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Hepatitis: el reto de la prevención, el diagnóstico y el tratamiento

Autor
Por: Yenny Escobar Álvarez
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La hepatitis se define como la inflamación del hígado, un proceso que ocurre cuando este órgano se lesiona o se infecta, afectando su funcionamiento normal. Generalmente, está asociada a infecciones virales, consumo excesivo de alcohol, uso de algunos fármacos o enfermedades autoinmunes.

Se trata de una enfermedad que se clasifica en distintos tipos, cada uno con formas de transmisión y evolución particulares:

  • Hepatitis A: se transmite principalmente por alimentos o agua contaminada. No suele volverse crónica.
  • Hepatitis B: se transmite por contacto con sangre o fluidos corporales infectados, incluyendo la transmisión de madre a hijo durante el parto. Puede convertirse en una infección crónica.
  • Hepatitis C: se transmite por exposición a sangre contaminada y también puede evolucionar a enfermedad crónica.
  • Hepatitis D: solo afecta a personas ya infectadas con hepatitis B y agrava su evolución.
  • Hepatitis E: se transmite por agua contaminada, especialmente en contextos con deficiencias de saneamiento.

Carga global de la enfermedad

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), las hepatitis virales representan una elevada carga de enfermedad y mortalidad a nivel mundial. Se estima que “el 57 % de los casos de cirrosis desarrollados por hepatitis y el 78 % de los casos de cáncer primario de hígado son debido a infecciones derivadas por el virus de hepatitis C y B”.

En este contexto, en 2010 la 63ª Asamblea Mundial de la Salud designó el 28 de julio como el Día Mundial contra la Hepatitis y solicitó una respuesta integral frente a la enfermedad. Desde entonces, la OPS y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han articulado esfuerzos para fortalecer la prevención, el diagnóstico temprano y el acceso al tratamiento.

El director general de la OMS, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, advertió que “cada 30 segundos, alguien muere de una enfermedad hepática grave o cáncer de hígado (vinculado a la hepatitis)”.

Según la OMS, las hepatitis B, C y D son las únicas que pueden evolucionar a infecciones crónicas que derivan en cirrosis, insuficiencia hepática o cáncer de hígado. Uno de los principales desafíos es que la mayoría de las personas desconoce su diagnóstico. En conjunto, estos virus afectan a más de 300 millones de personas en el mundo y causan más de 1.3 millones de muertes cada año.

Avances en hepatitis D

El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) clasificó recientemente la hepatitis D como cancerígena para los seres humanos, sumándose a las hepatitis B y C. Esta infección, que solo se presenta en personas con hepatitis B, se asocia a un riesgo de cáncer hepático entre dos y seis veces mayor frente a quienes solo padecen hepatitis B.

Esta reclasificación representa un avance importante en la sensibilización, el diagnóstico oportuno y el acceso a tratamientos. En este sentido, la doctora Meg Doherty, directora del Departamento de Ciencia para la Salud de la OMS, afirmó en 2024 que la organización publicó nuevas directrices para el diagnóstico oportuno de la hepatitis B y D.

Panorama epidemiológico en Colombia

En Colombia, la hepatitis viral continúa siendo un problema prioritario de salud pública. El aumento en los casos notificados en los últimos años no necesariamente refleja un incremento en la transmisión, sino una mayor capacidad diagnóstica, estrategias de búsqueda activa y el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica.

“Este incremento está asociado a estrategias de búsqueda activa de casos”, explicó el viceministro de Salud, Jaime Urrego.

Según el Ministerio de Salud, en 2022 se reportaron 2.622 casos de hepatitis B y 1.067 casos de hepatitis C. Para 2024, el total de casos notificados de hepatitis B y C fue de 2.375, lo que evidencia variaciones asociadas a consolidación y depuración de datos, más que a cambios abruptos en la transmisión.

Uno de los principales logros del país ha sido la incorporación de la vacuna contra la hepatitis B al Programa Ampliado de Inmunizaciones. Actualmente, la cobertura nacional se mantiene cercana al 89,4 %, aunque persiste el reto de alcanzar la meta del 95 %.

Sin embargo, el país aún enfrenta desafíos estructurales importantes: mejorar el diagnóstico oportuno debido al carácter asintomático de la enfermedad, alcanzar cobertura total de vacunación, reducir las desigualdades territoriales y fortalecer la educación en salud.

Tratamientos y respuesta del sistema de salud

El tratamiento de la hepatitis depende del tipo y de si la infección es aguda o crónica. En muchos casos, la hepatitis aguda puede resolverse de manera espontánea. En contraste, las formas crónicas requieren tratamientos farmacológicos prolongados e incluso, en etapas avanzadas, intervenciones especializadas.

A inicios de 2026, Colombia amplió el acceso a tratamientos para hepatitis C ante el incremento de casos. Esto quedó establecido en la Resolución 453 de 2026, mediante la cual se declaró de interés público la posibilidad de otorgar licencias obligatorias para medicamentos utilizados en su tratamiento.

En este contexto, las EPS deben garantizar el acceso a antivirales de acción directa, considerados la primera línea de tratamiento por la OMS y la OPS, así como por las guías clínicas nacionales.

La hepatitis sigue siendo una enfermedad silenciosa, pero su impacto ya no puede permanecer invisibilizado para el sistema de salud. La combinación de vacunación, tamizaje, educación y acceso efectivo al tratamiento será determinante para que Colombia avance hacia su eliminación como problema de salud pública en esta década.


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Autor

Andrea Ochoa Restrepo

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