 |
|
|
 |
En los 200 años del natalicio
de Darwin
La herencia del evolucionista
que quería ser clérigo
|
 |
| Hernando
Guzmán Paniagua - Periodista - elpulso@elhospital.org.co
|
|
 |
| Viajábamos
a bordo del Beagle, buque de guerra inglés, en calidad
de naturalistas, cuando nos impresionaron mucho ciertos hechos
observados en la distribución de los seres orgánicos
que habitan América del Sur, y en las relaciones geológicas
existentes entre los actuales habitantes de aquel continente
y sus antecesores. Estos hechos parecían arrojar luz
sobre el origen de las especies. |
|
Así empieza la Introducción
del libro cuyo título completo es El origen de
las especies mediante la selección natural o la conservación
de las razas favorecidas en la lucha por la vida. Ese
viaje de Charles Darwin (1809-1882), revolucionó la
biología, la antropología, la filosofía
y el pensamiento occidental. Los 1.250 ejemplares iniciales
de la obra se agotaron el primer día, aquel 24 de noviembre
de 1859, hace 150 años.
Nadie imaginó que ese muchacho que estudiaba para clérigo
en la Facultad de Estudios Cristianos de la Universidad de
Cambridge, más tarde diría: Al considerar
el origen de las especies, es totalmente comprensible que
un naturalista, reflexionando sobre las afinidades mutuas
de los seres orgánicos, sobre sus relaciones embriológicas,
su distribución geográfica, sucesión
geológica y otros hechos semejantes, llegue a la conclusión
de que las especies no han sido creadas independientemente,
sino que han descendido, como variedades, de otras especies.
El creacionismo contraataca
Al cabo de 200 años, Darwin y sus discípulos
ganan la partida en la palestra racional, pero los creacionistas
cabalgan de nuevo a bordo del "creacionismo científico".
En los años 20´s surgió en escuelas públicas
de Estados Unidos, una cruzada derechista contra la enseñanza
de la teoría de Darwin. Tennessee fue el primer Estado
en prohibirla en 1925; otros estados reclamaron, hasta judicialmente,
igualdad de enseñanza para ambas teorías, varios
textos de biología calificaron lo de Darwin como simple
teoría, otros negaron su validez científica,
cuestionaron los métodos y sostuvieron por ejemplo,
que no existe fósil alguno que muestre las formas transitorias
entre diferentes tipos de vida.
Más atrevidos, otros creacionistas endilgaron al darwinismo
la decadencia de la sociedad moderna, la promiscuidad, la
anticoncepción, las perversiones, el aborto, la pornografía,
y el auge del crimen. Sobre este fenómeno, el norteamericano
Brian Book, profesor del Instituto de Biología de la
Universidad de Antioquia, señaló: En el
debate histórico entre creacionismo y darwinismo, la
discusión actual es un fenómeno en Estados Unidos,
un síntoma del estado de su cultura y de religiones
fundamentalistas que interpretan literalmente de la Biblia.
Pero para un biólogo de hoy, es un debate ridículo,
sin sentido, que terminó antes del final del siglo
XIX. Un juez de Estados Unidos dijo hace poco sobre esta controversia,
que el 'creacionismo científico' se debe básicamente
a que la religión trata de oscurecer los hechos y pasar
por encima de la ciencia. Muchos biólogos son cristianos
y no tienen problema en seguir con su fe y con la teoría
evolucionista; el problema es cuando se fuerza a dictar la
cátedra de religión en nuestros colegios y universidades,
como si fuera ciencia.
|
 |
La tropa creacionista pisa fuerte
en Europa. En 2006, el viceministro de Educación de Polonia,
Miroslaw Orzechowski, tildó la evolución de mentira
y error legitimado como verdad absoluta, El predicador
islámico turco Harun Yahya, publicó en 2006 su
Atlas de la Creación, que en 772 páginas
intenta refutar el darwinismo, del cual duda 75% de los estudiantes
turcos de secundaria. Las autoridades educativas de Francia
consideran su libro más peligroso que el creacionismo
anglosajón, las de Suiza también lo repudian,
y la asociación Pro Génesis difunde allí
el dogma creacionista. Lo El Estado federado de Hesse (Alemania)
lo incorporó al pénsum de escuelas privadas, uno
de cada 5 alemanes rechaza la teoría darwiniana, según
Der Spiegel, y la Iglesia Ortodoxa Rusa apoyó demandas
contra el Estado, a favor de la versión bíblica.
|
Con todo, el Consejo
de Europa señaló que la ciencia y la religión
deben ser capaces de coexistir. La iglesia Católica
concilió en el asunto. El Papa Juan Pablo II en los 60
años de la Pontificia Academia de Ciencias, en 1996,
dijo: "Quisiera recordar las intenciones de mi predecesor
Pío XI, quien deseó rodearse de un selecto grupo
de académicos, confiando en ellos para informar a la
Santa Sede, con completa libertad, sobre los avances en investigación
científica y de esta forma ayudarlo en sus reflexiones.
Y confió en que seremos capaces de aprovechar los
frutos de un diálogo confiable entre la iglesia y la
ciencia". En este contexto, parecen de hoy estas palabras
dichas por Darwin hace casi dos siglos: Considerando la
ferocidad con que he sido tratado por los ortodoxos, parece
cómico que alguna vez pensara ser clérigo.
Por la coexistencia pacífica
Libia Restrepo, historiadora y profesora de la Universidad
Pontificia Bolivariana, sostuvo que el evolucionismo ha
sido despojado de los significados que le dio Darwin. Hoy se
lo toma como perfeccionamiento, no como transformación
o mutación: cómo las especies pasan por un proceso
de selección natural, donde el más fuerte es el
que sobrevive. La primera conmoción surge cuando muestra
que los animales no fueron creados por Dios en el Paraíso
de una vez y para siempre. Cuando se plantea toda esa taxonomía
de las especies, desde el surgimiento de la botánica
hasta la historia natural de hoy, una organización del
mundo vivo en especies, clases, familias, órdenes, etc.,
hay que poner al hombre en algún lugar, pero al meterlo
en una taxonomía, se le resta la parte de Adán
creado de la tierra por un soplo divino, y se lo ve con los
ojos de la racionalidad, talvez como primate, pero también
como mamífero vertebrado que se puso de pie. ¿Dónde
radica esa criatura de Dios? ¿En un cuadro con las demás
especies? Es reconocer su origen animal y no divino; así
empieza la disputa creacionistas vs. evolucionistas. |
|
La fe es
una luz que ha de percibirse con los ojos cerrados;
la razón es otra luz, que sólo se percibe con
los ojos abiertos.
Hay dos maneras de ilustrarse: creyendo o raciocinando;
el primer procedimiento es más seguro y sencillo porque
no
exige estudio ni pruebas. La fe es una creencia sentida,
la ciencia debe ser una creencia demostrada.
La fe exalta la imaginación; la verdadera ciencia ilustra
y fortifica el juicio. Donde comienza la fe acaba la ciencia,
y...
cada uno puede ser dichoso a su manera.
Olayo Díaz Giménez, científico
español del siglo XIX.
|
Y anotó: En esto, la
ciencia no es fundamentalista, su razón de ser es la
investigación constante; hace tiempo los científicos
saben que en ciencia hay verdades con minúscula, transitorias,
lo que no sucede con el fundamentalismo religioso, donde la
verdad es única e inamovible, absoluta; pero cuando una
teoría se vuelve verdad absoluta y fundamental deja de
ser ciencia, deviene en teología o ideología científica.
De hecho, el darwinismo tiene esta posibilidad, al generar la
'eugenesia': 'el bien nacer', (segunda mitad del siglo XIX y
primera del XX), con efectos desastrosos, que pese a tener filiación
en su teoría con el darwinismo, considera a partir de
la sobrevida de las especies más fuertes, que la raza
blanca es superior, la más adaptable, creativa e inteligente.
Así, con humanos 'superiores', que logran procesos de
adaptación a través de la inteligencia, asociados
con el desarrollo tecnológico y con formas de gobierno
que se suponen superiores, se abre incluso la posibilidad de
eliminación de otras etnias humanas. Si uno habla desde
la fe, es fácil ubicarse en el Génesis; en términos
científicos, la antropología filosófica
ayuda a comprender la ciencia como proceso que permite abarcar
la naturaleza, desde otras perspectivas que no necesariamente
tienen que reñir. Asimov, en su relato científico
Los lagartos terribles, demuestra cómo el hombre evolucionó
hasta convertirse en Homo Sapiens partiendo del tiranosaurio.
A la luz de un conocimiento flexible, abierto, es posible pues,
conciliar las dos formas explicativas.
José Andrés Quintero, profesor de la Facultad
de Teología, Filosofía y Humanidades de la misma
universidad, se apoyó en Ernesto Sábato: En
Hombres en granate, él dice que un científico
no toma nunca los resultados de sus investigaciones como verdades
absolutas, pues desde el momento de divulgarlas, son susceptibles
de discusión. En cambio, el 'cientista' deja sentadas
conclusiones científicas, no como una verdad sino como
'la verdad'. Hay quienes oyen la palabra evolucionismo y se
les paran los pelos de la nuca; yo, por ejemplo, he tenido estudiantes
de humanismo que son ateos evangelizadores: para ellos, si no
hay una prueba científica, Dios no existe y nadie debería
creer en Él. Isaac Asimov, en su cuento ¿Cómo
ocurrió? sitúa esa diferencia entre creacionismo
y evolucionismo más que todo en formas de lenguaje o
de escritura. No hay razón para que un positivista fundamentalista
reclame a la Biblia el lenguaje de la explicación científica,
pues en el momento de escribir el Génesis, por ejemplo,
esa no era la mentalidad. La palabra mito, que entendemos como
lo contrario a la verdad, es una noción equívoca,
herencia del siglo XVIII. Mito tiene raíz en musa : lo
inefable, lo que no se puede decir.
Quintero citó el episodio de Gargantúa y Pantagruel,
de Rabelais: El nacer de Gargantúa por la oreja
de su madre, mientras ella come mondongo o sopa de callos, se
explica en términos de 'si no crees en esto, hay que
ponerle fe', así como Dionisos nace del muslo de Zeus,
Afrodita de la cabeza de Zeus y Cristo camina sobre las aguas.
Yo no podría asumir una posición radical ante
lo uno o lo otro, son condiciones de lenguaje. El mismo lenguaje
científico, como señala Wittgenstein, se basa
también en la creencia, lo que se da por sentado como
ley, como un universal que todo el mundo acepte sin discutirlo,
es porque se le pone fe. Eso forma parte de la vulgarización
de ciertos resultados científicos tomados como a prioris
fundamentales, con pretensión de indiscutibles.
Por su parte, el psicólogo Carlos Andrés Naranjo
Sierra remarcó la vigencia de la selección natural:
No es gratuito que pensemos como pensamos y que actuemos
como actuamos. En realidad, parte muy importante de las decisiones
que tomamos todos los días, no sólo nosotros sino
también otros animales, está guiada por algoritmos
cerebrales de origen primitivo... (...) El modelo darwiniano
de la evolución vuelve hoy, a 200 años del natalicio
de Darwin, a las ciencias humanas después de un largo
período de olvido en el que se creían ya agotadas
sus explicaciones e implicaciones, para tratar de aportar un
nuevo punto de vista sobre el hombre y su mente.
En gracia de discusión, así el mico y el hombre
sean parientes más cercanos de lo que parecen, también
lo son en cierta medida la fe y la razón. Y podemos concluir,
con Olayo Díaz Giménez, científico español
del siglo XIX: La fe es una luz que ha de percibirse con
los ojos cerrados; la razón es otra luz, que sólo
se percibe con los ojos abiertos. Hay dos maneras de ilustrarse:
creyendo o raciocinando; el primer procedimiento es más
seguro y sencillo porque no exige estudio ni pruebas. La fe
es una creencia sentida, la ciencia debe ser una creencia demostrada.
La fe exalta la imaginación; la verdadera ciencia ilustra
y fortifica el juicio. Donde comienza la fe acaba la ciencia,
y... cada uno puede ser dichoso a su manera . |
| |
| Ocioso
lector |
El origen
de las especies
(fragmentos finales del libro de Darwin)

|
 |
Cuando considero
a todos los seres no como creaciones especiales, sino como los
descendentes directos de unos pocos seres que vivieron mucho
antes de que se depositara el primer yacimiento del sistema
cámbrico, se ennoblecen a mis ojos...
|
|
Como todas las formas orgánicas vivas son descendentes
directos de las que vivieron mucho antes de la época
cámbrica, podemos estar seguros de que la sucesión
ordinaria por generación no se ha interrumpido ni una
sola vez, y que ningún cataclismo ha asolado la Tierra
entera. De ahí que podamos contemplar con cierta confianza
un futuro seguro y de gran duración. Y como sea que
la selección natural trabaja únicamente por
y para el bien de cada ser, todos los dones corporales y mentales
tenderán a avanzar hacia la perfección.
Es interesante contemplar un ribazo enmarañado,
revestido de muchas plantas de muchas clases, con aves cantando
en los matorrales, con varios insectos que revolotean en torno
y con gusanos que se arrastran por entre la tierra húmeda;
y reflexionar que estas formas primorosamente construidas,
tan diferentes entre sí y que dependen unas de otras
de manera tan compleja, han sido todas producidas por leyes
que actúan en nuestro derredor... (...) Así,
de la guerra de la naturaleza, del hambre y de la muerte,
se sigue de modo natural el objeto más excelso que
somos capaces de concebir, es decir, la producción
de los animales superiores. Hay grandeza en esta concepción
de que la vida, con sus diversas facultades, fue originariamente
alentada por el Creador en unas pocas formas o en una sola;
y que, mientras este planeta ha ido girando según la
ley constante de la gravitación, a partir de un comienzo
tan sencillo, se desarrollaron y están evolucionando
infinitas formas, cada vez más bellas y maravillosas.
|
|
 |
|
|
|