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silletero - no fusiles

Emprendemos y Sorprendemos: cuando la rehabilitación abre caminos

Autor
Por: Andrea Ochoa Restrepo
andrea.ochoa@sanvicentefundacion.com

Jorge no puede ver la silleta que acaba de terminar. La toca, recorre sus formas y reconoce las flores. Durante un año la imaginó y, durante cuatro semanas, trabajó para convertir esa imagen en realidad.

La silleta está en medio de los productos que pacientes y cuidadores llevaron a la quinta edición de Emprendemos y Sorprendemos, la Feria de Talentos del Hospital San Vicente Fundación Medellín. Yo hice mi silleta con mucho amor. No la veo, pero llevo un año planeándola en mi cabeza, dice.

Alrededor hay cerámicas, productos elaborados con material reciclado y otros objetos hechos a mano. Cada uno tiene detrás una historia de enfermedad, discapacidad, cuidado o transformación.

La feria nació en 2022 como una iniciativa de Medicina Física y Rehabilitación, con la participación de Trabajo Social y Comunicaciones, a partir de la identificación de pacientes con talentos y emprendimientos que merecían ser visibilizados. Desde entonces, las tres áreas trabajan conjuntamente en su desarrollo, con el apoyo de otros actores de la institución.

Cinco versiones después, los participantes han generado más de $42 millones en ventas. Pero la cifra apenas cuenta una parte de lo que ocurre allí.

Encontrar un camino

El doctor Juan Carlos Parra, jefe de Medicina Física y Rehabilitación, recuerda que la iniciativa surgió al descubrir que algunos pacientes habían convertido sus habilidades en oportunidades. Había muchos pacientes que venían acá a Rehabilitación que tenían algunos talentos o habían desarrollado de pronto emprendimientos y que era importante visibilizar eso, mostrando el impacto que eso generaba, cuenta.

La primera feria reunió a pacientes de rehabilitación. Después llegaron personas de otros programas y cuidadores.

Entre ellos está Isabel Cristina Orozco, de El Carmen de Viboral. Perdió progresivamente la visión como consecuencia de un herpes ocular y, después de su proceso de rehabilitación, encontró en la cerámica un nuevo oficio.

Cuando llegó a la feria, apenas comenzaba a trabajar con algunas piezas. Hoy, sus productos han evolucionado y también su confianza. Año a año he evolucionado mucho y cada vez que he venido me he sentido muy acogida y siento que debo evolucionar más y traer cosas novedosas, dice.

Para Isabel, el acompañamiento del Hospital fue determinante: De parte de la Fundación, yo sentí mucho el apoyo. Son los que me han impulsado a enfocarme por este gremio. Ha sido muy bonito.

Y resume su experiencia: A través de la pérdida de la visión pude encontrar un gremio, un camino por donde ejercer y sentirme muy bien.

Cuando el cuidado también se convierte en oportunidad

La feria también abrió espacio para los cuidadores. Judy Franceli Ramírez Zapata, madre de Matías Nieto, paciente oncológico, comenzó a elaborar productos de porcelana y cerámica con material reciclado mientras acompañaba el tratamiento de su hijo.

Amo lo que hago y esto es una gran oportunidad porque va creciendo en redes, en contactos, todo eso. Realmente sí me ayuda mucho para uno estar en el mercado, para la renta, cuenta.

Con el tiempo, Matías también comenzó a participar, aportar ideas y revisar los productos.

Me decía: “Me da moral, hágale, que usted sí es capaz”. Y así lo fuimos involucrando.

Para Judy, emprender también significó recuperar la confianza: Es creer en uno mismo, tener fe, tener mucha paciencia y, aparte de esa… ese empuje y visionarse.

Más allá de la consulta

Durante la feria, pacientes y cuidadores dejan por un momento el rol de quienes reciben atención. Son creadores, vendedores y emprendedores. Muestran lo que saben hacer y cuentan cómo llegaron hasta allí.

Para Parra, ese es uno de los sentidos de la iniciativa: La feria se convierte en un reflejo de cómo las personas pueden superar una situación de salud y sobreponerse a ello y, a veces, eso se ha convertido en una oportunidad para empezar un proyecto.

Desde 2022, la Feria Emprendemos y Sorprendemos ha generado $42.061.590 en ventas acumuladas. En 2025 alcanzó $12.975.090. Algunos participantes incluso han comenzado a vincularse como proveedores para actividades del Hospital.

Pero hay historias que no caben en una cifra.

“La discapacidad la lleva la persona en la mente”

Daniel Emilio Muñoz Sánchez, paciente del Hospital desde niño, perdió la visión después de enfrentar complicaciones asociadas a su diabetes. La rehabilitación le permitió desarrollar nuevas habilidades y vincularse a la feria.

Su mensaje nace de la experiencia: Yo les recomiendo a todas aquellas personas que por X o Y motivos pierden la visión que no se entreguen al dolor. Después lo resume: La discapacidad la lleva la persona en la mente.

Y allí está Jorge, con su silleta. Hace siete años perdió la visión después de sufrir dos derrames cerebrales, según relata. Hoy viaja solo desde Copacabana hasta Medellín. El acompañamiento de todos los profesionales ha sido muy bueno. Tan bueno ha sido que ya soy una persona totalmente independiente.

La silleta comenzó mucho antes de existir físicamente. Primero estuvo en su cabeza. Durante un año la imaginó y después comenzó a construirla. Las flores fueron colocadas con ayuda de vecinos y personas de su comunidad.

Yo hice mi silleta con mucho amor. No la veo, pero llevo un año planeándola en mi cabeza.

Su esposa y su nieta también han sido parte del proceso. Sin el acompañamiento de mi esposa y mi nieta no hubiera sido capaz, porque me tratan como una persona normal, porque me hacen sentir que estoy vivo.

Jorge habla de su silleta y, en realidad, parece estar hablando de sí mismo: No importa la discapacidad que usted tenga, siempre se puede salir adelante y se puede cumplir los sueños. Nosotros también tenemos sueños, así no veamos nada.

Después dice: La vida no se acabó. Apenas comienza.

Después de la feria

Los puestos se desmontan, los productos se recogen y la feria termina. Pero los emprendimientos continúan. El reto ahora es crecer y encontrar nuevos escenarios. El propio éxito de la iniciativa plantea desafíos para un evento que se realiza dentro del hospital.

Nos sigue quedando esa sensación de que es rico poder tener más personas, dice Parra.

Si la feria continúa creciendo, reconoce, podría necesitar otro espacio: Si la proyección es crecer, seguramente tendrá que salir del Hospital.

Cinco versiones después, Emprendemos y Sorprendemos demuestra que una enfermedad o una discapacidad puede cambiar una vida, pero no necesariamente ponerle punto final.

Isabel encontró la cerámica. Judy convirtió el cuidado en una oportunidad para crear. Daniel decidió no entregarse al dolor. Y Jorge construyó una silleta que nunca pudo ver.

Quizás ese sea el verdadero sentido de la feria: descubrir que rehabilitar no siempre significa volver a hacer lo que se hacía antes.

A veces significa encontrar un nuevo camino.


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Andrea Ochoa Restrepo

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