MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 8    NO 99  DICIEMBRE DEL AÑO 2006    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

Red pública puede ser el
costo de la universalización
Juan Carlos Arboleda Z. elpulso@elhospital.org.co
La principal meta del gobierno nacional en salud es alcanzar la cobertura universal en aseguramiento en 2010, luego de la imposibilidad de cumplir la Ley 100/93 que la contemplaba para el año 2001. Sin embargo, pareciera que la tarea está siendo abordada sin los análisis que garanticen resultados positivos y sin coletazos que afecten sectores del sector salud, como por ejemplo lo que puede suceder con la red pública hospitalaria que podría quedarse sin parte importante de sus recursos al lograrse la universalización.

Aritmética simple

Al alcanzar un municipio la cobertura universal, los recursos para atención de personas desvinculadas del sistema de salud en los hospitales desaparecen, por cuanto todos sus habitantes están asegurados.
Para el gobierno el asunto es de una lógica contundente, como lo explican funcionarios de Planeación Nacional: Al alcanzar un municipio la cobertura universal, los recursos para atención de los que la Ley 100 erráticamente llamaba “vinculados” desaparecen en los hospitales, por cuanto toda la población pobre y vulnerable estaría cobijada por el régimen subsidiado. En plata blanca, si un ente territorial alcanza la cobertura universal, se terminan los recursos que recibía por transferencias del Sistema General de Participaciones -SGP- para atención de servicios en lo cubierto por subsidio a la oferta (o en buen cristiano, esos mismos “vinculados”) y se queda sin financiación la contratación de los entes territoriales con los hospitales públicos. Y cuando se recuerdan los componentes de salud no cubiertos por el POS-S, vuelve la lógica: lo cubren los departamentos con rentas cedidas y con el porcentaje diferencial que ordena el decreto 1061 /06 para esos casos. ¿Y los subsidios parciales? Allí Planeación Nacional invita a observar la integridad de la medida, por cuanto en el proyecto de reforma a Ley 100 del gobierno este subsidio desaparece y progresivamente se lleva a la población a subsidio pleno.
Pero el asunto no es tan sencillo: El efecto financiero de la universalización cambiará el flujo de los recursos y las franjas de financiación de cada uno de los actores. Actualmente el SGP destina $1 billón y medio para el subsidio a la oferta, que se utiliza en pagos de los entes territoriales a los hospitales por servicios no POS o atención a usuarios no afiliados; al aumentar el aseguramiento, los entes territoriales no contarán con esos dineros que pasarán a las ARS, lo que para muchos es proporcionar más utilidades a la intermediación. El otro problema surge por cuanto la cobertura universal es aumento del aseguramiento, más no implica mayor acceso a servicios de salud ni garantías de calidad y mucho menos equidad, ya que los contenidos del POS no han sido igualados, los subsidios parciales subsisten y la crisis de los hospitales públicos no se soluciona.
“La cobertura universal generará transformación de recursos de subsidio a la oferta para subsidio a la demanda, y esa transformación quita recursos a la red pública hospitalaria, que en los municipios más alejados no es viable porque debe estar abierta 24 horas con servicios no rentables. La transformación sume a la red pública en la crisis, y si le sumamos que se entrega un POS-S menor y subsidios parciales, la población prácticamente no tendrá acceso a servicios de primer nivel -que es donde se solucionan la mayoría de las patologías-, y en última instancia continuará siendo atendida por la red pública. Para mí no deja de ser un sofisma de distracción la ampliación de cobertura: una cobertura universal con subsidios parciales, no es real”, expresó el doctor José Darío Rojas, presidente de la Junta directiva de Acesi (Asociación Colombiana de Empresas Sociales del Estado y Hospitales Públicos).
Una teoría superada por el mercado
Según proyecciones financieras, la cobertura universal puede conseguirse; sin embargo, para algunos analistas como el doctor Iván Jaramillo, es necesario mirar que garantice la accesibilidad, la calidad y permita la financiación de los hospitales, situación no muy clara con el simple hecho de alcanzar una cobertura plena: “Para que los hospitales públicos sean viables se requiere que el subsidio de la oferta se mantenga aunque en proporciones menores -porque siempre existirán servicios no cubiertos por el pago que se obtiene por demanda- para garantizar la viabilidad de los hospitales públicos; habría que establecer normas claras que obliguen a las ARS a pagar por anticipado y no sólo cuando los contratos son por capitación, sino que paguen por anticipado en doceavas por lo menos el 50% de los gastos estimados en la contratación”.
“La conversión de recursos por transformación de
oferta a demanda, puede disminuir hasta en un 60%”.
Julio A. Rincón, director Cosesam.
Plantear que los recursos que la red pública dejará de recibir por las transferencias serán reemplazados por la contratación no es un proceso fácil, primero porque la contratación de las aseguradoras no va a ser completamente con la red pública, y más cuando la experiencia muestra que en los últimos 5 años esta relación tiende a disminuir, debido al incremento de la integración vertical, según señala el doctor José Darío Rojas; y segundo, por la mora en el pago de la cartera: “Nada se gana un hospital con vender una gran cantidad de servicios con una mora de 180 días o más, como se vive en la práctica, lo que indica que ese argumento no deja de ser otro sofisma de distracción”, agregó.
La conversión de recursos por transformación de oferta a demanda, como lo señala el doctor Julio Alberto Rincón, director ejecutivo de Cosesam, puede disminuir hasta en un 60%: ”Lo que pagan los municipios no lo van a pagar las ARS; por cada peso que se transforma, los hospitales reciben entre 40 y 60 centavos, y reducir los costos es muy difícil puesto que son muy fijos y los variables pueden ser un 20%, aumentando el déficit con la transformación de recursos. ¿Cómo van los hospitales a financiar el hueco?”.
¿Y lo no cubierto por el POS?
Si bien el Ministerio cedió en la posición de transformar casi el 100% de los recursos de oferta y ahora acepta la necesidad de dejar un porcentaje para acciones no POS, ello podría no ser suficiente, ya que la Ley 715 estableció que se mantendría un 12% de lo pagado por un ciudadano no afiliado; el problema es que ese porcentaje es inferior a lo calculado, que según el doctor Julio Rincón es entre un 30 y 35% lo que realmente costaría lo no POS frente a la Unidad de Pago por Capitación (UPC). Como están planteadas las cosas, el SGP transformaría $500.000 millones de oferta a demanda de hoy a 2010 y quedaría $1 billón permanente para la oferta; además de esto, los entes territoriales reducirían sus ingresos por rentas cedidas, ya que en el último proyecto de reforma a la Ley 100 se reducen estos recursos para financiar régimen subsidiado hasta en un 50%. Estos dineros son los que hoy costean segundo, tercero y cuarto nivel de atención, o sea precisamente lo no POS, situación que el doctor Rincón ve como un golpe muy duro para el sistema y disminuye la capacidad de atención de los departamentos.
Para los departamentos el asunto es de completa falta de recursos; el gobernador de Caldas, Emilio Echeverri Mejía, señala como buscando la universalización han transformado $14.000 millones de los $18.000 millones que reciben por transferencias para salud, aún faltan 100.000 personas por afiliar al régimen subsidiado y los $4.000 millones restantes se destinan para atender responsabilidades crecientes en segundo y tercer nivel: “Tenemos una responsabilidad ilimitada creciente y estoy preocupado por el incremento de personas reclamando servicios no POS y por períodos de carencias que también hay que financiarlos con los mismos $4.000 millones; hay una sobre-demanda de segundo y tercer nivel como aspiración natural de las personas, que calculamos en un sobre-costo de un 20%, o sea que es urgente tener recursos extras”.
Y es que un efecto colateral que trajo la ampliación de cobertura, como explica el doctor Luis Alberto Martínez, director del Hospital de Andes, es un incremento considerable de las consultas: “Un carnet en la mano da el derecho a acceder a los servicios de salud: la gente consulta más y se detectan cargas de enfermedad que venían rezagadas, en muchos casos necesita segundo y tercer nivel; y si la patología no le compete a la ARS sino al departamento, resulta que éste tiene disminuidos los recursos por el esfuerzo para ampliar cobertura y por tanto hay menos contratación, el paciente no encuentra atención y sigue consultando reiteradamente en el primer nivel, desgastando la UPC; por ejemplo, de 1.300 remisiones hechas este año por nosotros a segundo y tercer nivel, apenas a 700 se les ha asignado cita. Sin equidad entre los planes de beneficios y con actividades compartidas entre aseguradoras y entes territoriales, no se logra cobertura universal...
Otras voces
La preocupación en los entes territoriales crece a medida que se tramita en el Congreso de la República la ley de transferencias; en el departamento de Risaralda, de aprobarse la ley, se dejarían de recibir $4.000 millones para salud, y la reflexión que plantea el secretario departamental de Salud, doctor Uriel Escobar, es que de alcanzarse la universalización los recursos de oferta se supeditan a la demanda, pero con la mayoría de las intervenciones no contempladas en el POS-S, como salud mental, ¿cómo van a sobrevivir las instituciones?. “Cada vez la situación es más compleja, hemos planteado en la reunión de secretarios de salud de todo el país que el gobierno debe pronunciarse y decir como vamos a sobrevivir en el sistema si los recursos siguen disminuyendo”, afirmó.
Al apostarle a la universalización, es necesaria la precaución de garantizar los recursos para los servicios no cubiertos por el POS, pero además garantizar que la Política nacional de prestación de servicios de salud se implemente, considerando que en ella están formulados los principios que permitirían que los prestadores avancen; así lo sostiene el ex secretario de Salud de Bogotá, José Fernando Cardona. Y el actual secretario de salud en el Distrito Capital, Héctor Zambrano, menciona que hay mecanismos planteados al gobierno nacional, como permitir que ciertos entes territoriales con acompañamiento del Ministerio de la Protección Social o del Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud puedan manejar el régimen subsidiado y contraten con la red pública hospitalaria, y así evitar que las ARS contraten solo lo mínimo necesario.
Quedan entonces sobre el tapete, estas inquietudes acerca del futuro de la red pública hospitalaria en un escenario de universalización de la cobertura en aseguramiento.
 
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