Se conoce
como Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), a aquellas
cuyo principal mecanismo de transmisión es la relación
sexual con una persona infectada, durante la cual hay contacto
con sus secreciones. Las ITS han acompañado al hombre
desde su existencia, y a pesar de que se dispone de métodos
diagnósticos y tratamiento en muchos de los casos, la
mayoría siguen teniendo altas prevalencias.
Sin embargo, el hecho de ser de tan frecuente presentación
no ha motivado a los organismos del Estado, ni a los demás
actores del sistema de salud, ni a la comunidad misma, a realizar
acciones lo suficientemente agresivas, consistentes y eficaces,
que logren generar impactos significativos, y hoy tenemos que
evidenciar con tristeza y talvez con vergüenza, casos de
sífilis congénita casi a diario, por mencionar
solo un ejemplo.
La llegada de la infección por el Virus de la Inmunodeficiencia
Humana (VIH) traía detrás de su devastadora diseminación,
una esperanza implícita, y era que la gente generara
conciencia acerca del riesgo de adquirir una ITS y la forma
de prevenirla. Probablemente eso tuvo un efecto sutil en sus
comienzos, pero hoy esa esperada conciencia ni siquiera se puede
decir que existe para la tan temida infección por el
virus mencionado.
Y es tanto el olvido, que hace algún tiempo una persona
adulta del común comprendía lo que era una ITS
y sabía describir en sus palabras de qué se trataba,
y hablar de enfermedades venéreas era del
lenguaje cotidiano; sin embargo, hoy se encuentra con sorpresa
que muchas personas no tienen ni la más mínima
información acerca de algunas de estas enfermedades,
y con franqueza y tal vez con inocencia, cuando se les dice
que tiene un resultado positivo para la sífilis, preguntan:
¿Y eso qué es?
Desde la casa, los colegios, las instituciones de salud, hasta
los más altos organismos del Estado, tenemos que retomar
el tema de las ITS con un lenguaje cotidiano, tan cotidiano
como el tema de las relaciones sexuales, pues tienen una clara
relación causa-efecto. No podemos ocultar un problema
que presenta tan graves consecuencias en morbilidad, mortalidad,
calidad de vida, y porque no decirlo, en discriminación.
Estamos lejos de erradicar las ITS, e incluso algunas están
re-emergiendo, y más lejos estaremos si las seguimos
dejando en el olvido
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