acceso a los antirretrovirales se dio una primera gran batalla en Suráfrica, por los mismos temas que se hablan ahora, cuanto costaba el desarrollo del medicamento y ponerlo a disposición de las personas y todo lo que eso implicaba. De ahí nació la declaración de Doha que es una intervención política frente a los Adpic, y no ha sido la última batalla, la AH1N1 sentó las bases para lo que se vive en estén momento porque allí también hubo una disputa en torno al Tamiflu que muchos países compraron en grandes cantidades y después lo tuvieron que descartar por dos razones, la pandemia no fue de las proporciones de la actual, pero además tampoco era una cura para el virus y no tenía la eficacia que se suponía aunque si tenía precios muy elevados”.
El panorama mediato mostraría para Restrepo una profundización del enfrentamiento entre Estados Unidos y China entorno al desarrollo de una vacuna, con un riesgo adicional, que estemos presenciando una la trampa de Tucídides “cuando una potencia va en declive y otra en ascenso, se generan tensiones que son la antesala de las guerras, y muchos ven en estos desencuentros los anuncios de un problema mucho más profundo, y acá el tema farmacéutico es muy importante dentro del rompecabezas porque Norteamérica tiene una alta dependencia de China en materias .primas,
*Ver informe completo en nuestra versión digital.I.
EL PULSO como un aporte a la buena calidad de la información en momentos de contingencia, pública y pone a disposición de toda la comunidad, los enlaces donde se pueden consultar de manera expedita todo lo relacionado con el Covid-19-
Tel: (4) 516 74 43
Cel: 3017547479
diana.arbelaez@sanvicentefundacion.com