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En el Hospital Universitario San Vicente
de Paúl de Medellín
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Se
confirma validez del método
para trasplantes en vía aérea
Olga
Lucia Muñoz López - Periodista elpulso@elhospital.org.co |
Martín Alonso Gaviria, José
Norbey Zuleta y Fernando Escalante, se han constituido en una
luz de esperanza para aquellas personas que en el mundo hayan
perdido la mayor parte de su laringe o de su tráquea
por un trauma o una estenosis (cierre del órgano por
una quemadura, una entubación o por tumores). Un trasplante
del órgano perdido, les ha permitido poder hablar, respirar
y comer normalmente.
Foto Eliana Echeverri |
Martín Alonso Gaviria, José Norbey Zuleta Jaramillo
y Fernando Escalante, ya ocupan un lugar en la historia de la
medicina colombiana y del mundo: ellos son las tres personas
que prueban que sí se pueden recuperar las funciones
perdidas de la laringe y de la tráquea, gracias al método
y los protocolos acondicionados por el Grupo de Trasplantes
de Vía Aérea del Hospital Universitario San Vicente
de Paúl y la Universidad de Antioquia, luego de más
de 7 años de investigación.
Su progresivo proceso de recuperación de las funciones
de hablar, respirar y comer normalmente luego de someterse a
un trasplante de laringe o de tráquea, le ha demostrado
al mundo que médicos colombianos descubrieron el método
efectivo para realizar este tipo de procedimientos, una búsqueda
que venían haciendo grupos de trasplantes en todo el
planeta desde hace varios años.
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El doctor Marshall Strome marcó la pauta el 4 de enero
en la Clínica Cleveland de Estados Unidos, cuando coordinó
el primer trasplante completo de laringe a Timothy Heidler,
quién había perdido sus cuerdas vocales 23 años
antes en un accidente de motocicleta y que durante 20 años
debió comunicarse con un aparato electrónico.
Pero fue el cirujano colombiano de cabeza y cuello, Luis Fernando
Tintinago, quién primero en Bogotá y luego en
Medellín, coordinó la labor de un equipo multidisciplinario
en el desarrollo del método para trasplantar con éxito
laringes y tráqueas.
El método
Las investigaciones de este equipo permitieron establecer varios
parámetros: primero, que la mejor opción para
reconstruir más del 60% de estos órganos (laringe
o tráquea), es la realización de un trasplante
vascularizado completo de los mismos, nutrido con arterias,
drenado con venas, y con nervios y grandes pedículos
vasculares que conserven los sistemas autonómicos del
organismos en su sitio, de manera que les permitan recuperar
movimiento y sensibilidad. De no ser así, simplemente
constituiría un injerto o una prótesis biológica
como otras que se han realizado en el mundo y que hasta ahora
no han demostrado efectividad ni funcionalidad.
Segundo: Que es esencial aplicar radioterapia al órgano
que se va a trasplantar, para disminuir la carga antigénica
y generar menos rechazo. Y tercero, que según se descubrió
en el último trasplante de tráquea, se puede aplicar
una nueva terapia inmunosupresora para evitar el rechazo, con
un solo medicamento, el cual es menos tóxico, necesita
menor cantidad y tiene menos efectos secundarios.
La cirugía del trasplante dura alrededor de 15 horas,
pero el procedimiento completo a partir del momento en que se
extrae la laringe o la tráquea del donante, demanda unas
23 horas de trabajo continuo de los especialistas que intervienen
sucesivamente según sea su papel en el proceso, siempre
bajo la coordinación del doctor Tintinago.
El trasplante consiste en un reemplazo de una laringe o una
tráquea mala por una buena completa, que se obtiene de
donante cadavérico, y que debe tener muy buenas condiciones
y mucha vitalidad en sus órganos y tejidos; luego de
la extracción se debe enfriar para preservar vasos y
nervios, y se procede a una cirugía de banco, para pulirle
todos los extremos y cortes, y luego enviar el órgano
a radioterapia.
Después se retira la tráquea o laringe enferma
al paciente receptor, se disecan los vasos, se cuidan los nervios
y se hace una intubación especial, momento en el cual
los anestesiólogos juegan un papel esencial, porque tienen
que trabajar con una vía aérea que se está
perdiendo. Luego se reemplaza completamente la tráquea
o laringe, conservando cuidadosamente arterias, venas y nervios.
Primer trasplante de laringe del Grupo de Vía Aérea
El 11 de julio de 2002, Martín Alonso Gaviria, un entrenador
de caballos de 41 años, se convirtió en el receptor
del primer trasplante de laringe en Colombia y el segundo del
mundo, después de Thimoty Heidler, con la diferencia
de que la revascularización completa de vasos y nervios
le devolvió movilidad que en el primer trasplante no
se había logrado, y que recuperó funciones de
hablar, respirar y comer normalmente en mucho menos tiempo.
Luego de más de un año del trasplante, éste
ha funcionado a cabalidad y solo generó un rechazo a
raíz de la suspensión del medicamento inmunosupresor,
la ciclosporina, porque los vacíos de la seguridad social
en Colombia hicieron que su aseguradora le suspendiera el suministro
de la misma y por poco le hiciera perder un órgano recuperado
después de un trauma accidental con arma de fuego.
Dos trasplantes de tráquea
José Norbey Zuleta Jaramillo, un campesino aserrador
de 18 años del municipio de Ituango, norte de Antioquia,
recibió el pasado 16 de julio el segundo trasplante vascularizado
completo de tráquea del mundo, luego de haber estado
en coma profundo con un daño axonal difuso y de haber
perdido irreparablemente el 80% de su tráquea en su proceso
de intubación. Este joven había sufrido un trauma
cráneoencefálico el 30 de enero de 2002 a causa
del golpe recibido en la cabeza por un árbol que estaba
derribando; el 6 de febrero de 2002 se le practicó en
el Hospital San Vicente una traqueostomía para que pudiera
respirar, ya que se estaba asfixiando, y desde entonces fue
internado en el Hospital en 7 oportunidades por asfixia y para
rehabilitación física.
El pasado 2 de julio reingresó por dificultad respiratoria
severa y su estado crítico obligó a que se le
realizara el trasplante para salvarle la vida; luego de más
de 2 meses, ha evolucionado satisfactoriamente y la tráquea
se ha integrado en un 100% sin rechazo, lo que demuestra que
el esquema inmunosupresor con un solo medicamento ha sido suficiente.
Pero lo más importante, es la recuperación de
sus funciones: come sólidos, bebe líquidos, habla
bien y respira sin traqueostomía; ahora solo necesita
que la seguridad social no le suspenda su medicamento inmunosupresor
y que la sociedad le brinde su apoyo para encontrar una fuente
de subsistencia en Medellín, ya que no puede regresar
a su municipio de origen porque su familia vendió su
tierra, su casa y casi todo lo que tenía para costearle
la atención de la enfermedad en estos dos últimos
años, aunque el trasplante se logró mediante tutela
a la Dirección Seccional de Salud de Antioquia.
Vale recordar que el primer paciente trasplantado de tráquea
por el Grupo de Vía Aérea, un campesino de 21
años, Adrián Patiño, fue intervenido el
29 de octubre de 2002, en el primer trasplante vascularizado
completo del mundo en un arduo trabajo de 36 horas; una vez
terminada la operación, el paciente comenzó a
hablar y a respirar normalmente, con su nueva tráquea,
sin aditamento artificial, y a las 48 horas, la permeabilidad
de la tráquea era evidente y demostró científicamente
el éxito del procedimiento. Sin embargo, la reactivación
de una isquemia cerebral secundaria a una vasculitis cerebral
que tenía como enfermedad de base, le produjo la muerte.
La necropsia demostró que su fallecimiento no se había
producido por algún problema derivado del trasplante,
ya que hasta el último momento éste funcionó
a la perfección y no generó rechazo ni necrosis;
a pesar del inmenso dolor por la muerte del joven, el Grupo
de Trasplantes de Vía Aérea decidió continuar
su trabajo, con el ánimo de dar a otros pacientes la
oportunidad brindada a Adrián, y que ahora se demuestra
en la recuperación de José Norbey Zuleta.
Trasplante de laringe por tumor
Fernando Escalante, un arquitecto y pianista de 58 años,
es el segundo trasplantado de laringe por el Grupo de Vía
Aérea, pero esta vez ante la necesidad de eliminar un
tumor de gran tamaño que le impedía respirar.
Después de haber hecho el primer trasplante de laringe
y el primer y segundo de tráquea, y de realizar algunas
pruebas en laboratorio y consultas con otros grupos de trasplantes,
particularmente de las universidades de Pitts-burg (EU) y Barcelona
(España), se disminuyó el esquema inmunosupresor
y se descubrió una forma de manipular la laringe, para
que el paciente pudiera recuperar la voz más rápidamente.
El segundo trasplante de laringe se realizó el pasado
6 de septiembre, en una cirugía de 20 horas y un procedimiento
de 27, muy delicado y de alta ingeniería,
porque debieron pegarse muchos vasos y estructuras; las primeras
pruebas muestran una gran vitalidad de la laringe, lo cual corrobora
que este es un método óptimo para este trasplante.
También se aplicó un nuevo procedimiento llamado
tiroplastia o implantación de placas de titanio,
que permite que las cuerdas vocales permanezcan en una posición
que facilite al paciente hablar con mejor calidad de voz, mucho
más temprano que si solamente se espera la reinervación,
y mantiene la laringe en una posición más funcional
que en el primer trasplante. También se abrió
una opción muy importante para la ciencia mundial: se
descubrió que ya no se necesita utilizar esteroides como
sostenimiento, lo cual es uno de los puntos más necesarios
para dar indicaciones en tumores benignos o malignos; es posible
que este nuevo esquema permita realizar trasplantes por cáncer
de laringe, lo cual sería un hito grande que rompería
la historia de los trasplantes oncológicos y de laringe.
Internacionalizar el método
Sensibilizar la comunidad médica mundial con la presentación
de la experiencia de 4 pacientes trasplantados, así uno
de ellos hubiera fallecido, demuestra que se tiene un método
científico válido, que ya algunos llaman el Metodo
Tintinago. Por ello el paso a seguir es internacionalizar
el método con próximas publicaciones y buscar
cooperación internacional para lograr que de manera multidisciplinaria,
diferentes grupos del mundo trabajen conjuntamente en la realización
de próximos trasplantes de laringe y tráquea.
El trabajo del Grupo de Vía Aérea tiene gran madurez
y ya puede afirmar que dispone de un método ideal para
recuperar facultades perdidas por daño irreparable de
la laringe o la tráquea. Ya están definidos los
protocolos y procedimientos, fruto de la investigación
y del progreso en el modelo de experimentación inicial
en cerdos, trabajo desarrollado en alianza con el Grupo Centauro
de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de
Antioquia. Y si bien es fundamental la coordinación y
el entusiamo o casi terquedad de un líder, en su esencia
el método quirúrgico y científico ya está
muy bien depurado y constituye una verdadera luz de esperanza
para la humanidad. |

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