MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 5    NO 61 OCTUBRE DEL AÑO 2003    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

En el Hospital Universitario San Vicente de Paúl de Medellín

Se confirma validez del método
para trasplantes en vía aérea
Olga Lucia Muñoz López - Periodista elpulso@elhospital.org.co
Martín Alonso Gaviria, José Norbey Zuleta y Fernando Escalante, se han constituido en una luz de esperanza para aquellas personas que en el mundo hayan perdido la mayor parte de su laringe o de su tráquea por un trauma o una estenosis (cierre del órgano por una quemadura, una entubación o por tumores). Un trasplante del órgano perdido, les ha permitido poder hablar, respirar y comer normalmente.
Foto Eliana Echeverri
Martín Alonso Gaviria, José Norbey Zuleta Jaramillo y Fernando Escalante, ya ocupan un lugar en la historia de la medicina colombiana y del mundo: ellos son las tres personas que prueban que sí se pueden recuperar las funciones perdidas de la laringe y de la tráquea, gracias al método y los protocolos acondicionados por el Grupo de Trasplantes de Vía Aérea del Hospital Universitario San Vicente de Paúl y la Universidad de Antioquia, luego de más de 7 años de investigación.
Su progresivo proceso de recuperación de las funciones de hablar, respirar y comer normalmente luego de someterse a un trasplante de laringe o de tráquea, le ha demostrado al mundo que médicos colombianos descubrieron el método efectivo para realizar este tipo de procedimientos, una búsqueda que venían haciendo grupos de trasplantes en todo el planeta desde hace varios años.

El doctor Marshall Strome marcó la pauta el 4 de enero en la Clínica Cleveland de Estados Unidos, cuando coordinó el primer trasplante completo de laringe a Timothy Heidler, quién había perdido sus cuerdas vocales 23 años antes en un accidente de motocicleta y que durante 20 años debió comunicarse con un aparato electrónico. Pero fue el cirujano colombiano de cabeza y cuello, Luis Fernando Tintinago, quién primero en Bogotá y luego en Medellín, coordinó la labor de un equipo multidisciplinario en el desarrollo del método para trasplantar con éxito laringes y tráqueas.
El método
Las investigaciones de este equipo permitieron establecer varios parámetros: primero, que la mejor opción para reconstruir más del 60% de estos órganos (laringe o tráquea), es la realización de un trasplante vascularizado completo de los mismos, nutrido con arterias, drenado con venas, y con nervios y grandes pedículos vasculares que conserven los sistemas autonómicos del organismos en su sitio, de manera que les permitan recuperar movimiento y sensibilidad. De no ser así, simplemente constituiría un injerto o una prótesis biológica como otras que se han realizado en el mundo y que hasta ahora no han demostrado efectividad ni funcionalidad.
Segundo: Que es esencial aplicar radioterapia al órgano que se va a trasplantar, para disminuir la carga antigénica y generar menos rechazo. Y tercero, que según se descubrió en el último trasplante de tráquea, se puede aplicar una nueva terapia inmunosupresora para evitar el rechazo, con un solo medicamento, el cual es menos tóxico, necesita menor cantidad y tiene menos efectos secundarios.
La cirugía del trasplante dura alrededor de 15 horas, pero el procedimiento completo a partir del momento en que se extrae la laringe o la tráquea del donante, demanda unas 23 horas de trabajo continuo de los especialistas que intervienen sucesivamente según sea su papel en el proceso, siempre bajo la coordinación del doctor Tintinago.
El trasplante consiste en un reemplazo de una laringe o una tráquea mala por una buena completa, que se obtiene de donante cadavérico, y que debe tener muy buenas condiciones y mucha vitalidad en sus órganos y tejidos; luego de la extracción se debe enfriar para preservar vasos y nervios, y se procede a una cirugía de banco, para pulirle todos los extremos y cortes, y luego enviar el órgano a radioterapia.
Después se retira la tráquea o laringe enferma al paciente receptor, se disecan los vasos, se cuidan los nervios y se hace una intubación especial, momento en el cual los anestesiólogos juegan un papel esencial, porque tienen que trabajar con una vía aérea que se está perdiendo. Luego se reemplaza completamente la tráquea o laringe, conservando cuidadosamente arterias, venas y nervios.
Primer trasplante de laringe del Grupo de Vía Aérea
El 11 de julio de 2002, Martín Alonso Gaviria, un entrenador de caballos de 41 años, se convirtió en el receptor del primer trasplante de laringe en Colombia y el segundo del mundo, después de Thimoty Heidler, con la diferencia de que la revascularización completa de vasos y nervios le devolvió movilidad que en el primer trasplante no se había logrado, y que recuperó funciones de hablar, respirar y comer normalmente en mucho menos tiempo. Luego de más de un año del trasplante, éste ha funcionado a cabalidad y solo generó un rechazo a raíz de la suspensión del medicamento inmunosupresor, la ciclosporina, porque los vacíos de la seguridad social en Colombia hicieron que su aseguradora le suspendiera el suministro de la misma y por poco le hiciera perder un órgano recuperado después de un trauma accidental con arma de fuego.
Dos trasplantes de tráquea
José Norbey Zuleta Jaramillo, un campesino aserrador de 18 años del municipio de Ituango, norte de Antioquia, recibió el pasado 16 de julio el segundo trasplante vascularizado completo de tráquea del mundo, luego de haber estado en coma profundo con un daño axonal difuso y de haber perdido irreparablemente el 80% de su tráquea en su proceso de intubación. Este joven había sufrido un trauma cráneoencefálico el 30 de enero de 2002 a causa del golpe recibido en la cabeza por un árbol que estaba derribando; el 6 de febrero de 2002 se le practicó en el Hospital San Vicente una traqueostomía para que pudiera respirar, ya que se estaba asfixiando, y desde entonces fue internado en el Hospital en 7 oportunidades por asfixia y para rehabilitación física.
El pasado 2 de julio reingresó por dificultad respiratoria severa y su estado crítico obligó a que se le realizara el trasplante para salvarle la vida; luego de más de 2 meses, ha evolucionado satisfactoriamente y la tráquea se ha integrado en un 100% sin rechazo, lo que demuestra que el esquema inmunosupresor con un solo medicamento ha sido suficiente. Pero lo más importante, es la recuperación de sus funciones: come sólidos, bebe líquidos, habla bien y respira sin traqueostomía; ahora solo necesita que la seguridad social no le suspenda su medicamento inmunosupresor y que la sociedad le brinde su apoyo para encontrar una fuente de subsistencia en Medellín, ya que no puede regresar a su municipio de origen porque su familia vendió su tierra, su casa y casi todo lo que tenía para costearle la atención de la enfermedad en estos dos últimos años, aunque el trasplante se logró mediante tutela a la Dirección Seccional de Salud de Antioquia.
Vale recordar que el primer paciente trasplantado de tráquea por el Grupo de Vía Aérea, un campesino de 21 años, Adrián Patiño, fue intervenido el 29 de octubre de 2002, en el primer trasplante vascularizado completo del mundo en un arduo trabajo de 36 horas; una vez terminada la operación, el paciente comenzó a hablar y a respirar normalmente, con su nueva tráquea, sin aditamento artificial, y a las 48 horas, la permeabilidad de la tráquea era evidente y demostró científicamente el éxito del procedimiento. Sin embargo, la reactivación de una isquemia cerebral secundaria a una vasculitis cerebral que tenía como enfermedad de base, le produjo la muerte. La necropsia demostró que su fallecimiento no se había producido por algún problema derivado del trasplante, ya que hasta el último momento éste funcionó a la perfección y no generó rechazo ni necrosis; a pesar del inmenso dolor por la muerte del joven, el Grupo de Trasplantes de Vía Aérea decidió continuar su trabajo, con el ánimo de dar a otros pacientes la oportunidad brindada a Adrián, y que ahora se demuestra en la recuperación de José Norbey Zuleta.
Trasplante de laringe por tumor
Fernando Escalante, un arquitecto y pianista de 58 años, es el segundo trasplantado de laringe por el Grupo de Vía Aérea, pero esta vez ante la necesidad de eliminar un tumor de gran tamaño que le impedía respirar.
Después de haber hecho el primer trasplante de laringe y el primer y segundo de tráquea, y de realizar algunas pruebas en laboratorio y consultas con otros grupos de trasplantes, particularmente de las universidades de Pitts-burg (EU) y Barcelona (España), se disminuyó el esquema inmunosupresor y se descubrió una forma de manipular la laringe, para que el paciente pudiera recuperar la voz más rápidamente.
El segundo trasplante de laringe se realizó el pasado 6 de septiembre, en una cirugía de 20 horas y un procedimiento de 27, muy delicado y de “alta ingeniería”, porque debieron pegarse muchos vasos y estructuras; las primeras pruebas muestran una gran vitalidad de la laringe, lo cual corrobora que este es un método óptimo para este trasplante.
También se aplicó un nuevo procedimiento llamado “tiroplastia” o implantación de placas de titanio, que permite que las cuerdas vocales permanezcan en una posición que facilite al paciente hablar con mejor calidad de voz, mucho más temprano que si solamente se espera la reinervación, y mantiene la laringe en una posición más funcional que en el primer trasplante. También se abrió una opción muy importante para la ciencia mundial: se descubrió que ya no se necesita utilizar esteroides como sostenimiento, lo cual es uno de los puntos más necesarios para dar indicaciones en tumores benignos o malignos; es posible que este nuevo esquema permita realizar trasplantes por cáncer de laringe, lo cual sería un hito grande que rompería la historia de los trasplantes oncológicos y de laringe.
Internacionalizar el método
Sensibilizar la comunidad médica mundial con la presentación de la experiencia de 4 pacientes trasplantados, así uno de ellos hubiera fallecido, demuestra que se tiene un método científico válido, que ya algunos llaman el “Metodo Tintinago”. Por ello el paso a seguir es internacionalizar el método con próximas publicaciones y buscar cooperación internacional para lograr que de manera multidisciplinaria, diferentes grupos del mundo trabajen conjuntamente en la realización de próximos trasplantes de laringe y tráquea.
El trabajo del Grupo de Vía Aérea tiene gran madurez y ya puede afirmar que dispone de un método ideal para recuperar facultades perdidas por daño irreparable de la laringe o la tráquea. Ya están definidos los protocolos y procedimientos, fruto de la investigación y del progreso en el modelo de experimentación inicial en cerdos, trabajo desarrollado en alianza con el Grupo “Centauro” de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Antioquia. Y si bien es fundamental la coordinación y el entusiamo o casi terquedad de un líder, en su esencia el método quirúrgico y científico ya está muy bien depurado y constituye una verdadera luz de esperanza para la humanidad.
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