Los
residentes son médicos generales que realizaron un servicio
social obligatorio y que luego de exámenes y pruebas
ingresaron a una especialidad, la cual es de dedicación
exclusiva y tiempo completo, con duración de 3 ó
4 años. En Colombia este grupo abarca un número
de personas cercano a las 3.500, y son ellas quienes guiados
por sus profesores prestan asistencia en todos los hospitales
que tienen convenios docente-asistenciales, tanto públicos
como privados. Pese a la importancia del servicio que prestan
a la salud pública y privada, los residentes, especialmente
los de las instituciones públicas, tienden a convertirse
en una especie en vía de extinción, debido a las
múltiples afugias económicas que deben superar
para realizar sus estudios, ya que el apoyo económico
estatal para ellos es mínimo, y en el caso de algunos,
inexistente.
Cabe anotar que a diferencia de los demás profesionales,
los médicos deben dedicar a sus especializaciones tiempo
completo, ya que estas comprenden la formación académica
y la práctica, siendo ésta última la asistencia
a los hospitales que antes mencionábamos, la cual los
obliga a cumplir turnos como cualquier médico vinculado
a las instituciones hospitalarias, con la diferencia de que
los residentes no reciben salario ni pago de prestaciones. Como
apoyo a su labor, en 1995 se aprobó la implementación
de un programa denominado Beca-crédito, manejado por
el Icetex y el entonces Ministerio de Salud, con el cual se
destinaba una cifra de dos salarios mínimos mensuales
a cada residente. Cuando se aprobó este decreto existían
2.283 residentes en el país, y a todos se les otorgó
Beca-crédito. Con el correr del tiempo aumentó
el número de residentes, por mala planificación
de las entidades encargadas de regular no solo el número
de residentes, sino también el número de facultades
de medicina del país.
Actualmente son cerca de 3.500, y solo 1.552 tienen Beca crédito.
Esto, además, se debe al poco interés con que
se ha manejado el programa, ya que no se han hecho los esfuerzos
necesarios por parte de Icetex y el Ministerio de Salud, hoy
Ministerio de la Protección Social, para que los recursos
sean los adecuados teniendo en cuenta el numero de residentes
y el aumento anual del salario mínimo.
Con el paso de los años el problema ha venido creciendo,
y para el año 2003 existían dos grupos de residentes
en todo el país que no habían sido convocados
a participar en la Beca-crédito: estamos hablando de
casi 1.600 médicos en especialización, que no
tienen otra fuente de ingresos para subsistir mientras adelantan
sus estudios. Además, existen residentes que están
dentro del programa y no reciben la Beca-crédito, y a
los que se les paga, pero se les ha llegado a entregar con atrasos
hasta de 12 meses.
Pequeñas soluciones
Sabrina Gallego, actual presidenta de ANIR (Asociación
Nacional de Internos y Residentes) piensa que aunque se han
dado en los últimos meses soluciones a través
del Senado de la República, aún la situación
es demasiado complicada para los residentes: Gracias a
la gestión de ANIR y al apoyo de los senadores Bernardo
Alejandro Guerra y Dilian Francisca Toro, y el representante
a la Cámara por Antioquia Carlos Ignacio Cuervo, se creó
una mesa de trabajo conformada por representantes de ANIR y
del Ministerio de la Protección Social, gracias a cuya
gestión se logró modificar el artículo
1038 de la Ley 100; de este modo se reglamentó una adición
presupuestal de $5.000 millones y se logró disponer de
los recursos del Ministerio de la Protección Social que
estaban congelados, ya que el Icetex no contaba con el 50% del
dinero que, por ley, le correspondía aportar al programa.
De este modo, fueron convocados 900 residentes de los casi 1.800
que estaban a la espera y se pusieron al día los pagos
de los residentes que ya eran beneficiarios de la Beca-crédito.
Los 900 residentes convocados a la beca-crédito fueron
seleccionados por la mesa de trabajo de ANIR y el Ministerio
de la Protección Social, de acuerdo con el lugar donde
había realizado el rural, su situación económica,
el estrato al que pertenecen y si prestan sus servicios en hospitales
públicos o privados.
En desventaja
Meisser López Córdoba, miembro de la junta directiva
de ANIR Antioquia, dice que Colombia es el país en el
que menos se presta atención a la formación de
recurso humano especializado en medicina, sin tener en cuenta
que, con esta actitud, se está actuando en contra del
mejoramiento de la atención en salud para todos los colombianos.
Colombia, comparada con los demás países del mundo,
incluidos los que están en vía de desarrollo en
la propia América Latina, es el país que paga
menos a sus residentes de medicina y a la vez, el que menos
garantías y respaldo les ofrece en contraprestación
al importante servicio que ellos prestan en la red hospitalaria
nacional.
En el caso de los países en vía de desarrollo,
Uruguay paga a sus residentes en cualquier especialidad como
mínimo US$1.000 dólares mensuales, además
de la seguridad social. Brasil tiene un promedio de US$2.000
dólares mensuales de pago a los residentes, adicionales
a la seguridad social. Colombia paga $US657 dólares trimestrales
a sus residentes de medicina y no subsidia su seguridad social.
Los países desarrollados, como es obvio, tienen mayores
rubros para dedicarlos al pago de los residentes. En el caso
de Estados Unidos, por ejemplo, los estados más pobres
pagan a sus residentes un promedio de US$24.000 dólares
anuales y los más ricos tienen un promedio de $US48.000
dólares anuales, además de la seguridad social,
el subsidio para materiales (libros, revistas etc.) y asistencia
a eventos académicos.
A pesar de la dura comparación, las directivas de ANIR
no se desaniman y seguirán trabajando para conseguir
mejoras en la situación de los residentes colombianos,
que a futuro esperan tener como mínimo, el pago oportuno
de sus giros, la posibilidad de contar con seguridad social
(afiliación a Administradora de Riesgos Profesionales
-ARP- y a Empresa Promotora de Salud -EPS-), subsidio a la póliza
de responsabilidad civil y un reajuste a la asignación
actual de las mesadas.
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