MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 261 JUNIO DEL AÑO 2020 ISNN 0124-4388
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Si bien en el mundo el tema comenzó a tomar fuerza desde febrero, en Colombia fue marzo el momento de inicio para que el nuevo coronavirus SarsCov2 se convirtiera en el eje de la vida de todos los ciudadanos, ya fuera porque le dieran o no importancia a la gravedad de un posible contagio, o simplemente porque todas las conversaciones giraban en torno a él. Las medidas tomadas por el gobierno nacional, y reforzadas en algunos casos por los mandatarios locales, terminaron por modificar la vida cotidiana, pero además, con implicaciones en los ámbitos de la salud y la economía, y que han sido más o menos intensas en cada hogar dependiendo de variables socioeconómicas y sanitarias.
El Grupo de Economía de la Salud (GES) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Antioquia, realizó una encuesta en el periodo entre el 23 de abril hasta el 05 de mayo con el fin de detectar que ha sucedido en la salud y la economía de los hogares colombianos desde la declaratoria de la Emergencia en el país, y su consecuente cuarentena. Los resultados de este trabajo cobran especial importancia si se considera que la voz oficial hasta el momento ha sido la del gobierno y sus medidas, acompañada de los análisis académicos y de los especialistas, mientras los ciudadanos de a pie han sido los receptores, más pasivos que activos, del manejo de la pandemia.
La encuesta se efectuó con hogares colombianos con acceso a internet, a personas mayores de 16 años; el muestreo no probabilístico por conveniencia, con 1 758 hogares conformados por 6 300 personas de cinco regiones del país: Eje Cafetero y Antioquia (60,8%), seguida de las regiones Centro Oriente (18,1%), Caribe (11,9%), Pacífico (8,2%), y Llanos y Amazonía (1,4%).
Los temas abordados se dividieron en cinco módulos: características sociodemográficas del hogar y del participante; economía: cambios en el hogar y percepción sobre la situación nacional; salud: determinantes del estado de salud, acceso a servicios y percepción sobre medidas sanitarias; Covid-19: Personas con síntomas o sospechas de contagio, pruebas y cuidados; y solidaridad y transparencia: ayudas (receptores o aportantes), percepción sobre medidas y confianza.
Estos son los principales resultados:
Se observa como la mayoría de las personas considera prioritario adoptar la segunda estrategia, opinión que toma mayor fuerza en la medida en que aumenta el nivel de ingresos del hogar (49% entre ingresos bajos, 75% entre ingresos altos) y la edad (58% entre los jóvenes y 73% entre los adultos mayores).
Los resultados muestran que los niveles de estrés en el hogar son los que más se han afectado durante la cuarentena, seguida del estado psicológico. En sentido positivo, se encontró que los encuestados señalaron que comparte más en el hogar. Resulta significativo que al evaluar los índices según la vulnerabilidad económica (condición de pobreza), los resultados se exacerban para los hogares que están en este grupo.
En cuanto al tratamiento y manejo de los enfermos crónicos en la cuarentena, en el 47% de los hogares del estudio hay al menos una persona con enfermedad crónica no transmisible (ECNT), lo que resulta próximo al porcentaje de personas reportado para el país. También es similar según las prevalencias del país: hipertensión arterial, diabetes, enfermedad respiratoria, enfermedades cardíacas, cáncer, VIH, enfermedad huérfana e insuficiencia renal. Asimismo en los hogares con personas que padecen alguna ECNT, el 40% reportó que no se ha tenido continuidad en el tratamiento, por ejemplo en cuanto a citas médicas y exámenes, y el 33,5% que no ha recibido los medicamentos que necesita.
Frente el estrés y el estado psicológico de las personas, en el 16% de los hogares se ha requerido asistencia o atención psicológica. De este grupo de hogares, una buena proporción recibió atención por parte de la EPS, seguido de un porcentaje de hogares que recibieron atención particular, y en menor medida la atención gratuita. Por su parte, el 12% de hogares manifiestan no haber recibido atención a pesar de haberla solicitado, lo cual, para los investigadores, es preocupante, debido a la importancia de la salud mental en esta época.
Al indagar si durante la cuarentena alguna persona en el hogar ha presentado algún problema de salud (enfermedad general o accidente) distinto de una enfermedad crónica, se preguntó: ¿Qué hizo para resolver el problema de salud?
Otro elemento de importancia consultado fue si durante la cuarentena, la EPS o entidad responsable en salud aplazó o canceló algún servicio de salud, previamente programado.
Entre las personas encuestadas solo el 12% afirma que al menos una persona del hogar ha tenido síntomas que los ha hecho pensar que sea coronavirus, y aproximadamente el 11% indican que al menos una persona del hogar tuvo algún contacto reciente con una persona que pudiera tener coronavirus o estuvo en lugar donde se han presentado casos. Ante las sospechas o inquietudes, una tercera parte solicitó atención, y en la mayoría de los casos se obtuvo una respuesta oportuna, con diferentes tipos de atención.
La afectación generada en la economía de los hogares por las medidas tomadas para controlar la transmisión del Covid-19, ha sido al lado de la salud, la principal preocupación de las personas. En este aspecto la encuesta muestra los siguientes resultados:
A la pregunta ¿Cuáles podrían ser los principales efectos económicos de la pandemia en el país en los próximos 12 meses? Los entrevistados respondieron:
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